viernes, 31 de diciembre de 2021

Glory Hallelujah, Teleman, 2016

Y aquí se acaba una nueva vuelta al sol. Segundo año triunfal donde tantas cosas han sido iguales al primero. Hemos vuelto a lidiar con los que se niegan a ver el meteorito; con los líderes de la tribu que, año tras año, desde que el sol da vueltas sobre los homínidos, denotan incompetencia al mando o a la espera de él; con los que aprovechan el sarao para llevar el ascua a su sardina; con los epidemiólogos metidos a vulcanólogos y vueltos a meter a epidemiólogos; en fin, con toda la fauna y flora que, al igual que los demás, dejan patente día a día su desbordamiento de una forma tan pequeñamente humana... aunque, a diferencia de los demás, intenten demostrar sin éxito todo lo contrario. 

Y también hemos vuelto a tener buenos y malos momentos, como en 2020. En realidad, como si fuera cualquier otro año más. Con la diferencia de que han sido los momentos únicos e inimitables del año que acaba. 

Siempre he considerado que esto de resetear con el cambio de fecha es más gilipollas que el que celebra que lleva siete meses apuntado al bar del gimnasio. Cualquier momento es ideal para resetear cosas, desde uno mismo, hasta el mundo, llegado el caso. Servidor, sin ir más lejos, un bonito y nada destacado día de mayo de 2019, tras una regata de remo bastante aceptable, decidió que no era buena idea seguir con 92 kg y fumando. Poco, pero fumando. Nada de sustos, ojo. Simplemente, un hasta aquí hemos llegado. De un día para otro, sin traumas, y a saber por qué. Tras aquel día, y hasta hoy, cayeron 15 kg, el ejercicio regular se convirtió en máxima, y ni un solo cigarrillo ha acompañado a los cafés diarios ni a los whiskies eventuales. Un día cualquiera de mayo de 2019. Por ponerlo en contraste, el uno de enero de aquel año seguramente me levanté con la preceptiva y reglamentaria moderada resaca que exige la fecha. Más o menos lo mismo que desde 1990 o 1991. Toma año nuevo, vida nueva. 

Así que no hay que darle importancia a la fecha en sí, si no a uno mismo. Los negacionistas seguirán existiendo hasta la negación final, los listos seguirán recibiendo votos, los demasiado listos pagando a los listos. Los tertulianos pontificarán con el mismo desparpajo e ignorancia sobre un virus raro, que sobre la vida extraterrestre, sobre baterías de litio o sobre el mecanismo de ajuste de precios del mercado de gambas de Kuala-Lumpur. Seguiremos teniendo reyes y lacayos, buena gente, mala gente, gente corriente. Seguiremos aguantando e intentando avanzar aunque sea a trompicones, porque así es como lo venimos haciendo. Y lo seguiremos haciendo hasta que nosotros mismos ya no queramos que sea así más.  

Lo cual puede ser que pase un uno de enero, o no. 

Gloria Aleluya!

Glory Allelujah - Teleman (por Spotify)



Letra de la Píldora

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