sábado, 5 de noviembre de 2011

Hash Pipe, Weezer, 2001

Pildorazo a toda pastilla, que tenemos que marchar en seguida a una actividad... diferente, especialmente para quien me conoce. Pero ya os la contaré en otro momento, resultados incluidos. 

De momento, os dejo con uno de los mayores hits de la banda norteamericana Weezer, y de los que más han sufrido la censura tontorrona -y santurrona- de los últimos años por parte de la MTV y todo lo demás. 

Es lo que tiene escribir sobre la vida de una prostituta travestida, consumo de drogas incluido. Curioso: en 1972, Lou Reed se hizo famosísimo con una historia alrededor de todo ese mundillo. Era su paseo por el lado peligroso. 

Por el contrario, en 2001, en vez de estar curados de espanto, se dedicaron a obligar a cambiar incluso el título del tema de hoy -Hash Pipe, pipa de hashish- en los grandes medios musicales. Sólo así se entendía que la banda tuviera que firmar -e incluso cantar en alguna ocasión- la canción como Half Pipe, "media pipa".

¿A que suena a gilipollez? Pues eso. Aquí os dejamos, por supuesto, con la versión original sin modificar. Que seguro que os gustará más que la chorrada mental que un día tuvo que pasar.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Rain, The Beatles, 1966


Por fin parece que ha llegado el otoño en su faceta más... otoñal. Temperaturas fresquitas y lluvia. Por más molesto que esto pueda parecer y ser, más extraño era lo que este servidor hacía hasta anteayer: ir en pantalón corto por casa en plena castañada. En realidad, incluso hoy he ido todo el día arremangado en camisa, pero es cierto que para andar por la calle ya era menester la cazadora.

Como fuere, he creído apropiado (alguno dirá con razón que "obvio") rescatar un tema lluvioso. En la historia del rock los hay a miles, y en todos los idiomas. Alguno incluso ya ha pasado por aquí. Así que ante la disyuntiva, ante la gigantesca disyuntiva, he optado por la solución de la navaja de Ockham. Así pues, hoy, simplemente, Rain. De mis Beatles.

En la nunca suficientemente reivindicada primavera de 1966 desde el punto de vista musical, los de Liverpool estaban en pleno cénit de su poder, apenas compartido a distancia con el resto del universo pop. Su autoridad era tal que sus singles no tenían cara A y B: tenían dos caras A, como muestra de que se podían permitir la promoción conjunta de dos canciones simultáneamente.

No obstante, Rain fue una excepción en aquella norma, ya que se publicó como cara B. Sin embargo, su calidad era tal que aún a día de hoy se la considera una de las caras B mejores de toda la historia del rock. Asimismo, su producción técnica estaba a la altura de cualquier cara A... y aún por encima de muchas. Como ejemplo, no es que se hiciera un clip de la canción, si no que se hicieron hasta tres, dos en los estudios Abbey Road y uno más en los jardines del palacio de Chiswick House, en Londres. 

Personalmente, la considero una de mis canciones preferidas de los Beatles, no ya sólo por su melodía y letra (una alegoría psicodélica escrita por John Lennon alrededor de sus estados anímicos), si no por su solídisima base rítmica, con unos bajo y batería aparentemente anárquicos pero que conformaban un conjunto finalmente milimétrico. Lo cual tenía un mérito tremendo en tanto ni Paul ni Ringo podían equipararse (es así, y ya está) a otras bases rítmicas mucho más formidables por entonces como las que sostenían John Entwistle y Keith Moon en los Who, por ejemplo.

Como siempre, espero que os guste. Y sea bienvenido, finalmente, el otoño.



Hasta la próxima.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Burn Baby Burn, Ash, 2001


Hoy no me podré detener más que lo justo para cumplir... es que ni pasaré por casa hasta bien entrada la noche. De hecho, mejor no os cuento dónde estoy montando la Píldora a la hora del café. 

En todo caso, os dejo con uno de los mayores éxitos de la banda británica Ash, una de las que mejor sobrevivieron al final del britpop. Burn Baby Burn -nada que ver con el homónimo clásico disco setentero- resume en poco más de tres minutos el estilo de la banda: un rock melódico de aires punk, más en la estela de los viejos Buzzcocks que de los Sex Pistols. Una fórmula que, en el tema de hoy, supuso obtener un par de premios a mejor canción de 2002, entre ellos el de la revista New Musical Express.

Espero que os guste. Como mínimo, sin duda lo hará a los fans del baloncesto. Y a los de las cheerleaders, también, por supuesto.  




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

World, The Bee Gees, 1967


Seguro que algunos de vosotros (preferentemente los de menor edad), sin reparar en el detalle del año, habréis pensado enseguida lo siguiente: "ah, cómo ayer puso música disco, el tío este remata hoy la faena con los Bee Gees". Si la lectura la estáis haciendo antes de ejecutar el vídeo o el link de audio, sólo os diré que le déis al play antes de seguir leyendo... y si vuestro proceso ha sido el contrario, ya imagino la cara de cierto estupor al ver lo que habéis visto.

Ni campanolas, ni cardados discotequeros ni luces de puntitos por todas partes. Nada de eso. Antes bien, habréis comprobado la profusión de flequillos, patillas, ropajes más o menos psicodélicos y música... pop de los sesenta en su modalidad más melódica. Además de que son más de tres individuos.  Incluso el nombre de la banda era ligeramente distinto, con el "The" delante.

Porque los Bee Gees, antes que una formación de discotecas, se pueden definir como unos auténticos supervivientes del rock por mero mimetismo a las modas imperantes. Estos tipos sí que se reinventaban y no la Madonna. Formados nada menos que ¡en 1958! la banda de los hermanos Gibb apenas era poco más que un grupo de chavales en su sentido más literal de la expresión. Procedentes de una familia británica emigrada a Australia, sería desde la isla-continente desde donde forjarían su carrera que les traería de vuelta durante la segunda mitad de los sesenta a Gran Bretaña con su primer número uno, Spicks and Specks, en 1966.

A partir de aquel single, se erigirían como abanderados del pop más amable del momento, con canciones tan conocidas como Massachussets (bombazo mundial a la altura de la misma Fiebre del sábado noche) o este World, otro hit que, por ejemplo, en España se coló en el Top 10 a principios de 1968. Con el cambio de década, perderían algo de punch, e incluso -supervivientes natos- intentarían jugar nada menos que con el rock sinfónico y progresivo. Por supuesto, todo apenas una prueba de trial and error en el camino que les llevaría a su (segunda) Edad de Oro, ilustrando los andares chulescos de Travolta.

Pero esa será otra historia. 




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 1 de noviembre de 2011

Love's Theme, Love Unlimited Orchestra, 1973


Los setenta en estado químicamente puro. Esa es una de las más aproximadas descripciones que se pueden hacer del tema de hoy, que segurísimo que habéis oído decenas de veces. E, incluso, los más veteranos, tal vez la hayáis bailado debajo de una de aquellas bolas de espejos tan de la época. 

Cuando hace un año y pico apareció por aquí el bueno de Barry White, descubrimos (es un decir) que, además de aquellas canciones pensadas casi en exclusiva para pelar la pava en pantalones de campana y camisa solapón, montó todo un conjunto orquestal de apoyo, tanto para sí como para el grupo que había montado para la que sería su mujer, su cuñada y una prima de ambas. Dicho así, suena campestre la cosa, pero la formación, llamada Love Unlimited, llegaría a cosechar una buena cantidad de éxitos por su cuenta hasta los ochenta. 

Y como también era una buena idea rentabilizar a la mastodóntica orquesta de cuarenta músicos, White (que tenía la costumbre de ponerla en escena con él haciendo de "director", batuta en mano y todo)  decidió darle vida propia: la Love Unlimited Orchestra. Y desde luego, la rentabilizó. 

Nada más crearla, en 1973, su primer single, este recordadísimo Love's Theme, se alzó hasta el número uno en Estados Unidos, y se plantó en el Top 10 casi en todas las demás partes del mundo. Su sonido combinando el funky de la época con la ampulosa orquestación de fondo adelantó el que sería en breve el sonido por antonomasia de las pistas de baile: la música disco. 

Con que  espero que lo bailéis bien. Eso sí, lo de los pantalones de campana ya corre de vuestra cuenta.




Letra de la Píldora... que va a ser que no...

Hasta la próxima.