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miércoles, 1 de febrero de 2012

Thunderstruck, AC/DC, 1990


El tema de hoy suele ser considerado una delicia... y un desafío para los amantes de la guitarra eléctrica. Los que se atreven a tocarla, claro. Thunderstruck es, por derecho propio, uno de los temas más conocidos para cualquier metalero o aspirante a metalero que se precie. 

De hecho, incluso para los que no lo éramos, cuando se publicó allá por 1990 -16 castañas de quién escribe-, nos era imposible resistirnos a hacer un air guitar con esto. O, mejor dicho, un finger guitar, ya que nos pensábamos que el bueno de Angus tocaba la pieza con una sola mano, a golpe de tapping (forma de tocar la guitarra pisando con los dedos las cuerdas contra el mástil). 

La causa estaba en el vídeo clip que tenéis a continuación, que hizo correr la idea de que el célebre guitarrista de los AC/DC se marcaba toda la canción así. No era cierto. En realidad, lo hacía de manera convencional, punteando las cuerdas, pero la leyenda ya había quedado escrita para la posteridad. 

De una manera o de otra, su acelerado arpegio quedaría como reto para los propietarios de guitarras eléctricas, incluso hoy en día. Mi sobrino Gabi, que es de esta especie, llegó a tocarlo incluso en una Nochebuena, cambiando radicalmente el tercio de villancicos reglamentarios. Hay que decir que lo hizo con tanta finura que a nadie le supo mal. 

Como apunte anecdótico final, más tarde me sumé a la batería de la canción, con un resultado conjunto bastante aparente, al final de todo. Eso sí, que quede entre nosotros: menos mal que no era tan difícil como la guitarra. Si no, de qué.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 22 de marzo de 2011

Highway To Hell, AC/DC, 1979


¡Ladies and gentlemen! Ante ustedes, una de las más idolatradas bandas de la historia del rock. Pero ante todo, ¡los héroes del extrarradio!¡Los paladines del barrio -sector no rumbero-!¡Los tíos a los que les dedicaron una calle en Leganés!

Y eso que venían de las antípodas del metropolitano municipio madrileño. Su rock áspero, poco dado a los virtuosismos varios -a pesar del mérito que tenía tocar la guitarra en pantalón corto y saltando como a caballito- fue durante años la mejor carta de presentación para todos aquellos chavales de finales de los setenta y de los ochenta a la hora de acreditar su pureza "heavy". 

En su discografía, los AC/DC (a veces pronunciados casi correctamente, eisidisí) atesoraron un buen número de himnos hard, como Back In Black o la demoledora Thunderstruck. Sin embargo, tal vez por encima de todos ellos, se alzaba Highway To Hell como enseña de la formación, con su estribillo innumerablemente coreado por incontables gargantas bien aderezadas de cerveza. 

Pero por si el tema no fuera ya lo suficientemente bueno por sí mismo, se le añadió un (funesto) hecho que lo convirtió en sagrado para las legiones de fans de estos australianos. Al poco tiempo de publicarse, apenas unos meses después, el carismático líder de la banda, Bon Scott, moría tras una monumental borrachera. Nada de suicidios o de sobredosis: a lo bestia, con un coma etílico, que lo llevaría derechito a la santidad camisetera del rock duro. Y tan santo se hizo, que su sucesor, Brian Johnson, aún hoy se ve comparado, más de treinta años después, con su antecesor. 

Entre nosotros, le ha ido mejor que con una intoxicación etílica king size, pero no se lo digais a los fans.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.