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viernes, 18 de junio de 2010

Heart of Glass, Blondie, 1979


Como suele suceder con la mayoría de los que avanzamos por la treintena, las visitas alto-nocturnas a la disco se convierten en cada vez más una rara avis. De la norma sólo se salen, lógicamente, solteros de caza e inadaptados varios y, a día de hoy, puedo desmarcarme claramente de ambos grupos.

Consecuencia de lo anterior: un desaprendizaje progresivo del saber estar (ya no digamos a gusto) en lugares donde sólo diez años atrás entraba al paso alegre de la marcha... De hecho, lo que se dice saber estar, nunca supe estar del todo -los muy citados momentos de air guitar en este blog ya os habrán puesto sobre aviso al respecto-, pero es que ahora, como no pongan algo decente cada quince o veinte minutos como mínimo, mi actitud en la pista se parece bastante a la de un mueble de estilo Luis XVI: antiguo y exactamente con la misma movilidad cinturera.

Y en estas estaba no hace muchas semanas, en una improvisada salida nocturna. Contra todo pronóstico, a la copa de rigor tras la cena, salió un espontáneo grito de esos de "¿por qué no vamos a la disco?", y a mí, que me puede siempre el ojo al estómago (en este caso, a los pies), se me ocurrió responder con un lacónico "pues vale", lo que provocó el consabido efecto en cadena en toda mesa aprovisionada de cubateo variado.

Una hora más tarde estaba ya pensando en qué lugar de la pista quedaría mejor una auténtica mesa de estilo francés de finales del XVIII, encajando toda una batería de temas (por llamarlos de alguna forma) que el DJ estaba poniendo para deleite del personal mayoritario y simultáneo martirio de algunos inadaptados como el que suscribe.

De repente -creo que se equivocó-, pinchó Heart of Glass, el tema que traemos hoy a las Píldoras, con el que me vinieron de golpe las fiestas en la pista del Music Box de Barcelona quince castañas atrás. Así que, como por arte de magia, los pies comenzaron a moverse y a transmitir dicho movimiento al resto de la masa corporal. Los kilos ganados a pulso durante años (cosas que tiene el remo, nada que ver con los chuletones o las patatas bravas, por supuestísimo) desaparecieron como por arte de magia. Lástima que al final fue poco más de un espejismo: el DJ, apercibido de su error, volvió a poner aquella cosa chunta-chunta de antes y servidor siguió mirando dónde quedaría mejor el mobiliario antiguo.

Blondie – Heart Of Glass (por Spotify)

PS: ah sí, se me olvidaba algo sobre el tema, je, je, je. Heart of Glass estaba incluido en el excelente álbum de Blondie Parallel Lines. Recién estrenado 1979, se lanzó como single de apoyo del LP, y el resultado fue arrollador: número uno a ambos lados del Atlántico. Por cierto, si queréis saber qué aspecto tenía la mítica disco Studio 54 de Nueva York en su época de mayor esplendor, no os perdáis el vídeo. Ni a la rubiaza de la Harris, a quien pueda interesar mi consejo...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.