viernes, 10 de junio de 2011

Teenage Rampage, The Sweet, 1974


La verdad es que esta semanita está quedando de lo más setentera, incluso más que de costumbre. Pero es que en el caso de hoy, además de la patilla habitual, creo que la elección no puede ser más apropiada. 

Esta tarde he asistido a la graduación de mi sobrina, que ha terminado el instituto. Más allá de las reflexiones sobre la edad y todo eso, tenía su tarea ver un acto tipo american high school donde había entrega de diplomas, birretes (el sombrero más feo del mundo, por cierto), y hasta algún showman sacado de las filas de los propios graduados. Y, por supuesto, no podía faltar algo de Grease, por si no habíamos pillado la onda. 

En todo caso, la cosa estuvo bastante aparente, y hacía gracia ver a todos aquellos teenagers contentos por participar en su primera fiesta "seria" de reconocimiento a su trabajo. Decir que estaban alborotados es quedarse cortos. 

Pero lo mejor ha llegado después, ya en casa de mis cuñados. Estos han marchado a cenar fuera, y Montse y yo no hemos quedado como -más o menos- canguros de la muchachada. Pero qué canguros: guitarras eléctricas, piano, batería (ésta última me la he agenciado yo, por cierto, alejado de mi propio piano y mi bajo). Menos mal que es una casa y no le jodemos la noche al vecindario. 

De hecho, en eso estoy en el momento de escribir. He parado un segundo, pero en seguida me vuelvo a mi papel de Ringo Starr de estar por casa. Qué risa. Hasta que vuelvan mis cuñados. O llegue la policía, lo que caiga antes.

Sweet – Teenage Rampage (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 9 de junio de 2011

Wuthering Heights, Kate Bush, 1978


Supongo que al que más y al que menos le suena -tal vez algunos incluso la hayáis leído o visto en el cine- una de las novelas más conocidas del siglo XIX, Cumbres borrascosas, de la británica Emily Brontë. Pues bien, como muchas otras piezas literarias, tuvo su traslación a la música pop. Con la diferencia de que, en esta ocasión, lo haría por la puerta grande, número uno incluido... y anuncio de colonias, de paso, también. 

Kate Bush era una polifacética cantante y compositora desconocida y de apenas 19 años cuando saltó repentinamente a la fama con este extraño pero magnético tema, inspirado en una de las escenas más tétricas de la novela de Brontë, en la que el personaje de Catherine Earnshaw invocaba a su amado Heathcliff... desde el más allá. 

Para mí, este tema siempre me evocó desde pequeño a la música oriental, china o japonesa, posiblemente por la agudísima inflexión de voz que Bush matenía en toda la canción. Como fuere, cuando años después vi que la portada del single también disponía de maneras chinescas, casi no pude evitar una de esas sonrisas en plan "'¡toma ya!", que tanto alimentan el amor propio. 

En todo caso, tamaña victoria asociativa no fue lo suficiente como para invitarme a leer inmediatamente la novela. Y admito que aún hoy no lo he hecho, y eso que llevo a mis espaldas piezas como Los Miserables (genial, que no os asuste su tamaño) e incluso las formidables Memorias de Ultratumba de Chateubriand. Tal vez sea el momento de coger de nuevo el toro por los cuernos literarios.

¡Ah! Os aviso: que no os dé un nosequé cuando veáis el clip. Desde luego, la muchacha tenía mucha personalidad para ponerse a interpretar así...

Kate Bush – Wuthering Heights (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 8 de junio de 2011

Llorando por Granada, Los Puntos, 1974


Ya he dicho muchas veces que soy un gran aficionado a la Historia, y hoy es uno de esos días en los  que me apetece retomarla como objeto del post. Y lo haré con la que considero una de las mejores canciones del pop español de los setenta, de los granadinos Los Puntos. 

Al lío, que tenemos poco espacio para llegar hasta el célebre Suspiro del Moro. "Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre" son las famosísimas (y probablemente falsas) palabras que el último rey de Granada, Mohamed XII, más conocido como Boabdil, recibió de su madre tras rendir y abandonar su capital. Que menuda madrecita debía de ser, para decirle algo así a su hijo. Como si el disgusto de perder un reino no fuera poco.

Como muchos sabéis, 1492 fue el año que marcó el punto de inicio histórico de la política imperial del Reino de Castilla. No es que no fueran imperialistas de antemano, es que fue entonces cuando se le acumuló el trabajo al respecto: más allá del Descubrimiento, Nebrija lanzaba su famosa Gramática y un valenciano se hacía con la tiara papal, Alejandro VI, de apellido Borja o... Borgia. 

Con todo, para los Reyes Católicos, que eran los que partían la pana por la época, el mayor evento del año tuvo lugar nada más comenzar, el 2 de enero. Aquella jornada se rendía formalmente el Reino Nazarí de Granada, con lo que finalizaban ocho siglos de permanencia de estados musulmanes en la Península.Vamos, lo que conocemos como la Reconquista. Y ésta sí que era una noticia para la época.

Hay que decir que la caída se debió tanto a las armas y artimañas de los ejércitos castellanos -que llevaban diez años invadiendo el duro territorio nazarí- como a las puñaladas traperas que se pegaban los jerarcas granadinos entre sí. Porque si decía que la madre de Boabdil debía de ser tremenda, no digamos el padre y el tío, que, encima, le disputaban abiertamente la corona al muchacho e incluso llegaron durante un tiempo a arrebatársela. 

Claro, con una familia así, hasta el más tonto de fuera estaba en disposición de quedarse incluso con los muebles de la mudanza. Y como no era suficiente la mala suerte de los granadinos con sus jefes, encima, el de fuera resultó ser más que el tonto, el matón de la clase. Así que Boabdil acabó teniendo el privilegio de protagonizar el primero de los fastos imperiales del muy imperial año de 1492. Tras lo cual, se puso a llorar a moco tendido, no se sabe si por la desgracia del reino, o por la somanta de cabrones que tenía por familia. 

La anterior historia, tan frívolamente explicada, tuvo en el tema de Los Puntos una bellísima letra en la que todavía en 1974 era posible escuchar los lamentos de Boabdil en las noches de la Alhambra. Letra a la que acompañaron con un aire moruno que abrían de par en par las puertas al fenómeno del rock andaluz. Un grandísimo tema con el que os dejo. Buenas noches...


Llorando por Granada (por Goear)

PS: por cierto, hoy hemos roto por la mayor el récord de entradas del blog.

PS2: tengo que confirmarlo, pero por lo visto, el post del otro día sobre las palizas de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, con el tema Capitán Trueno, pudo haber sido mencionado en la tele. Cuando sepa más detalles, os lo ampliaré... u os lo desmentiré. Pero, de momento, me voy a la cama súper contento.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 7 de junio de 2011

Save Your Love, Bad Boys Blue, 1992



Creo que tras la revolución de ayer, un poco de pop fácil y bailongo no estará de más... y para tal fin, he escogido la que siempre consideré última gran canción del italo-disco ochentero, lanzada ya en el último año de Gracia de aquel chucho raro y hoy olvidado llamado Cobi. 

A decir verdad, Save Your Love recogía todos y cada uno de los estándares del spaghetti más azucarado y poco menos que ramplón, lo cual hacía, por otra parte, que en su debido contexto sonara francamente bien. Personalmente, siempre he tenido cierta debilidad hacia este tema. Vuelvo a recordar que personifico varios centenares de defectos, por si a alguien aún no le quedaba claro. 

Y como muy buena parte de aquel fenómeno "italiano", el grupo que lo firmaba procedía de las factorías discotequeras alemanas, al igual que Modern Talking o Fancy, por citar un par de ejemplos. 

El tema funcionó bien en toda Europa e incluso en Estados Unidos, aunque sus mejores resultados los obtuvo en Europa del Este y en Finlandia. De hecho, en este último país eran considerados auténticas estrellas, y la mayor parte de sus singles conseguían puestos más que privilegiados. 

Sin más, aquí lo tenéis. Para que luego digan que los noventa no tuvieron también su lado... horterilla. E incluso hortera.

Save Your Love (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 6 de junio de 2011

Muse, Uprising, 2009


Lamento las horas del post de hoy (aunque veáis las 23:59, en realidad son las dos menos veinte... de la noche) pero tiene una justificación. Hoy he visto como actuaba la democracia participativa, y se imponía sobre un proyecto que, tras años de funcionamiento -y sin restar un sólo ápice al ímprobo esfuerzo realizado durante los mismos- se había quedado agotado por completo. Y debo decir que he tenido la satisfacción de participar en este debate, sin acritud, pero con la convicción de saber que el cambio era necesario, aún más, imprescindible si se quería recuperar la iniciativa.

En cierto modo, era como volver a los setenta, con voces en un sentido y en otro discutiendo las opciones posibles dentro de una sala. Puedo decir que la sensación era muy bonita, a pesar de que algunos pudieran pensar que "perdían". En realidad, cuando estas cosas suceden, todos ganan: porque gana la gente, gana el colectivo.

Ojalá en todas las agrupaciones de todos los partidos políticos pudieran suceder cosas así, a la manera en que estos días se ve en las plazas del país: a lo mejor habría alguna esperanza para que la gente recuperara la fe en sus dirigentes.

Muse – Uprising (por Spotify)



Hasta la próxima.