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jueves, 24 de abril de 2014

The Happening, Pixies, 1990


Que Bossanova es para quien escribe el mejor álbum de los Pixies, profetas del grunge en general y guías espirituales de Kurt Cobain en particular, creo que ya lo he dicho por alguna parte. Y que lo mejor de aquel disco no son sus dos singles -Velouria y Dig For Fire- aún siendo buenas canciones, puede que también. 

De hecho, la Píldora de hoy es la segunda canción que aporto al blog procedente de Bossanova, junto a su memorable intro, Cecilia Ann. Al igual que esta última, tampoco acabó siendo sencillo... o casi, porque en realidad una parte de ella sí que terminó como cara B de, precisamente, Velouria

Y es que The Happening es una canción que, aún estando dentro de los cánones más ortodoxos del sonido de la banda de Boston, es algo extraña. Mientras que su primera mitad alterna lo más bestiajo de Black Francis con coros casi ensoñadores, la segunda mitad acaba con éstos últimos como protagonistas exclusivos.  Tal era el contraste, que esta segunda mitad -siguiendo la mejor tradición del See Me, Feel Me de los Who- acabó teniendo vida y hasta título propio (The Thing) y consiguió colarse en el reverso de Velouria

Por cierto, si os gusta el rollo de los ovnis, esta es vuestra canción. El álbum Bossanova recurrió de manera notable a esta temática, pero en ningún momento tanto como en The Happening. Y para un servidor, que sin llegar al frikismo declarado -vamos, creo yo- se chupó todo Expediente X y aún hoy no se está de ver al bueno de Íker Jiménez cada vez que tiene ocasión, pues hombre, el tema de hoy tiene su gracia. 

Y, además, sueña de coña. 





Hasta la próxima.

sábado, 11 de agosto de 2012

Don't Worry, Kim Appleby, 1990


Píldora veraniega nº2.

¿A que ya no os acordabais de esto en las noches de disco de hace veinte años?




Hasta la próxima. 

viernes, 27 de abril de 2012

Loaded, Primal Scream, 1990


No sé en qué momento de los noventa la música de baile se echó bastante a perder, pero en sus albores como década prometía muchísimo para los que empezábamos a dejarnos ver por antros de luz oscura y decibelios a toda pastilla. 

Y es que uno de los primeros revientapistas del decenio fue este bombazo del que era imposible despegarse una vez empezaba a sonar. No era una oda al sintetizador a la manera de los ochenta, aunque estaba construido con toda su parafernalia electrónica, eso sí, sumada a la instrumentación propia de un grupo de rock. 

Loaded era un poti-poti (expresión en catalán que significa mezcla, pero a conciencia) en el que una base de baile y un estribillo constante en clave gospel se combinaban bajo los efluvios del ácido más lisérgico en boga entonces. Prácticamente era instrumental: su única letra eran unas palabras del actor Peter Fonda extraidas de la peli Los ángeles del infierno, su primer experimento cinematográfico sobre una Harley Davidson tres años antes de Easy Rider

El tema se convirtió en un éxito total en toda Europa y Estados Unidos. Como nota peculiar, fue avanzado como single ¡19 meses antes! de la publicación de Screamadelica, su álbum de debut y uno de los discos más influyentes de los noventa. La versión en single (la del clip) era tres minutos más corta que la del LP (la de Goear) y, visto en retrospectiva, casi sabe a poco. 

Aunque para versión espectacular la que hicieron en directo ya en 2010, de la que os dejo el link debajo del clip. Os recomiendo que la pinchéis, pero con el volumen bien alto. Veréis que forma de entrar al puente de estos días.



Versión en directo (no os la perdáis)


Hasta la próxima.

viernes, 6 de abril de 2012

I've Been Thinking About You, Londonbeat, 1990


Segunda Píldora express. La de hoy está especialmente dedicada a los que como un servidor, empezábamos a pasarlo bien bailoteando (o haciendo el pato mareado, bendita época sin cámaras de móvil) en las pistas de la época. Con I've Been Thinking About You, los Londonbeat se marcaron su gigantesco hit en todo el mundo, copando varias listas de éxitos en el tramo final de 1990. Una de ellas era la española, lo cual puedo atestiguar por las decenas de veces que sonaba esto de día... 

... y de noche. 






Hasta la próxima.

martes, 14 de febrero de 2012

Nothing Compares 2 U, Sinnead O'Connor, 1990


De este tema se podría hacer una tesis sólo a partir de las experiencias de todo el mundo al escucharlo: personalmente, creo que es una de las baladas más conmovedoras de los últimos cincuenta años, y en la versión de Sinnead O'Connor, muy superior a cualquier interpretación que jamás grabara su autor, Prince.

Así que hoy casi no importunaré con texto; es mejor limitarse a escucharlo y cerrar los ojos, mejor en compañía. Porque, posiblemente, es uno de los mejores temas para un día de San Valentín. Y aquí, a diferencia de en el Corte Inglés, no cobramos nada por celebrarlo. Que lo disfrutéis tanto como yo.





Hasta la próxima.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Thunderstruck, AC/DC, 1990


El tema de hoy suele ser considerado una delicia... y un desafío para los amantes de la guitarra eléctrica. Los que se atreven a tocarla, claro. Thunderstruck es, por derecho propio, uno de los temas más conocidos para cualquier metalero o aspirante a metalero que se precie. 

De hecho, incluso para los que no lo éramos, cuando se publicó allá por 1990 -16 castañas de quién escribe-, nos era imposible resistirnos a hacer un air guitar con esto. O, mejor dicho, un finger guitar, ya que nos pensábamos que el bueno de Angus tocaba la pieza con una sola mano, a golpe de tapping (forma de tocar la guitarra pisando con los dedos las cuerdas contra el mástil). 

La causa estaba en el vídeo clip que tenéis a continuación, que hizo correr la idea de que el célebre guitarrista de los AC/DC se marcaba toda la canción así. No era cierto. En realidad, lo hacía de manera convencional, punteando las cuerdas, pero la leyenda ya había quedado escrita para la posteridad. 

De una manera o de otra, su acelerado arpegio quedaría como reto para los propietarios de guitarras eléctricas, incluso hoy en día. Mi sobrino Gabi, que es de esta especie, llegó a tocarlo incluso en una Nochebuena, cambiando radicalmente el tercio de villancicos reglamentarios. Hay que decir que lo hizo con tanta finura que a nadie le supo mal. 

Como apunte anecdótico final, más tarde me sumé a la batería de la canción, con un resultado conjunto bastante aparente, al final de todo. Eso sí, que quede entre nosotros: menos mal que no era tan difícil como la guitarra. Si no, de qué.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 30 de enero de 2012

The Power, Snap!, 1990


Píldora poderosa para un día largo... pero con una energía que incluso hace que a estas horas me haya apetecido dedicarme este pedazo de revientapistas en clave hip hop como pequeño homenaje previo a irme a dormir. 

The Power es, casi seguramente, uno de los temas que cualquiera, absolutamente cualquiera de nosotros, ha grabado en su cabeza de manera machacona. Aquel"I've got the power", aquel sampler de guitarras duras y un ritmazo irresistible suponían tal mezcla que hacían bailar incluso a este armario ropero que escribe (entonces no tan armario ropero, también es cierto).

El tema era una auténtica colección de sampleados, algunos de los cuales fueron obtenidos sin autorización (incluido su celebérrimo "I've got the power", sacado de una pieza de Jocelyn Brown). Esto supuso que buena parte tuviera que ser nada menos que regrabada hasta su forma final par evitar problemas legales.

De todas maneras, a nadie pareció importarle todo aquello. The Power escaló como la espuma en las listas de éxitos no sólo de baile, si no también en las pop, incluyendo un número uno en Gran Bretaña y un número dos en Estados Unidos. Todavía es fácil recordar al mismísimo Will Smith en su alter ego del Príncipe de Bel-Air rapeando esto en plan de coña en la que fue la serie más emitida -y repetida- de toda la década de los noventa.

Y sin más, os dejo con el poder. ¡I've got the power!



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Never Enough, The Cure, 1990


Sé perfectamente que el de hoy no es uno de los temas más emblemáticos de la carrera de The Cure. No obstante, disfrutó de un gran éxito a finales de 1990, con nada menos que tres semanas al frente de las listas alternativas norteamericanas.

Un éxito que llegó hasta mi radiocassette: por aquellas fechas, Never Enough no podía faltar en ninguna de mis diversas cintas recopilatorias montadas a mano a golpe de doble pletina. Su gran potencia de fuego y aires siniestros, que recogía perfectamente el vídeo promocional, era ideal para vacilar con los colegas a la hora de meter ruido por los pobres altavoces que caían en nuestras manos.

Los propios The Cure grabaron una nueva versión en 2001, esta vez en acústico. Cuando me lo comentó un amigo, lo primero que pensé es que debía de ser un tostón infumable ideal para cargarse una joya eléctrica como aquella. Hasta que lo escuché... y resultó magnífica y nada pusilánime, desde luego. De hecho, junto a la original, os la adjunto también por Goear.

Llegados a este punto, os dejo hasta la próxima, que ya ha empezado el Cuéntame. Y eso va a misa, como ya sabéis.

(versión original eléctrica)
 

(versión acústica de 2001)


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Nah Neh Nah, Vaya Con Dios, 1990


Píldora re-vacacional nº5.

Ahora ya sabéis quién cantaba hace veinte años aquello de naaaa, na, na, naaa... a ritmo entre el jazz y el rock. Ideal para llevar un par de cervezas encima, si me lo permitís.

Y con esta pieza, cerramos la serie de Píldoras re-vacacionales. Mañana, al tajo otra vez. Y a las Píldoras de toda la vida.


Vaya Con Dios – Nah Neh Nah (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Looking Glass, The La's, 1990



Píldora vacacional nº10. 

Uno de los cassettes grabados (¡qué si no en el instituto, que uno tenía que pagarse los vicios con cuatro duros!) que más me influenciaron recién estrenados los noventa fue el primer -y, a la postre, único- álbum de los británicos The La's. Aquella cinta, que tardé años en convertir en CD reglamentario por no ser de fácil adquisición durante mucho tiempo, incluía una de las más fantásticas colecciones de canciones que uno pueda echarse a la cabeza. 

Con toda seguridad, There She Goes es su tema más recordado por los aficionados al pop alternativo, y aún por algun memorión adicional. Sin embargo, la canción que recuerdo con más cariño de aquel disco es la que lo cerraba, Looking Glass, una balada de casi ocho minutos con una fuerza  y una sensibilidad extrordinarias, amén de un final que no desmerecía a los famosos caos sónicos de los Who en sus años mozos. 

Un pequeño recuerdo de juventud que comparto tras encontrarme esta mañana con el disco... en plena reordenación de los mismos. ¿O alguien se pensaba que las vacaciones son sólo ir a la playa con todo el compadreo subidos a un barco? Eso lo dejo para mañana...

The La's – Looking Glass (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 11 de junio de 2011

Cecilia Ann, Pixies, 1990


Hay ciertas cosas que no se pueden mostrar a un fan de un grupo, especialmente cuando es de los militantes. Pero con Youtube por ahí enmedio, uno está condenado (pero qué condena más buena...) a recibir gratas sorpresas como la que hoy quiero compartir con vosotros. 

Bossanova es, desde que salió en 1990, uno de mis discos de cabecera. Con él, si me permitís el comentario, los Pixies rompieron el molde. Uno de sus momentos preferidos por quien escribe se encontraba ya desde su mismo inicio. Cecilia Ann, el tema encargado de abrir el álbum, era una espectacular canción instrumental de inspiración surf y western, a la manera de lo que los Shadows o los Ventures hacían treinta años antes. 

En realidad, no podía sonar de otra manera: Cecilia Ann no era una pieza original de los muchachos bostonianos de Francis Black, sino que se trataba de una versión de una olvidada canción surf de principios de los sesenta firmada por The Surftones. 

Con todo, a pesar de tan gran obertura de un LP, los Pixies decidieron que su versión no iba a ser single de apoyo al disco, honor que correspondió a otros dos temas, Velouria y Dig For Fire. Así que nunca pensé que jamás iba a encontrar un clip de Cecilia Ann más allá de alguna pésima grabación en directo. 

Y he aquí la sorpresa cuando me pasaron un vídeo en el que el grupo interpretaba la canción en vivo durante un programa de televisión. Y además, acompañado de otro de los mejores temas de aquel Bossanova, Allison, que también está entre los más escuchados por estas orejas que flanquean mi cabecita loca. 

Aquí los tenéis. Creo que yo solo he contribuido a incrementar de manera espectacular el contador del Youtube. Espero que también lo hagáis vosotros...

Pixies – Cecilia Ann (por Spotify)



Letra de la Píldora. Que no...

Hasta la próxima.

jueves, 3 de febrero de 2011

This Is How It Feels, Inspiral Carpets, 1990



Si los reyes del fenómeno Madchester de finales de los ochenta fueron los Stone Roses y los príncipes los Happy Mondays, bajo ellos se extendía toda una corte de nobles, de mayor o menor rango.

Entre los miembros principales de aquella peculiar y colorida aristocracia, junto a The Charlatans, se encontraban nuestros protagonistas de hoy, los Inspiral Carpets. Y, en mi modesta opinión, se marcaron la canción más bonita y emotiva de toda aquella movida, This Is How It Feels.

A pesar de que para entonces ya eran todo unos veteranos, la formación tuvo que esperar hasta 1990 para lanzar su primer álbum con todas las de la ley. Life fue un bombazo: alcanzó el segundo puesto de las listas británicas, nada mal para un debut discográfico, e incluía su primer gran éxito en singles, el mismo que tenéis delante.

Personalmente, siempre pensé que This Is How It Feels lo tenía todo musicalmente para acabar siendo el gran himno de aquello del Madchester: sonido, melodía, grandilocuencia dentro de su delicadeza... todo excepto una cosa. La letra. No iba sobre la juventud, ni sobre los lugares de moda, ni nada de eso. Iba sobre la miseria de la pobreza, describía los malos tratos. Nada glamuroso.

Pero, bien pensado, si París bien valía una misa, un buen mensaje y una buena letra ¿no valían bien la pérdida de un himno?




Hasta la próxima.

domingo, 23 de enero de 2011

Sadeness (Part I), Enigma, 1990


Décadas como los setenta o los ochenta han pasado a la historia en buena parte por sus excesos estéticos y visuales. Y, por supuesto, por una música que, con bastante frecuencia, también caía en dichos excesos cuando se trataba de crear grandes hits.

Esto hizo que, en comparación, la década siguiente, los noventa, fuera todo un canto a la moderación. O eso creíamos los que en ella participamos como generación de referencia. Sin embargo, a medida que ésta se aleja en el tiempo, es mucho más fácil ver como, incluso en ella, también abundaban los fenómenos, digamos, extraños.

Uno de ellos no se hizo esperar demasiado en el tiempo. Porque, ¿no os acordáis de cuando se pusieron de moda los discos de música gregoriana, con o sin chunta-chunta de fondo? ¿Tanto que hasta el Papa acabaría grabando discos al respecto, rosarios incluidos?

Los responsables de todo aquello fueron unos alemanes a los que les dio por combinar la música gregoriana con los ritmos discotequeros. A finales de 1990 publicaron su primer disco, titulado MCMXC a.C. (el año en latín). Como single principal de apoyo lanzaron este popularísimo Sadeness (Part I), en el que a los tipos se les ocurrió mezclar gregoriano, discoteca y un ambiente cargado de sexualidad que dejó a todo quisque bastante alucinado.

Y, agradecidos todos ante tamaña alucinación, compró el disco hasta el tate: alcanzó el número uno en no menos de quince países, y en los demás se quedó prácticamente a las puertas. Aunque para agradecidos, los que decidieron el estilismo de las tiendas Natura: con un disco de gregoriano y sobredosis de incienso en el aire, éstos si que hicieron milagros vendiendo poco menos que souvenirs durante aquellos moderados y prudentes años que fueron los noventa. ¿O no?

Enigma – Sadness Part I (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Entre dos tierras, Héroes del Silencio, 1990


Posiblemente sea por el bicho que me tiene amuermado y tosiendo como un carretero -y con las facultades mentales algo atrofiadas, dicho sea de paso- pero finalmente me he decantado por poner algo de los Héroes del Silencio. Y es que aunque eran muy queridos por muchos de mis colegas, yo, la verdad, es que no me los tomaba muy en serio.

En todo caso, como fuese, la verdad es que atesoraron durante los noventa una buena colección de hits, que los llevaron al estrellato más allá de España. Curiosamente, uno de los países donde más triunfaron fue Alemania. En mi caso, el único estrellato triunfador que me provocaban era el de las respectivas cervezas San Miguel: al cabo de cuatro o cinco entre pecho y espalda, los Héroes se prestaban también al air guitar, especialmente cuando pinchaban el tema de hoy.

Pero eso es todo lo que puedo decir al respecto sobre una hipotética afición por mi parte. Eso sí, presento mis respetos al bueno de Bunbury desde que hace unos años (cuando ya parecía una mezcla entre Jim Morrison y Marc Bolan) lo vi en una plazoleta de Valencia durante la hora de comer. Fuimos a un lugar donde nos recomendaron sus espectaculares paellas , y a fe que era verdad. Pues bien, como otro único cliente en aquel día entre semana de octubre, estaba el líder de los Héroes. Y aprovechando también las delicatessen mediterráneo-arroceras del lugar. Mis respetos, pues.

Por lo demás, quedáis avisados de la ya muy notable antigüedad del tema de hoy. Aunque os parezca que fue ayer cuando aún hacíamos el bestia al sonar esto y otras cosas por el estilo, en realidad hace exactamente veinte años por estas mismas fechas. Pero no sufráis, que ya lo dice el tango: veinte años no es nada...

Héroes Del Silencio – Entre Dos Tierras (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 9 de noviembre de 2010

Crazy, Seal, 1990


Para los tíos que no somos fans impenitentes de Seal, lo menos que podemos hacer es reconocerle dos méritos. El primero es haberse asociado a Heidi Klum, la segunda fémina más buena del mundo en premio concedido ex aequo junto a nombres como Eva Herzigova, Charlize Theron y otras alegrías por el estilo.

El segundo mérito, que concierne más al asunto que mueve este blog, es firmar un pedazo de álbum como Crazy, lanzado en el ya lejano 1991. Aquel disco, un magnífico ejemplo de como el pop más comercial podía ser de enorme calidad, incluía como tema principal al homónimo que traemos hoy por aquí.

Crazy -el tema- fue lanzado, de hecho, a finales de 1990 como avance del LP, el cual apareció algo más de medio año después. Técnicamente, se trataba del primer single de la carrera de Seal, y no le fue nada mal: consiguió situarse en el segundo puesto británico y séptimo estadounidense, amén de alcanzar el número uno en países como Holanda, Suecia o Suiza. Tal éxito allanó el camino al álbum, que inmediatamente después de editarse conquistó el número uno británico.

De todas formas, tamaño inicio de carrera tenía una pequeña trampa. Seal, a finales de 1990, no era un completo desconocido. ¿Recordáis aquel Killer con el que Adamski inundó las pistas de inicios de los noventa? Pues era Seal quien le puso la voz... Por si no os acordáis de ello, echad un vistazo al clip en cuestión, y ya veréis de quien era la cabeza giratoria que sale cantando.

Así que el hombre tenía el camino bastante allanado a la hora de iniciar su carrera en solitario. Y le fue bien, vaya si le fue bien al pájaro. Y no estoy pensando, por supuesto, sólo en la cantidad de discos de oro y platino que atesoró durante los veinte años siguientes, hasta el presente. Eso sí, que chinche y rabie: como todos los que andamos en compañía sabemos, sólo se quedó con la segunda maciza más buena del mundo.

Seal – Crazy
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 4 de noviembre de 2010

The Only One I Know, The Charlatans. 1990


Antes de la popularización definitiva de Spotify -y de Taringa...- si uno quería ir sobre seguro a la hora de escoger CD, lo mejor que podía hacer era ir a la Fnac, apropiarse de alguno de los pocos auriculares libres (y no estropeados) disponibles y pasar el pequeño arsenal de discos que se habían cogido para escuchar qué tal eran. Por suerte, con el volumen lo suficientemente alto, uno se podía aislar de las miradas de mala uva de los que estaban esperando impacientemente... para hacer lo mismo que tú.

En una de estas ocasiones, mientras iba pasando cortes de no recuerdo qué álbum, fijé mi vista en un LP recién salido de The Charlatans. Por lo visto, a mediados de 2008 (sí, por entonces pocos tenían Spotify y Taringa todavía no era demasiado conocida por muchos) aquellos tipos que mentalmente databa de la era del instituto todavía estaban en activo.

La sorpresa hizo alargar el brazo hasta el CD, para mayor desesperación de las miradas de los que esperaban que acabara mi turno de audición. Hasta aquel momento, habían pasado años desde la última vez que había escuchado conscientemente al grupo protagonista de la Píldora de hoy. Nada menos que dieciocho.

En 1990, en plena fiebre beatle-kink-pixie-stonerosera, The Charlatans habían conseguido entrar en los cassettes grabados de servidor gracias al tema de hoy, The Only One I Know, una arrebatadora composición con aires sesenteros pero muy apta para las pistas. Y, de hecho, fue un gran éxito de ventas, alcanzando el Top 10 británico. Nada mal para ser el segundo single lanzado en la carrera del grupo.

Tras aquel impacto, apenas seguí más a The Charlatans, y no por falta de ganas. Pero el peso que estaban ganando en mis preferencias las grandes bandas de los sesenta y setenta, a los que en breve se añadirían las formaciones britpop, con Blur en la punta de lanza, dejaron a nuestros protagonistas al margen durante años. Casi dos décadas. Debo decir, en mi descargo, que You Cross My Path, el álbum que encontré casualmente aquella tarde en la Fnac, suena ahora regularmente en el equipo de casa. Y en su CD original: rectificar es de sabios.

The Charlatans – The Only One I Know (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 14 de octubre de 2010

Praying For Time, George Michael, 1990


Siendo ésta como lo es, una de mis canciones favoritas, casi me sorprende que todavía no hubiera aparecido por esta parte del mundo llamada Píldoras de Música. Efectivamente, habéis leído bien: una de mis canciones favoritas. Y también habéis leído bien el protagonista de hoy: George Michael.

Pero vayamos por partes. Como buen hijo de vecino procedente de mi aristocrático barrio de Las Planas, George Michael no fue nunca -supongo que hasta aquí no sorprenderé a nadie- un indispensable de mi discoteca particular. De hecho, aún a día de hoy, no encontraréis por ningún rincón de casa ningún vinilo o CD suyo.

Eso sí, Dios dijo hermanos, pero no primos. Así que esa falta de querencia por la discografía de Michael no fue ningún inconveniente para que, nada menos que a finales de 1990, cuando un servidor estaba en plena afirmación rock, escuchara esta canción por la radio y se quedara prendado por su estructura musical y su sonido. Claro, el problema fue escuchar al discjockey decir quién se había marcado aquel tema. Automáticamente supuso durante un tiempo tener que escucharlo en el walkman (el papá del discman y el abuelo del mp3) y, por supuesto, a una distancia prudencial del resto de trogloditas que, como yo, nos dedicábamos a presumir qué guitarra o qué batería molaban más.

Como todo lo cura el tiempo, especialmente la tontería, finalmente pude escuchar abiertamente esta canción sin que me importara lo más mínimo la opinión popular de origen congénere-selvático. Para descubrir que... ¡varios de los otros neanderthales también habían hecho lo mismo en privado a la vez que yo! ¡Francamente, se puede decir que fue toda una salida colectiva (musicalmente hablando) del armario!

Y es que pocas veces el título de un LP fue tan apropiado para la historia anterior. Tras su etapa en Wham! y en solitario como cantante pop sin más pretensiones que colocar blockbusters en las listas, George Michael quiso en 1990 que se lo tomaran un poco más en serio. Y para ello lanzó un álbum, que se abría precisamente con Praying For Time, donde pretendió dar un giro musical bastante importante. Incluso, para reafirmarlo, se negó a aparecer directamente en ninguno de los clips promocionales de los singles del álbum, motivo por el que quedó un vídeo tan curioso como el que tenéis abajo.

¿Qué cual era el tan apropiado título del álbum? Listen Without Prejudice Vol. 1. Escuchar sin prejuicios.

George Michael – Praying For Time (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Step On, Happy Mondays, 1990


Junto a los Stone Roses, los tipos de hoy se contaban entre los grupos más populares entre los que andábamos intercambiando moderneces vía cassette a nuestros 16 años en el patio del insti. Y, en buena parte, se debía al enorme éxito del tema que traemos hoy a las Píldoras.

Si los Roses tenían un sonido más psicodélico -eso sí, envuelto en ritmos discotequeros- los Happy Mondays suponían casi el camino inverso: muy influenciados por el house y la música funky, tuvieron la idea de incorporar las guitarras de aires indies a su estilo pensado para pistas.

Step On fue, sin duda, uno de los temas de 1990. Lo que muy pocos saben es que, en realidad, se trataba de una versión de otra canción de casi veinte años de antigüedad. En 1971, el sudafricano John Kongos convertía en éxito el tema He's Gonna Step On You Again, que los Happy Mondays renombrarían acortándolo al título que todos conocemos.

Y ya puestos, vaya una curiosidad sobre la versión original de Kongos. Se trataba de un tema glam de estilo parecido al de los T.Rex -entonces en plena explosión- lo cual tal vez no fuera totalmente coincidencia, ya que en el 71 compartían discográfica, Fly Records. Pues bien, He's Gonna Step On You Again tiene el honor de ser la primera canción en incorporar un sampleado, y así se cita en el Libro Guinness de los Records.

En todo caso, aquí os dejo con una gran canción para acabar el día con buenas vibraciones... o comenzarlo cargado de energía. Vosotros mismos.

Happy Mondays – Step On (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 7 de julio de 2010

I Promised Myself, Nick Kamen, 1990


Bueno, bueno, bueno... os iba a explicar cosas sobre esta canción -ideal para acercamientos discotequeros a la hora de las lentas-, incluso a admitiros que no estaba tan mal, a pesar de que aún hoy podría ser tildado de hereje, y de ahí para arriba.

Sin embargo, los mundiales son la única concesión real al fumbo que hago, y es puro divertimento, camiseta rojilla incluida... así que, con vuestro permiso, os dejo una Píldora un pelín más breve, ya que me voy a celebrar el estupendo resultado del Tomate Mecánico (como me gusta llamar a la selección) un rato a la fresquita, a armar algo de jarana. Por supuesto, camiseta rojilla incluida...

Ah, por cierto, no sólo es una cuestión de colores: si la selección española acaba ganando el mundial, servidor se calzará la nada desdeñable cifra de 250 eurates en una porra coleguil multitudinaria. Así que espero que entendáis realmente el porqué aprovecho el momento para pasarlo bien... no sea que luego vaya a no poder hacerlo como Dios manda. Que con los tulipanes, nunca se sabe.

Carpe Diem, que dirían los cultos.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 18 de marzo de 2010

Unbelievable, EMF, 1990


La canción de hoy supuso para algunos colegas de burrerío quinceañero y dieciséisañero un cierto shock en su día. Por entonces, como todas las chavalerías de cada momento, todos y cada uno de nosotros adquiríamos extravagantes estéticas acordes con las filiaciones a las que nos íbamos acogiendo.

Así, mientras unos se dejaban los pelacos para convertirse en jevis de pro, otros apuntaban tupés engominados, mientras otros empezaban a gastar patillas y camisas de motivos psicodélicos convenientemente enchalecadas (era mi caso). Con la excepción de los heavys, que eran más, los demás casi tocábamos a estilo por persona. Pero en el fondo, sí que había un elemento en común, y era un creciente gusto por el rock en todas sus variedades.

En el otro lado estaban los que, muy precozmente, empezaban a mostrar más interés por las discos y el bailoteo que por las guitarras. En cierto modo, todos los otros (nosotros) les parecíamos greñosos dejados que no nos íbamos a comer un colín jamás. Qué casualidad: aunque en buena parte, tenían razón durante aquellos tiempos (ligaban más), nuestra opinión de ellos era la de un puñado de pijos amaric... (ups, perdón, perdón, perdón, no me pegue señora ministra, de esto hace muchos años y éramos muy jóvenes)... la de unos chicos fantásticos.

Musicalmente éramos el agua y el aceite. Un rocker, por ejemplo, podía no manifestar preferencias por un disco de Motörhead, pero lo respetaba. Y viceversa, si se trataba de un heavy con un álbum de Jerry Lee Lewis (muy de moda por entonces gracias a la peli Gran Bola de Fuego). O podías acumular música de los sesenta, o del rollo Madchester (esto ya era la frontera, ojo) sin miedo a ser tachado de hereje. En lo que todo el mundo coincidía era en que había que prender fuego a un disco de George Michael, incluso aunque te gustara en privado. Las formas contaban, y mucho.

Entonces apareció en la radio este Unbelievable, de los británicos EMF. Y ya tenías a todo el personal descolocado: ¿era rock, y del fuerte?¿o era música dance? Fuera lo que fuera, gracias a este tema, muchos pelanas pudimos bailar en las discos o pubs sin miedo a ser considerados eerrr... "chicos fantásticos" y, a la vez, éstos últimos podían dejarse ver en su feudo haciendo el bestia air-guitar durante unos minutos delante del personal femenino. Por cierto, que gustó tanto el tema, que se convirtió en número uno en medio mundo, y uno de los emblemas de la naciente década de los noventa, llena de expectativas: aún no habían eclosionado esos mardito roedore makineros...

EMF – Unbelievable
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.