
Este de hoy es otro de los clásicos de los ochenta. Pero, a diferencia de la mayoría, no gasta ni un segundo de sintetizador. Es rock and roll es estado químicamente puro, tamizado ya por el punk. Probablemente, quien escribe sea una de las últimas personas en no llevar tatuajes. Pero si un día me hiciera uno, probablemente pondría esta canción de fondo.
Hoy en día, para el enorme impacto que tuvo la canción, suena relativamente poco, lo que me obliga a disfrutar hasta el último segundo ese riff pedrestre, esa batería pesada y a ritmo lento, y esos coros casi de bar tras la hora feliz. Porque tuvo éxito, y mucho, en aquel lejano 1982: número uno durante más de mes y medio en Estados Unidos, y en un puñado de países más. La revista Rolling Stone sigue considerando la canción una de las 500 mejores de todos los tiempos, y el propio Billboard la coloca en el lugar 56 de una relación similar.
En realidad, el tema original data de algunos años antes, de 1975, y fue compuesto y lanzado por el grupo angloamericano The Arrows. Hay que decir que, sin sonar mal, la versión original no alcanza ni lejanamente la potencia de la que Joan Jett interpretó siete años después. No siempre las versiones originales suenan mejor... aunque hay versiones y versiones. En 2002 se publicó otra de -ojito- ¡Britney Spears!. Aunque suene raro y casi extravagante viniendo de mí, esta chica tiene algún esporádico tema decente; sin embargo, no debería haberse metido en camisa de once varas...
La propia Joan Jett había grabado el tema por primera vez en 1979 junto a dos componentes de los Sex Pistols. Sin embargo, sería la versión junto a su grupo, The Blackhearts, la que conquistaría las listas y los mejores pases de la por entonces casi naciente MTV.
Y sin más preámbulos, os dejo con el vídeo de la canción. Por cierto, éste comienza con unos segundos de otro tema del grupo, Bad Reputation, al mejor estilo Ramones. Así que, por el precio de una canción, os lleváis una y un cuarto. No os quejéis. Y si queréis tatuaros, ya tenéis una fuente de inspiración.
Hoy en día, para el enorme impacto que tuvo la canción, suena relativamente poco, lo que me obliga a disfrutar hasta el último segundo ese riff pedrestre, esa batería pesada y a ritmo lento, y esos coros casi de bar tras la hora feliz. Porque tuvo éxito, y mucho, en aquel lejano 1982: número uno durante más de mes y medio en Estados Unidos, y en un puñado de países más. La revista Rolling Stone sigue considerando la canción una de las 500 mejores de todos los tiempos, y el propio Billboard la coloca en el lugar 56 de una relación similar.
En realidad, el tema original data de algunos años antes, de 1975, y fue compuesto y lanzado por el grupo angloamericano The Arrows. Hay que decir que, sin sonar mal, la versión original no alcanza ni lejanamente la potencia de la que Joan Jett interpretó siete años después. No siempre las versiones originales suenan mejor... aunque hay versiones y versiones. En 2002 se publicó otra de -ojito- ¡Britney Spears!. Aunque suene raro y casi extravagante viniendo de mí, esta chica tiene algún esporádico tema decente; sin embargo, no debería haberse metido en camisa de once varas...
La propia Joan Jett había grabado el tema por primera vez en 1979 junto a dos componentes de los Sex Pistols. Sin embargo, sería la versión junto a su grupo, The Blackhearts, la que conquistaría las listas y los mejores pases de la por entonces casi naciente MTV.
Y sin más preámbulos, os dejo con el vídeo de la canción. Por cierto, éste comienza con unos segundos de otro tema del grupo, Bad Reputation, al mejor estilo Ramones. Así que, por el precio de una canción, os lleváis una y un cuarto. No os quejéis. Y si queréis tatuaros, ya tenéis una fuente de inspiración.