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lunes, 24 de octubre de 2011

Abre la puerta, Triana, 1975


"Abre la puerta, niña, que el día va a comenzar..." es, seguramente, uno de los versos más conocidos de la historia de pop español. Y lo digo con fundamento: Abre la puerta es, junto a En el lago, el tema más emblemático de uno de los discos más emblemáticos del rock de nuestro país: El Patio, de Triana

Hace unos dos años (¡qué barbaridad!) os explicaba como este álbum marcó a fuego mi aprendizaje musical gracias a las incontables horas que se pasaba sonando en casa... y en el coche familiar camino de las vacaciones en Puente-Genil, Córdoba. No es de extrañar que, con los años, uno fuera estratosféricamente más allá del chunta-chunta imperante en la mayoría de discotecas de los noventa. Escuchen ustedes esto y pónganse después el Paco Pil, y esperen a que les ataque esa quemazón asesina makinicida. No falla.

Coña aparte, era precisamente la canción de hoy  la que abría aquella memorable cassette -original de 1975- que aún se conserva en casa de mis padres. En cierto lugar he llegado a leer que se trata del Stairway To Heaven español... y no creo que se exagere lo más mínimo. Su largo minutaje, sus cambios de ritmo y su fuerza interior y exterior le hacen merecer sobradamente ese elogio. Sustituid el ingrediente de rock duro por el de flamenco, y entenderéis el porqué. 

Como la mayoría de las canciones de aquel álbum, fue compuesta por el líder de la formación, el tristemente desaparecido Jesús de la Rosa, que es el que pone la voz en el clip, registrado durante el programa Mundo Pop de Moncho Alpuente (sí, el mismo que años después haría pareja cómica con el Gran Wyoming). 
Y a propósito del clip, os aviso de que el sonido no es de muy buena calidad. Por lo tanto, salvo por el interés de ver al trío andaluz en acción, os recomiendo que pinchéis el aplicativo de Goear para una mejor calidad de sonido. Que, de verdad, merece la pena.




Letra de la Píldora.

Hasta al próxima.

miércoles, 8 de junio de 2011

Llorando por Granada, Los Puntos, 1974


Ya he dicho muchas veces que soy un gran aficionado a la Historia, y hoy es uno de esos días en los  que me apetece retomarla como objeto del post. Y lo haré con la que considero una de las mejores canciones del pop español de los setenta, de los granadinos Los Puntos. 

Al lío, que tenemos poco espacio para llegar hasta el célebre Suspiro del Moro. "Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre" son las famosísimas (y probablemente falsas) palabras que el último rey de Granada, Mohamed XII, más conocido como Boabdil, recibió de su madre tras rendir y abandonar su capital. Que menuda madrecita debía de ser, para decirle algo así a su hijo. Como si el disgusto de perder un reino no fuera poco.

Como muchos sabéis, 1492 fue el año que marcó el punto de inicio histórico de la política imperial del Reino de Castilla. No es que no fueran imperialistas de antemano, es que fue entonces cuando se le acumuló el trabajo al respecto: más allá del Descubrimiento, Nebrija lanzaba su famosa Gramática y un valenciano se hacía con la tiara papal, Alejandro VI, de apellido Borja o... Borgia. 

Con todo, para los Reyes Católicos, que eran los que partían la pana por la época, el mayor evento del año tuvo lugar nada más comenzar, el 2 de enero. Aquella jornada se rendía formalmente el Reino Nazarí de Granada, con lo que finalizaban ocho siglos de permanencia de estados musulmanes en la Península.Vamos, lo que conocemos como la Reconquista. Y ésta sí que era una noticia para la época.

Hay que decir que la caída se debió tanto a las armas y artimañas de los ejércitos castellanos -que llevaban diez años invadiendo el duro territorio nazarí- como a las puñaladas traperas que se pegaban los jerarcas granadinos entre sí. Porque si decía que la madre de Boabdil debía de ser tremenda, no digamos el padre y el tío, que, encima, le disputaban abiertamente la corona al muchacho e incluso llegaron durante un tiempo a arrebatársela. 

Claro, con una familia así, hasta el más tonto de fuera estaba en disposición de quedarse incluso con los muebles de la mudanza. Y como no era suficiente la mala suerte de los granadinos con sus jefes, encima, el de fuera resultó ser más que el tonto, el matón de la clase. Así que Boabdil acabó teniendo el privilegio de protagonizar el primero de los fastos imperiales del muy imperial año de 1492. Tras lo cual, se puso a llorar a moco tendido, no se sabe si por la desgracia del reino, o por la somanta de cabrones que tenía por familia. 

La anterior historia, tan frívolamente explicada, tuvo en el tema de Los Puntos una bellísima letra en la que todavía en 1974 era posible escuchar los lamentos de Boabdil en las noches de la Alhambra. Letra a la que acompañaron con un aire moruno que abrían de par en par las puertas al fenómeno del rock andaluz. Un grandísimo tema con el que os dejo. Buenas noches...


Llorando por Granada (por Goear)

PS: por cierto, hoy hemos roto por la mayor el récord de entradas del blog.

PS2: tengo que confirmarlo, pero por lo visto, el post del otro día sobre las palizas de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, con el tema Capitán Trueno, pudo haber sido mencionado en la tele. Cuando sepa más detalles, os lo ampliaré... u os lo desmentiré. Pero, de momento, me voy a la cama súper contento.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 12 de octubre de 2009

Luminosa mañana, Triana, 1974


La canción de hoy es una bien conocida por todos los miembros del clan familiar Alberca-Rodríguez. De hecho, junto a todas las demás que componían el estupendo LP El Patio del grupo andaluz Triana, de 1975. No sólo era un disco (de hecho, cassette, todavía existente) de recurrente reproducción en casa, sinó que era inevitable en los numerosos viajes que hacíamos los cuatro a Puente-Genil, Córdoba, durante la década de los setenta y ochenta.

Viajes que en su mayoría se realizaron en un Renault R8, al principio, y en un R6, más tarde. Aquellos periplos, como el primer viaje de Colón, establecieron plusmarcas en tiempo de viaje, aparentemente inexplicables en unas máquinas durísimas como aquellas pero no marcadas por la gran potencia de sus motores, precisamente.

El secreto estaba en la costumbre de mi padre de no parar casi bajo ningún concepto, y hacer la mayor parte del viaje en horario nocturno, además de exprimir al máximo las posibilidades técnicas de aquellos valientes vehículos. Se comía y se dormía en el coche (¡igualito que ahora!) y, como mucho, a veces, se hacía una breve parada en Despeñaperros. Resultado: en poco más de ocho horas se recorrían los casi mil kilómetros que separaban a nuestra casa del pueblo.

Por supuesto, un viaje así daba para mucho: dormir -incluso en el maletero, bajando el asiento de atrás-, leer, charlar... y escuchar música, que se reproducía en interminables bucles de cassette donde el LP de Triana que incluye a la Píldora de hoy tenía uno de los puestos de honor. Nos marcó tanto a todos, que cuando hace pocos años regalé a mi padre para su cumpleaños el CD de este disco, mi hermana y yo nos hicimos una copia inmediatamente... ups, quiero decir que nos compramos nuestros propios discos, naturalmente...

Para acabar diciendo algo del propio tema, se lanzó en 1974 como cara B del primer single del grupo andaluz (la cara A era Recuerdos de una noche, Bulerías 5x8), y se incluyó en el álbum El Patio del año siguiente. Hay que decir que este disco no fundó el llamado rock andaluz -una versión autóctona del rock progresivo europeo, donde lo sinfónico era reemplazado por las influencias del flamenco-, pero sí lo lanzó al éxito durante el lustro siguiente. Y en nuestra casa, desde luego, arrasó.

Triana – Luminosa mañana (por Spotify)

El vídeo es una actuación en directo en el programa de TVE Ahora. La calidad no es óptima, pero lo suficiente como para que podáis disfrutar de esta pequeña joya del rock andaluz. Por su parte, he preferido ilustrar el post con la portada del LP y no del single ya que además de ser muy buena, para mí, esta es la imagen de la canción durante mi infancia y juventud.



Hasta la próxima.