Shine On Your Crazy Diamond es uno de esos temas que hacen grande al rock, y que desmienten aquella máxima de que todo lo que exceda a los cuatro minutos es un peñazo infumable, además de invendible.
Aparentemente, no es un tema sencillo de escuchar. Sus... 26 minutos y pico, estructurados en nueve partes que, además, estaban divididas entre las dos caras del histórico álbum Wish You Were Here (número uno, por cierto) pueden hacer desistir de escucharlo a cualquiera poco avisado. Sin embargo, en cuanto uno comienza a sumergirse en las primeras notas...
... bueno, sencillamente ya no puede salir hasta el final. Y los trece minutos y medio de la primera mitad se hacen tan cortos e intensos que sólo piensas en ver cómo sonarán los doce y pico de la segunda. Guitarras, sintentizadores, voces, se entremezclan en una especie de sinfonía en la que se suceden cambios de ritmo que no por inesperados dejan de ser, simplemente, espectaculares.
La canción está dedicada a un antiguo miembro de la formación, que en 1975 ya hacía años que había dejado de formar parte de ella a causa de sus desequilibrios mentales, Syd Barrett. El propio nombre la canción incluía las letras de "SYD", a la manera en la que los Beatles habían dedicado al LSD a su Lucy In The Sky With Diamonds (más diamantes).
Cuenta la historia que, precisamente durante la grabación de esta canción, un irreconocible Barrett se presentó en el estudio donde sus ex compañeros estaban trabajando. Su aspecto, con todo el pelo afeitado, y muy engordado, había hecho que los demás tardaran en reconocerlo. El impacto fue tremendo: hacía seis años que no lo veían. Tras aquel día, Barrett volvió a desaparecer para siempre.
No digáis que una escena así no le añade algo más de magia a la canción... que la disfrutéis, como siempre.
PS: Muchas felicidades, Fernando, que sé que los Pink Floyd son de tu cuerda...
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
