A pesar del frío que hacía durante aquella noche de noviembre frente al puesto de la Bornholmer Strasse, los únicos escalofríos que recorrían por las espaldas del millar de personas concentradas allí eran provocados por la inquietud y la emoción. Poco antes, las emisoras del Oeste habían anuciado que la RDA abría sus fronteras. Y el propio noticiario gubernamental parecía confirmarlo, a su manera desapasionada y burocrática.Aquella tarde, en un espectáculo de torpeza y anquilosamiento, el apparatchik Günther Schabowski anunciaba el fin de las restricciones a la circulación con Occidente. En teoría, tenía efecto al día siguiente - la nota de prensa estaba datada a 10 de noviembre- pero en realidad, la orden no tenía fecha determinada. Así que el hombre, ante la pregunta de un periodista, acabó afirmando desconcertado que la decisión entraba en vigor a partir de ese mismo momento, "a su parecer".
En un primer momento, los concentrados en la Bornholmer Strasse recibieron de los aún más desconcertados Vopos -la Policía Popular, Volkspolizei- unas autorizaciones sin derecho a retorno para canalizar el paso de la gente poco a poco. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, la creciente multitud se agolpaba cada vez más exaltada ante el puesto fronterizo. Los guardias empezaron a temer por sus vidas.
Y entonces, sucedió lo inesperado. El oficial al mando del puesto de la Bornholmer Strasse, el teniente coronel Harald Jager, sin órdenes, decidió abrir por su cuenta el paso a todo el que lo quisiera sin ninguna clase de restricciones. La riada humana hacia el Oeste fue, a partir de ese momento, incontenible.
Fue el principio del fin de un sistema, de un mundo.
Para la medianoche del 9 de noviembre de 1989 todos los checkpoints habían dejado las barreras abiertas y miles de berlineses de los dos lados del Muro se abrazaban y bebían juntos tras casi treinta años de separación. Aquella fría noche nadie tuvo frío ni pensó en la oscuridad. Salvo, tal vez, aquellos apparatchiks viejos, torpes y anquilosados.
The Style Council - Walls Come Tumbling Down (por Spotify)
PS: Cuatro años antes de lo contado arriba, el grupo de Paul Weller, The Style Council, alcanzaba el sexto puesto de las listas británicas con este Walls Come Tumbling Down -literalmente, "los muros se están viniendo abajo"- que vaticinaba como nadie los sentimientos que tendrían en el futuro aquellos berlineses. Por cierto, el vídeo se grabó en el Este, en la Polonia de los últimos años del Telón de Acero.
Hasta la próxima.