¿Os acordáis cuando para escribir a la familia, a la novieta, al colega o, menos agradecidamente, a la administración varia, había que dedicarle un rato sobre un papel? Hoy, con el correo electrónico primero y con los tropecientos sistemas de mensajería digital después, esto parece algo propio de la noche de los tiempos.
Pero hasta apenas hace quince años, dirigirse a alguien más allá de la vía telefónica suponía un pequeño ritual. Primero, había que reservarse un rato. Segundo, disponer de papel. Tercero, de máquina de escribir o, más habitualmente... ¡de bolígrafo!¿A que suena casi prehistórico? Pues así iba la cosa.
Evidentemente, se escribía mucho menos que ahora, época de saturación de palabras o conatos de palabras múltiples. Sin embargo, en cierto modo, se escribía mucho mejor, incluso cuando se cometían faltas de ortografía. El motivo era lógico: ya que uno se decidía a escribir, y no era posible rehacer o reenviar el texto con la facilidad de la informática, se pensaba dos y tres veces lo que se quería decir. Y se cuidaban muchísimo más las formas.
Así que no es de extrañar que las cartas hayan sido un motivo recurrente en la historia de la música. Uno de los temas que más exito tuvieron al respecto fue el de hoy. The Letter, interpretada en 1967 por The Box Tops, se convirtió rapidísimamente en un éxito demoledor, con nada menos que cuatro semanas en el número uno en Estados Unidos justo al acabar el Summer Of Love. En España, la canción también tuvo un gran eco, y escaló hasta el puesto número nueve de las listas.
Os propongo a los más valientes un pequeño experimento. Enviad a alguien querido una carta de papel. (¡no os olvidéis que van con sello y al buzón de correos, ja, ja, ja!) Y luego, tras unos días, os ponéis en contacto -si no lo ha hecho él o ella antes por la sorpresa de la misiva-. A ver qué pasa...
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
