jueves, 7 de octubre de 2010

Rocket Trip To Mars, Fredrika Stahl, 2010


El de hoy es un tema que la mayoría seguramente no hayáis escuchado todavía. Tiene su lógica. De hecho, en muchos países el álbum en el que está incluido, Sweep Me Away, se ha publicado esta misma semana, y como single apenas lleva funcionando desde el verano.

¿Y cómo ha llegado hasta mí? Bendito sea Google, ¡fiuuuuu! que diría aquel personaje cardenesco que era Carlos Jesús/Micael/Crístofe. Hace pocos días, pasó por televisión un anuncio de coches, del Nissan Juke, creo. En él sonaba un tema delicadísimo cantado por una chica de voz peculiar. Como fuera que a Montse -con más sensibilidad musical de la de verdad que yo- le llamara la atención, ahí que me tenéis dándole que te pego al buscador como servicio a la causa. Hasta que dí con el tema. Titulado Twinkle Twinkle Little Star, lo interpretaba una tal Fredrika Stahl.

Seguimos con las preguntas. ¿Y quién es Fredrika Stahl? Pues una chica sueca de apenas 25 añitos, muy mona ella, y cuya trayectoria musical se ha desarrollado principalmente en Francia. Trayectoria musical algo más que incipiente: de hecho, Sweep Me Away es ya su tercer disco, del que Rocket Trip To Mars es, precisamente, su single de presentación.

De todas formas, que nadie me suponga especial ojo para la identificación preventiva de singles de apoyo a álbumes. Cuando opté por tirar de Spotify para seguir investigando sobre el repertorio de Fredrika Stahl -lleno de buenísimas canciones a medio camino entre el pop y el jazz- marqué en primer lugar la que traemos hoy a las Píldoras únicamente... por su título tan molón. Y -saltó la liebre- se trató de una canción que me enganchó al instante; además, tenía su vídeo. ¡Ya tenía Píldora en ciernes!

Para acabar, quisiera hacer una curiosa mención sobre el otro tema mencionado, Twinkle Twinkle Little Star. No se trata, en absoluto, de una pieza moderna. De hecho, es una canción infantil muy popular en Estados Unidos. Su base musical, obtenida de una canción francesa del siglo XVIII sobre la que el mismísimo Mozart hizo variaciones, fue completada con un poema infantil en inglés en 1806.

Pero, por lo pronto, nos quedamos con nuestra mucho más futurista excursión en cohete a Marte. Que la disfrutéis descubriéndola como yo.

Fredrika Stahl – Rocket Trip To Mars (por Spotify)

NOTA: lo reciente del tema hace que no haya muchos vídeos disponibles de la canción, y los pocos que hay vayan adornados de unos segundos de publi al principio. El vídeo de abajo no es una excepción, aunque carga los anuncios una vez sí y una no, por lo que he visto. Así que, si os toca la vez que sí, recargando la página podréis pasarla. Al menos, eso creo...





Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mina, Fiume Azzurro, 1972


Con toda seguridad, todos conocéis a Mina, la inmortal cantante de aquella Città vuota que ya en su día trajimos a las Píldoras. Su carrera, como no se os escapará, fue mucho más extensa que aquel lejanísimo hit, y se convirtió en toda una celebridad musical en su Italia natal, así como en otros países como España. De hecho, fue muchísimo más extensa. Para que os hagáis una idea, sólo en la década del 2000 -incluido 2010- editó nada menos que ¡25 álbumes oficiales! Y algunos, dobles y hasta triples.

Pero si conocéis a la artista sobradamente, seguro que, con tal avalancha musical, algunas canciones se os habrán escapado... como por ejemplo, la de hoy. Muy posiblemente, a la mayoría, Fiume Azzurro ("Río Azul") no os diga demasiado por el título.

Es más, en el disco en el que fue incluida, Cinquemilaquarantatre (curioso título basado en el número de catálogo del álbum, PDU P.l.d. A 5043) ni tan siquiera era el tema estrella, si no el mucho más célebre Parole parole. Por lo demás, el LP era magnífico, e incluía además covers en italiano de Carole King (de You've Got A Friend) y Leon Russell (de Delta Lady, también versionada por Joe Cocker poco antes).

Y, sin embargo, en cuanto escuchéis el vídeo (un pedazo de interpretación, por otro lado), no tardaréis ni un segundo en saber de qué tema se trata. Seguramente, nunca pensásteis la mayoría que era tan antiguo. Eso sí, la próxima vez que miréis la portada del álbum donde se incluye su famosísima versión -que no desvelaré- entenderéis un poco mejor su título.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 5 de octubre de 2010

Oblivion, Terrorvision, 1994


Hacía muchísimo tiempo que no pasaba por mi cabeza esta canción, otras de las protagonistas de las heroicas noches de cerveza y gin tonic de garrafón -restricciones presupuestarias obligaban- de mediados de los noventa. Os aseguro que cuando pichaban esto, la cosa se ponía molona, molona... pero, cosas de los inexorables años, este tema pasó a la historia, incluso más que otros contemporáneos suyos.

Y, sin embargo, esta mañana, por algún motivo extraño (aún más, diría que raro-raro), mientras dormitaba incómodo junto a la ventanilla del tren, me irrumpió en la cabeza como una patada aquel "Dúuuuuua, ba ba dúuuuaaaa, ba ba dúuuuaaaa, ba ba duuuuu" que era la enseña de la canción de hoy. Inexplicable, por no decir algo peor: de majaras.

La cuestión es que allí estaba, agrediendo a mis neuronas, y muy dispuesto a quedarse para el resto del día, que es exactamente lo que sucedió. Ni los pesados informes de proyectos de la mañana, ni la impartición de formación por la tarde consiguieron erradicar aquel estribillo (de hecho, aquel duba-duba, para ser más precisos). No se iba ni con agua caliente.

Por supuesto, la gran mayoría ya sabéis a qué canción me refiero y no requiere de mayor presentación. No obstante, para los que esto no sea así o bien su memoria esté en un momento de flaqueza, sólo diré que Oblivion -el título de la canción, que muy pocos por entonces nos molestamos en averiguar- fue uno de los grandes éxitos alternativos de 1994, de la mano de los británicos Terrorvision. Grupo que, por cierto, muchos creímos que eran americanos en aras del sonido marcadamente grunge del tema de hoy.

En fin, hasta aquí por hoy. A ver si dedicándole la Píldora exorcizo el puñetero du-duá de la cabeza. Porque me temo, si no es así, que me espera una noche algo jodidilla...

Terrorvision – Oblivion (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

lunes, 4 de octubre de 2010

Lessons In Love, Level 42, 1986


Tras una breve inmersión por las dos caras musicales de la transición española, nos marcamos hoy un pequeño salto adelante, hasta 1986, para traer uno de los clásicos de aquella década de la mano de los Level 42. Humm... Level 42... cuanto tiempo también, ¿no?

Para cuando esta banda londinense lanzó su álbum Running In The Family, en 1987, no eran en absoluto unos desconocidos por el público británico. De hecho, aquel era nada menos que su séptimo álbum, de los que seis habían alcanzado al menos el Top 20. Hay que decir que se trataba de una formación atípica respecto a otras de su generación: en lugar de nacer en pleno ambiente new wave y post-punk, lo suyo era el jazz-fusion a lo Miles Davis.

Una característica como ésta hizo que su estilo fuera bastante más sofisticado que el de otras bandas contemporáneas, lo cual fue premiado en una década que -porqué no admitirlo- pretendía ser bastante sofisticada. No obstante, a pesar de la indudable calidad musical del grupo, tuvieron que esperar hasta la primavera y el verano de 1986 para que un tema suyo trascendiera de forma contundente más allá de las fronteras británicas.

Y fue, como muchos recordaréis, con este Lessons In Love que traemos hoy al Pildorario. El tema alcanzó el número uno en España (y en numerosos otros países de Europa y Latinoamérica) hacia las navidades del 86 y sirvió de avance para el posterior arrollamiento que supuso un poco más tarde Running In The Family en medio mundo.

Por cierto, mientras escribía estas líneas estaba intentando recordar si dicho LP -del que tenía una copia en vinilo que se editó pocos años después en una de las colecciones de fascículos sobre música rock que me obstinaba en atesorar- lo había traido a Calafell al marchar de casa de mis padres. Acabo de comprobar que sí. Ahora sólo necesito un tocadiscos para ver si sigue sonando igual de bien que entonces...

Level 42 – Lessons In Love (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 3 de octubre de 2010

Canto a la libertad, José Antonio Labordeta, 1975


A pesar de que el tema de hoy comparte totalmente tiempo y espacio con el de ayer, aquél Getsemaní de Camilo Sesto, son la cara y la cruz de una misma moneda, la cambiante España de mediados de los setenta. Si en el tema de ayer la belleza era física, procedente de una estructura melódica magnífica y de una interpretación insuperable, en el de hoy dicha belleza es de una naturaleza radicalmente diferente.

Porque no hay que engañarse: el Canto a la libertad de Labordeta es un tema tosco, diríase que incluso basto, de una sofisticación mínima. Sin embargo, su potencia radica en su letra, una letra en la que se apela al poder de las personas como individuos y como sociedad para pedir nada más y nada menos que la libertad. Temas como Getsemaní podrían ser creados aún hoy en día: temas como el Canto a la libertad, desgraciadamente, me temo que no.

Debo decir que la sugerencia de incluir a Labordeta me vino de manos de un gran amigo, Ramón, de esos que confirman la excepción a la regla de que en el trabajo se crean buenos compañeros, pero poco más. De origen aragonés como el protagonista de la Píldora de hoy, su sugerencia vino acompañada en el mismo e-mail por otra petición de esas que confirman que para él los mensajes de Labordeta (al que llegó a entrevistar en una ocasión, por cierto) son algo más que una mera manifestación retórica.

Básicamente, una persona conocida suya había quedado, como tantas otras en estos tiempos, en el dique seco y pensó que podía echar una mano si sus amistades, sabedoras del problema, podían aportar alguna solución al mismo. Detalles como éste son los que apuntan la buena pasta de una persona, sin ambages. Por desgracia, Ramón sobreestimó mi capacidad para solventar en breve el problema de su conocida, pero que no dude que, en todo lo que pueda, lo intentaré sine die.

Porque, en realidad, son estas cadenas de favores -desinteresados-, estas manifestaciones de solidaridad, las mismas que están tras el mensaje de canciones como las que hacía Labordeta. Y que ya no hace prácticamente nadie.

José Antonio Labordeta – Canto a la libertad (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.