Mostrando entradas con la etiqueta 1982. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1982. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de noviembre de 2013

Hungry Like The Wolf, Duran Duran, 1982


No, no es que esté exactamente hambriento como un lobo a la hora de escribir el post de hoy, ni mucho menos. De hecho, no tengo nada de hambre -lo cual creo que se arreglará solo en breve, ojo-, así que desmiento antes de empezar ninguna segunda lectura al respecto de la canción que tenéis delante.

De hecho, la pongo simplemente como parte de una conversación estrictamente musical. Y es que, en cierto momento, con el compañero y amigo Jesús, comentábamos a la finalización de un entrenamiento de remo sobre grupos musicales con un sonido de bajo bastante más que aparente. Puede sonar algo friki la conversación, así dicho sin más. Por supuesto, de las cuarteladas propias de una barca también hablamos, pero no las voy a reproducir aquí y ahora, naturalmente.

Uno de los que les comenté eran, precisamente, Duran Duran, para cierta sorpresa suya. Efectivamente, por edad, las portadas de Super Pop de estos tipos me cogieron de chaval, pero a mi colega lo hicieron algo más mayor, así que la alergia que podían darle era a tener muy en cuenta. Por lo tanto, había que comprender su rostro de cierta sorpresa y hasta aprensión. En lo que a mí respecta,, como creo que no hay mejor manera de convencer sobre el movimiento que andando, me comprometí a montar un post de los británicos. Y aquí está. 

Por lo demás, Hungry Like The Wolf, con su número 5 en Gran Bretaña y 3 en Estados Unidos, fue uno más de los sencillos que durante la primera mitad de los ochenta mantuvieron a Duran Duran en lo alto de las listas... y en el monopolio de las portadas de ciertas adolescentes revistas. Cosas de la época: vista con retrospectiva y sin demasiados prejuicios, es, evidentemente, una gran canción. 





Hasta la próxima. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Valerie, Steve Winwood, 1982


Valerie es uno de los temas más conocidos de Steve Winwood de largo y de esos que resumen estupendamente el sonido más comercial -pero de calidad- de la década de los ochenta. Una década en la que Winwood entraba como todo un veterano apenas en su treintena: ¡y es que sus primeros hits con The Spencer Davis Group en los lejanos sesenta los tuvo con apenas 16 años!

En 1982, el británico lanzó su tercer álbum en solitario, Talking Back To The Night, cuyo segundo sencillo de apoyo fue el tema de hoy, que compuso junto al norteamericano Will Jennings, y el cual se inspiró a su vez en la cantante y compositora Valerie Carter. 

En aquella ocasión, el impacto del single no fue malo, si bien tampoco estuvo para tirar cohetes. Tuvo que esperar cinco años, hasta 1987, a que un remix (los ochenta fue la década que los vio nacer) relanzara la canción que, esta vez sí, alcanzó el Top 10. Winwood incluyó esta versión en el LP Chronicles e incluso recibió un nuevo videoclip. 

Y tampoco fue la última vez que Valerie se alzaría en los charts. Los más jovenzuelos seguro que la recordarán de 2004, cuando un DJ sueco, Eric Prydz, lo sampleó. Éste le presentó su trabajo a su autor, el cual quedó tan encantado, que se prestó a regrabar la voz para ajustarla mejor a la idea de Prydz. El resultado fue aquel Call On Me que hasta hace no mucho era fácil de escuchar en cualquier emisora. 

Ya véis, os dejo con un tema que hará las delicias de los mayores y de los pequeños, que diría el cursi. Por lo pronto, lo escucharé una vez más: me da buen rollo, no sé.




Hasta la próxima.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Five Miles Out, Mike Oldfield, 1982


Bien, por fin he podido terminar la Píldora, tras una conexión que, en su provisionalidad, no es lo rápida que debiera ser... de todas maneras, habemus pildoram, y de la mano de Mike Olfield. 

A principios de los ochenta, el británico cosechó varios enormes éxitos en los que dejó de lado su vertiente más progresiva para pasarse al pop. Con todo, hasta llegar a su Moonlight Shadow dejó por su camino temazos tan... particulares como este Five Miles Out, en el que de manera un tanto particular -pero desde luego brillante- aunó ambos estilos dentro de una misma canción.

La pieza de hoy es todo un canto al volar, con el que espero que hagáis lo mismo antes de ir a dormir. O justo después de levantaros, que para el caso son dos momentos igualmente letárgicos. Así que a volar a cinco millas de altura. O las que queráis.




Hasta la próxima.

lunes, 30 de julio de 2012

Living On The Ceiling, Blancmange, 1982


Probablemente, Blancmange sea un nombre a estas alturas casi olvidado incluso por muchos ochenteros de cuarenta y tantos años, así que no digamos ya el desconocimiento que puede haber entre todos aquellos más jóvenes. Sin embargo, durante la primera mitad de los años ochenta fueron bastante asiduos a los primeros puestos de los charts. 

Es más, uno de sus hits -de hecho, el primero de todos ellos-, Living On The Ceiling, es uno de esos temas que no puede faltar en cualquier recopilatorio de la década de los 80 mínimamente completo. Su estilo tremendamente oriental causó bastante sensación en 1982, y la canción se alzó hasta el puesto séptimo de las listas británicas. 

Con el tiempo, aquel mismo estilo arabesco hizo que los acordes de Living On The Ceiling fueran recurrentes en sampleados y versiones variadas. Tal vez uno de los más curiosos usos que recibió fue el que durante muchos años hizo la primera cadena israelí en sus informativos, que lo utilizó para abrir el bloque de noticias relacionadas con el mundo árabe.  

Para hacerse una idea de hasta qué punto Blancmange se consideró en su momento un grupo con potencial, basta con decir que su primera publicación de cierta proyección fue en el influyente recopilatorio Some Bizzare Album. En él, una serie de bandas sin sello todavía publicaron para la discográfica Some Bizzare Records varios temas inéditos. Otras de las bandas incluidas, y que en muy breve saltarían al estrellato fueron nada menos que Depeche Mode o Soft Cell. 

Así que sin más, os dejo escucharla. Puros ochenta para un lunes por la noche. 





Hasta la próxima. 

sábado, 21 de julio de 2012

Don't Go, Yazoo, 1982


En las discos de hace exactamente treinta años -al menos en las que no pinchaban todavía los pajaritos de María Jesús y su acordeón, himno verbenero-horteril de un año atrás y diez por delante como mínimo- causaba sensación un tema de fuertes riffs de sintetizador y un ritmo arrollador. Por supuesto, sagaces pildoreros, se trataba de este Don't Go, del dúo británico Yazoo. 

1982 fue, sin duda, el gran año de la formación. A principios del mismo editaron su primer sencillo, Only You, una memorable balada techno que se convirtió en todo un bombazo casi enseguida. Sin embargo, su éxito sería aún superado por la mucho más potente Don't Go, que llegaría incluso al número uno en Bélgica, así como en las listas dance norteamericanas, ya en otoño.  

Hay que decir que, al menos en parte, el rápido éxito de Yazoo se debía a que su mitad, el teclista y compositor Vince Clarke (el que va peinado en el clip únicamente con un flequillo, así como bastante en plan Crispín Clander, si me permitís el basto pero inevitable símil) ya era bastante conocido como antiguo miembro de Depeche Mode. De hecho, había firmado tres de sus temas más conocidos hasta aquel momento, Dreaming of Me, New Life y el hit Just Can't Get Enough

Música para un sábado por la noche de 1982... y porqué no, también de 2012. Nos vemos en la próxima: Don't Go!!!!





Hasta la próxima. 

martes, 24 de abril de 2012

Branquias bajo el agua, Derribos Arias, 1982


Tenéis delante a uno de los himnos más surrealistas de toda la Movida madrileña. Pero no podía ser de otra manera procediendo de una formación en este sentido tan inclasificable como Derribos Arias. 

Mucho más que otros grupos, los Derribos Arias eran obra de su factótum, el cantante Poch. Su propio nombre ya era en sí una declaración casi dadaísta: en realidad, se llamaba Ignacio Gasca, pero su propensión a la mala salud acabó colocándole tan peculiar y "pocho" sobrenombre. 

Curiosamente, el tipo con tanta tendencia a caer enfermo iba para médico, y de los buenos, pero al parecer, la música le tiraba aún más, así que abandonó la carrera para acabar a golpe de notas. Y a fe que durante unos años estuvo en medio del ajo: antes de montar los Derribos había estado nada menos que en los Ejecutivos Agresivos, formación con bastante éxito de la que, además, salió otro monstruo de la época, Jaime Urrutia, para montar los Gabinete Caligari

No se puede decir que Poch tuviera una voz precisamente privilegiada, pero su carisma surrealista -el final de la conversación con Àngel Casas en el clip es de nota- y su creatividad hacían el resto. Branquias bajo el agua, incluida en su primer EP, terminó siendo su pieza más emblemática y aunque nunca llegó a ser en realidad "el baile de actualidad" sí que, durante unos meses, contribuyó notablemente a la transformación del bullicioso pop español de los ochenta. 

¡Inmersión en la pecera!




Hasta la próxima.

jueves, 16 de febrero de 2012

Someday, Someway, Marshall Crenshaw, 1982


Seguro que a muchísimos de vosotros, tras ver el post de hoy, se os habrá acabado esa sensación tan molesta de "sé que canción es, pero ni idea de quién la canta". O, peor aún, para los que tenéis un poco de más edad, la mucho peor sensación de "hosti, cómo se llamaba el tipo aquel que cantaba aquello de..." seguido de un tarareo que, según el caso, puede ser más o menos afortunado. 

Pues bien, he aquí su nombre: Marshall Crenshaw, que tal y como es, no es de extrañar que no lo recuerde casi nadie. Coñas aparte, Crenshaw es un músico y compositor de rancio abolengo en Estados Unidos, aunque desde luego se le ha acabado asociando casi exclusivamente al tema de hoy, el más que famoso Someday, Someway, casi imprescindible en cualquier recopilación ochentera. 

Hay que decir que, para 1982, nuestro protagonista de hoy ya llevaba más de una década de rodaje musical, aunque no llegaría a editar un álbum hasta aquel año. En cierto modo, casi le debió las gracias a otro compañero de oficio, Robert Gordon, que cogió en 1981 esta composición de Crenshaw -Someday, Someway- y la coló en el Billboard en el puesto 76. 

Aquello sirvió para que unos meses después el propio autor lo grabara y lo incluyera en su álbum de debut, amén de colocar al single en un más optimista puesto 36. Desde entonces, inició una carrera muy respetada, asociada normalmente un power pop de éxito entre las emisoras de Rock Orientado a Adultos (un nombre poco afortunado para las radios de música comercial más o menos elaborada, lejos de hits adolescentes). 

Bien pues, os quedáis con otra de esas Píldoras ideales para fundir a la competencia en el Trivial. Como suelo decir en estos casos, de nada. 



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 6 de enero de 2012

Una estrella en mi jardín, Mari Trini, 1982


Nunca pensé que una canción podía acompañar a un anuncio de cerveza... ¡y encima quedar bien! Efectivamente, lejos de las playas ibicencas, calas bulliciosas o paseos por todo el mundo, resulta que una sencilla fiesta en un jardín en la que se derrama cerveza ha hecho más por la promoción de una marca gallega que cualquier enésima edición a golpe de sol, arena y mar. 

Y, para más inri, ha sido por el efecto tan bien conseguido -por lo surrealista- de colocar el que es, desde luego, el tema más emblemático de una de las cantautoras más famosas de cuantas han habido en el solar ibérico. 

Para muchos, la figura de Mari Trini se equipara a la de otras divas de los ochenta, con extravagantes vestidos y voces tremendamente potentes. Si hay algo de cierto en ello, se debe, precisamente, a que era la imagen de la murciana cuando lanzó en 1982 Una estrella en mi jardín, el álbum que contenía el tema homónimo que terminó por convertirla en una de las figuras más representativas de la música española. 

Sin embargo, su trayectoria era totalmente diferente a la de otras a las que se la comparó. Lo suyo no era el flamenco, ni la copla, ni nada de ello, si no la música de cantautor, en la que ella se había curtido a lo largo de toda la década de los sesenta y setenta. De hecho, su trayectoria vital tiene un capítulo muy peculiar, que se dio cuando, siendo adolescente, el director de cine Nicholas Ray (el de Rebelde sin causa o Johnny Guitar, entre otras) se convirtió en su manager, la llevó a Londres a estudiar interpretación y llegó a coincidir nada menos que con Peter Ustinov, el inmortal Nerón de Quo Vadis

Así que ahora, la próxima vez que veáis derramarse cerveza -sea gallega o no- y se os pase por la cabeza esta canción por la gracia de la publicidad, que sepáis (en el improbable caso de que no sea así) que lejos de la coña, forma parte de la banda sonora de este país. Por cierto, voy a tomarme una birrita para acompañar a la cena. Es lo que tiene tanto hablar del tema.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

The Safety Dance, Men Without Hats, 1982


La new wave, pariente cercana del nihilista punk, también tuvo sus recovecos coñones, aunque pueda sonar extraño entre tanto no-futuro y mirada perdida en el infinito. Uno de estos recovecos vino de Canadá, y adoptó la forma de un grupo de extraño nombre, Men Without Hats, "hombres sin sombreros". 

Un grupo que pasó a la historia del pop por un único tema que, eso sí, se convirtió en todo un éxito en 1982 a lo ancho y largo del mundo: The Safety Dance, una queja sobre... aquellos que en las discotecas del momento no dejaban a los más modernos bailar como tocaba, a la manera punk, saltando arriba y abajo. Claro, no era tan estiloso como los pasos travoltianos, pero es que también era cierto que en el 82 éstos estaban más acabados que el twist. Así que propusieron, totalmente en coña, este "baile de seguridad". 

Un baile que en el clip, por algún extraño motivo, no aparecía por ninguna parte. De hecho, por no haber, no había ni travoltas, ni punks, ni news, ni nada de nada. Sólo un tipo dando saltos y paseando casi cual flautista de Hamelin por la Inglaterra medieval. ¿Por qué? Francamente, ni idea. Cosas de la creatividad, ha de entenderse. O eso, o el tipo tenía un gusto desmedido por la Edad Media. 

Como fuera, aquí os quedáis con este enorme éxito de principios de los ochenta. Yo, por mi parte, me voy a ver zombies, que ya empiezan por la tele...







Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 25 de agosto de 2011

Maneater, Hall & Oates, 1982



Hoy forman parte de un pasado que casi suena a remoto. Sin embargo, el dúo formado por Daryl Hall y John Oates fue a principios de los ochenta el no va más de la música comercial y vendediscos norteamericana, con el permiso y la venia del mismísimo Michael Jackson. 80 millones de discos y diez números uno es un resultado algo más que notable, desde luego. 

En realidad, sus orígenes como dúo musical se remontaban a principios de los setenta, aunque por separado ambos músicos ya tocaban desde la segunda mitad de la década anterior. Si bien hacia 1976 obtienen su primer éxito importante, su gran edad de oro tuvo lugar entre 1981 y 1985. Durante estos años, directamente arrasaron, y casi cualquier cosa que hacían se convertía automáticamente en un bombazo. 

Pero de todos ellos, el más celebrado es, sin ningún lugar a dudas, este Maneater que recordaréis los más veteranos y que habréis escuchado con toda probabilidad los más jovencitos. Era el perfecto ejemplo de lo que el dúo llamaba "rock and soul", una fusión de rock, rythm and blues y soul perfectamente bailable, y que hizo estragos también entre muchos otros contemporáneos suyos del otro lado del Atlántico. 

Por su parte, como veréis en un momento, el vídeo también era un perfecto compendio del estilismo y los gustos ¿sofisticados? del momento. Cómo pasa el tiempo... en fin, que os quedáis con una de esas piezas que destilan como pocas el sonido característico de un lugar y una época. Tal vez no el mejor de cuantos se hicieron, pero que cumplió perfectamente el cometido para el que fue diseñado: divertir. 

Maneater (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 16 de abril de 2011

Can't Take My Eyes Off You, Boys Town Gang, 1982





¡Música para un sábado por la noche! Tema imprescindible para animar las pistas de garitos como Music Box o Get Back a mediados de los noventa (no puedo opinar de los de una década antes por motivos obvios), su memorable intro con cuerdas, sintetizador y piano ya avanzaba cuatro minutos de gran bailoteo cubatita en mano.

Por supuesto, a estas alturas, ya sabréis sobradamente (¡hace medio año que pasó por este cotarro pildorero!) que la de hoy es una versión de un viejo tema interpretado por primera vez por Frankie Valli en 1967

Muy posiblemente, la de hoy ha acabado siendo la más radiada de todas las múltiples versiones que recibió, precisamente por su gran aceptación en las pistas de baile tras su lanzamiento en 1982. Como curiosidad, sólo alcanzó el número uno en un país, Holanda, si bien obtuvo muy buenas ventas en ambos lados del Atlántico. 

Paradójicamente, el éxito de la versión contrasta enormemente con el desconocimiento de la formación que la firmaba, los norteamericanos Boys Town Gang. Para seros sincero, jamás hasta hoy me tomé la molestia de mirar mínimamente con detalle quienes eran. Es lo que tienen los grupos con apenas uno o dos hits como máximo. De hecho, si no llega a ser por el peculiar número de la aparición televisiva que podréis ver en el clip adjunto, ni siquiera hoy les hubiera prestado mayor atención. 

Por lo visto, el grupo se creó en San Francisco como formación inicialmente orientada al público gay, algo así como los Village People. Sólo así se entiende que junto a la cantante, Cynthia Manley, de notoria inspiración Gloria Gaynor, aparecieran aquellos dos maromos al lado ataviados como de manual love parade. Las cosas de los años ochenta, es de entender.

En todo caso, si esta noche salís y suena esto, que lo bailéis muy bien. Eso sí, si no queréis, no es necesario que vayáis vestidos como los del vídeo. Yo también iré algo más clásico.

Boys Town Gang – Can't Take My Eyes Off of You (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 7 de abril de 2011

Eye Of The Tiger, Survivor, 1982


A la hora que estéis leyendo esto, un servidor ya habrá abandonado a unas compañeras inseparables desde hace al menos un cuarto de siglo: mis cinco dioptrías del ojo izquierdo, que me concedían la agudeza visual de un cíclope. O de un tuerto, según se mire. 

En todo caso, aunque he sido advertido de que la recuperación de la intervención es poco menos que milagrosa, cual resurrección de Lázaro ("Francisco Javier, ¡levántate y mira!"), he preferido adelantarme a los hechos, y dejaros preparada con un día de antelación la Píldora correspondiente. No vaya a ser que luego tenga que llegar a la noche todavía con gafas de sol. 

Así que aquí os dejo con este testosterónico hit de los Survivor. Porque ¿qué mejor título para hoy? Y más desde que he advertido que, encima, los de 1974 nacimos en el año chino del Tigre. Toma ya carambola.


PS: una curiosidad sobre el tema, ya puestos. ¿A que no sabéis que fue hecho por encargo del mismísimo Stallone al fracasar en su intento de usar Another On Bites The Dust de Queen para la tercera entrega de Rocky? Un buen negocio, por otro lado, para la formación norteamericana: lograron nada menos que el número 1.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 28 de enero de 2011

Africa, Toto, 1982



Hace pocos días, mientras estaba poco menos que holgazaneando de noche por la red, tuve una conversación telemática con mi sobrino Gabi, que tuvo un cierto punto divertido. Para empezar, os diré que el muchacho tiene 16 años, y está en plena efervescencia musical de la misma forma que un servidor lo estuvo veinte años atrás a la misma edad.

En su caso, además, acompaña esta efervescencia con más horas de práctica a la guitarra eléctrica que las que tiene el día. También me recuerda, en cierto modo, a mí mismo a su edad, tan sólo que variando el instrumento (estaba a punto de estrenar mi por entonces flamante Casio Tone Bank MA-120 de 49 teclas) y con muchas menos horas de práctica y pericia por mi parte.

Como sea, la conversación se inició con un "¿conoces a Steve Lukather?". A mí me sonaba al todavía guitarrista de los Toto, una de las formaciones más populares de finales de los setenta y principios de los ochenta. Y así se lo indiqué. A continuación, me pasó un vínculo a un vídeo de Lukather donde, según las palabras de mi sobrino, había escuchado poco menos que el mejor solo de su vida.

Con curiosidad, allá que me fui a ver qué tal era. Mi sorpresa fue cuando vi que en el clip el guitarrista de los Toto interpretaba en un concierto una versión de... ¡While My Guitar Gently Weeps! Cuando le dije de quién era el original (los Beatles) y quién tocó el magnífico solo del mismo (Eric Clapton) casi tuve la sensación de haberle abierto al chaval las puertas del paraíso.

Qué curiosos pueden ser los caminos del crecimiento musical, ¿no? Mientras que yo tardé algún tiempo en saber quiénes fueron los Toto (ya no os digo su guitarrista) tras dominar con 16 años la práctica totalidad de la discografía de los Beatles, mi sobrino llegó antes al propio Steve Lukather que a uno de los temas más celebrados de la historia del rock. Como podéis ver, se está formando un futuro monstruo del rock en ciernes, que, además, toca la guitarra de coña. Ríanse ustedes del que firma esto.

Toto – Africa (por Spotify)

PS: un apunte sobre el tema, por aquello de que es lo que toca. Junto a Hold The Line, Africa es, posiblemente, el tema más conocido de Toto, sobre todo a esta parte del charco. Incluido (por los pelos) en el álbum Toto IV, consiguió el único número uno de la formación en Estados Unidos. Como curiosidad, el propio Lukather nunca tuvo una gran opinión del mismo. No se sabe si fue por su compleja grabación o porque lo que es de guitarra, la canción iba más bien escasa, a diferencia de lo habitual en la discografía de la banda. A vosotros os dejo dirimir la cuestión.

Os dejo ya con el vídeo, una especie de Jumanji ochentero y bibliotecario...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 19 de enero de 2011

Blade Runner (End Titles), Vangelis, 1982


Recuerdo perfectamente haberme muerto de ganas de ir al cine allá por el verano de 1982 cuando estrenaron la hoy celebradísima película de Ridley Scott, Blade Runner. Lástima que tenía casi ocho años y que en los pases de matinée en Puente Genil -donde me encontraba residiendo por entonces- más bien ponían cosas del tipo Spiderman (sí, por entonces ya había una peli del hombre-araña), mucho más propias de aquella edad. Así que me quedé sin ver en aquel momento la que prometía ser una gran peli "del espacio", que era como se llamaban a los films de ciencia-ficción.

Ello tuvo un curioso efecto secundario en lo musical. Como tardé varios años en ver Blade Runner, mi primer conocimiento consciente del tema de hoy vino de la mano de la televisión. Palabrita que la primera vez que escuché End Titles estaba convencido de que había sido compuesto expresamente para la sintonía de... En Portada, si muy mal no recuerdo (Juanjo, corrobóramelo, hombre...). Eso sí, en honor de Vangelis (al que no sabía aún autor de la pieza) he de decir que mi opinión era la de una brutal sintonía para un programa de la tele.

Por supuesto, no tardé demasiado en desfazer el entuerto, justo por el mismo tiempo en el que leía ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (la novela de Philip K. Dick en la que se basó Blade Runner) en aquella colección de novelas de ciencia-ficción que editaba Orbis, de color azul y plateado. Como apunte, años después reencontré aquel ejemplar, que se encontraba, precisamente, en Puente Genil.

Historietas aparte, End Titles se acabaría convirtiendo en todo un clásico no ya sólo a nivel cinematográfico, si no a nivel popular, así como uno de los muchos temas de referencia de la discografía de Vangelis.

Como curiosidad relacionada con la composición, no fue editada en disco en su forma original hasta nada menos que 1994. Lo que se publicó en 1982 como apoyo discográfico del film fue una versión orquestada de la banda sonora (es el disco que podéis ver en la imagen), en el que no se incluían las composiciones tal y como las grabó el músico griego.

Y os dejo ya, que me parece que he visto atacar naves en llamas más allá de Orión.

Vangelis – Blade Runner - End Titles (por Spotify)



Letra de la Píldora (!!!)

Hasta la próxima.

martes, 21 de diciembre de 2010

Town Called Malice, The Jam, 1982


Cuchicheando por ahí algo de música, caí en el tema de hoy, un clásico absoluto de The Jam. En principio, pensaba destinarlo a futuribles, pero en el pie del vídeo encontré un comentario de lo más ingenioso. Rezaba algo así como "Baby, Justin Bieber, 290 millones; The Jam, Town Called Malice, 130.000. El mundo se dirige de nuevo a una era de decadencia".

Menos mal que el criterio numérico de los vídeos de Youtube no es determinante para la calidad de las cosas, de lo contrario, este planeta rendiría culto al cantante aquel soviético del "Tro Lo Lo" o plantearíamos una nueva versión completa de El Hundimiento subtitulada por Esperanza Aguirre (eso sí, impagable en sus diversas versiones circulantes).

Aún así, tamaña declaración entre los resultados obtenidos por un niño de 16 años de padres ultracatólicos y los de una de las grandes formaciones de la historia del rock, me conmovió. Hasta el punto de que he decidido contribuir a la causa de estos últimos de forma modesta con esta Píldora dirigida hacia el vídeo en cuestión.

He de decir que Town Called Malice me pasó algo desapercibida en 1982. Supongo que tener ocho años de edad cuenta algo, aunque la canción llegó incluso al número uno, por encima del Golden Brown de The Stranglers -de próxima aparición-. Aunque la descubriría debidamente unos diez años después, para mí siempre estará completamente ligada a una escena del film Billy Elliot (imprescindible banda sonora), en el que el chaval se pone a bailar en la calle mientras suena el tema de hoy.

En fin, a lo que íbamos. No os despistéis. Nuestro objetivo: 290 millones de entradas para el vídeo de más abajo. Manos a la obra.

The Jam – Town Called Malice (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Eye In The Sky, Alan Parsons Project, 1982


¿Qué tienen que ver la novela 1984, de Orwell, y un casino de Las Vegas? Respuesta complicada... que sin embargo, incorpora a uno de los éxitos más recordados de la década de los ochenta, de la mano de los Alan Parsons Project.

Efectivamente, Eye In The Sky se inspiró en la grandísima novela en la que todo un mundo estaba constantemente vigilado por el Gran Hermano (justo al revés de ahora, en que un mundo se pega el rato mirando al susodicho de los cojones, con perdón). Pero también lo hizo en la gran cantidad de cámaras que colmaban los casinos de Las Vegas, sobre los que el partner musical de Alan Parsons, Eric Woolfson, tenía algo de conocimiento. Por cierto, por esos pagos anglosajones "Eye In The Sky" es como comúnmente se conocen a esas cámaras en el techo que parecen media esfera oscura.

Para cuando se publicó el tema, Alan Parsons Project ya eran muy conocidos dentro y fuera de Gran Bretaña. Sin ir más lejos, en casa, siendo yo aún un párvulo, era fácil escuchar la instrumental (y siempre consideré que ideal para una sintonía de radio) Lucifer, muy del gusto del papá de aquí el niño, y que acabé heredando.

Por lo demás, el propio Alan Parsons, la mitad del núcleo del proyecto, no era un cualquiera. Se había formado como ingeniero de sonido en los míticos estudios Abbey Road de Londres, y llegó a trabajar como ayudante nada menos que en los dos últimos álbumes de los Beatles, Let It Be y Abbey Road (se grabaron por este orden, aunque se publicarían al revés). Menudas credenciales para poner en marcha una carrera.

Por lo demás, recordad antes de seguir: siempre hay alguien vigilándoos... especialmente si estáis en el casino, viciosetes.

The Alan Parsons Project – Eye In The Sky (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Maid Of Orleans (The Waltz Joan Of Arc), Orchestral Manoeuvres In The Dark, 1982



Cerca del principio de esta aventura pildorera, comentaba a la sazón sobre el tema Enola Gay que uno de los títulos más célebres de los Orchestral Manoeuvres In The Dark, Maid Of Orleans -el mismo que traemos hoy- era conocido en casa como Juana de Arco. ¿A qué extraño motivo podía deberse tamaño giro nominal? Ciertamente, la dama de Orleans no era otra que Juana de Arco, la heroína que contribuyó a restablecer el dominio francés sobre buena parte de... Francia. Pero ese era un detalle que, probablemente, no estaba en la cabeza de mis padres en aquel momento.

Sin embargo, la cosa tenía su lógica. Y es que en el álbum que los OMD lanzaron por entonces, Architecture & Morality, se incluía un par de canciones con el mismo nombre, Joan Of Arc. La única diferencia entre ellas era que en una de las dos -la de hoy- se añadía el subtítulo Maid Of Orleans.

Lo anterior no hubiera sido ningún problema si todo hubiera quedado en la lista de canciones del álbum. Pero, como para complicar la cosa, el dúo británico decidió que ambas composiciones debían ser singles. Y, para más inri, acabaron siendo lanzadas de forma consecutiva: demasiado para el consumidor de discos llano, fuera inglés, francés o español.

Así que mientras que el primero de ambos sencillos (también memorable, con aquel estribillo que siempre me encantó, without me... without me...) mantuvo el título de Joan Of Arc, el segundo de ellos lo modificó al que podéis leer en el título de la Píldora. Con todo, para muchos -los miembros de mi casa entre ellos- fue éste último el que acabó siendo conocido simplemente como Juana de Arco. Huelga decir que alcanzó el número uno, entre otros países, en España.

En fin, un pequeño embrollo de nombres que no impide disfrutar de dos enormes canciones, ambas en honor de la mítica dama de Orleans, y que incluso llegaron a empatar en los puestos alcanzados en las listas británicas. Por lo pronto, aquí os quedáis con una de ellas.




Hasta la próxima.

lunes, 18 de octubre de 2010

Run To The Hills, Iron Maiden, 1982


Si hay algo a lo que me recuerdan los Iron Maiden (a mí, que no soy un metalero de pro) son camisetas. Sí. Siempre he considerado que eran los auténticos reyes de las camisetas heavys allá donde vivía durante los ochenta y buena parte de los noventa, momento en el que cedieron tan peculiar trono -siempre bajo mi subjetiva mirada- a Metallica. Tamaño imperio téxtil tenía muchísima variedad, pero eso sí, dentro de un patrón fijo: en todas aquellas piezas aparecía aquel peculiar zombie conocido como Eddie, emblema de los Airon.

Por lo demás, era lógico que aquellos tipos fueran modelo de jevis ochenteros. Un vistazo al vídeo os permitirá comprobar hasta qué punto eran la quintaesencia estética y ética de todo devoto del santo guitarrazo que te crió, como antes lo fueron Led Zeppelin, Deep Purple o Black Sabbath y luego lo serían los citados Metallica o la pandilla grunge capitaneada por Nirvana.

Como ya habréis intuido echando un vistazo a este tinglado pildorero, lo mío eran más las canciones esporádicas que la propia movida de cuero y clavos en sí. Y eso, precisamente, me sucedía con los Iron Maiden. Puestos a elegir, tenía unos 467 grupos con mayor índice de preferencia, pero todo y así, admito que algunas canciones suyas eran francamente buenas.

Una de ellas era este Run To The Hills que traemos hoy a las Píldoras. Un temazo de principio a fin dedicado al exterminio de los indios por el hombre blanco, y que resume musicalmente de forma magnífica lo que era la música hard hace treinta años. Lo que no entiendo demasiado es que, si querían homenajear al pueblo nativo americano, ¿porqué pusieron una peli como esa insertada en el videoclip? Misterios de la psique humana...

Iron Maiden – Run To The Hills (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 19 de septiembre de 2010

We Got The Beat, The Go Go's, 1982


Hacía algún tiempo que no traíamos por aquí rock and roll de cromosomas XX... y me pareció que The Go Go's, una de las bandas más célebres de la new wave norteamericana, eran una solución magnífica a tal inconveniente.

En otras ocasiones ya nos hemos extendido sobre el papel femenino en el rock. Hemos visto grupos femeninos vocales, como The Shirelles, o griterío guitarrero al más puro estilo Suzi Quatro. Sin embargo, hasta hoy no nos hemos topado con un formación clásica de cantante-bajo-guitarra-batería... formado exclusivamente por mujeres.

Además, ellas mismas se componían sus canciones. Todo ello las convirtió en todo un fenómeno de masas a principios de los ochenta -y permitió lanzar posteriormente la carrera de su vocalista, Belinda Carlisle-. Durante aquellos años se sucedieron varios singles de éxito, incluyendo este potente We Got The Beat, el que hizo mayor fortuna de todos al alcanzar nada menos que el segundo puesto del Billboard.

Por cierto, que se hicieron dos versiones de esta canción. La primera, lanzada en 1980, llegó a ser un éxito discreto. Un año más tarde, regrabaron el tema para apoyar su nuevo LP. Esta segunda versión, que se publicó a inicios de 1982, sólo fue apartada del número uno por I Love Rock'n Roll, el célebre temazo de Joan Jett and The Blackhearts. Es de mención que la propia Joan Jett venía de otro grupo rock totalmente femenino como The Go Go's, The Runaways.

Durante un momento de la historia de la música, nunca fue más cierto que las mujeres tomaron el poder.

The Go-Go's – We Got The Beat (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Total Eclipse Of The Heart, Bonnie Tyler, 1982


Hacía algún tiempo que no pasaba por aquí algo ochentero, pero ochentero de verdad, con todos sus excesos estéticos y éticos, en cuerpo y en espíritu. Y para ello nada mejor que volver a rescatar a la reina de todos ellos, Bonnie Tyler, cuya melena a lo Armas de Mujer y su forma de cantar apasionada como de tatuaje "I Love Rock and Roll" -con hombreras, eso sí- la hicieron ya en su día protagonista de otra Píldora no menos excesiva que la de hoy, Holding Out For A Hero.

Hay que decir que con Total Eclipse Of The Heart, Bonnie Tyler rompió el molde. Incluida en su gran álbum Faster Than The Speed Of The Night, supuso el mayor éxito de toda su carrera, y con un estilo muy alejado de aquel casi recatado y country It's A Heartache, su primer gran hit allá por 1977.

Efectivamente, Total Eclipse Of The Heart alcanzó el número uno en numerosos países, incluidos los siempre difíciles Estados Unidos y Gran Bretaña. El single vendió nada menos que seis millones de copias y, según parece, alcanzó las 60.000 copias diarias en sus momentos álgidos. Casi ná.

Sin embargo, quien esto escribe, a diferencia de lo que sucedió con otras canciones, no recuerda haber escuchado ésta demasiado a menudo en las radios allá por el 82. Es más, de haberla escuchado, realmente no la retuve. Así, en cierto momento de los noventa, empezó a sonar en las discos una versión en plan mákina de esta canción. Entre que no sonaba muy agresiva, y que la materia prima era buena, no era de lo peor del género.

Hasta que poco después até cabos, naturalmente. Por entonces, el ritmo de aprendizaje musical empezaba a ser exponencial, y no tardé en escuchar la versión original de Bonnie Tyler -por cierto, parece ser que ofrecida inicialmente a Meat Loaf-. Y entonces, la que parecía decente versión discotequera se convirtió en infumable engendro chunta-chunta.

Porque incluso con todos los excesos posibles, con todas las melenas permanentadas, y con todas las hombreras, es lo que tiene probar el jamón pata negra: que luego ya no quieres mortadela.

Bonnie Tyler – Total Eclipse Of The Heart (por Spotify)



Letra de la Píldora
.

Hasta la próxima.