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martes, 15 de noviembre de 2011

The Sound Of Silence, Simon & Garfunkel, 1964


La muerte de John Fitzgerald Kennedy supuso un impacto en Estados Unidos poco imaginable aquí. La conmoción fue tal, que de la misma forma que hoy cualquiera recuerda exactamente dónde estaba y qué hacía el 11 de septiembre de 2001, un norteamericano de cierta edad podrá decir lo mismo del 22 de noviembre de 1963.

Una de las múltiples reacciones a aquel magnicidio fue la de un compositor neoyorquino de origen judío, Paul Simon. Y tuvo la forma de una de las canciones más bellas y emotivas de la historia del rock...

... o debería decir del folk, aunque la cosa no esté demasiado clara al final. En realidad, cuando Simon compuso The Sound Of Silence, lo hizo en el más puro y ortodoxo folk: pensado tan sólo para las voces suya y de Art Garfunkel, y con el único acompañamiento de una guitarra acústica. De esta guisa, la canción se publicó en el primer álbum del dúo, Wednesday Morning 3 A.M., y fue lanzada como single.

Sin embargo, para su productor, Tom Wilson, el potencial de la pieza daba para mucho más, motivado por la excelente acogida que estaba teniendo en los ambientes folk de Nueva York y que incluso empezaba a extenderse a emisoras mucho más lejanas.

Resulta que poco tiempo después, los Byrds habían lanzado su revolucionario Mr. Tambourine Man, en el que transformaron por completo una canción de Bob Dylan hasta dejarla en una pequeña joya eléctrica pop. Esto dio una idea a Wilson, que pensó en hacer lo mismo con The Sound Of Silence. La decisión la acabó de tomar justo al día siguiente de haber producido -atención- nada menos que... ¡Like A Rolling Stone del mismo Bob Dylan!, ya convertido él mismo al credo eléctrico.

Así que el bueno (o malo, según quién lo mire) del productor se echó la manta a la cabeza y, sin consultar ni siquiera al dúo, añadió al máster de la canción un acompañamiento de guitarra eléctrica, bajo y batería. El resultado hizo furor en pleno áuge del naciente folk rock: el primer día del año de 1966 escalaba hasta el primer puesto de las listas norteamericanas, y convertía en leyendas inesperadas a Simon y Garfunkel. No obstante, por lo general, el dúo prefería interpretarla en su versión acústica, previsiblemente porque era tal y como la concebían en realidad.

Yo, por mi parte, intentaré ser lo más salomónico posible en el post de hoy. Así, en el vídeo podéis encontrar un directo acústico que hicieron para la televisión, áspero y sin concesiones a las florituras: era folk puro y duro, que seguro que los más aficionados a este estilo lo agradecerán. Sin embargo, un servidor siempre ha tenido el corazón algo más eléctrico, así que mediante Goear podréis escuchar la versión eléctrica que acabó en el número uno y que no desmerecía lo más mínimo a la original.

Eso sí, en los dos casos escucharéis una belleza de principio a fin.

Versión eléctrica (1965)
Versión acústica (1964)


Hasta la próxima.

miércoles, 9 de marzo de 2011

When You Walk In The Room, Jackie DeShannon, 1964


Personalmente, considero el tema de hoy una de las baladas más bonitas de los años sesenta, de aquellas que marcan época y estilo. Sin más. 

Es bastante probable que el tema os suene bastante, aunque sea en una de las múltiples versiones que recibió a lo largo de la historia. Una de las más célebres fue la que hicieron The Searchers ya en 1964, a la que sucederían otras de la mano de gente como Paul Carrack (uf...) o Agneta Fälkstog, la Agneta de ABBA. Sin embargo, ninguna de ellas superaría la sensibilidad plasmada por su autora original, la norteamericana Jackie DeShannon. 

Hay que decir que, originalmente, Jackie DeShannon lanzó el tema ya en 1963... como cara B de single. Un año después apostó de nuevo por la canción como cara A, y fue uno de sus temas estrella en la gira que hizo junto a los Beatles por Estados Unidos. 

A pesar del aspecto y bailoteo ye yé que veréis en el clip enseguida, que no os confunda en absoluto. JackieDeShannon, además de intérprete, era una compositora de primera clase. Hay que decir, no obstante, que aunque su faceta como cantante tuvo su momento álgido en los años sesenta, cuando esta mujer hizo fortuna fue mucho más tarde, en los ochenta. 

A principios de aquella década dos versiones de temas suyos se convirtieron en hits a escala internacional. Uno de ellos fue el Breakaway que Tracey Ullman adaptó a los gustos del momento y que habréis escuchado decenas de veces. El otro... bueno, no necesita presentación: Bette Davis Eyes. Debo decir que, en esta ocasión, la versión de Kim Carnes fue -con todo el debido respeto- mucho mejor que la original.

Pero, de momento, os dejo con esta pequeña joyita de 1964. Que la disfrutéis.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 25 de febrero de 2011

Leader Of The Pack, The Shangri-Las, 1964


Para quien escribe, ésta es, posiblemente, una de las últimas canciones que pueden encuadrarse en el  pop juvenil, adolescente, que dominó el mercado norteamericano entre la edad de oro del rock and roll a finales de los cincuenta y el desembarco de los Beatles al otro lado del Atlántico, ya en 1964

En cierto modo, Leader Of The Pack fue el canto del cisne de aquel estilo muy azucarado y con ciertos aires trágicos tan del gusto teenager: su número uno a finales de 1964 daría paso definitivamente a la ya por entonces más que iniciada avalancha británica. Una avalancha que no tendría más oposición local hasta 1966-1967 que los temas que las discográficas de color Motown y Stax, así como algunos otros grupos y cantantes (excluidos los que copiaban descaradamente a los de Liverpool) lograrían colar entre tanta Union Jack.

Pero, de momento, el 64 sería el gran año del grupo femenino formado por las dobles parejas de hermanas Marge y Mary Ann Ganser, y Betty y Mary Weiss, The Shangri-Las. Aquel año lanzaron tres singles consecutivamente, Remember (Walking In The Sand), Leader Of The Pack y Give Him a Great Big Kiss, todos ellos grandes éxitos. Los dos primeros, incluso, todavía están hoy entre las 500 mejores canciones de la lista de Rolling Stone

A los oídos de hoy, Leader Of The Pack suena más que ingenuo, casi divertidamente inocente. Sin embargo, llegó a ser censurada durante años por la BBC en el Reino Unido. ¿El motivo? La historia era tan trágica, con efecto de accidente de tráfico incluido, que los meapilas que por entonces decidían la difusión de temas consideraron que era impropia de escuchar por los jóvenes británicos, aunque una parte de éstos se mataran a palos en forma de mods y rockers por aquellas mismas fechas. 

Para acabar, no os perdáis el vídeo, con performance a golpe de moto y todo... en plan de guasa. Ya veis a las chicas explicándose una tragedia china entre ellas (la canción) y, entre medio, al fulano disfrazado de Marlon Brando en Salvaje, risas enlatadas mediante. Impagable documento.

The Shangri-Las – Leader Of The Pack (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 30 de julio de 2010

I Get Around, The Beach Boys, 1964


Mañana celebramos la segunda regata de Desafiament contra nuestros rivales/amigos de las playas de Vilanova i La Geltrú y de Torredembarra, como viene siendo habitual desde el año 2000. Hace unas semanas la tuvimos en casa, en Calafell, y mañana es el turno de los vilanovins.

Huelga decir que, ante todo, será un día de fiesta (ya estoy imaginando esa sepia con patatas al fin de las regatas), eso sí, bien ganado golpe a golpe, remo a remo... por ello, me retiro a la cama con vuestra venia. Buenas noches... y que mañana gane el mejor.

The Beach Boys – I Get Around (por Spotify)



Letra de la Píldora
.

Hasta la próxima.

viernes, 4 de junio de 2010

Oh, Pretty Woman, Roy Orbison, 1964

Este es otro de esos temas que, por motivos que no se os escaparán, tuve bastante proscrito durante años, y eso que en su día, de muy jovencito, le había cogido afición. Allá por la segunda mitad de los ochenta, con apenas trece o catorce años, descubrí a un grupo recién creado y formado por nombres que me sonaban mucho por referencias de mi padre.

El grupo, por supuesto, eran los Travelling Wilburys. Estos eran una superformación en la que compartían diversión y afición tipos como el ex beatle George Harrison, Bob Dylan, Jeff Lynne -procedente de la ELO-, Tom Petty y un extraño señor con pinta de abuelete pero armado con un flequillo escolar previsiblemente teñido y unas gruesas gafas de sol de más gruesa pasta todavía.

Se trataba de Roy Orbison, y por entonces no tenía ni idea de quién era. Tan sólo que las canciones que interpretaba junto a sus colegas de banda estaban bastante bien, lo cual era suficiente. Muy poco después, Orbison... falleció, pero uno de sus últimos temas, You Got It, se convirtió en un hit mundial, por bien que póstumo. Por mi parte, no tardé ni diez minutos en grabarlo por la pletina del radiocassette a partir de una emisión radiofónica -principal modalidad de piratería musical adolescente de la época-. Sonaba a los Beatles, pero con un tono algo más americano.

Casi a la vez, obtuve por el mismo sistema otro tema, este muchísimo más antiguo -de 1964- titulado Oh, Pretty Woman. Pop rock clásico de primera, pensé. Como mandaban los procedimientos estándares, formó parte de una de mis cassettes compilatorias más recurrentes. Y así durante varios meses. Hasta que sucedió lo que ya imagináis.

Julia Roberts se convirtió de la noche a la mañana en la prostituta/cenicienta más famosa de la historia del cine, y Richard Gere en su príncipe azul. Oh, Pretty Woman se convirtió en el estandarte musical de la película de casi idéntico nombre, y Roy Orbison hubiera podido ser un tipo increiblemente rico si no fuera por el pequeño detalle de su obituario. En cuanto a mí, rayaron tanto el tema, que aún a día de hoy no puedo evitar, de vez en cuando, pasarlo adelante en mi mp3. Y eso que, como mandan los procedimientos estándares, forma parte de una de mis listas de reproducción más recurrentes.

Roy Orbison – Oh, Pretty Woman (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Flamenco, Los Brincos, 1964


Cuando he vuelto a escuchar esta canción tras bastante tiempo, poniendo atención en su letra, lo primero que he pensado ha sido: "joder, cómo cambian los tiempos". Y no lo digo ya por su sonido beatle (Los Brincos, de hecho, eran considerados como "Los Beatles españoles"), sinó por el mensaje de este archiconocido Flamenco, número uno por estos lares en 1964.

Imagináos: en los tiempos en los que estamos, en los que la corrección política del lenguaje a menudo deja de ser útil y necesaria para convertirse en enfermiza y casi de gilipollas, ¡sería casi impensable que un grupo de éxito lanzara una canción chulesca y de peña recreativa en la que un fulano le dice a una chica "pronto mi novia tú vas a ser, lo digo yo"! ¡Y encima, los demás le hacen los coros "Uo, oooooh"!

Quiero pensar que en la letra primaba el ánimus iocandi -vamos, las ganas de jarana- dirigido a grupos de colegas masculinos con ganas de divertirse en fiestas populares, porque si no, ¡menudos cojones tenían en 1964! Vamos, que según la filosofía de la canción, nuestras madres eran cogidas del pelo a rastras por nuestros padres mientras las paseaban con una garrota en la mano, al más puro estilo Picapiedra.

Por suerte, soy de los que piensan bien, y me inclino a creer que para la mayoría, sólo se trataba de un tema divertido que, a lo sumo, se recreaba en las clásicas bravatas entre chavales adolescentes a la hora de buscar novieta.

Lo que ya justifico menos es la elección de la indumentaria de los susodichos Brincos. Si hay algo odioso en la historia reciente de nuestro país, es la putísima capa de Ramón García durante las campanadas de Nochevieja. Así que ya os podéis hacer cargo de lo que opino al ver a nada menos que a cuatro fulanos ataviados con tamaña perpetración textil. Y uno de ellos, encima, es Juan Pardo. Me voy a dormir.

Los Brincos – Flamenco (por Spotify)





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 31 de agosto de 2009

House Of The Rising Sun, The Animals, 1964


Nadie ha contado jamás el número de canciones escritas, sería imposible. De éstas, algunas llegan a ser conocidas. Un grupo aún más pequeño se convierten en referencia de una generación. Y muy pocas, poquísimas, pasan al imaginario colectivo de una sociedad. La Píldora de hoy, House Of The Rising Sun, es, sin duda alguna, una de ellas.

Se trata de una canción apasionante, empezando por el número de incógnitas que encierra. Por ejemplo, no se sabe quién la escribió, pero es que incluso ni se conoce cuándo comenzó a sonar. Muy probablemente, este tema folk ya se cantaba en el siglo XIX. Ciertamente, está ambientado en Nueva Orleans, pero ni tan sólo se podría afirmar a qué local llamado "Rising Sun" se refiere el tema: habían dos. Y ninguno, en principio, un prostíbulo, como la letra de algunas versiones -la de hoy entre ellas- parece apuntar.

Existen, lógicamente, incontables versiones. La primera grabación data de 1934, y su intérprete afirmaba haberla oído cantar a su abuelo. Por este tema han pasado desde Bob Dylan a Muse, pasando por Pink Floyd o Nina Simone. Pero, sin duda, la versión más universal es la que grabaron en 1964 The Animals, que le imprimieron un toque rock a partir de la voz desgarrada de Eric Burdon y el omnipresente órgano Vox Continental de Alan Price. No creo que haya más que añadir, la habréis escuchado docenas de veces. Esta versión se convirtió en éxito inmediato, por supuesto.

Un último apunte. Si preguntáis a vuestros padres, especialmente si rondan la sesentena, no estarán del todo de acuerdo con lo anterior. Para ellos, el auténtico hit fue "La Casa del Sol Naciente" -en castellano-, una versión muy buena que en el mismo 1964 grabó una histórica banda barcelonesa, Lone Star. De hecho, esta versión llegó a vender incluso más que la de The Animals: tras colarse en el número 1 en Venezuela, arrasó en el resto de sudamérica para acabar finalmente encabezando las listas de éxitos españolas.

Y sin embargo, nadie sabe exactamente qué era ni dónde estaba la Casa del Sol Naciente...

The Animals – House of the Rising Sun (por Spotify)

El vídeo también es bastante conocido, con la banda moviéndose en fila por todo el escenario. Cosas de los años sesenta.




Hasta la próxima