Viernes noche, y se me ha echado la hora encima para salir un rato apurando los últimos findes del verano... por supuesto, prefiero llegar cinco minutos tarde pero dejar al menos la Píldora lista. Creo que cualquier persona que haya puesto la radio este año ha podido escuchar algunas decenas de veces este Give Me All Your Luvin' con el que Madonna (cielo santo, esta mujer no envejece) ha vuelto a devastar las listas y los charts.
Con toda probabilidad, me lo encontraré alguna vez esta noche. Pero por si hoy optáis por no salir, aquí os lo dejo para que lo podáis pinchar un rato. Thank God It's Friday!
El tema de hoy viene a colación de una conversación de ayer con mi compadre Santi, repasando en clave bufa algunos de los greatest hits del cine español. La cosa se inició con un inevitable Torrente ("quita, biiiichooooo..."), y rápidamente derivó al cuadrilatero Esteso-Pajares-Ozores-Navarro, amén de la fulgurante carrera del ínclito Chiquito de la Calzada transformado en el inefable Condemor, el Pecador de la Pradera. O en Brácula, oséase, Condemor 2 (¿os he explicado ya lo que el individuo y yo en cuestión hicimos en su día para ver una copia en VHS?)
Hay que decir, en descargo de tamaña relación, que el cine patrio de sal gruesa (con el que, no engaño a nadie, me he reído mucho... a ratos) no era el único con esas características entre bastorras y simplonas. Por ejemplo, los italianos sacaron a aquel infumeibol Pierino(conocido en España como Jaimito) que el actor Alvaro Vitali había perpetrado a principios de los ochenta y que invadió los estantes de los primeros videoclubs españoles.
Tampoco los norteamericanos se han quedado atrás. Partiendo de aquellos Porky's también ochenteros, la retahíla de largometrajes basados en el pedo-pis-teta-culo hechas al otro lado del charco ha sido notable, con una apoteosis reciente en los American Pie diversos.
Una de estas joyas del séptimo arte fue la serie de pelis basada en el psicodélico agente "británico" Austin Powers, interpretado por un Mike Myers al que parecía ajustarse como un guante. Como fuera que Powers representaba a un agente secreto de los años sesenta trasladado a los noventa, toda la iconografía del film se inspiraba en los modelos más kitschs jamás aparecidos en los James Bonds de la época.
Eso sí, en la música se lo trabajaron un poco más. Cierto es que en Austin Powers no habían ninguna Shirley Bassey ni ningún John Barry. La verdad, tampoco se esperaban. Pero a cambio, se ofrecía a una Madonna en colaboración con el productor William Orbit, erigidos en puntuales abanderados de un pop yeyé con aires electrónicos. En cuanto al resultado... bien, posiblemente no estemos ante la mejor Madonna, pero se trataba de un tema bastante divertido para pasar el rato, y que quedaba bien en la atmósfera gamberra de la peli. Eso sí, inexplicablemente no hubo ninguna demanda de plagio por parte de la banda Love: coged el tema She Comes In Colors, de diciembre de 1966, y encontraréis más de una -y más de diez- similitudes con Beautiful Stranger. Pero supongo que Madonna es Madonna...
Supongo que la mayoría de los que superáis los treinta y tantos recordaréis perfectamente esta canción, y el vídeo clip que la acompañó. Si hacéis un poco de memoria, el escándalo fue mayúsculo: cruces de fuego, un santo negro (San Martín de Porres) besando a Madonna... fue otro clavo más de los que remacharon la carrera estratosférica de la neoyorquina, y que le abrió las puertas de los noventa.
Desde entonces, han pasado más de veinte años. "Pedorra copiona" es el apelativo compuesto que Montse suele dar con más frecuencia al tratar a la actual Lady Gaga. Y razón no le falta: no sólo su música suena sospechosamente replicante a la de Madonna, si no incluso las poses y actitudes, con un añadido choni y de provocación de manual que hace que los de nuestra edad para arriba no le encontremos realmente nada. Ved el clip de Alejandro, y enseguida entenderéis todas las líneas anteriores.
Sin embargo, la muchacha cumple su función. Lógicamente, no se puede pretender que el personal adolescente se desviva por una diva de más de cincuenta años, por más reinventada que esté. Así que la industria ha fabricado a una nueva diva, a partir de los parámetros que han triunfado durante más de un cuarto de siglo de carrera. Claro, también queda la posibilidad de que el fenómeno se queme en poco tiempo: cosas más extrañas cabe esperar del sistema musical actual.
En todo caso, los que seguimos sumando números a la edad, que sí que estamos en disposición de conocer la versión original, nos quedamos con ésta. Eso sí, que nadie se considere libre de pecado: muchos de los comportamientos de los fans de la Gaga se repetían fielmente en los de Madonna años atrás. Por cierto, que el clip de Like A Prayer sí que ha llegado a ser reconocido oficialmente como transgresor, incluso por la MTV: encabezó en 2005 un ránking creado al efecto. Dudo que el Alejandro este acabe en la misma situación: es lo malo de las réplicas estilísticas.
Este fin de semana, como os habréis percatado los más sagaces al ver a un niño vestido de Drácula o a un tipo de oscura pelambrera corporal ataviado de Teletubbie sin que os dé un pasmo, es Carnaval. Junto a los espontáneos desfrazados, en numerosas localidades salen las rúas a lo largo de los tres días a liarla a golpe de decibelios.
Y he aquí el motivo de la Píldora de hoy. Hung Up, tema lanzado en todo el mundo en octubre de 2005, se convirtió en uno de los hits más espectaculares de la década del 2000, alcanzando el número uno en ¡45 países! De hecho, acabaría convirtiéndose en el mayor éxito de la carrera de la diva, que ya es decir con lo que llevaba a sus espaldas.
En lo personal, posiblemente se trata de mi tema preferido de Madonna, aunque estoy también bastante seguro que a ello contribuye en parte su estupendo sampleado de Abba (Gimme, gimme, gimme!), magistralmente integrado en el tema.
Por supuesto, como yo, debieron pensar los millones de individuos que auparon la canción al éxito. Así que no es de extrañar que en los siguientes carnavales, los de 2006, se convirtiera en la canción más recurrente por parte de la mayoría de rúas, en una de las cuales participé.
Pero se pasaron. Mira que es difícil que una canción como ésta me llegara a rallar, especialmente en un entorno como una rúa, en la que vas a la juerga pura y dura -para los que no lo sepáis, una carroza no es otra cosa que una barra de bar móvil y exclusiva para los integrantes del grupo de alrededor-. Pues bien, estuve a un tris de ir a buscar al del sonido para hacerle comer el CD, de lo hasta las balls que estaba de la cancioncita a las tantas de la mañana. No la aborrecí de milagro. Y, de hecho, durante un año, casi ni tuve cuerpo para ponerla en casa. Sin embargo, como lo bueno, es bueno, acabó siendo rehabilitada.
Mi pregunta es: ¿con qué nos sorprenderán este año los pinchas? Si aquel año tenía instintos agresivos, y eso que el tema me gustaba, ¿qué pasará si se acaba imponiendo la última de Bisbal?