martes, 5 de abril de 2011

Gimme Tha Power, Molotov, 1997


Las estadísticas del blog son un juguete que permite cotejar a qué ritmo avanza el mismo. Y, dentro de este juguete, existe un capítulo al que tengo especial querencia por lo curioso, que es conocer la procedencia por países de los que cada día pasan por las Píldoras con los mil y un pretextos. Curiosidades, hay un montón. Desde algún espontáneo procedente de lugares como Azerbaiján o Uganda, hasta las grandes concentraciones en las mayores ciudades de habla hispana. 

Y este último punto me llevó a un descubrimiento vergonzoso. Tras España -que supone más o menos el 40% de las entradas a las Píldoras- le sigue México, con casi el 16%. Vamos, que casi una de cada seis visitas vienen de allí. Y, mientras tanto, servidor, con la mayor de las descortesías -involuntaria, debo decir- aún no había puesto nada procedente de dicho país, y eso que estamos ya a las puertas de los seiscientos posts.

Tras darle vueltas a la cosa de escoger un tema -descartadas fulminantemente las rancheras por lo muy manido y recurrente, y porque no me gustan demasiado-, y dejando de lado a Maná por motivos parecidos, se me vino a la cabeza una de las mayores transgresiones que recuerdo de los noventa y que además consiguió colarse en los grandes circuitos. 

La transgresión en cuestión era un grupo de hip hop con letras de verdad, de las que hacían sangre, con el añadido de ser en castellano, de manera que la cosa ganaba bastante. Molotov, que así se llamaban los fulanos protagonistas de la historia, arrasaron en 1997 con dos temas. Uno de ellos les costó el injusto apelativo de grupo homófobo, pero claro, si tu canción se llama Puto y el estribillo hace berrear al personal con un escalofriante "matarile al maricón", a ver cómo explicas que te referías con tal  cortés apelativo a los que no se divertían en los conciertos, y no a otra cosa. 

El otro tema era este Gimme Tha Power que os he acercado hoy. Un hip hop sin concesiones, y con un aire latino que lo hace realmente peculiar. Su letra... bueno, mejor la escucháis, pero no tiene demasiado que ver con un grupo de extrema derecha, precisamente. 

Un último apunte: por si sus canciones no eran suficientemente escandalosas, el disco (cuyo título apuntaba precisamente a mofarse de Maná) se ilustró con una imagen como la que podéis ver más arriba. Sin comentarios. Y es que si Pancho Villa levantara la cabeza... pues no lo sé, a lo mejor le gustaban estos tíos. De verdad lo pienso.

Molotov – Gimme Tha Power (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 4 de abril de 2011

Starman, David Bowie, 1972


La verdad es que hoy me apetecía recuperar algo de la edad de oro del glam rock, y no se me ocurrió nada mejor que este inolvidable tema con el que se inició una de las etapas más célebres de la carrera de David Bowie: la del ascenso y caída de su genial Ziggy Stardust. 

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars es uno de esos discos que, casi independientemente de los gustos que uno tenga, debería estar de manera fija en las estanterías de los vinilos o los cedés. No le sobra ni uno solo de sus temas, desde los primeros compases -casi silenciosos- de Five Years hasta el dramático y estruendoso final de Rock and Roll Suicide

Es imposible decir que en aquel estupendísimo álbum un tema destaque sobre los demás. Sin embargo, uno de sus highlights es, sin duda, Starman. Su letra era muy peculiar:trataba del mensaje que Ziggy Stardust recibía de un extraterrestre, un mensaje de salvación para la Humanidad.

Starman, por otra parte, supuso la conversión definitiva de Bowie como estrella glam, con aquella imagen andrógina de pelo naranja que sería su marca durante toda esta época. El vídeo que podéis ver más abajo recoge la célebre emisión de 1972 en el programa Top of the Pops en la que él, junto a sus Spiders From Mars, marcaron todo un icono de principios de los setenta. 

Para terminar, un apunte sobre el single que encabeza el post. Se trata del sencillo editado en España, fácilmente identificable por los subtítulos en castellano (ojo: ¡"El hombre estrella"!). Pues bien, la cara B era nada menos que John, I'm Only Dancing, uno de los clásicos de temática gay más famosos del rock. ¿Qué cómo coló? Bien: ¿alguna vez he comentado ya algo al respecto de los profundísimos conocimientos de inglés de la censura católico-apostólico-franquista?

PD: 9 de junio de 2018

Hace bastante que tenía pensado realizar esta actualización del post, nada menos que desde que vi el estreno de Marte (The Martian), la película protagonizada por Matt Damon en el papel del inefable astronauta Mark Watney, a partir de la novela El Marciano, ópera prima de Andy Weir. Y como hace poco volví a ver por enésima vez el film -cosas frikis que uno hace con lo que le gusta- pues aquí andamos de nuevo.

Dicha novela, de la que poseo la primera edición en castellano lanzada a finales de 2014, no sólo es una gran reescritura de la historia de Robinson Crusoe, si no que es todo un canto optimista a la capacidad humana por salir adelante. Y además, ¡habla de ciencia y es muy divertido! De hecho, me reconcilió de nuevo con el género de la ciencia ficción, del que había leído toneladas hasta poco antes de la treintena, y que luego dejé casi abandonado durante años, al menos en lo que respecta a la literatura (otra cosa es el cine, como cualquiera que me conozca, sabe).

Cuando me enteré de que la historia de The Martian pasaba al cine, y dirigida nada menos que por Ridley Scott, casi salté del sillón. Si nunca me he perdido una buena peli de sci-fi, ésta debía caer con toda la pompa y circunstancia.

Así que allí estaba en la sala cuando se estrenó el 16 de octubre de 2015.

Y qué decir cuando la vi. No sólo era una fantástica adaptación de la novela (algo siempre difícil), si no que encima cumplió con las expectativas (algo más difícil aún cuando encima te ha gustado el libro). Pero es que, además, el film traía varios regalos en forma de cuasi videoclips con algunos enormes temazos de los años setenta, aprovechando la pasión que uno de los personajes -la capitana Lewis- sentía en la novela por dicha música. Dos de ellos se llevaban la palma: Waterloo, de ABBA (otro día lo ampliaré) y este Starman de David Bowie, canción por la que servidor tiene, además, enorme debilidad. El subidón al ver la secuencia fue uno de esos momentazos que todos tenemos alguna vez en el cine.

Así que, por una vez, en lugar de crear una nueva Píldora, he optado por ampliar ésta escrita hace más de siete años. Y junto al clip original de Bowie, adjunto la secuencia de la película enmarcada por la canción.

Por cierto, todavía hoy, llevo de imagen de pantalla en el móvil el supuesto parche de la misión Ares III, ahí queda.Ya sabéis, cosas de frikis, y tal.

David Bowie – Starman (por Spotify)








Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 3 de abril de 2011

Red Red Wine, UB40, 1983



Ciertamente, estoy seguro de lo que muchos habréis pensado al ver la fecha de la canción de hoy. ¡Casi treinta años! ¡Si parece que fue ayer mismo cuando todavía la ponían en la disco! Por supuesto, incluso alguno, harto despistado, dirá ¡si la pusieron ayer mismo! En todos los casos, la respuesta es idéntica: sí, ha llovido desde entonces. Y mucho más de lo que os imaginábais. 

En realidad, Red Red Wine es mucho más antigua todavía. Fue compuesta nada menos que en 1968 y por nada menos que Neil Diamond, en forma de triste balada en la que el vino tinto se convertía en la única forma de ahogar las penas por perder a la novia. 

La canción empezó a conocer rápidamente versiones de todo tipo, con éxito variable. Una de ellas, de las primeras, la realizó en clave de reggae el jamaicano Tony Tribe en 1969. Dicha versión, estilísticamente en las antípodas del original, consiguió un éxito moderado en Gran Bretaña, a la estela del sonido que Desmond Dekker estaba poniendo de moda gracias a su célebre Israelites

Y fue de esta versión de Tony Tribe de donde, quince años después, los UB40 obtendrían la inspiración para uno de los mayores hits de toda su discografía. Un hit, que, por su parte, llegó en dos tiempos. El primero de ellos fue tras su lanzamiento en 1983, y tuvo como mayor logro el número uno en Gran Bretaña. Sin embargo, en aquella ocasión, obtuvo discretos resultados en Estados Unidos. El segundo tiempo tuvo lugar ya en 1988, gracias a un DJ de Atlanta. Red Red Wine comenzó a sonar de manera cada vez mayor, así que el grupo decidió reeditar el single. Y ahora sí, conectó con el número uno al otro lado del charco. 

No me digáis que no tiene historieta esta canción... por mi parte, mientras espero a que llegue la hora de cenar (aún no son las nueve mientras escribo) y vuelva Montse a casa, creo que sé qué voy a hacer. Tomarme una copa de vino tinto. Eso sí, por mero gusto.

UB40 – Red Red Wine (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 2 de abril de 2011

Diamonds, Jet Harris & Tony Meehan, 1963


Hoy me enteré que hace apenas dos semanas fallecía Jet Harris, un personaje clave en la historia del rock británico, y que firmó, junto a su compañero musical Tony Meehan, uno de los temas más famosos de principios de los sesenta. Y que me encanta reproducir con frecuencia, añado. 

Pero imagino que a muchos, lo anterior os puede coger con el paso un poco cambiado. Vayamos por partes, pues. Seguro que sabéis que, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta se pusieron enormemente de moda las formaciones instrumentales. Bandas como The Ventures en Estados Unidos o The Shadows en Gran Bretaña casi monopolizaban los puestos privilegiados de las listas con sus elegantísimos temas a base, exclusivamente, de guitarras, bajo y batería. 

Pues bien, entre estos últimos, The Shadows (que habían acompañado durante un tiempo a Cliff Richard), militaban los dos protagonistas de la canción de hoy, el bajista Jet Harris -al que se atribuye el poseer el primer bajo eléctrico del Reino Unido- y el batería Tony Meehan. Tras sustituir el grupo a Meehan, Harris decidió marcharse con él, y ambos montaron un dúo con un estilo similar al de los Shadows. 

Y, como la moda era la moda, también consiguieron sus grandes éxitos, el mayor de los cuales fue el fantástico Diamonds, que podéis escuchar hoy. El tema consiguió mantenerse durante tres semanas en el número uno, sucediendo precisamente a su antigua banda en dicho puesto. 

Por cierto, a ver si alguno de vosotros puede confirmarme que Diamonds fue sintonía del programa de radio Hasta luego cocodrilo. Si es así... bueno, con todos mis respetos por la dificultad reconocida de hacer un espacio radiofónico, tampoco podía ser perfecto...


En un vistazo os daréis cuenta que la imagen y sonido no acaba de cuadrar. Tiene su lógica. El sonido original del vídeo -un festival de 1963- no era muy bueno, y opté por recoger este clip en el que se superponía el sonido del single original. Mis disculpas para con los ortodoxos. 



Letra de la Píldora. De nota si la encontráis...

Hasta la próxima.

viernes, 1 de abril de 2011

Sólo se vive una vez, Gabinete Caligari, 1989


Con brevedad por los diez minutos que tengo mientras Montse se acaba de arreglar para salir a cenar, no quiero faltar a la cita con uno de mis temas favoritos de mis queridos Gabinete Caligari. Y, al igual que ayer, hoy nos quedamos en 1989.

Aquel año, los madrileños lanzaron su álbum Privado, todavía en la cresta de la ola tras el tremendo impacto de su anterior trabajo, Camino Soria. En su conjunto, Privado era un buen disco, cuyo único problema -a pesar de los increíbles réditos que dio- tuvo un claro nombre: La culpa fue del cha-cha-chá. Aquella canción, que acabó siendo incluso una de las que marcaron el verano de aquel año, ensombreció inmerecidamente al resto del LP, de muchísima más calidad.

En mi caso, me supo muy mal por el tema de hoy, que todavía en la actualidad me gusta poner en el coche con relativa frecuencia, por lo gamberrete y chulapón que es, todo un canto al vive y deja vivir pero con mucha gracia y garbo. Porque no me digáis que perlas como la suscripción al Private, "un amor de ley" de "rapidez y comodidad" no molan...

En fin, un temita que, sin pretender grandes trascendencias, mantenía todavía el mejor espíritu de los Gabinete Caligari. Y sin recurrir a ningún cha-cha-chá.

Me voy, que me están llamando. Feliz viernes y recordad -a poder ser antes de acostaros- el mensaje de esta canción... no, la parte del Private, no. O bueno, haced lo que queráis.

Gabinete Caligari – Sólo Se Vive Una Vez (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.