Mostrando entradas con la etiqueta The Rolling Stones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Rolling Stones. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It), The Rolling Stones, 1974


Ya me imagino que los que me conozcáis bien, al ver el título de la canción de hoy y la movida de las últimas semanas habréis imaginado alguna segunda intención... bien, habréis de esperar al final del post para saber si es así o no. 

De momento, vamos a lo que vamos, que no es poco: los Rolling Stones protagonizando uno de los títulos más icónicos de la historia del rock, mil veces utilizado después para casi todo, especialmente en el mundo anglosajón.  

En realidad, podría decirse que el tema de hoy nació como una joint venture entre parte de los Stones -Jagger y Richards, como no- y parte de otra de las grandes bandas de la historia, The Faces, aunque esta vez andaban solos Ronnie Wood y Kenney Jones, sin Rod Stewart y los demás. A cambio, a la juerga se les unió nada menos que David Bowie. Y digo juerga, porque la canción se grabó en los estudios privados que tenía en su casa el mismo Ronnie Wood, una lujosa mansión georgiana en las afueras de Londres. 

La cosa quedó tan bien, que la versión final acabó siendo casi igual a la original, pero grabada ya por la formación de los Stones. La misma que veis en este vídeo, que a pesar del ambiente de fiesta que parece despedir fue un auténtico coñazo. Se vistieron de marineros porque la espuma del final estaba hecha a base de detergente, y no querían arruinar sus lujosas ropas. En un momento cercano a la finalización del clip puede verse la cara de mala leche del por lo demás impasible Charlie Watts, que veía su batería inutilizada en tamaña fiesta de la espuma. 

Por cierto, fue la última vez que se pudo ver como guitarrista del grupo a Mick Taylor, que en breve sería sustituido por... sí, por el anfitrión de aquella sesión-juerga donde se gestó la canción, Ronnie Wood. No hay nada como poner la mansión de uno para que te dejen entrar en la (segunda) mejor banda de rock de la historia. 

Espero que os guste. Por cierto, sí: el título va con segundas. 



Hasta la próxima. 

miércoles, 30 de abril de 2014

Let's Spend The Night Together, The Rolling Stones, 1967


Los Rolling Stones han pasado a la historia del rock como la antítesis "maléfica" de los Beatles. Lo cual es simplificar mucho. La realidad era mucho más prosaica: ni las canciones ni las actitudes de éstos últimos eran tan inocentes, ni los Stones eran unos depravados a la guitarra cuyas únicas intenciones eran hacer caer a la juventud hacia el lado oscuro de la Fuerza.

Sin embargo, es cierto que parte de la gracia de los muchachos de ese hombre de negocios llamado Mick Jagger ha sido ponerle algo más de especias a sus discos, especialmente cuando aún las radios y las televisiones preferían la música un poco más sosa. Hoy nos puede parecer todo aquello casi inocente, pero temas como el que tenéis delante se las tuvieron que ver con la censura. 

Y eso que Let's Spend The Night Together estaba ya dentro de un período donde los Rolling Stones habían abandonado -momentáneamente- la parte más áspera de su sonido para internarse en la psicodelia. Aquí, la potencia ya no estaba en las guitarras machaconas a lo Satisfaction, si no en una base rítmica que pasaba por los oídos como una apisonadora, reforzada con un piano y un órgano a punto de echar humo.    

Por supuesto, esto no era lo peor en los cada vez menos inocentes oídos, musicalmente hablando, de 1967. Lo que escandalizaba era que se trataba de una letra en la que se describía (entre nosotros, tampoco tan explícitamente) un encuentro sexual de esos de aquí te pillo y aquí te mato. Y todo el mundo sabe que entonces los niños aún venían de París y los traía una cigüeña con gorra de cartero, así que esas cochinadas sólo podían ser cosa de gente de mal vivir como los rockeros y los drogadictos. O los que eran ambas cosas a la vez. 

Así pues, no era de extrañar que en Estados Unidos -donde la cigüeña aún debe de seguir repartiendo a los niños por lo que se ve en la mayoría de sus pelis incluso de hoy en día- se prefiriese promocionar a la otra canción que acompañaba al single de Let's Spend The Night Together: la no menos brillante -pero sí más apta para todos los oídos- Ruby Tuesday

Una muestra de como la Norteamérica oficial veía esta canción, se dio cuando el presentador Ed Sullivan llamó al grupo por enésima vez a su célebre programa (y eso que se había prometido no hacerlo tras su primera intervención) pero se negó a que la tocaran. Al final, se llegó a un compromiso cambiando la letra en directo por la mucho más casta y meapilas "Let's Spend Some Time Together" ("Vamos a pasar algún tiempo juntos"), pero a cambio, el grupo se vengó saliendo al escenario vestidos de soldados nazis con esvásticas y todo, ahí, a lo bestia. El pollo fue considerable, y aunque al final cedieron quitándose los uniformes, un cabreadísimo Sullivan volvió a prometerse que no pisarían nunca más su programa. 

Naturalmente, otra vez más, no cumpliría su promesa y allí estarían de nuevo en 1969. Porque, al final, los niños los traerán las cigüeñas, pero business is business


Versión original


Versión meapilas en el Ed Sullivan Show


Letra de la Píldora. (¿A que no hay para tanto?)

Hasta la próxima. 

martes, 3 de septiembre de 2013

Start Me Up, The Rolling Stones, 1981


Tras el paréntesis agostil, volvemos a la carga con las pilas bien cargadas, comenzando el septiembre -uno de los mejores meses del año, y no lo digo sólo por que sea mi cumpleaños, que también- con toda una declaración de intenciones y de la mano de unos grandes entre grandes, siempre a punto de retirarse... y siempre recibiendo llenos por si acaso.

Start Me Up es uno de los (muchos, pero muchos) temas imprescindibles de los Rolling Stones, de esos que una vez se publican y llegan al número uno acaban quedando inexorablemente en el oído de todo buen aficionado musical. Un rock de los que pueden considerarse casi de manual... aunque estuvo a punto de no ser así. 

En realidad, Start Me Up fue compuesta a mediados de los años setenta para el álbum Black and Blue, en una forma muy diferente a la que conocemos hoy en día. ¡Era un reggae! Efectivamente, por aquellos años, este estilo hacía furor de la mano de Bob Marley, y los Stones, fieles a su olfato, quisieron hacer sus pinitos de aires jamaicanos. 

Pero como fuera, el tema nunca entró en aquel disco. Ni tampoco en los inmediatamente siguientes. Si bien se grabaron numerosas tomas de estilo rasta, al final fueron un par de versiones de tono meramente rockero las que llamaron la atención -ya en los ochenta- del productor Chris Kimsey, que estaba ayudando por aquel entonces a la banda. Y así, algo retocadas, fueron la base de la versión definitiva que entraría en el álbum Tattoo You, nada menos que seis años después de las primeras grabaciones en clave reggae. 

El resultado es bien conocido. Un tema 100% Stones, apoyado por el famoso clip de Michael Lindsay-Hogg, el mismo director que llevaba trabajando con ellos (y con los Beatles) desde los años sesenta, y que recogió como nadie la esencia de la banda: una base rítmica impasible de la mano del binomio Wyman-Watts, y el espectaculo guitarrero de Richards y Wood acompañando al divo Jagger en plena apoteosis de baile espasmódico. 

¿Qué más se puede pedir para empezar el mes? ¡Feliz reentré!




Hasta la próxima. 

martes, 15 de enero de 2013

(I Can't get No) Satisfaction, The Rolling Stones, 1965


Lo de hoy ya no puede considerarse simplemente un hit, a diferencia de los publicados en los anteriores posts. Ni hit personal, ni general, ni nada por el estilo. Esto es esencia pura de rock and roll, tan historia del siglo XX como la Guerra del Vietnam, la liberación sexual o la cultura de masas. 

Qué curioso, ahora que me fijo. Las tres referencias finales del párrafo anterior tienen, de alguna forma, algo que ver con la canción de hoy. Os aseguro que ha sido totalmente involuntario: el subconsciente, supongo. Pero es así: Satisfaction, amén de ser contemporánea a la Guerra del Vietnam (a la que puso música nada menos que en Apocalypse Now, por ejemplo), supuso la consagración planetaria de los Rolling Stones, por bien que ya llevaban tres números uno a sus espaldas para entonces.

Pero además, su letra, que hacía referencia mayoritariamente a las frustraciones del consumismo, acabó siendo totalmente vinculada a la tentación del sexo. Desde luego, lo era también en su sentido literal, pero casi inmediatamente esta interpretación acabó anulando a la otra. Lo cual tenía su lógica en tanto estaba visualizada bajo la imagen de Mick Jagger, algo así como el yerno que ninguna suegra querría tener en 1965... aunque con el tiempo se equivocarían una vez certificadas las increíbles capacidades de hacer dinero del muchacho. 

A todo lo anterior se sumó un riff de guitarra del que creo que no puede decirse nada de él, simplemente dejarse llevar. Su sonido durísimo para la época, y su ritmo machacón acompañado de la batería implacable de Charlie Watts, transformaron a Keith Richards en un héroe capaz de hacer sombra al mismísimo Jagger. 

En definitiva, lo dicho: pura historia del siglo XX.




Hasta la próxima.

miércoles, 11 de julio de 2012

Paint It, Black, The Rolling Stones, 1966


"No sé que pasa que lo veo todo negro" es probablemente la sensación más común entre millones de españoles hoy tras el último y quién sabe si definitivo giro hacia la catástrofe económica en manos del Gobierno de la nación. Me gustaría opinar de otra manera, pero como economista que soy, francamente, no se me ocurre ningún argumento a favor de las medidas que en breve todos y cada uno -excepto enchufados y demás ralea- vamos a padecer. 

Por lo demás, y entrando en lo estrictamente musical, la frase inicial del post corresponde a la letra de la versión en castellano que Los Salvajes hicieron en 1966 del absolutamente glorioso tema de hoy, con el que los Rolling Stones remacharon su popularidad en todo el planeta. 

En la coloreada y psicodélica primavera de aquel mismo año chocaba un tanto una canción tan oscura como Paint It, Black, aunque ello no supuso ningún problema en su camino hacia el número uno. Su brutal ritmo de batería, su omnipresente sitar y la voz de Jagger convirtieron a la pieza en todo un bombazo del que inmediatamente salieron múltiples versiones, entre ellas la mencionada de Los Salvajes en versión castellana. 

Por cierto, seguro que muchos lo estáis pensando: por fin este sujeto (o sea, yo) se ha decidido a poner a los Stones. La verdad es que me gustan tanto como al que más, y tengo varios discos de ellos. Pero -cosas- durante un tiempo se me cruzaron y no por nada que tenga que ver con lo estrictamente musical. En todo caso, tonterías fuera, aquí están y han llegado para quedarse y aparecer en más ocasiones. Estoy convencido de que mi amigo Fernando, en cuanto lea esto, dará un bote de alegría, adalid como es desde hace la tira de tiempo de su inclusión inmediata en el blog. 

Terminando con el asunto del primer párrafo, más vale que nos espabilemos si queremos ponerle color a la cosa y no dejarla más negra que la noche. Porque es evidente que lo que no hagamos nosotros por nosotros mismos, no lo van a hacer estos tipos que se hacen llamar impropiamente gobernantes de España. 

Ladies and Gentlemen, The Rolling Stones. 




Hasta la próxima.