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lunes, 10 de diciembre de 2012

Chill Out (Sácalo), Vargas Blues Band, 1997


Disculpadme la ausencia de este puente, pero no se debe a ningún motivo lúdico. Antes bien lo contrario, me he pegado la primera gripe en tropecientos años, para mayor alegría de este mi cuerpo serrano. De hecho, aún le colean algunos restos, pero no hasta el punto de no volver a retomar las obligaciones contraídas. 

Por lo demás, he creído la mencionada una buena ocasión para colocar el tema de hoy, como pequeño homenaje a mi esforzado organismo por expulsar al bicho mamón este. Ya sé que a lo mejor no era exactamente la intención con la que el bueno de Javier Vargas la interpretaba, pero a mí me vale. 

Y, de todas formas, es una magnífica canción, ¿no?




Hasta la próxima.

sábado, 25 de agosto de 2012

Electric Barbarella, Duran Duran, 1997


Electric Barbarella no es uno de los hits mayores de Duran Duran, como la mayoría de vosotros sabréis. Ni siquiera se corresponde a su época dorada, los ochenta. Y, sin embargo, está entre mis temas favoritos de la formación británica. 

De hecho, de alguna manera, el tema de hoy está bastante ligado al nombre del grupo. Como creo que ya mencioné alguna vez, Duran Duran era el científico malo de la película de ciencia-ficción pseudo-erótica Barbarella, y de él tomó el grupo su nombre. Así que no se escapará a nadie el evidente guiño que quisieron hacer a finales de los noventa con el lanzamiento de Electric Barbarella. 

Musicalmente, se trata de una buena canción de pop electrónico que, no obstante, no tuvo demasiado éxito en las listas, especialmente si la comparamos con sus clásicos como The Reflex o Rio. Lanzada primero en Estados Unidos, se quedó a las puertas del Top 50 en el Billboard. Un tiempo después mejoró su resultado en Gran Bretaña, aunque nunca escalaría hasta los veinte primeros puestos. 

Sin embargo, considero que es un tema bastante divertido, al que se le acompañó con un vídeo que tampoco tenía desperdicio, protagonizado por una chica robot para evidentes usos pero que acabó saliendo como el rosario de la aurora. 

Desde luego, unos Duran Duran bastante distintos a los héroes neorrománticos de sus inicios. Espero que os guste. 




Hasta la próxima. 

lunes, 7 de mayo de 2012

A Contratiempo, Ana Torroja, 1997


No es que la trayectoria de Mecano o la de sus componentes por separado me hayan entusiasmado hasta el punto de poder considerarme "fan", pero es indudable que está salpicada de buenas y de muy buenas canciones. 

Una de ellas, perteneciente ya a Ana Torroja en solitario es este A Contratiempo con el que obtuvo el número uno en España y México en 1997, e incluso llegó a listar en el Billboard. En realidad, se trataba de una versión de un tema de Bette Midler, Bottomless, apenas lanzado un par de años antes en su álbum Bette of Roses. 

Hay que decir que el sencillo tuvo una repercusión añadida en tanto era el primer trabajo de la cantante tras la disolución de Mecano en 1992. Teniendo en cuenta el impacto que tuvo la formación, sobradamente conocido, las expectativas fueron enormes... y con un resultado en ventas, desde luego, inmejorable. 

En otro orden de cosas, si me dejáis la oportunidad, aprovecharé un par de apuntes de cotilleo familiar sobre la Torroja, que desconocía y que me han hecho bastante gracia al encontrármelos. Y es que es de orígenes bastante notables. Para empezar, por parte de padre: los ingenieros, arquitectos y aparejadores (con los que he trabajado años) conocerán perfectamente el Instituto Eduardo Torroja. ¡Pues bien, se llama así en honor de su abuelo! 

En cuanto a la parte de su madre, no sabría decir si el adjetivo es "ilustre", pero sí al menos, "conocido" en foros políticos y judiciales. ¿Alguien recuerda a aquel fiscal ultra conservador en silla de ruedas, que prácticamente negó responsabilidades en lo del Yak-42 o que se manifestó en contra de procesar a Pinochet? Sí, el mismo Eduardo Fungairiño. Pues es tío de nuestra protagonista de hoy. 

Hala, ya está. Para una vez que comento chismes, al menos que sean curiosos. Aunque no sé si con lo de Fungairiño le he hecho un gran favor a su imagen... en fin, cada uno tiene la familia que le toca. Y talento, a la Torroja, no le falta. 





Hasta la próxima. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Paranoid Android, Radiohead, 1997


Paranoid Android es una de esas canciones que cuando se escucha, da la sensación de que se está ante música del futuro, adelantada a su tiempo. Tal vez por eso fue tan bien recibida tanto por el público como por la crítica: el single llegó al tercer puesto de las listas británicas, y contribuyó decisivamente a que OK Computer se convirtiera en el primer álbum del grupo en alcanzar el número uno. 

Y, sin embargo, no es una canción fácil de oir en muchos aspectos. Para empezar, por su estructura compleja, dividida en cuatro secciones distintas entre sí. Además, toda ella despide una oscuridad que, en algunos momentos, es casi tétrica y sobrecogedora: la tercera sección casi pone los pelos de punta en este sentido. 

Curiosamente, el grupo consideró que el tema -con mensaje de crítica social- era casi como una pequeña coña en su mismo origen, e incluso el clip lo plantearon de esta manera. Para hacerlo, llamaron al dibujante sueco Magnus Carlsson, al que le pidieron una propuesta... sin darle la letra de la canción, sólo la melodía. El resultado fue un clip totalmente majara que sólo pasó la censura de la MTV durante dos semanas ¡porque el censor oficial de la cadena estaba enfermo! La causa no eran algunas escenas violentas, como se temía la banda, si no el hecho de que salieran dos sirenas haciendo topless. Por supuesto, la versión que tenéis delante es la no censurada. De nada. 

Ah, y antes de cerrar, una última coña al respecto de la canción. Si os gusta la ciencia ficción, es muy probable que la referencia a un "androide paranoico" no os sea desconocida. Efectivamente, se inspiraron en el depresivo androide Marvin, de la descacharrante Guía del Autoestopista Galáctico creada en 1978 por Douglas Adams.

Que, ya puestos, os recomiendo leer. Nos vemos.





Hasta la próxima.

miércoles, 29 de febrero de 2012

At The River, Groove Armada, 1997


Mencionar a los Groove Armada rápidamente evoca a los locales más proclives a la música electrónica y bailable, en general de la mano de temas tan potentes como Superstylin o I See You Baby -que además fue sintonía de un anuncio de Renault Mégane- y que en la remezcla que hizo Fatboy Slim estaba de coña, si me dejáis colar la opinión. 

Sin embargo, hoy es miércoles y, cosas de la mitad de semana, me apetecía dejarme caer por la vertiente más, digamos, chill out, de su música. Y no se me ocurrió mejor pieza que el que fue su primer lanzamiento allá por 1997, At The River. 

A decir verdad, cuando se publicó por primera vez en single de vinilo (el de la foto) apenas lo escuchó nadie, y su producción se limitó a 500 copias. Sin embargo, la carrera del grupo británico a lo largo de los meses siguientes adquirió gran velocidad, y para 1999 ya se habían hecho un nombre en la escena electrónica de su país. Aquel año lanzaron su álbum Vertigo, que incluía At The River. Como promoción, volvieron a editar el single, esta vez en formato CD... y con una cantidad mucho mayor de copias. Tantas como para llegar a entrar en el Top 20 del Reino Unido. 

Una parte del encanto de la canción vino dada por su inteligente sampleado de un viejo tema de 1957 de Patti Page, Old Cape Cod, del que extrajeron los únicos versos que contiene At The River, y que se repiten una y otra vez sin que uno sea casi consciente de ello. Una delicia de tema para ir a dormir muy, pero que muy bien.





Hasta la próxima.

domingo, 11 de diciembre de 2011

The Mummer's Dance, Loreena McKennitt, 1997

Aprovechando una sugerencia en un comentario reciente, firmado por "no te digo trigo por no llamarte rodrigo" (¡ahí está, macho, ja, ja, ja!) originalmente iba a poner un tema de los Blue Öyster Cult, que no habían salido hasta ahora en el blog. Aunque no iba a ser el sugerido, si no otro un pelín más conocido... con lo que los más avisados ya podéis intuir cual iba a ser en principio la Píldora de hoy. 

Sin embargo, resulta que asimismo, Montse me ha pedido que pusiera algo celta, de unos escoceses llamados Capercaillie. Tras árdua búsqueda de la canción en cuestión, que ni yo conocía, ni ella recordaba el título, hemos decidido posponerla hasta su efectiva identificación. Aunque a cambio, se me "sugirió" que siguiera en la línea céltica. 

Y eso, en mi casa, supone colgar este The Mummer's Dance de Loreena McKennit, que como todos los que habéis estado cenando alguna vez, forma parte de la banda sonora de acompañamiento de las mismas, sólo superado por los diversos temas de Moby, en general. 

Una canción que, sorpresivamente, a pesar de su estilo étnico y poco dado, por lo tanto, a las listas de éxitos, supuso un bombazo inesperado en 1997, entrando en los principales lugares de las diversas listas del Billboard norteamericano. Hasta hoy, ha sido el mayor hit de la canadiense.

Así que nada, chaval, pospongo provisionalmente a los Blue Öyster Cult. Ya sabes, lo del tiro, las carretas, y todo eso.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sun Hits The Sky, Supergrass, 1997


Día de bautizo soleado... y de los que te dejan K.O. tras comida y bebida a discreción. No obstante, en mitad del aletargamiento que estoy padeciendo, y antes de que sea irreversible camino de la cama, os quiero dejar con uno de los temas más brillantes de la banda británica Supergrass, ya bien conocida por estos pagos pildoreros. 

Sun Hits The Sky fue el tercer single del memorable álbum In It For The Money. Tema trepidante y de inspiración claramente setentera -su solo de sintetizador es de los de manual-, su letra es un canto al optimismo tal y como su radiante título muestra sin ningún lugar a dudas. 

Así que en el soleado verano de 1997 Sun Hits The Sky se convirtió en un éxito rotundo: alcanzó el Top 10 de las listas británicas, amén de ser una pieza recurrente en más de un pub de aires alternativos. En mi caso, durante aquel estío comencé mis años de radio y tuve la oportunidad de poner el single en antena si no en primicia, si bien poco después de su aparición. 

Con lo cual entenderéis que es una canción que recuerdo con mucho cariño. Incluso -a pesar de tener el álbum- poseo el CD single que podéis ver en la imagen de más arriba guardado en casa. Que, para los que sois además fans de los Smiths, iba completado con una versión bastante buena de su clásico Some Girls Are Bigger Than Others.

Aquí os quedáis con este magnífico y soleado Sun Hits The Sky. Va por ustedes.

Supergrass – Sun Hits The Sky (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 5 de julio de 2011

Criminal, Fiona Apple, 1997


A pesar del contundente título, hoy no vamos a hablar ni de ladrones ni de asesinos. Ni tan siquiera de políticos corruptos, por más trajes nuevos que se gasten. Tan sólo vamos a recordar una de las mejores canciones a mi juicio del ya lejano (!) 1997. 

Criminal, incluido en el álbum Tidal, de la norteamericana Fiona Apple, fue uno de los grandes temas de aquel año tanto dentro como fuera del circuito alternativo. Compuesto íntegramente por ella, se convirtió en el mayor éxito de su carrera, con un cuarto puesto en las listas de rock independiente y un vigésimoprimero en las generales de Estados Unidos. 

Musicalmente, su potente y grave piano -que recuerda un montón al que los Beatles pusieron en su Cry, Baby, Cry, del Doble Blanco- preside la canción de principio a fin, en una estructura de acordes compleja y poco comercial pero que acaba conectando muy bien. Hay que decir que esta referencia a los de Liverpool no es gratuita: poco después, Fiona Apple lanzó una gran versión de Across The Universe, que aunque no dispuso de gran impacto en listas, también obtuvo un notable reconocimiento. 

Uno de los aspectos más destacados de este tema cuando se lanzó fue su vídeo, el cual mostraba a la cantante en diversos estadios de ropaje/desnudez. Aunque hasta obtuvo un premio, mostró cierta polémica al presentar a un cuerpo al que poco faltaba para la anorexia: se la llegó a comparar irónicamente con una de aquellas  modelos de ropa interior de Calvin Klein, que parecían haber salido de seis meses de ayuno estricto. Y doy fe de ello al volver a visionar el clip: realmente, ¿a quién le puede llamar la atención un palo en movimiento, incluso aunque cante bien?

Criminal (por Goear)


Fiona Apple - Criminal por hushhush112

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 8 de abril de 2011

Save Tonight, Eagle-Eye Cherry, 1997


Buenas noches. Soy Montse, la pareja de Javi, y estoy aquí por no decirle algo feo al que se hace llamar "Maestro Armero" pero que tiene tarea, el individuo. Como la operación ha ido muy bien y se ve envalentonado, hoy quería ya montar una Píldora. En vano le he insistido que no, que hasta mañana no se acerque a una pantalla de ordenador, pero no veáis el genio que se gasta cuando se le lleva la contraria. Así que aquí lo tengo al lado dirigiendo el montaje del post... que estoy construyendo yo misma. Vaya tela. 

Como os digo, a estas horas de la noche creo que está más cerca del cuentista profesional que del convaleciente necesitado de asistencia: desconozco que los langostinos formen parte de una terapia determinada que acelere la recuperación de lo de la vista, así que vosotros me diréis. 

En cualquier caso, mañana andará por aquí. De momento, os quedáis con la canción que ha escogido, del sueco Eagle-Eye Cherry. La verdad, no me imagino porqué habrá elegido a este artista...

En fin, nos vemos. Ha sido un placer conoceros.

Eagle-Eye Cherry – Save Tonight (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 5 de abril de 2011

Gimme Tha Power, Molotov, 1997


Las estadísticas del blog son un juguete que permite cotejar a qué ritmo avanza el mismo. Y, dentro de este juguete, existe un capítulo al que tengo especial querencia por lo curioso, que es conocer la procedencia por países de los que cada día pasan por las Píldoras con los mil y un pretextos. Curiosidades, hay un montón. Desde algún espontáneo procedente de lugares como Azerbaiján o Uganda, hasta las grandes concentraciones en las mayores ciudades de habla hispana. 

Y este último punto me llevó a un descubrimiento vergonzoso. Tras España -que supone más o menos el 40% de las entradas a las Píldoras- le sigue México, con casi el 16%. Vamos, que casi una de cada seis visitas vienen de allí. Y, mientras tanto, servidor, con la mayor de las descortesías -involuntaria, debo decir- aún no había puesto nada procedente de dicho país, y eso que estamos ya a las puertas de los seiscientos posts.

Tras darle vueltas a la cosa de escoger un tema -descartadas fulminantemente las rancheras por lo muy manido y recurrente, y porque no me gustan demasiado-, y dejando de lado a Maná por motivos parecidos, se me vino a la cabeza una de las mayores transgresiones que recuerdo de los noventa y que además consiguió colarse en los grandes circuitos. 

La transgresión en cuestión era un grupo de hip hop con letras de verdad, de las que hacían sangre, con el añadido de ser en castellano, de manera que la cosa ganaba bastante. Molotov, que así se llamaban los fulanos protagonistas de la historia, arrasaron en 1997 con dos temas. Uno de ellos les costó el injusto apelativo de grupo homófobo, pero claro, si tu canción se llama Puto y el estribillo hace berrear al personal con un escalofriante "matarile al maricón", a ver cómo explicas que te referías con tal  cortés apelativo a los que no se divertían en los conciertos, y no a otra cosa. 

El otro tema era este Gimme Tha Power que os he acercado hoy. Un hip hop sin concesiones, y con un aire latino que lo hace realmente peculiar. Su letra... bueno, mejor la escucháis, pero no tiene demasiado que ver con un grupo de extrema derecha, precisamente. 

Un último apunte: por si sus canciones no eran suficientemente escandalosas, el disco (cuyo título apuntaba precisamente a mofarse de Maná) se ilustró con una imagen como la que podéis ver más arriba. Sin comentarios. Y es que si Pancho Villa levantara la cabeza... pues no lo sé, a lo mejor le gustaban estos tíos. De verdad lo pienso.

Molotov – Gimme Tha Power (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 20 de marzo de 2011

Richard III, Supergrass, 1997


"¡Un caballo!¡Un caballo!¡Mi reino por un caballo!". Estas son las palabras más célebres atribuidas por todo el mundo a los momentos finales del terrorífico monarca inglés Ricardo III durante la batalla de Bosworth, en 1485. Sin embargo, nada hay de cierto en lo anterior: ni ofreció el cambalache más rentable de la historia de la hípica, ni era un monstruo al mando del reino. Al menos, no más que sus antecesores o que sus sucesores, por no citar a cualquiera de sus coetáneos europeos, Reyes Católicos incluidos.

Según parece, lo último que dijo fue "¡Traición, traición!", lo cual hubiera estado mucho más de acuerdo con lo que sucedió aquel último día de su vida en el campo de batalla. Entonces, ¿a qué se debe la malísima fama del último de los York? La culpa -como en tantas otras malas interpretaciones de la historia- la tiene nada menos que Shakespeare, que en su drama Ricardo III, escrito un siglo después, puso al desafortunado rey como chupa de dómine. 

Es lo que pasa por recurrir a fuentes interesadas: su personaje si inspiró en el malintencionado perfil que años antes había hecho Tomás Moro, un personaje muy vinculado a la dinastía que sucedió a Ricardo, los Tudor. Un vínculo que se acabó, por cierto, cuando uno de éstos, Enrique VIII, le acabó cortando la cabeza por no pasar por el tubo anglicano. Como en todas las épocas, hay que saber escoger las amistades. Especialmente cuando éstas te pueden enviar al patíbulo por un quítame allá esas pajas religiosas.

¿Que a qué viene el ladrillo-histórico apunte anterior? En primer lugar, porque me apetecía escribir dos líneas sobre historia, una de mis grandes pasiones. Y, en segundo lugar, porque ordenando un poco los discos, me topé esta mañana con el CD single que poseo con esta grandísima canción (número 2 en el Reino Unido, por cierto). Así que, et voilà. 

En realidad, no hay nada en el tema que justifique la dedicatoria al mencionado rey inglés. Ni una sola palabra de la letra. Lo que sucedió es que Supergrass tenía la costumbre de titular provisionalmente las tomas de la canciones con nombres de pila acompañados de un número. Algo así como "John II" o "Peter I". Y a la de hoy le tocó en gracia "Richard III". Como fuera que a la banda le pareció que el tono oscuro de la canción cuadraba mucho con el perfil siniestro que Shakespeare le había colocado al pobre (ya me entendéis) Ricardo, pues decidieron mantener de forma definitiva aquel título fortuito y provisional. 

Así que, ya veis, habéis aguantado el rollo histórico para nada. Mis disculpas. Siempre os queda, por lo menos, la canción.

Supergrass – Richard III (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 6 de marzo de 2011

One Headlight, The Wallflowers, 1997



En un principio, para hoy había pensado subir aquella añeja petición del Pildorero Anselmo Cabrejas al respecto del conmovedor I'm Not In Love de los 10 CC. Sin embargo, tras el carnavalazo de ayer, la cosa parecía más bien algo así como un corte de rollo. Así que he decidido postponerla. No mucho, desde luego.

En sustitución, he escogido uno de los temas más escuchados de 1997, de la mano de The Wallflowers. Posiblemente, a estas alturas, a alguno de vosotros se les haya olvidado quiénes eran estos fulanos, pero en cuanto os dé la siguiente referencia, en seguida caeréis en la cuenta. ¿No recordáis aquella banda cuyo lider se llamaba Jakob y se apellidaba... Dylan? Efectivamente, The Wallflowers era el grupo que muchísimos bautizaron -bautizamos- como "el grupo del hijo de Bob Dylan". 

Qué putada que tu padre sea tannnnnn famoso, si tienes inquietudes musicales (apreciado Enrique Iglesias: hasta la presente, no puedo todavía incluirte en este grupo por falta de pruebas). Pero, asimismo, qué ventajillas tiene, por otro lado (apreciado Enrique: aquí te veo más). Como fuere, Jakob y sus colegas comenzaron firmando a lo grande, con Virgin... aunque la cosa no funcionó demasiado bien, y la cosa acabó en historia. 

Así que para el segundo álbum, firmaron con una discográfica mucho más modesta, Interscope, bajo la cual editaron Bringing Down The Horse en 1996. Y aquí sí que dieron el campanazo. El LP alcanzó el cuarto puesto norteamericano, y su tema estrella, One Headlight, se convirtió en el primero de la historia en copar tres de las diferentes listas de singles del Billboard. 

Por cierto, que bien pensado y enlazando con el principio del post, como canción tampoco era la alegría de la huerta, a tenor de su letra francamente oscura. Pero musicalmente, se trataba de un tema pop casi perfecto y bastante vital. Así que para los españolitos de a pie, con ese inglés siempre tan afinado, lo último que se nos pasaba por la cabeza era el mensaje. Sí que sonaba un poco serio al lado de otros temas más verbeneros, pero nunca se nos ocurrió pensar en nada relativo a la letra. Por otro lado, incluso con un inglés de la BBC era difícil seguir a Dylan padre, así que ¿para qué molestarse mucho con el hijo?  

Ahora entiendo un poco mejor -vamos, lo justo- el inglis, pero a estas alturas me es imposible asociar la canción a su mensaje real. Así que no me pesa nada ponerlo tras el Carnaval de ayer. Qué sabia es la inconsciencia.

The Wallflowers – One Headlight (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Beetlebum, Blur, 1997


Podré escuchar esta canción otras 500.000 veces, y creo que seguirá sin cansarme. Menuda forma de abrir un LP. Cuando te gusta mucho la música de un grupo o de un cantante, es harto difícil establecer cual o cual otro tema es el preferido, pero sin duda, Beetlebum estaría entre las cinco mejores canciones de los Blur, en mi modesto -y en el caso de estos ingleses, poco imparcial- juicio.

Debo decir que, por una vez, tal entusiasmo por un tema fue muy compartido por la mayoría, y Beetlebum alcanzó el número uno en Gran Bretaña, amén de ser pasado una y otra vez por toda emisora musical a lo largo y ancho del globo durante aquellos primeros meses de 1997. Por mi parte, fue el detonante para la adquisición inmediata del álbum Blur.

Sin embargo, la verdad es que durante muchísimo tiempo nunca supe de qué iba la canción. Tenía un cierto aire beatle -de cuando éstos empezaban a gastar pelo y patillas algo más largos de lo habitual- y su título parecía confirmarlo, pero no era ningún tipo de homenaje a los cuatro de Liverpool.

Tanto misterio por el título hizo suponer las más diversas teorías: que era un ataque a los muy beatlemaníacos Oasis -ya que el título puede traducirse literalmente como "culo de escarabajo"- pero nada más lejos de la realidad. De hecho, Noel Gallagher incluso reconoció que Beetlebum era la canción que más les gustaba de los Blur. También que era una referencia a la adición a las drogas que había tenido Damon Albarn y su antigua novia, la cantante de Elastica (¿os acordáis de Connection? No os preocupéis, en breve aparecerá...).

Parece ser que la cosa era más prosaica, y que tan sólo hacía referencia a un popular presentador de televisión británico, conocido como Beadlebum. No obstante, el propio Albarn admitiría que recogía emociones más complicadas, contribuyendo así a mantener el misterio sobre la auténtica inspiración del tema.

En todo caso, se interprete como se interprete, es imposible abstraerse a la belleza cuasi hipnótica de la canción, desde que se inicia con esa guitarra entrecortada. Pero insisto: no soy demasiado objetivo... tendré que ver si se me pasa a lo largo de las próximas 500.000 reproducciones.

Blur – Beetlebum (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 23 de noviembre de 2010

Bitter Sweet Symphony, The Verve, 1997


Los casos de plagios suelen acabar mal para los plagiadores. Lo que sucede es que, en ocasiones, el supuesto plagiado se convierte en poco más que un jeta dispuesto a llevarse la pasta del supuesto plagiador. Pero aún así, la cosa no suele pintar bien para el inspirado.

Es un poco el caso de hoy. Sin duda, conocéis el tema seleccionado, uno de los más radiados a finales de los noventa. Bitter Sweet Symphony fue compuesto por el líder de The Verve, Richard Ashcroft, y fue el tema que puso a esta banda británica en la punta de lanza musical de las Islas durante un tiempo.

Sin embargo, si alguien observa en sus créditos, verá que está firmada por Jagger y Richards. ¡Coño! ¡Los Rolling Stones! Pero no os esforcéis en encontrar este tema en su discografía. No está. A lo sumo, encontraréis un antiguo tema de 1965, The Last Time, que sí que recuerda lejanamente en su instrumentación a Bitter Sweet Symphony. Aunque no de forma evidente: en realidad, el conflicto vino dado por el uso de unos arreglos orquestales que hizo el antiguo manager de los Rolling en una versión propia.

De hecho, Ashcroft era consciente de las enormes similitudes entre los arreglos del ex-manager y su propia canción, e inicialmente ofreció co-firmar el tema junto a Jagger y Richards, para evitar males mayores, a un 50%. Y todo fue bien... hasta que el tema se convirtió en un hit mundial. Entonces, Andrew Loog Oldham (el nombre del ex-manager) se echó para atrás aduciendo que The Verve se habían pasado con el uso del fragmento permitido, y reclamó toda la autoría del tema para sus antiguos pupilos.

La cosa terminó con The Verve cediendo toda la autoría del tema a los Rolling y ostensiblemente cabreados, ya que, entre otras cosas, no habían puesto ni una sola letra y ni siquiera los arreglos utilizados eran cosa suya. Como venganza ante lo que consideraba una injusta traición, Aschcroft acabaría diciendo que Bitter Sweet Symphony "era la mejor canción de los Rolling Stones en 20 años". Y, ateniendo al éxito, no exageraba lo más mínimo.

The Verve – Bitter Sweet Symphony (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Sympathique, Pink Martini, 1997


Uf... menudo día de trabajo... creo que el tema de hoy es más que adecuado para acabarlo con una mínima sonrisa. Por supuesto, por su estilo tranquilo, despreocupado y naïve. Por supuesto.

Hasta mañana...

Pink Martini – Sympathique (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 31 de julio de 2010

Tubthumping, Chumbawamba, 1997


¡Gran día de regatas! Si hace tres semanas, las nuevas y las antiguas (y, en parte, reorganizadas y reforzadas) tripulaciones de los Llaguts de Calafell habíamos hecho un gran papel respecto al año pasado jugando en casa, hoy en Vilanova nos hemos salido del plato. De cinco regatas disputadas, ¡hemos vencido en dos!

En cuanto a la del que escribe, que hoy ha disputado regata en clase sénior (en realidad, lo normal, y lo que me corresponde por edad es veterano, pero hoy se ha introducido este cambio, entre otros)... hemos acabado en un meritorio segundo puesto. Con el añadido de que los seis que remábamos juntos no lo habíamos hecho antes, combinábamos chavales muy jóvenes con tíos de clase veteranos (yo mismo era uno de ellos)... y además me habían destinado en popa, la dura posición que requiere de mayor tracción, cuando acostumbro a estar en bancos centrales, cuya labor principal es -además de empujar, lógicamente- transmitir el ritmo de la popa a la proa.

Ingredientes de cambio que, a priori, debo confesar que me pusieron en un estado no muy optimista sobre el resultado a conseguir (aunque, en el fondo, esto es lo de menos, y así lo creo). Al final, el campanazo: los chavales, en realidad, eran unos bestias (ya lo sabíamos), y mi compañero de popa, de 16 tacos, respondió de forma formidable, en un feedback mutuo por mantener la potencia; los veteranos actuaron con plena disciplina, pasándola a los demás; y la timonera (de 23 castañas) puso los cojones que faltaban, si es que faltaba alguno.

Así que, incluso con tan heterogénea y poco rodada tripulación, conseguimos ese segundo puesto, a una sola barca de los vencedores, unos bestiajos de liga (y unos grandes tipos, añado, como todos los que allí competíamos). ¡Con un par! Por ahí hay algna foto donde muerdo el trofeo cual Nadal guasón, y no era para menos...

En fin, un excelente día en todos los sentidos. Al final, el plato no fue sepia con patatas, si no fideuá... tampoco se sufrió mucho, je, je, je. Sin más, os dejo con Tubthumping, una de esas canciones trepidantes que sirven tan bien en las celebraciones de toda clase. Aunque, por cierto, se trate de una sátira política. Curioso, cuanto menos, aunque el mensaje es todo un resumen del periplo del club en este 2010: "me noquean, pero me levanto de nuevo, nunca conseguiréis derribarme". Insisto, ¡con un par!

Chumbawamba – Tubthumping (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 17 de junio de 2010

Song 2, Blur, 1997



A principios de 1997, quien escribe ya era un militante blurista incondicional desde hacía bastante tiempo, mucho antes de su explosión de tres años atrás. Así que pude presumir de que antes de marzo ya tenía dando vueltas su quinto y nuevo disco, de igual nombre que la formación, en el CD de la cadena del comedor. Se había lanzado apenas dos semanas antes.

Por cierto, me ha venido ahora a la cabeza el hecho de que, por error, mi ejemplar tenía repetido el tríptico que conformaba la carátula del compacto. Gracias a ello, tuve -hasta que me independicé- una de las copias desplegadas sobre una repisita que presidía mi cama de soltero, que era de aquellas que se podían plegar sobre el armario, tan propias de los setenta.

Cuando puse el disco, no podía ni imaginar lo que me esperaba. Ya estaba acostumbrado al eclecticismo musical de la banda, pero en aquella ocasión, a mi juicio, rompieron el molde. Habían dejado atrás su estilo britpop (adelantando así la partida de defunción de aquella movida) pero el cambio, en su caso, fue para mucho mejor, lo cual tenía un enorme mérito añadido.

Tras el tema de apertura, la espectacular Beetlebum -una de mis canciones favoritas del grupo- empezó a sonar la Píldora de hoy. A pesar de que Blur atesoraba algunos temas de gran potencia, no recordaba en su haber un ciclón como el que salía de los altavoces. A las distorsionadísimas guitarras, se añadían aquellos célebres aullidos "WHOOO-OOOO!!!" que parecían obra de un loco. Cuando acabó el tema, tuve que parar un momento la reproducción para poder encajar aquellos dos minutos escasos de choque sónico.

Pasados aquellas dos gigantescas canciones de inicio, sabía que acabaría conquistado por el resto del disco, y así fue. Ya no era brit, a pesar de su obertura cuasi beatle. Más bien era de sonido oscuro y extraño, algo psicodélico y un poco electrónico a la vez. En cualquier caso, parecía ser exactamente lo que estaba esperando escuchar. Dos años después, al aparecer su sexto LP, 13, el efecto no fue igual. Y es que con el álbum Blur, fue amor al primer aullido...

Blur – Song 2 (por Spotify)


Letra de la Píldora
.

Hasta la próxima.

sábado, 29 de mayo de 2010

Bitch, Meredith Brooks, 1997

El castellano es uno de los idiomas posiblemente más desinhibidos a la hora de soltar palabras malsonantes. Particularmente, estoy convencido de que la palabra "puta" es una de las diez más utilizadas (y de las tres, si me apuráis), en cualquiera de sus múltiples capacidades combinatorias. Y desde hace mucho.

Dos muestras: coged el Quijote y echadle un vistazo. Durante el mismo, contad las veces que aparece la expresión "hideputa" o variantes de la misma. Y la otra muestra. Comprobad mediante el link cuál es el título completo de la famosa Celestina de Fernando de Rojas.

Sin embargo, en lo musical, incluso hoy en día, el castellano es un idioma bastante más pacato. Al menos en lo que se refiere a los temas fuera de circuitos, digamos, muy alternativos. Para esto, la cultura anglosajona que, por otra parte, no tiene la misma alegría en "tacología aplicada" está mucho más liberada.

Un vistazo a Spotify es bastante significativo. La palabra "bitch" en el buscador aporta nada menos que 3.290 respuestas (aunque algunas no son siempre canciones). Por contra, "puta", su equivalente en castellano, da sólo 318, y buena parte corresponden al título del célebre disco de los franceses Mano Negra Puta's Fever. Evidentemente, no hay color.

Y no penséis que las respuestas anglosajonas son siempre procedentes de la esfera radical: aparecen nombres como David Bowie, Elton John, David Guetta o nuestra protagonista de hoy, Meredith Brooks, que en 1997 consiguió todo un hit mundial con este tema de explícito título. Cierto es que las listas americanas y británicas suelen ser quisquillosas y recelosas de la moral ajena, y que la propia Brooks estuvo a punto de eliminar el tema de hoy de su LP por miedo a quedar fuera de juego. Pero, al fin y al cabo, lo que cuenta es el resultado. ¿O recordáis acaso igual algún hit de similar impacto por estos lares, y que se titulase "Puta"? Porque, que yo sepa, el equivalente que grabó en su día Extremoduro, nunca llegó a tanto...

Meredith Brooks – Bitch (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 13 de mayo de 2010

Everything's Gonna Be Alright, Sweetbox, 1997


Ya hemos tratado en otras Píldoras el hecho de que recurrir a los clásicos suele ser mejor idea (y más rentable) de lo que parece. Por supuesto, me refiero a los clásicos stricto sensu, Mozart, Beethoven, Schubert, Pachelbel... dentro de este elenco, posiblemente uno de los mayores hitmakers haya sido Johann Sebastian Bach.

Es el caso de hoy. Y no se trata, precisamente, de un tema de rock sinfónico, ni nada por el estilo. Antes bien lo contrario,
Everything's Gonna Be Alright fue uno de los grandes bombazos pop de finales del 97 y de 1998. Alcanzó el Top 10 en numerosos países y fue, de largo, la canción más radiada durante aquellos meses.

Bach podía estar muy orgulloso por su nuevo éxito, esta vez basado en su famosísima (y estremecedora)
Aria de la Suite nº3 en Re. Hay que decir que no era la primera vez que esta aria concedía millonarias ventas en la era rock. Ya lo había hecho en 1967, cuando los Procol Harum se habían inspirado en ella (junto a la Cantata nº140) en la canción que para siempre marcaría su carrera, A Whiter Shade Of Pale. Treinta años después, los Sweetbox -con la cantante Tina Harris en aquella ocasión- recogían la pieza de forma mucho más literal, y le aplicaban una base hip hop. El resultado no estuvo nada mal...

Y ya puestos, aquí van otros préstamos de Bach, por si tenéis curiosidad. Stevie Wonder utilizó el
Preludio y Fuga nº2 en su Pastime Paradise (luego transformado por Coolio casi veinte años después en su Gangsta's Paradise). Por su parte, los Deep Purple utilizaban la famosa Tocata y Fuga en re menor para introducir en directo su mítica Highway Star (su teclista, Jon Lord, es un gran admirador de... Bach, claro).

Y otro caso más curioso y cercano. ¿Os acordáis de aquel
Mammy Blue de principios de los 70? Su grupo, los Pop Tops, madrileños para más señas, lanzaron un single en 1968 cuya cara B estaba dedicada al reciente asesinato de Martin Luther King. La canción se llamaba The Voice of a Dying Man. Y su base no era otra que... la Pasión según San Juan, del compositor alemán. Así que ahí va un briconsejo, y gratis: el día que queráis marcaros un hit, y no tengáis la inspiración debida, no os preocupéis. Tirad del fenómeno de Juan Sebastián. Éxito asegurado.




Letra de la Pïldora
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Hasta la próxima.