El nombre de Fleetwood Mac lo conocéis de sobra, de eso no me cabe ninguna duda. Sin embargo, es bastante probable que sea gracias a hits muy comerciales setenteros u ochenteros como Go Your Own Way, Don't Stop, Gipsy o Dreams, entre otros. Vamos, un sonido muy americano, o al menos lo suficiente como para que algún presidente del otro lado del charco lo usara en su campaña electoral de globitos y serpentinas.
Sin embargo, antes de esos Fleetwood Mac hubieron otros que, si bien formalmente eran la misma formación, no tenían casi nada que ver. A finales de los sesenta, un grupo de músicos británicos enamorados del blues eléctrico (alguno hasta venía de la escuela del ínclito John Mayall, que ya os traeré otro día) formaron una banda para dar rienda suelta a su pasión musical.
Escuchar cualquiera de los primeros discos de Fleetwood Mac, especialmente los que se grabaron bajo el liderazgo del guitarrista y cantante Peter Green, es sumergirse en el blues blanco -y a veces no tan blanco- de principio a fin. Y, aunque pueda parecer extraño, durante aquella época vendieron como rosquillas, e incluso alcanzaron el número uno con la instrumental y lisérgica Albatross.
Poco después de aquel éxito, pero todavía en 1969, la formación de Green casi consiguió repetir aquel mismo hito con Man Of The World, una melancólica y tristísima balada inspirada en la historia de un tipo que lo ha visto y tenido todo... menos el amor de su vida.
Para acabar, dejo una nota a los más observadores: veréis que el single lleva asociada en la cara B una canción interpretada por unos tales Earl Vince & The Valiants. En realidad eran los mismos Fleetwood Mac, en un peculiar giro para despistar. Desde luego, el tramo final de los sesenta fue una época creativa y experimental, vaya que sí. ¿Os imagináis algo así ahora?
Man Of The World (por Goear)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.