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domingo, 6 de diciembre de 2009

American Pie, Don McClean, 1971


Aquellos que me tratáis más a menudo coincidís en que una característica que poseo es la de una buena memoria. Normalmente, esto sería considerado una virtud, pero en mi caso, la palabra más adecuada es justo la que he usado al principio, la más moderada "característica". Virtud sería si dicha memoria fuera de aquella que sirve para cosas útiles, como recordar dónde dejé las llaves, en qué lugar aparqué el coche o si caí en realizar tal o cual gestión. Pero no, de ese tipo de memoria no ando muy sobrado, no.

La mía es más bien del tipo "almacenamiento de datos absolutamente inútiles e intrascendentales para la vida cotidiana". Así, podría decir ahora mismo con facilidad quién era el primer ministro inglés en 1877, el nombre de los dos satélites de Marte o el día de la semana en qué cayó Constantinopla ante los turcos en 1453.

Y aquí entra el qué de la Píldora de hoy. Si os fijáis por el vídeo, os daréis cuenta que esta magnífica canción que habéis escuchado muchísimas veces dura más de ocho minutos y medio. Además, desde el primer segundo hasta el último hay texto. De hecho, no tiene ninguna sección instrumental.

Pues bien, hacia los dieciséis o los diecisiete años, esta canción volvió a sonar en las radios al ser relanzada como single. Tal fue el gusto que le cogí, que decidí aprenderme la letra. Toda la letra. Tras escuchar la canción innumerables veces (no siempre voluntariamente, ojo) y leer la letra en no menos ocasiones, un buen día acabé interiorizándola. La prueba de fuego fue escribirla de memoria en la carpeta del insti. En honor a la verdad, tuve que consultar uno de los versos. El resto, y son unos cuantos, cayeron uno tras otro hasta el final.

Por suerte, tamaña extravagancia quedaba compensada por su hermoso y extraño texto dedicado en principio a la muerte del rockero Buddy Holly ("... the day the music died") pero en el que se repasaba toda una década, la de los sesenta. La canción, que se convirtió en un éxito a finales de 1971, se ha convertido en todo un icono poético en la historia del rock, y ha recibido bastantes versiones, algunas incluso en español (recuerdo una de niño que decía en el estribillo "bye, bye, siglo veinte te vas, no te asomes al puerto porque el mar ya no está..."). La última de ellas fue la que volvió a colocar en el número uno la mismísima Madonna en 2000. Reconforta saber que actué como un friki con una de las mejores canciones del siglo XX. Podría haber sido peor...

Ah, las respuestas a las tres cuestiones del segundo párrafo son, por orden de aparición, Benjamin Disraeli, Deimos y Fobos, y martes. Podéis comprobarlo si tenéis un rato inútil...



)


Letra de la Píldora. Leedla y fijáos todo lo que decidí memorizar. Por cierto, todavía hoy me la sé de memoria.

Hasta la próxima.