miércoles, 15 de junio de 2011

Could You Be Loved, Bob Marley and The Wailers, 1980



De las tres Píldoras dedicadas -contando ésta- a Bob Marley, me es imposible decidir cual de ellas es mi preferida. Si el optimismo de Three Little Birds acompañó a mi antiguo móvil durante más de un año, y el misticismo pop de Iron Lion Zion siempre me evocó como pocos otros temas toda la cultura rastafari, siempre consideré Could You Be Loved la apoteosis del reggae made in Marley.

En cierto modo, el hecho de que fuera una de las últimas canciones de Bob Marley en alcanzar el éxito antes de su prematura muerte en 1981, le confiere un carácter especial, de la misma forma que la no menos célebre Redemption Song, ambas pertenecientes al álbum Uprising. 

Could You Be Loved, escrita en un avión casi de forma fortuita, acabaría siendo uno de los temas más vendidos (y conocidos) de Marley junto a sus fieles Wailers. Dicho éxito sería particularmente importante en Europa. Aquí conseguiría colarse en el Top 5 británico... y en el de varios países más. 

Por cierto, ahí va una para los más memoriones. Supongo que si pregunto cuál fue la canción del Mundial (Mundialazo) del año pasado en Sudáfrica, diréis sin dudar esa cosa del Waka Waka. Pues bien, otro tema que adornó aquella final que todos vistéis -y no digáis que no- fue... Could You Be Loved. Por una vez, al nivelazo deportivo se añadió el nivelazo musical. Y, como ya cité en su día, en mi caso, el nivelazo porrístico-económico. Que viva Bob Marley, coño.

Could You Be Loved (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 14 de junio de 2011

Imitation Of Life, R.E.M., 2001


Hubo un tiempo en el que fui bastante aficionado a los juegos de ordenador. Como todas las cosas de este mundo, tienen su tiempo, y hoy, a lo sumo, me acerco un rato a la Wii o (más probablemente) tiro de algún pasatiempo con esos trastos que aún llamamos móviles pero que cada vez más son controladoras extensiones de nuestros brazos.

¿Que a qué jugaba años ha? Mis preferidos eran los juegos de estrategia, tanto en la modalidad de "vamos a construir una ciudad o una civilización" como en la de "vamos a cargarnos las de los demás (en defensa propia, por supuesto, por supuesto)". El Ying y el Yang en versión ludico-digital, vamos. Tanto daba edificar una de las Siete Maravillas de la Antigüedad como alinear dos ejércitos dispuestos a repartirse estopa virtual durante un rato. Especial gracia tenía la cosa cuando el tuyo era mucho más avanzado que el enemigo: tendríais que ver estrellarse una carga de caballería cruzada contra una línea de tanques Sherman apoyada por cazas P-51. Casi daba pena.

A lo que nunca me dediqué fue a los simuladores esos de vida personal. Vamos, Sims y Second Lifes varios. Como sabréis -y muy posiblemente conozcáis- se trataban de programas en los que el jugador debía de gestionar la vida cotidiana de su propio avatar en la partida. Siempre los encontré muy aburridos: uno no tenía cada día la ocasión de edificar los Jardines de Babilonia ni de derrotar a los hunos de Atila, pero ¿qué gracia tenía llevar a un tipo normal y corriente todos los días al trabajo, a casa, relacionarlo con otros tipos y mantenerlo con una vida decente?

Y sin embargo, habían -y hay- millones de personas que todavía se divierten con eso. Ayer tuve la oportunidad de comprobarlo in situ, y pude jugar un rato con el avatar de un familiar. Y terror: era completamente adictivo. Así que cuando decidí soltarlo al cabo de un rato, casi me dio susto comprobar hasta qué punto somos tan ¿tontos? como para quedarnos atrapados por las cosas que, por otra parte, apenas nos llamarían la atención en el mundo físico. ¿Es muy lógico dejar escapar la vida real para apasionarnos por la virtual? Pues no, pero por algún extraño motivo, tiene un atractivo brutal. Materia para psicólogos, desde luego.

Así que me vuelvo a mis esporádicas incursiones en construcción de ciudades y batallas campales varias, amén de escarceos con la música rock de videoconsola. Puestos a alienarme, que sea a lo grande.

Imitation Of Life (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 13 de junio de 2011

By The Way, Red Hot Chili Peppers, 2002


Estos días de transiciones rápidas de temperatura y cambios meteorológicos varios suelen ser, indefectiblemente, de mal dormir. Tal vez se vaya uno haciendo algo... viejo, pero ciertamente, la sucesión de frío y calor en una misma noche, junto a esa especie animal de dudoso interés en la escala trófica llamada mosquito (dipterus filiputis), consiguen que indefectiblemente llegue a estas horas algo más que hecho polvo. Para luego ni siquiera poder disfrutar del placer de un sueño como Dios Manda. 

Dicha situación es especialmente aguda hoy, y desplazo difícilmente los dedos por las teclas del Mac. Así que por aquella ley de acción/reacción que tanto me gusta, he optado por apuntalar mis últimos minutos del día con algo trepidante y decibélico. Os aseguro que si hoy pongo algo de Enya -por dar un ejemplo- no termino la Píldora. Palabrita. 

Y he aquí el resultado, By The Way, uno (más) de los mayores hits que se marcaron los Red Hot Chili Peppers en la década pasada. Imagino que no hará falta que os cuente demasiado sobre esta canción: número uno en las listas alternativas (¡catorce semanas!) y rock (otras siete) del Billboard, inmediatamente se convirtió en un tema imprescindible para animar cualquier cotarro en el que hubiera un mínimo gusto por las guitarras. 

Supongo que conoceréis sobradamente a la legendaria figura del Mayor Tom, al que David Bowie dedicó una célebre trilogía, y que también recibió algún que otro hit de la mano del alemán Peter Schilling. Pues bien, By The Way también formaba parte de otra trilogía de canciones, no menos conocida: era el segundo de tres temas que los Red Hot Chili Peppers vincularon entre sí. Iba precedido de Californication (1999) y sucedido por Dani California (2006). 

En este caso, la figura protagonista de la letra no era ningún heroico y filosófico astronauta imbuido de hippismo. Antes bien, se trataba de una mundana chica (Dani) de vida breve y acelerada, de esas con una historia tremebunda detrás. Tan tremebunda como las ventas que las tres canciones consiguieron cada una en su momento, por cierto. 

Y paro ya, que se me acaba el carrete, y ni siquiera la tercera reproducción de la canción a todo meter por los auriculares está consiguiendo que mantenga mi vigilia. Así que me voy a dormir. A ver si hoy tengo suerte. Os deseo la misma para vosotros.

By The Way (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 12 de junio de 2011

Perfect, Fairground Attraction, 1988


Perfect es una de las canciones que recuerdo con más cariño de mis poco menos que estrenados catorce años, esa edad en la que el acné te asalta justo en el momento menos adecuado para los intereses... este... sociales de uno.

Sin embargo, era tal el buen rollo que desprendía esta canción, que conseguía hacer olvidar por unos minutos todas las importantísimas y trascendentales cavilaciones que ocupaban mi cerebro, similares por otra parte a las de mis no menos atribulados coetáneos.

Si hoy -23 años después, uf, y re uf- recordamos todavía quiénes eran los Fairground Attraction, fue gracias al increíble éxito que consiguieron en 1988 con Perfect. Desde luego, aprovecharon bien el tiempo: como formación, el grupo escocés se había creado apenas un año antes, y sería de bastante breve recorrido, ya que en 1990 firmarían su separación. 

El tema, incluido en su álbum de debut The First Of A Million Kisses, era una optimista pieza pop de aires folk e incluso rockabilly, que contrastaba enormemente con los hits discotequeros y de ampulosas producciones que ocupaban la mayoría de los puestos de las listas de éxitos de por entonces. Ciertamente, ya en los noventa, recuerdo que cuando todavía ponían Perfect en las discos, era recibida como una especie de bocanada de aire fresco entre tanta programación de ritmos electrónicos varios. 

Y como buen aire fresco, espero que la disfrutéis. Por cierto, si mañana tenéis fiesta, que os aproveche como a mí... It's got to be perfect!

Perfect (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 11 de junio de 2011

Cecilia Ann, Pixies, 1990


Hay ciertas cosas que no se pueden mostrar a un fan de un grupo, especialmente cuando es de los militantes. Pero con Youtube por ahí enmedio, uno está condenado (pero qué condena más buena...) a recibir gratas sorpresas como la que hoy quiero compartir con vosotros. 

Bossanova es, desde que salió en 1990, uno de mis discos de cabecera. Con él, si me permitís el comentario, los Pixies rompieron el molde. Uno de sus momentos preferidos por quien escribe se encontraba ya desde su mismo inicio. Cecilia Ann, el tema encargado de abrir el álbum, era una espectacular canción instrumental de inspiración surf y western, a la manera de lo que los Shadows o los Ventures hacían treinta años antes. 

En realidad, no podía sonar de otra manera: Cecilia Ann no era una pieza original de los muchachos bostonianos de Francis Black, sino que se trataba de una versión de una olvidada canción surf de principios de los sesenta firmada por The Surftones. 

Con todo, a pesar de tan gran obertura de un LP, los Pixies decidieron que su versión no iba a ser single de apoyo al disco, honor que correspondió a otros dos temas, Velouria y Dig For Fire. Así que nunca pensé que jamás iba a encontrar un clip de Cecilia Ann más allá de alguna pésima grabación en directo. 

Y he aquí la sorpresa cuando me pasaron un vídeo en el que el grupo interpretaba la canción en vivo durante un programa de televisión. Y además, acompañado de otro de los mejores temas de aquel Bossanova, Allison, que también está entre los más escuchados por estas orejas que flanquean mi cabecita loca. 

Aquí los tenéis. Creo que yo solo he contribuido a incrementar de manera espectacular el contador del Youtube. Espero que también lo hagáis vosotros...

Pixies – Cecilia Ann (por Spotify)



Letra de la Píldora. Que no...

Hasta la próxima.