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martes, 26 de mayo de 2015

It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It), The Rolling Stones, 1974


Ya me imagino que los que me conozcáis bien, al ver el título de la canción de hoy y la movida de las últimas semanas habréis imaginado alguna segunda intención... bien, habréis de esperar al final del post para saber si es así o no. 

De momento, vamos a lo que vamos, que no es poco: los Rolling Stones protagonizando uno de los títulos más icónicos de la historia del rock, mil veces utilizado después para casi todo, especialmente en el mundo anglosajón.  

En realidad, podría decirse que el tema de hoy nació como una joint venture entre parte de los Stones -Jagger y Richards, como no- y parte de otra de las grandes bandas de la historia, The Faces, aunque esta vez andaban solos Ronnie Wood y Kenney Jones, sin Rod Stewart y los demás. A cambio, a la juerga se les unió nada menos que David Bowie. Y digo juerga, porque la canción se grabó en los estudios privados que tenía en su casa el mismo Ronnie Wood, una lujosa mansión georgiana en las afueras de Londres. 

La cosa quedó tan bien, que la versión final acabó siendo casi igual a la original, pero grabada ya por la formación de los Stones. La misma que veis en este vídeo, que a pesar del ambiente de fiesta que parece despedir fue un auténtico coñazo. Se vistieron de marineros porque la espuma del final estaba hecha a base de detergente, y no querían arruinar sus lujosas ropas. En un momento cercano a la finalización del clip puede verse la cara de mala leche del por lo demás impasible Charlie Watts, que veía su batería inutilizada en tamaña fiesta de la espuma. 

Por cierto, fue la última vez que se pudo ver como guitarrista del grupo a Mick Taylor, que en breve sería sustituido por... sí, por el anfitrión de aquella sesión-juerga donde se gestó la canción, Ronnie Wood. No hay nada como poner la mansión de uno para que te dejen entrar en la (segunda) mejor banda de rock de la historia. 

Espero que os guste. Por cierto, sí: el título va con segundas. 



Hasta la próxima. 

sábado, 4 de mayo de 2013

Needles in the Camel's Eye, Brian Eno, 1974


En la última Píldora -de hecho, en esa y en varias más- apareció el nombre de Brian Eno como el de alguien muy importante en la música de los últimos cuarenta años. Desde luego, por poco que os guste la música o hayáis escuchado noticias musicales os habréis topado alguna vez con este nombre. Normalmente como productor de lujo de gente como U2, Coldplay o David Bowie, entre otros don nadies. 

La verdad es que un tipo tan polifacético como Eno (de nombre real, atención, Brian Peter George St. John le Baptiste de La Salle Eno, ahorráos las coñas de las sales de igual nombre) no se ha limitado simplemente a poner su sello en otros artistas. Como compositor también tiene una larga carrera discográfica, aunque es bastante probable que muy pocos tengáis trabajos suyos... a menos que os guste la música ambiental, su auténtica pasión sonora. 

Pero no se vayan todavía, que aún hay más. Antes de dedicarse a la música experimental y a la producción discográfica, el sujeto en cuestión había sido nada menos que el alter ego de Bryan Ferry en los Roxy Music más macarras dentro del glam rock más espectacular. En 1973, Eno marchó del grupo, tras lo cual grabó su primer disco, Here Come the Warm Jets. Aún no se había pasado a la música ambiental del todo, y aquel LP seguía estando mucho más cerca del glam rock de plumas y maquillaje, por bien que con un marcado acento vanguardista. 

Needles in the Camel's Eye era el tema que abría el álbum y que resumía bastante bien el estilo descrito hace un momento. Aunque nunca fue single, el éxito del álbum hizo bastante popular al tema a principios de 1974. Años más tarde, la canción de hoy volvería a tener un momento de cierta relevancia al abrir el film Velvet Goldmine -del que adjunto el clip-, protagonizado por Ewan McGregor, Jonathan Rhys-Meyers y Christian Bale, y alrededor, cómo no, del movimiento glam rock británico de principios de los setenta. 

Ya puestos, para acabar, os recomiendo la peli. No es que sea una joya del séptimo arte -tampoco está mal- pero, sobre todo, merece la pena su banda sonora. Por lo pronto, os quedáis aquí con una parte de ella.

PS: ¡por fin pude reencontrar un clip algo decente, aunque se corte al final, con esta canción! ¡La de tiempo que llevaba queriendo colgar esto y nada de nada por la escasez de vídeos... y por la volatilidad pildorera de quien escribe! Y si no me creéis, me remito a la prueba: marcad AQUÍ, marcad...





Hasta la próxima. 

martes, 12 de febrero de 2013

So Long, ABBA, 1974


Normalmente, las despedidas son tristes. Normalmente. Otras, por el contrario, merecen toda la fiesta que uno se pueda imaginar. Por ejemplo, una buena parte de la generación de mis padres -servidor tenía apenas catorce meses- celebró todo lo que pudo aquello que los cursis del régimen llamaban "el hecho biológico inevitable" de Franco. Vamos, que la espichaba. 

En el caso que nos trae hoy, la cosa no es tan tremenda, pero igualmente merece un poco de jaraneo. Y es que, como ayer apuntaba, el ínclito Benedicto XVI, haciendo gala de todo su germanismo y de su nula españolidad, dimitía de su puesto como regente de Dios en la Tierra. Para que luego digan que un ministrillo (o ministrilla) cualquiera no tiene por qué dimitir.

La verdad es que, más allá de que un señor de 85 años que apenas puede andar es difícilmente imaginable administrando los votos del Altísimo con la vehemencia que el proselitismo cristiano requiere, la alegría viene dada por ver si de alguna manera se pone fin a un periodo plagado de escándalos, corrupción (de la de pasta pero también de la de menores) y rancia visión del mundo que no ha hecho otra cosa que mermar de fervor a muchos seguidores de San Pedro.

En 1978, el genial Forges plasmó en una divertidísima y polémica viñeta la elección de Juan Pablo II. Y es que dibujó al Espíritu Santo en forma de blanca paloma yendo a un oftalmólogo, dando a entender que tenía más bien corta la vista en la elección del pontífice: como todos sabéis ésta no se debe a intrigas vaticanas (mal pensados), si no a la inspiración que otorga dicho Espíritu. Pues bien, parece que con los años aquella revisión óptica no tuvo demasiado efecto, vistos los resultados. 

En cualquier caso, Benedicto se va y Ratzinger promete meterse en un monasterio de clausura. Así que qué mejor que dedicarle a todo ello una despedida fiestera y, por qué no, un poco macarrilla-hortera. Esto último corre ya por cuenta de esta casa.

So long!




Hasta la próxima.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Canción del auto nuevo, Gaby, Fofó, Miliki con Fofito, 1974


¿Qué podemos decir los de nuestra generación cuando nos levantamos por la mañana y lo primero que leemos es que el bueno de Miliki ha pasado a mejor vida?

¿Cómo están ustedes? Pues hoy, no demasiado bien.




Hasta la próxima.

viernes, 20 de julio de 2012

Tiger Feet, Mud, 1974


Otro día de esos que se me han hecho las tantas y cuarto... así que sin más demora, hay que ponerse manos a la obra antes de que el sueño comience a hacer de las suyas. Y lo hacemos con otra de las bandas que bordearon el lado más macarra del glam rock británico de la primera mitad de los setenta. 

Mud tal vez no eran tan histriónicos como The Sweet o Gary Glitter, pero a armar sarao en el escenario  no les ganaba casi nadie. Su momento de gloria fue breve, ya en los últimos estertores del glam, si bien lo amortizaron perfectamente con catorce singles en el Top 20 entre 1973 y 1976, incluidos tres números uno. 

Con todo, el más celebrado de ellos fue, sin duda alguna, Tiger Feet, no sólo número uno en 1974, si no además el sencillo más vendido en las Islas durante aquel año. Su fórmula era tan tonta como divertida: meter decibelios de rock facilón a punto para cualquier fiesta. De hecho, aún hoy, el tema es uno de los más recurrentes de escuchar de aquellos años en tanto en Gran Bretaña como en el resto de Europa. 

Sin más, aquí os quedáis con esta coña marinera de canción. No os la toméis demasiado en serio. Ya veréis como de esa manera, mola más.  

Mud – Tiger Feet (por Spotify)



Hasta la próxima. 

sábado, 9 de junio de 2012

La fiesta de Blas, Fórmula V, 1974


Puede parecer frívolo postear el tema de hoy en el día en el que el país prácticamente ha perdido los restos de independencia política y económica que le quedaban, y además, de la peor manera posible. Pero tiene su explicación: es que vamos a acabar el sábado reuniéndonos todos los amiguetes que conformamos nuestro grupillo de música por Facebook. Francamente, creo que será el mejor final de día imaginable, visto lo visto. 

Así que Maribel, Fernando, Javi -ese tocayo-, Toni, Alba, Elia, Marcel, Montse, mi hermanita, y todos los demás figuras que junto a servidor nos divertimos a golpe de canciones nos reuniremos en una velada donde algunos nos veremos por primera vez las caras. No me digáis que ahora no cuadra mucho más la elección musical. Desgraciadamente, no hay ningún tema que sea "La fiesta de Fernando" o "La Fiesta de Maribel": tendremos que hacerlo nosotros, aunque sí que me creo que haremos cierto aquello de que "todo el mundo salía con unas cuantas copas de más". Especialmente si las prepara el bueno de Toni. 

Por cierto, que no todo es frivolidad en el tema de hoy. La fiesta de Blas también tiene su pequeña historia política. A principios de 1974, el régimen franquista estaba iniciando un tímido proceso de apertura que, por supuesto, a los más nostálgicos de las glorias imperiales no les gustó ni pizca. Pocos meses después, el sector duro (el llamado "Búnker") liderado por el ya casi olvidado Blas Piñar se encargó de enterrar tanto "rojerío" dentro de casa. 

Pues bien, el día en el que el presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, destituyó a Pío Cabanillas, el abanderado del aperturismo, TVE, en un gesto bastante valiente, puso varias veces La fiesta de Blas, en coñón homenaje a Piñar. 

Nosotros, esta noche, no aspiramos a tanto: tan sólo a echar un buen rato. Ya os contaré. 

PD: estudiad bien el vídeo, las pintas y la letra. Al ritmo al que vamos para atrás, en breve nuestras fiestas serán de nuevo como los guateques de los setenta. Por si acaso, voy a preguntarle a mi padre cómo las organizaban. 




Hasta la próxima. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd, 1974


A principios de año, entraban por primera vez en las Píldoras los sureños -a la manera de Georgia o de... Alabama pero con el carnet de Florida- Lynyrd Skynyrd, una de las formaciones más influyentes del rock norteamericano de los años setenta. Y lo hacían con la que considero que es la mejor canción de cuantas grabaron, la sobrecogedora Free Bird. Sin embargo, a pesar de que también fue un single de éxito, no quedaría tan grabado en la memoria como el tema de hoy. 

Y es que en cuanto suena su lento "one, two, three" del principio, seguido de sus primeros acordes de guitarra, todo el mundo sabe lo que le va a venir después: el paradigma del rock simple y directo de ecos del profundo Sur. Como bien apuntaba en un comentario hace tiempo mi amigo Juanjo, Sweet Home Alabama no es un tema musicalmente tan redondo como Free Bird, pero está lleno de connotaciones que lo convierten en una de las canciones más debatidas de la historia del rock.

Para empezar, a pesar de toda la simbología de la bandera confederada, muy común aún en los estados rebeldes de la Guerra de Secesión, Lynyrd Skynyrd no eran en absoluto una banda de rednecks, como se conocía a los cerriles granjeros del Sur. De ser así, hubiera sido muy difícil su éxito a lo largo y ancho del país. Sin embargo, algunas críticas indiscriminadas procedentes del Norte les ofendían. Y hay que entenderlo: por ejemplo, salvando todas las distancias posibles, a un servidor -poco partidario de las opiniones independentistas- le ofenden sobremanera ciertos insultos indiscriminados vertidos por imbéciles integrales hacia Cataluña. Es lo que tiene tener un pie a cada lado de las cosas, imagino.

Uno de aquellos comentarios antisureños vino dado desde bastante al norte, desde Canadá. Y su origen era muy ilustre: Neil Young (de muy próxima aparición, esta vez sí). En dos canciones que grabó, se criticaba el carácter racista existente aún en la antigua Confederación, así que arremetió sin contemplaciones. Como respuesta, Ronnie Van Zant y sus compañeros lanzaron el tema que tenéis delante. 

Por si acaso, como para dejar también claro que su defensa del Sur no era irracional ni pro racista, ellos mismos cargaron en la letra contra el gobernador de Alabama George Wallace, un partidario de la segregación (el tipo consideraba a Martin Luther King un pro comunista y opinaba que las únicas four letters words -palabras inglesas de cuatro letras asociadas normalmente al sexo o a ciertas funciones corporales, como fuck o shit- que los hippies no conocían eran "trabajo" y "jabón"). De todas maneras, esta crítica formulada por la formación en un principio no fue entendida así, y hubo un cierto revuelo al respecto.

Ya véis, una canción que dio en su día bastante juego. Y, de paso, también pingües beneficios: fue número ocho en el Billboard y recibió numerosas versiones, una de las cuales fue la bien conocida de Siniestro Total Miña Terra Galega... "donde el cielo es siempre gris"... pero eso será para otro día, tal vez. De momento, os dejo en los cielos siempre azules de Alabama.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 11 de octubre de 2011

The Air That I Breathe, The Hollies, 1974


Repasando la lista de artistas -que comienza a ser tan larga que tal vez aconseja un pequeño cambio de diseño- he visto que no aparece una de las formaciones más importantes del pop de los años sesenta y setenta: The Hollies. Para el público actual, este nombre suena, a lo sumo, brumoso. Sin embargo, la cantidad de singles que colocó en el Top 10 entre 1963 y 1974 era comparable a la de los mayores grupos del momento.

The Air That I Breathe, editado a principios de 1974, fue precisamente el último gran hit de los Hollies. Por aquella época, ya hacía tiempo que se habían especializado en un rock de carácter más country, en detrimento del pop limpio que había sido su distintivo en los años sesenta.

Sin embargo, el tema de hoy recuperaba en forma de balada sensiblera y tremendista aquel estilo melódico que tan rentable le había salido a la banda... y que volvería a hacerlo en esta ocasión, ya que el single escaló hasta el Top 5 prácticamente en todas partes, generando incluso un disco de oro en Estados Unidos.

Para terminar, si alguno de vosotros es fan de Albert Hammond -aquel que cantaba que nunca llovía en el sur de California- también habrá reconocido el tema. Precisamente era el que abría aquel mismo álbum "californiano", aunque su versión original no tuvo ni por asomo el impacto de la que los Hollies grabaron poco después.

Pero como siempre pasa en estos casos, tampoco supongo un mayor disgusto en Hammond. Ni en su cuenta corriente, por supuesto. 






Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Band On The Run, Paul McCartney and Wings, 1974


Hoy he estado escuchando tras bastante tiempo una de mis mejores galas de vinilo, como es el álbum de Paul McCartney (junto a sus dos Wings) Band On The Run... en su edición original de diciembre de 1973. Casi ná lo que da vueltas debajo de la aguja, vamos. 
Personalmente, creo que es de largo el mejor LP de cuantos hizo Paul en su carrera como ex Beatle, lo cual ya es decir. Considero que es uno de esos escasos trabajos de larga duración en los que no sobra ni un solo tema, y cada uno tiene su lugar y momento específicos. 

De su lista de canciones, la que es posiblemente más recordada -y la que tuvo más éxito, con un número uno en Estados Unidos- fue la que abría el álbum y con el que compartía título. En breve, Band On The Run se convertiría en una de las piezas imprescindibles del repertorio de McCartney. Por supuesto, del que no firmó junto a Lennon, naturalmente. 

El tema de hoy es una composición con una estructura un tanto peculiar, ya que se dividía en tres partes. Tras una intro en clave de balada, irrumpía una sección más rockera que acababa dando paso a la parte principal, una joya pop que a la postre sería la más recordada por el gran público. 

No quisiera acabar sin mencionar brevemente a la cara B del single, lanzado ya en junio de 1974. Incluido también en el LP (lo cerraba), siempre he considerado Nineteen Hundred and Eighty-Five era (y es) el tema más brillante de todo el disco, con un sonido que en algunos aspectos se adelantaba años a lo que estaba en boga entonces. De hecho, si encuentro buen material, a lo mejor le dedico una Píldora futura... de momento, os quedáis con esta banda a la fuga.

Band On The Run (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 13 de julio de 2011

Hide In Your Shell, Supertramp, 1974


El mismo mes en que mi menda aparecía por su primera salida del sol, septiembre de 1974, se publicaba uno de los álbumes más famosos de los años setenta. Era Crime Of The Century, que incluía temas tan celebrados como School o Dreamer

Sin embargo, para quien escribe, la canción que ponía a este disco en un lugar destacado no sólo de la discografía (a veces discutida y discutible) de Supertramp sino del rock progresivo más asequible, era este Hide In Your Shell

Sus cambios de ritmos, su lírica y, sobre todo, su dramático y casi épico final lo convierten en todo un imprescindible del repertorio de Hodgson y compañía. No obstante, nunca llegó a ser single -como tampoco lo fue School... hasta 1989-, algo que no fue impedimento para que se convirtiera en uno de los temas favoritos de los seguidores de la banda. 

Tengo que decir que yo nunca fui de estos últimos de manera incondicional, y mi querencia por los Supertramp iba fundamentalmente por barrios, esto es, por canciones sueltas. Menos mal que, entre ellas, las tenían buenas de verdad. Aunque ninguna tanto como Hide In Your Shell.

Hide In Your Shell (por Goear)


Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 16 de junio de 2011

Porque te vas, Jeanette, 1974


Esta tarde, bromeando con dos amigas, Helena y Ángeles (los mejores churros de Calafell, miren ustedes) acabé comprometiendo el tema de hoy. Los candidatos propuestos eran básicamente Los Sirex y Los Brincos... pero como de costumbre, servidor se reserva la última palabra incluso en las chanzas. Eso sí, como creo que el espíritu andaba por unos derroteros bastante determinados, la sorpresa final debía andar dentro del mismo ambiente pleistocénico-nasioná para quedar bien. 

Al final, lo de nasioná me ha quedado a medias, y lo de pleistocénico no me deja en demasiado buen lugar (yo mismo dato de 1974), pero no me negaréis que el conjunto es de lo más "Cuéntame como pasó". Así que ahí va. 

Como muchos sabréis, en aquel mismo año José Luis Perales compuso Porque te vas, una balada rápida con una producción al último grito de la época. Por entonces, se lo ofreció a una jovencísima cantante británica naturalizada española, de nombre artístico Jeanette. Y aunque pueda parecer extraño, en aquel momento, la canción pasó sin demasiada pena ni gloria. 

Una vez más tuvo que ser el cine el que rescatara a una canción. Pero no fue ninguna superproducción norteamericana. Todo lo contrario. Y es que cuando Carlos Saura decidió incorporar el tema dentro de la banda sonora de su inolvidable Cría cuervos, sin pretenderlo, consiguió convertir Porque te vas en uno de los mayores hits europeos de 1976

Y es que en aquella segunda reedición del tema, las cifras fueron absolutamente increíbles: número uno no sólo en España, sino en media Europa y en Sudamérica (en Chile tuvo un impacto brutal), y unas ventas superiores a los cuatro millones de singles. Para que luego digan que el cine español no merece la pena. 

En fin, Helena y Ángeles, espero haber cubierto el expediente. En todo caso, no sufráis, ya tengo en reserva a Brincos y Sirex... Ciao!

Porque te vas (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 10 de junio de 2011

Teenage Rampage, The Sweet, 1974


La verdad es que esta semanita está quedando de lo más setentera, incluso más que de costumbre. Pero es que en el caso de hoy, además de la patilla habitual, creo que la elección no puede ser más apropiada. 

Esta tarde he asistido a la graduación de mi sobrina, que ha terminado el instituto. Más allá de las reflexiones sobre la edad y todo eso, tenía su tarea ver un acto tipo american high school donde había entrega de diplomas, birretes (el sombrero más feo del mundo, por cierto), y hasta algún showman sacado de las filas de los propios graduados. Y, por supuesto, no podía faltar algo de Grease, por si no habíamos pillado la onda. 

En todo caso, la cosa estuvo bastante aparente, y hacía gracia ver a todos aquellos teenagers contentos por participar en su primera fiesta "seria" de reconocimiento a su trabajo. Decir que estaban alborotados es quedarse cortos. 

Pero lo mejor ha llegado después, ya en casa de mis cuñados. Estos han marchado a cenar fuera, y Montse y yo no hemos quedado como -más o menos- canguros de la muchachada. Pero qué canguros: guitarras eléctricas, piano, batería (ésta última me la he agenciado yo, por cierto, alejado de mi propio piano y mi bajo). Menos mal que es una casa y no le jodemos la noche al vecindario. 

De hecho, en eso estoy en el momento de escribir. He parado un segundo, pero en seguida me vuelvo a mi papel de Ringo Starr de estar por casa. Qué risa. Hasta que vuelvan mis cuñados. O llegue la policía, lo que caiga antes.

Sweet – Teenage Rampage (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 8 de junio de 2011

Llorando por Granada, Los Puntos, 1974


Ya he dicho muchas veces que soy un gran aficionado a la Historia, y hoy es uno de esos días en los  que me apetece retomarla como objeto del post. Y lo haré con la que considero una de las mejores canciones del pop español de los setenta, de los granadinos Los Puntos. 

Al lío, que tenemos poco espacio para llegar hasta el célebre Suspiro del Moro. "Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre" son las famosísimas (y probablemente falsas) palabras que el último rey de Granada, Mohamed XII, más conocido como Boabdil, recibió de su madre tras rendir y abandonar su capital. Que menuda madrecita debía de ser, para decirle algo así a su hijo. Como si el disgusto de perder un reino no fuera poco.

Como muchos sabéis, 1492 fue el año que marcó el punto de inicio histórico de la política imperial del Reino de Castilla. No es que no fueran imperialistas de antemano, es que fue entonces cuando se le acumuló el trabajo al respecto: más allá del Descubrimiento, Nebrija lanzaba su famosa Gramática y un valenciano se hacía con la tiara papal, Alejandro VI, de apellido Borja o... Borgia. 

Con todo, para los Reyes Católicos, que eran los que partían la pana por la época, el mayor evento del año tuvo lugar nada más comenzar, el 2 de enero. Aquella jornada se rendía formalmente el Reino Nazarí de Granada, con lo que finalizaban ocho siglos de permanencia de estados musulmanes en la Península.Vamos, lo que conocemos como la Reconquista. Y ésta sí que era una noticia para la época.

Hay que decir que la caída se debió tanto a las armas y artimañas de los ejércitos castellanos -que llevaban diez años invadiendo el duro territorio nazarí- como a las puñaladas traperas que se pegaban los jerarcas granadinos entre sí. Porque si decía que la madre de Boabdil debía de ser tremenda, no digamos el padre y el tío, que, encima, le disputaban abiertamente la corona al muchacho e incluso llegaron durante un tiempo a arrebatársela. 

Claro, con una familia así, hasta el más tonto de fuera estaba en disposición de quedarse incluso con los muebles de la mudanza. Y como no era suficiente la mala suerte de los granadinos con sus jefes, encima, el de fuera resultó ser más que el tonto, el matón de la clase. Así que Boabdil acabó teniendo el privilegio de protagonizar el primero de los fastos imperiales del muy imperial año de 1492. Tras lo cual, se puso a llorar a moco tendido, no se sabe si por la desgracia del reino, o por la somanta de cabrones que tenía por familia. 

La anterior historia, tan frívolamente explicada, tuvo en el tema de Los Puntos una bellísima letra en la que todavía en 1974 era posible escuchar los lamentos de Boabdil en las noches de la Alhambra. Letra a la que acompañaron con un aire moruno que abrían de par en par las puertas al fenómeno del rock andaluz. Un grandísimo tema con el que os dejo. Buenas noches...


Llorando por Granada (por Goear)

PS: por cierto, hoy hemos roto por la mayor el récord de entradas del blog.

PS2: tengo que confirmarlo, pero por lo visto, el post del otro día sobre las palizas de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, con el tema Capitán Trueno, pudo haber sido mencionado en la tele. Cuando sepa más detalles, os lo ampliaré... u os lo desmentiré. Pero, de momento, me voy a la cama súper contento.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 27 de enero de 2011

You Ain't Seen Nothin' Yet, Bachman Turner Overdrive, 1974



Los más rockanroleros habréis reconocido el tema de hoy nada más ver el título. En cuanto a los demás, bien, tendréis que esperar al estribillo para daros cuenta de que la canción que tenéis delante la habéis escuchado alguna vez que otra... y aún alguna más.

Aproximadamente al mismo tiempo en el que este redactor hacía su primer y llorón acto de presencia en este mundo, unos canadienses de nombre largo y poco fácil de pronunciar para los españolitos de a pie lanzaban el que a la postre sería uno de los singles más vendidos de 1974 a ambos lados del Atlántico, You Ain't Seen Nothing Yet.

Dicho tema sería el único con el que los Bachman Turner Overdrive (nombre generalmente abreviado como BTO para comodidad del aforo, y abriendo una moda de siglas que treinta años después haría furor en la vulgar España televisiva de los 2000, léase GH, FoQ o UPA, entre otras paridas varias) llegarían al número uno en Estados Unidos. Sin embargo, para varios miembros de la formación no era la primera vez que probaban dicha sensación. Varios venían de una mítica banda de los sesenta, The Guess Who, con la que se habían marcado otro tanto similar con su potente American Woman.

Debo decir que el tema de hoy se lo debía al amigo Brighton 64, lector y comentarista de abolengo y conocimientos profundos en la materia. Tanto le gusta, que incluso tiene la portada del disco que veis más arriba como ¡foto del perfil de Facebook! Genio y figura.

En fin, es el momento de que os pongáis en materia, y que unos repaseis este clásico absoluto, y otros recordéis su famoso estribillo. Ciao...

Bachman-Turner Overdrive – You Ain't Seen Nothing Yet
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 7 de enero de 2011

Free Bird, Lynyrd Skynyrd, 1974


Probablemente, lo más usual para una primera Píldora de nuestros protagonistas de hoy, los norteamericanos Lynyrd Skynyrd, hubiera sido el celebérrimo Sweet Home Alabama. Sin embargo, a pesar de que se trata de una gran canción, me permitiréis la opinión siguiente: al lado de la que tenéis aquí delante, apenas puede comparársele.

Realmente, si Free Bird nunca hubiera sido compuesta, habría que inventársela. Y es que sólo puede definirse como uno de los tótems del rock sin ambages. Planteada inicialmente como una balada, su estructura in crescendo acababa transformándola en un potentísimo tema de rock duro en una espectacular sucesión de órgano, piano, guitarras slides y un larguísimo solo que tenía la rara virtud de no hacerse en absoluto largo o pesado.

Publicada inicialmente en 1973 dentro del primer álbum de la formación (aquel cuyo famoso subtítulo precisaba cómo debía pronunciarse el nombre del grupo, algo así como leh-nerd skin-nerd), se lanzó como single mucho más tarde, en noviembre de 1974. A pesar de que sus reultados en listas fueron relativamente discretos -apenas entró en el Top 20-, el tema iba a alcanzar muy pronto el estatus de clásico. Para cuando se volvió a editar en directo en 1976, de hecho ya estaba a punto de entrar en la leyenda.

Así que no es de extrañar que hoy esté considerada una de las canciones más valoradas de cualquier ránking de la música rock que se quiera preciar. Además, como prueba de su presencia en el imaginario popular dentro del mundo anglosajón, existe la recurrente broma por parte del público de pedir a cualquier artista sobre el escenario que se marque Free Bird. Lo cual, estoy convencido, mortifica a muchos de éstos últimos... especialmente si no son unos grandes virtosos.

Por lo demás, veréis en el clip una inmensa bandera sureña. Ésta, como símbolo oficioso de los estados del Sur, acompañaba a la banda en sus conciertos. Sin embargo, el origen de los Lynyrd Skynyrd, aún siendo efectivamente el Profundo Sur, no era el bayou, ni los parajes de Lo que el viento se llevó. En realidad procedían de la soleada Florida, en cierto modo muy diferente a sus vecinos de más arriba. Pero en la música, las apariencias cuentan...

Y os dejo ya con la canción. Espero que la disfrutéis al 100%... y bien cómodos. Porque dura un poco más que lo que suelen poner en los 40 Principales. Avisados estáis.

Lynyrd Skynyrd – Free Bird (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 26 de octubre de 2010

You're The First, The Last, My Everything, Barry White, 1974


A finales del Año de Gracia (¡ejem...!) de 1974 (junio de 1975 en el caso de España, la MTV aún no existía y los mercados discográficos podían a veces tomarse su tiempo) un poderoso tema en clave del naciente estilo disco alcanzaba los puestos más altos de las listas norteamericanas y británicas. Con My First, My Last, My Everything, la ronquísima voz de Barry White se consagraba definitivamente como uno de los distintivos musicales de los setenta.

Para entonces, Barry White no era ya un desconocido para el gran público. Y la cosa tenía su mérito para un antiguo delincuente juvenil que llegó a pasar un tiempo en la cárcel por robo. No obstante, cual Saulo afroamericano, a Barry White se le tuvo que aparecer el mismísimo Elvis Presley mediante su inolvidable -y, con permiso, pelín ramplona- versión del O Sole Mio que era It's Now Or Never.

Con tamaña revelación, el hombre dejó lo de los atracos por lo de la música, y vive Dios que le fue mucho mejor. Si durante los sesenta se dedicó fundamentalmente a la composición, en los setenta terminó por lanzarse definitivamente al ruedo. Y lo hizo a lo grande. Montó una orquesta de cuarenta músicos alrededor de un grupo femenino familiar al que patrocinó -Love Unlimited- y comenzó a grabar discos por su cuenta.

Casi inmediatamente, el sonido grandilocuente de aquella orquesta -llamada apropiadamente The Love Unlimited Orchestra- acompañado de lo que en muy poco tiempo acabaría definiendo el sonido disco, marcaría una buena colección de hits a lo largo de aquellos años. Sin embargo, todo aquel montaje musical mastodóntico -un día traeré el mítico Love's Theme por aquí para que lo podáis comprobar in situ- ensombrecía como marca de la casa al lado de la peculiar, ultrarronca voz de White.

Así pues, para cuando You're My First, My Last, My Everything tomó los puestos principales de las diferentes listas de éxitos, prácticamente todo el mundo conocía ya a aquel tipo que igual "dirigía" orquestaciones discotequeras como susurraba a golpe de ronquido en temas aptos para poner con la luz baja y bien acompañado. En todo caso, aunque el tema de hoy es algo más movido, tampoco anda mal para tales situaciones. Por si fuera vuestro caso, que vaya muy bien...

Barry White – You're The First, The Last, My Everything (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

The Man With The Golden Gun, Lulu, 1974


Si no recuerdo mal, entre las ya cerca de 400 Píldoras, aún no se contaba ningún tema asociado a una película de James Bond. Y hay para elegir... tanto por grandes canciones como por grandes intérpretes. Un repaso a estos últimos ayuda a hacerse una idea de la importancia que han llegado a tener las bandas sonoras de 007: Paul McCartney, Shirley Bassey, Duran Duran, Tom Jones, a-ha, Tina Turner, Madonna, Garbage, Alicia Keys...

Casi todo el mundo tiene un "tema Bond" preferido, o al menos más recurrente. En mi caso, se trata del que hoy traemos a las Píldoras, que (para ser justos) se llevaría el premio ex aequo con la memorable We Have All The Time Of The World de Louis Armstrong, del film 007 Al servicio secreto de Su Majestad.

En cierto modo, The Man With The Golden Gun, interpretado por la escocesa Lulu para la banda sonora del film homónimo, es un tema extraño dentro de la tradición de las canciones Bond. Aquí, en vez del clásico toque de guitarras punteadas y fondos con vientos y secciones de cuerda, nos encontramos con una canción mucho más soul y de ritmo realmente potente. Tan atípica resultó que su autor, John Barry, el mismo que el de la mayoría de los temas del resto de películas del agente secreto, rápidamente renegó de él. Lo que son las cosas: para una composición que me gusta mucho de James Bond, y acaba siendo poco menos que repudiada por su autor.

En cuanto a su intérprete, Lulu, a algunos tal vez no os diga mucho, pero en 1974 todavía se trataba de uno de los grandes nombres del pop británico. Posiblemente os suene de la famosa película Rebelión en las aulas, aquella en la que Sidney Poitier ejercía de profesor en un instituto de un suburbio marginal londinense. En aquel film, Lulu puso la música -y un gran hit gracias a aquel To Sir With Love-... así como un papel como alumna del instituto. Y los que quieran ir para nota, también sabrán que fue una de los cuatro ganadores de Eurovisión en 1969, al igual que la española Salomé (desde que llegaste ya no vivo llorando... ¡hey! vivo cantando ¡hey!...).

Así que os dejo ya con la canción. Mi único consuelo respecto al rechazo que provocaría en su autor es que mi otra gran canción preferida, la de Louis Armstrong, acabó siendo también la favorita de Barry. Empate, pues.

Lulu – The Man With The Golden Gun (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Acalorado, Los Diablos, 1974


Un gran día de cumpleaños. Creo que no puede definirse de otra manera. No sólo lo he pasado junto a los seres queridos, si no que -como en el fondo esperamos todos cuando toca- ha sido pródigo en presentes y regalos. Desde un espectacular bajo eléctrico -que he de aprender a utilizar, pero no dudéis en que así será- hasta un chulísimo reloj, un juego para la Wii, o un necesario surtido de ropa (¡y de la que te pones por que te gusta, qué más pedir!)...

En fin, no me puedo quejar. Tampoco en lo que respecta a las felicitaciones. Desde ayer por la noche varias horas antes de las doce hasta este mismo momento, amigos y familiares se han distribuido a través del teléfono, el SMS, el Facebook, incluso este blog... sólo puedo decir que pienso contestar a todos y cada uno de ellos (por supuesto a aquellos que no he podido atender inmediatamente), me lleve el tiempo que me lleve. Es lo mínimo cuando se acuerdan de uno. En todo caso, vayan previamente mis más cálidas gracias a todos ellos.

Por lo demás, como lo prometido es deuda, he escogido un tema que fue número uno en aquel cada vez más lejano 11 de septiembre de 1974, día en que un servidor vino al mundo en el Hospital Francisco Franco de Barcelona, lo cual ya hace sospechar que la fiesta de la Diada Nacional de Catalunya no estaba por entonces demasiado institucionalizada. Por supuesto, he hecho un poco de trampa... alguien (sorry, Juanjo) esperaba que fuera el hit que encabezó las listas británicas, pero, de momento, va a ser que no. Me niego. Así que he dispuesto el número uno en España. Si os parece ramplón, os aseguro que es Mozart al lado del que encabezó los charts de las islas. Ya os he dicho varias veces que 1974 no fue muy pródigo en grandes canciones...

Pero también sería injusto si no os dijera que este tema, en realidad, me gusta escucharlo de vez en cuando. Simple, tontorrón, pero desenfadado e ideal para cuando se está contento, como servidor al final del día de hoy. Además, siempre lo asociaré a cierto verano en Puente-Genil en el que a mi primo Toni (gran guitarrista flamenco, por otro lado) le dio por la cancioncita y llegó a ponerla unas tropecientas mil veces en el tocadiscos de casa de mis tíos. Si no la aborrecí entonces, nunca más lo haré, desde luego.

Sin más me retiro, que mañana hay que levantarse pronto para la preceptiva regata de remo en Torredembarra. Con que el día sea la mitad de bueno que el de hoy, será redondo. Buenas noches.

Los Diablos – Acalorado (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 20 de agosto de 2010

When Will I See You Again, The Three Degrees, 1974


Como no podía ser de otra manera -y el sujeto ya se lo sabía, en el fondo- la Píldora vacacional de hoy va dedicada al amigo Juanjo Soriano, cuyo cumpleaños (y van treinta y más de la mitad, macho) es, precisamente, hoy. ¿El tema escogido? Fue nº1 el día que vino al mundo, de acuerdo con un debate sostenido por estos lares hace ya algún tiempo... así que, ¡aquí van tus "tres macizas", ja, ja, ja!¡Un abrazo!

Por lo demás, como también es el cumpleaños de mi cuñada Cristina, (que, por otra parte, nos ha regalado una comida tremenda), vaya el tema también dedicado para ella. ¡Un beso, Cris!

Y, puestos, como esto va pareciendo ya un programa de radio de esos de "llame y felicite a sus seres queridos", cualquiera que también sea su cumple o su santo, que lo diga ¡y también lo felicitaremos!¡La casa por la ventana, oiga!

The Three Degrees – When Will I See You Again (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 26 de julio de 2010

Annie's Song, John Denver, 1974


A pesar de la hora que veis, no os fieis: es mucho más tarde. Sin embargo, no quería irme a dormir sin dedicar la canción a mi cuñada Ana y a las cenas que organiza cada año el día de su santo en la terraza de su casa, desde la que tenemos una de las mejores vistas de los espectaculares fuegos del campanario de El Vendrell.

Por un rato, hemos olvidado que hoy es lunes y, mañana, martes. Como debe ser.

John Denver – Annie's Song (por Spotify)

PS: hala, Juanjo, y por fin he puesto a John Denver...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.