martes, 31 de julio de 2012

El calor del amor en un bar, Gabinete Caligari, 1986


Un año antes de que Camino Soria arrasara por toda la piel de toro -expresión manida y repetidisima pero de lo más adecuada con el grupo de hoy-, Gabinete Caligari lanzaron su álbum Al calor del amor en un bar, cuyo tema estrella, de casi igual titulo, fue uno de los más reproducidos por radio durante bastantes meses. 

Aunque lo que es justo, es justo. El calor del amor en un bar no es, por supuesto, el mejor tema de Gabinete Caligari ni de lejos, pero admito que tiene un encanto absolutamente especial. Para aquellos que, junto a los estudios y el trabajo, crecimos con los amigos charlando en compañía de una cervecita en cualquiera de las decenas de baretos que jalonaban nuestros barrios, el tema de hoy inspira una especial sonrisa de aquellas que salen de verdad, entrañable. 

Porque a pesar del organillo pasodoblero a veces un tanto cargante, la letra es probablemente la mejor oda nunca hecha al bar de toda la vida, tapas, camarero y As (o Mundo Deportivo, depende del lugar) incluidos. Eso sí, con un puntito un tanto kitsch. Curiosamente, sus ventas como sencillo no fueron demasiado importantes, a pesar de su fuerte difusión. 

De hecho, no me digáis que después de escucharla no os apetece un bocata de calamares. Si vuestra respuesta es que no, o es que acabáis de comer, o es que todavía os quedan un par de hervores en la vida. Espero que sea la primera opción. Nos llevaremos mejor...




Hasta la próxima. 

lunes, 30 de julio de 2012

Living On The Ceiling, Blancmange, 1982


Probablemente, Blancmange sea un nombre a estas alturas casi olvidado incluso por muchos ochenteros de cuarenta y tantos años, así que no digamos ya el desconocimiento que puede haber entre todos aquellos más jóvenes. Sin embargo, durante la primera mitad de los años ochenta fueron bastante asiduos a los primeros puestos de los charts. 

Es más, uno de sus hits -de hecho, el primero de todos ellos-, Living On The Ceiling, es uno de esos temas que no puede faltar en cualquier recopilatorio de la década de los 80 mínimamente completo. Su estilo tremendamente oriental causó bastante sensación en 1982, y la canción se alzó hasta el puesto séptimo de las listas británicas. 

Con el tiempo, aquel mismo estilo arabesco hizo que los acordes de Living On The Ceiling fueran recurrentes en sampleados y versiones variadas. Tal vez uno de los más curiosos usos que recibió fue el que durante muchos años hizo la primera cadena israelí en sus informativos, que lo utilizó para abrir el bloque de noticias relacionadas con el mundo árabe.  

Para hacerse una idea de hasta qué punto Blancmange se consideró en su momento un grupo con potencial, basta con decir que su primera publicación de cierta proyección fue en el influyente recopilatorio Some Bizzare Album. En él, una serie de bandas sin sello todavía publicaron para la discográfica Some Bizzare Records varios temas inéditos. Otras de las bandas incluidas, y que en muy breve saltarían al estrellato fueron nada menos que Depeche Mode o Soft Cell. 

Así que sin más, os dejo escucharla. Puros ochenta para un lunes por la noche. 





Hasta la próxima. 

sábado, 28 de julio de 2012

Get Down And Get With It, Slade, 1971


Hoy toca nueva Píldora exprés... o a toda velocidad, que viene a ser casi lo mismo. Con un sábado de regatas en Vilanova y luego de salir un rato de noche, poco tiempo queda para escribir. Tan poco, que ni siquiera puedo contaros cómo hemos quedado en las competiciones: en previsión de la falta de minutos sabatina, estoy escribiendo esto en viernes noche, y la mucha o poca velocidad de la embarcación aún queda unas horas en el futuro. 

Con todo, os dejo asegurada la música con el que fue primer hit de los Slade, uno de los preferidos por sus seguidores por lo divertido de sus directos. Get Down and Get With It es un simple rock and roll a toda velocidad salpicado por parones en los que se pedía al oyente que se metiera en vereda haciendo palmas o dando pisotones en el suelo para marcar el ritmo. Y vaya si había ritmo. 

Música para un sábado por la noche divertido como el que espero estar pasando en el mismo momento en el que estéis leyendo esto. Pero claro, ahora mismo sólo puedo esperarlo: sigue quedándome unas cuantas horas en el futuro. 




Hasta la próxima. 

viernes, 27 de julio de 2012

Dance Hall Days, Wang Chung, 1984


Debo admitir que la primera vez que escuché el nombre de Wang Chung, hace un montón de años, pensé que se trataba de un grupo chino, o algo así. Lo cual me parecía rarísimo por lo poco previsible de alguna formación o cantante de la china comunista de entonces marcándose un tema a golpe de new wave. Por supuesto, podría haber sido algún cantante americano de origen oriental, por ejemplo, pero no me digáis por qué, durante un tiempo se me fijó en la mente la extrañísima posibilidad del principio, por improbable que fuera. 

Y desde luego, tan improbable era, que no era de ningún modo. Antes bien al contrario, Wang Chung resultó ser un grupo británico y más blanco que la horchata. Una circunstancia mucho más compatible con hacer música new wave en 1984, por otra parte. 

En todo caso, algo de chino sí que había en el nombre: Wang Chung -en chino, "campana amarilla"- es como se denomina la primera nota de la escala musical en el lejano oriente. Y con este peculiar apelativo, estos londinenses atesoraron varios éxitos importantes a mediados de los ochenta en ambos lados del Atlántico. 

Uno de los más recordados era Dance Hall Days, un homenaje a los años cuarenta del siglo pasado, que llegó a ser nada menos que número uno en las listas (y en las pistas) de baile norteamericanas a finales de la primavera de 1984. El tema llegó a tener hasta dos videoclips, que, cortesía de la casa, podéis ver más abajo tanto uno como otro. 

El primero de ellos fue el que en su día tuvo más difusión por aparecer bastante en la MTV, si bien personalmente os aconsejo no perderos el segundo de ellos, salpicado de imágenes en color de aquellos mismos años cuarenta. Al parecer, procedían de la cámara privada del padre de uno de los miembros del grupo, con lo que además tenían un cierto regusto a documento de primera mano sobre aquella época. 

Sin más, Wang Chung. Que ahora ya lo sabéis, no eran chinos. Ni americanos orientales, ya puestos. 



Versión 1 del clip



Versión 2 del clip



Hasta la próxima. 

jueves, 26 de julio de 2012

Mony, Mony, Tommy James and The Shondells, 1968


No sé si es la edad o, simplemente, un espesor particularmente acusado en el día de hoy. Os cuento. Me había decidido a poner una segunda Píldora de Tommy James and The Shondells -tal vez Hanky Panky o la más intensa Crimson and Clover- contando con que hacía tiempo que había colgado el que es su más conocido hit a este lado del Atlántico, precisamente Mony, Mony. Cual fue mi sorpresa cuando haciendo un pequeño rastreado buscando la que consideraba más que asegurada Píldora, ha resultado no estar. Para que luego alguien diga que tengo una mente privilegiada. Pues va a ser que no. 

En todo caso, lo que sí que tengo es una capacidad de respuesta lo más ágil posible (o al menos, lo intento), así que he creído conveniente dejar cualquiera de los otros temas para más adelante y comenzar con una canción con la que seguro que el que más y el que menos de vosotros ha hecho el ganso en algún pub mientras alguien decidía pasarla por los altavoces. 

Haciendo el ganso... y seguro que confundiendo la letra al gritar en el estribillo "money, money". Error comprensible en estas latitudes tan poco familiarizadas con el idioma inglés, pero error al fin y al cabo. Pues bien: no se trataba de ninguna oda a la pasta, ni muchísimo menos. Pero, ya puestos, tampoco era ninguna canción dedicada a ninguna chica llamada Mónica o Mona, o de ninguna forma que se le pareciera. 

Tommy James and The Shondells era un grupo con un carácter particular. Si bien habían recogido muy bien las influencias psicodélicas y eran capaces de marcarse de coña un sonido de garaje como mandaban los cánones, en realidad se trataba de una banda con un estilo desenfadado e ideal para amenizar guateques. Así que cuando hicieron Mony, Mony, lo que buscaban era precisamente eso, algo para bailar y pasárselo bien, bajo un título que sonara divertido sin ser demasiado majara. Y lo encontraron en un cartel luminoso que había sobre el edificio de la Mutual of New York. Ahora ese edificio luce un enorme "1740", el número de su dirección en la calle Broadway, pero en 1968 tenía un no menos enorme y luminoso "MONY", palabra formada por las siglas de la compañía neoyorquina. 

Exacto: uno de los temas más juerguistas de los años sesenta recibió su título inspirado en una compañía de seguros. 

En cualquier caso, la historia es lo de menos. Lo que cuenta es que tras casi cuarenta y cinco años sigue funcionando perfectamente en su papel de levantar a la gente de la silla y ponerla a desfasar. Así que si optáis por seguir cantando -gritando- "money, money", vosotros mismos. Lo importante es que os lo sigáis pasando bien. 




Hasta la próxima.