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martes, 29 de enero de 2013

Vertigo, U2, 2004


Hay una cosa peor que perder la conexión a Internet. Y es que se te descuajaringue la configuración del PC a la hora de navegar. Vamos, que entre todo lo que tengo que hacer aparte, y la necesidad de improvisar todo tipo de mecanismos para estar on line, llevo unos días de vértigo.

Dicho lo anterior, disculpad el triste justificativo de la Píldora. Nos vemos.




Hasta la próxima.

lunes, 8 de octubre de 2012

Orinoco Flow, Enya, 1988


Hoy ha sido un día intenso de verdad, especialmente hacia el final... aunque me quedo con la sensación definitiva y rotunda de haber actuado en conciencia y de poder dormir a pierna suelta esta noche. Cosas de la política: pero tranquilos, no voy a aburriros con los detalles. 

Eso sí, os dejo con lo que voy a escuchar junto antes de dormir. Será una buena noche. 

Como la que os deseo a vosotros. 

PS: supongo que no hace falta que os explique demasiado sobre el archiconocido tema de hoy, tal vez la canción más exitosa jamás editada en un estilo new age. Con ella, Enya se daba a conocer por la puerta grande en todo el mundo, el mismo que poco menos que citó entero en su letra. Clásico absoluto de la parte más elegante (que la hubo) de los ochenta.




Hasta la próxima.

martes, 14 de febrero de 2012

Nothing Compares 2 U, Sinnead O'Connor, 1990


De este tema se podría hacer una tesis sólo a partir de las experiencias de todo el mundo al escucharlo: personalmente, creo que es una de las baladas más conmovedoras de los últimos cincuenta años, y en la versión de Sinnead O'Connor, muy superior a cualquier interpretación que jamás grabara su autor, Prince.

Así que hoy casi no importunaré con texto; es mejor limitarse a escucharlo y cerrar los ojos, mejor en compañía. Porque, posiblemente, es uno de los mejores temas para un día de San Valentín. Y aquí, a diferencia de en el Corte Inglés, no cobramos nada por celebrarlo. Que lo disfrutéis tanto como yo.





Hasta la próxima.

domingo, 8 de enero de 2012

Breathless, The Corrs, 2000


Tras el arrebato tonto de ayer, pensé que la mejor opción era rescatar a uno de los temas más conocidos de una de las formaciones más recordadas de finales de los noventa y de principios de la década siguiente: The Corrs.
Efectivamente, hacia el año 2000, los cuatro hermanos irlandeses procedentes de la localidad de Dundalk estaban en la cresta de la ola, y llevaban a su espaldas tantos álbumes en el número uno como habían editado en estudio. En septiembre lanzaron su cuarto LP, In Blue, que corrió la misma suerte que sus antecesores.

Como aperitivo, en julio publicaron el single Breathless, el cual, para variar con lo dicho más arriba, también fue número uno absoluto en varios países. Entre ellos España, donde sonaba sin cesar a todas horas, y hasta quisiera recordar una versión remezclada para las discotecas que ya por entonces un servidor empezaba a dejar de frecuentar como antaño.

Breathless mostraba a unos Corrs que cada vez se alejaban más de su original sonido folk y country, aunque paradójicamente el tema se inspiraba en una canción que la cantante de dichos estilos Mary Chapin Carpenter había compuesto años atrás. No obstante, ese distanciamiento de sus raices no fue para nada penalizado por el gran público, casi antes bien lo contrario. Porque, tal vez, Breathless no fuera una gran canción, pero es indudable que había acertado totalmente con los gustos del momento. Y eso también tiene su mérito.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 9 de agosto de 2011

Elevation, U2, 2001


Píldora vacacional nº2. 

Muy posiblemente, Elevation no sea el tema más comprometido de la carrera de U2, pero sin ningún lugar a dudas es de los que más decibelios y adrenalina contienen por segundo.  Número uno por el verano de 2001 (¡diez años ya!), tuvo su traslación cinematográfica en otro filme también más  espectacular que de mensaje: Tomb Raider. 

Eso sí, el vídeo es, sencillamente, fantástico. Y caro, dicho sea de paso: no en vano es uno de los más costosos jamás filmados. Tras verlo, casi diríase que acaba uno cansado, exhausto. Si es que cuando Bono abandona su milonga de embajador del buenrollismo internacional, aún le sale el rock star y showman que lleva dentro...

Elevation (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 3 de mayo de 2011

Ode To My Family, The Cranberries, 1994


Sí, ya sé que traje por aquí a The Cranberries hace apenas un mes y medio, una frecuencia que no es habitual en las Píldoras. Pero en seguida entenderéis el porqué de la selección de hoy. En todo caso, que nadie se asuste, no es que se me hayan acabado las ideas. Sobre la bondad de ellas, no respondo, pero sobre la cantidad, que todo el mundo esté tranquilo...

Ayer por la noche, mi padre me envió algunas fotos familiares antiguas que había rescatado de su último viaje a Puente Genil esta Semana Santa. Una de ellas era muy buena: él, con diez u once años en plan tirillas espabilado llevando a su madre (mi abuela) ¡en una Derby! Efectivamente, no heredé de él el gusto por las dos ruedas, no...

Pero había otra que era especialmente emotiva. Se trataba de una imagen de nada menos que mi tatarabuelo. Para que os hagáis una idea de la tremenda antigüedad de la foto, el original no está en soporte de cartón o papel, si no en metal. No es el primer tatarabuelo del que tengo alguna noticia (vamos, alguna información algo superior a dos líneas) pero sí el primero del que tengo una imagen. 

Y es tremenda: una de aquellas fotos de estudio, posando todo trajeado -pajarita incluida- sentado con las piernas cruzadas y con un inmenso y grueso habano en la mano. Iba adornado con un tremendo bigotazo de aquellos con las puntas enceradas y estiradas en punta, y una perilla de las que se asemejaban a la marca de un tremendo pulgar justo debajo de los labios. Para que os hagáis una idea, si no fuera por el traje de civil, se parecería bastante a cualquiera de los generales espadones que protagonizaron golpes de estado diversos en la España del XIX, a lo Espartero, Narváez y compañía.

También supe que el hombre era maestro de escuela, pero por la época que le calculo a la foto, aproximadamente la década de 1860, debía de serlo de una privada, pues todavía no existían las públicas. Desde luego, porte no le faltaba para andar entre los señoritos, aunque fuera como maestro, viendo el arte con el que trata al puro que se calza.  Yo no lo sé hacer igual hoy en día.

En fin, una experiencia que he querido compartir con vosotros. Ahora entenderéis un poco mejor la selección musical de hoy, ¿no?


Ode To My Family (por Goear)


The Cranberries - Ode To My Family per Violeeeet

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de marzo de 2011

Promises, The Cranberries, 1999


Hace aproximadamente un año y medio, durante los primeros compases del blog, recuperamos el que en su día fue el mayor hit de The Cranberries, aquel Zombie que marcó enormemente el panorama musical de 1994. Entonces comenté que el tema que estuvo a punto de ocupar aquel post era Promises, que cayó tras una cierta "recomendación". Hoy, pues, 18 meses después, desfago aquel entuerto con el que es mi tema preferido de estos irlandeses. Aquí está.

La edad de oro de la banda protagonista de hoy fue, sin duda alguna, la mitad de los años noventa. Por entonces, sus singles se sucedían en los puestos principales de las listas de éxitos, y no sólo de rock alternativo. Sin embargo, tras el éxitoso álbum de 1996 To The Faithful Departed -número uno- tardaron nada menos que tres años en editar el siguiente, Bury The Hatched.

En cierto modo, este álbum puede considerarse el epílogo real de la carrera de los Cranberries: su siguiente, y último disco, Wake Up And Smell The Coffe, de 2001, apenas obtuvo un discretísimo puesto numero 61 en el Reino Unido, sólo aliviado por ventas algo mejores en charts de menor peso.

Sin embargo, para este fin casi por la puerta de atrás aún quedaban dos años, y Bury The Hatched todavía obtuvo unos resultados francamente buenos. De hecho, dentro del álbum se incluía el que acabaría siendo el último single de éxito de la formación, Promises. Otro de sus singles, Just My Imagination, también se haría muy famoso, pero fundamentalmente debido a su aparición en publicidad, si mal no recuerdo, amén de también en alguna de esas comedias que solemos ir a ver muchos al cine como meros consortes. 

Por cierto, que viendo el clip no puedo por menos que recordar a otro de los que casi abrieron el blog, Knights Of Cydonia, de Muse. Ya no solo por la mezcla entre el Oeste y lo que casi parecen rayos láser, sino por otra cosa: ¿no diríais que el pistolero de blanco que huye a caballo es el mismo de ambos vídeos? En el hipotético caso afirmativo, desde luego, el hombre parece algo encasillado en el género -digámoslo así- del western-fiction...eso sí, mucho trabajo tampoco debe de tener.




Hasta la próxima.

lunes, 7 de febrero de 2011

The Boys Are Back In Town, Thin Lizzy, 1976



Como ya habréis deducido a estas alturas, no soy demasiado amigo de los homenajes post-mortem. Prefiero hablar sobre un músico o un grupo cuando me viene en gusto o bien a sugerencia vuestra -de respuesta más pronta o tardía-. En esta ocasión haré una excepción. Y no es porque sea un incondicional del protagonista de hoy, ni siquiera un fiel seguidor. Sencillamente, me lo pedía el cuerpo. Llamadlo energía, a saber.

Lo lógico y directo para hacer un homenaje a Gary Moore hubiera sido poner su celebérrima Still Got The Blues, pero no. Y por dos motivos: el primero, porque nunca me gustó demasiado la canción, contra lo que le sucedió a todo el mundo allá por 1990. Y, en segundo lugar, porque encima, sonó tropecientos millones de veces. Qué locura: daba la sensación de que nadie, hasta aquel momento, hubiera escuchado jamás un blues eléctrico, ni bueno, ni malo, ni blues.

Además, para mí, el Gary Moore preferido fue el guitar hero protagonista de algunos de los trallazos más potentes de los setenta. Parte de los cuales se los marcó nada menos que en la formación de los muchachos de Phil Lynott, los Thin Lizzy. Su paso por allá fue breve, pero desde luego a la altura de las circunstancias.

He de decir que el tema escogido, The Boys Are Back In Town -éxito rotundo en 1976- no fue grabado originalmente en estudio con Gary Moore a la guitarra. Entonces, ¿qué carajo de homenaje es éste? No mucho después, en 1978, con éste ya en la alineación titular, Thin Lizzy hizo uno de sus conciertos más famosos y multitudinarios -100.00 personas, 100.000- en el puerto de Sydney, donde podía verse en un discreto segundo plano (Lynott tenía la virtud de acaparar toda la atención) la potencia de Moore sobre el escenario. Es el vídeo que tenéis más abajo.

Como curiosidad, aquel concierto no fue editado en álbum hasta nada menos que 1999 (es la portada que tenéis más arriba) y, de hecho, el DVD del mismo se haría esperar hasta hace cuatro días como quien dice, ya en 2004. Pero más vale tarde que nunca si la dicha es buena...

En fin, va por todos los que disfrutaron a Gary Moore mucho más que yo.

Thin Lizzy – The Boys Are Back In Town - Live (1978) (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Sunday Bloody Sunday, U2, 1983


Al igual que sucede ahora con Irak o con Afganistán, durante los años ochenta se sucedían constantemente en los informativos noticias de conflictos diversos a lo largo y ancho del mundo. ¿No recordáis las noticias día sí día también de El Salvador, Nicaragua o la guerra entre Irán e Irak?

Una de aquellas informaciones habituales era sobre lo que se conocía como "el conflicto del Ulster", una guerra abierta y sorda entre británicos y protestantes de la zona por un lado, y católicos por el otro. Como todos los conflictos, tuvo sus momentos álgidos y algo más que "calientes". Uno de ellos fue varios años antes de aquellas fechas ochenteras, concretamente en 1972, cuando durante la tarde del domingo 30 de enero el ejército británico disparó contra civiles, causando un total de catorce muertos más una treintena de heridos.

Aquella masacre fue inmediatamente conocida como el Domingo Sangriento, y supuso una conmoción internacional, con ataques a embajadas británicas incluidos. Once años después, la memoria de aquellos hechos estaba aún muy presente entre los irlandeses, tanto del norte como de la república. E inspiró a uno de los miembros de una banda entonces en pleno ascenso hacia el estrellato el que muy pronto se convertiría en un himno absoluto de su repertorio.

Con todo, The Edge, el principal responsable de su creación, no pretendió hacer un tema antibritánico. Antes bien, de acuerdo con Bono, que intervino también en la letra, quiso describir el horror de la matanza, y hacerla extensiva a todas las demás que se hacían en el mundo. Sólo así se entiende el hecho de que en su célebre vídeo de la canción, grabado en Colorado aquel mismo año -y que podéis ver a continuación- una bandera blanca fuera tan protagonista como la propia banda.

Al final, la cosa acabó bastante bien para U2, a pesar de los riesgos de un tema tan abiertamente político. No sólo llegó a ser un hit en algunos países como Holanda, si no que consiguió su objetivo de poner a la formación en la primera división del panorama rock, algo en lo que la MTV contribuyó decisivamente. Y comenzó el camino que acabaría llevando a Bono en su papel de nuncio apostólico de buen rollo internacional, dicho sea de paso. Nada es perfecto.

En cuanto a la memoria de las víctimas del Domingo Sangriento, la cosa tardó un poco más. No sería hasta hace apenas cinco meses, en junio de 2010, que el gobierno británico admitiría que aquello no había sido un enfrentamiento justo, lo que motivó un mensaje de consternación por parte del flamante primer ministro Cameron. Más vale tarde que nunca.

U2 – Sunday Bloody Sunday (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

sábado, 26 de junio de 2010

Whiskey in the Jar, Thin Lizzy, 1972


Si, para el común de los mortales, la noche más larga del año es la de San Juan, para los que formamos parte del club de remo de Calafell, los Llaguts, dicho honor se lo lleva la velada de hoy. Efectivamente, como forma de financiar la entidad, organizamos una barra en la Playa mientras dura el concierto que se celebra simultáneamente y su posterior sarao a golpe de DJ.

A estas alturas, ya me puedo considerar un veterano en estas lides, pero recuerdo la primera vez que estuve formando parte de una de estas barras. Terrorífico. Hasta entonces, mi única relación con la profesión de barman era la que se limitaba a "póngame una cerveza, jefe".

Sin embargo, ese nulo bagaje no fue óbice para transformarme poco menos que en Tom Cruise en Cocktail. Cuando se tienen decenas de tipos (y tipas, que diría la ministra) pugnando por pedir priva de todo tipo, vaya si se espabila uno. Os aseguro que, desde entonces, sé perfectamente cómo montar y servir dos cubatas a la vez, de los buenos, y en veinte segundos. Os reto a hacer la prueba.

Una característica de este trabajo puntual es que permite demostrar la validez de la teoría de la Relatividad. Se puede pensar que tres horas son eso, el largo lapso de tiempo que transcurre a lo largo de 180 minutos. Pues no. Durante el apogeo de la barra, tres horas se corresponden al tiempo que uno tarda en mirar el reloj... entre dos instantes consecutivos. Palabrita.

Y para ilustrar la cosa con alguna Pildorilla, he escogido este clásico de 1972 de los Thin Lizzy, de título apropiadísimo. En realidad, se trata de una versión en clave de rock de un tema tradicional irlandés, país del que procedía la banda, y que alcanzó un gran éxito a finales de aquel año y principios del siguiente.

Así que, si esta noche no tenéis plan, pasáos por la playa de Calafell, que gustosamente os serviré una copilla.

Thin Lizzy – Whiskey In The Jar (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 6 de abril de 2010

Only When I Sleep, The Corrs, 1997


A todos los noventeros, The Corrs nos suenan algo más que familiares... hacia la segunda mitad de la década fue uno de esos grupos que, semana tras semana, siempre aparecían arriba en las listas de éxitos. Temas no faltaban: Runaway, Breathless, What Can I Do... sin embargo, para este redactor la favorita era, sin ningún lugar a dudas, la deliciosa Only When I Sleep.

Como la mayoría sabréis, The Corrs se llamaban así por el obvio y sencillo motivo de ser cuatro hermanos de idéntico apellido. Irlandeses como eran, su estilo pasaba por la fusión del pop-rock con sonidos de inspiración céltica.

Si bien en sus inicios obtuvieron buenas referencias tras un casting para la película The Commitments, su gran salto a la fama les vino tras las recomendaciones de una norteamericana de origen, cómo no, irlandés. Y de buena familia. Hacia 1994, la embajadora de aquel país en Irlanda era nada menos que una hermana de John, de Robert y de Ted Kennedy. En otras palabras, miembro de lo más cercano a una aristocracia real que han tenido los Estados Unidos. Tras asistir a un concierto de los cuatro hermanos Corrs, quedó impresionada, y cuando un Kennedy se impresiona, es fácil deducir que las cosas se te pueden poner... algo mejor que bien.

Un año después de este encuentro entre primos irlandeses, y de una actuación en Boston en el marco del mundial de fútbol de 1994 (cosas del madrinaje, imagino), grabaron su primer álbum, Forgiven, Not Forgotten, que obtuvo buenas ventas. Sin embargo, el éxito rotundo llegó con su segundo álbum, Talk On Corners, de 1997, en el que se incluía la Píldora de hoy. El disco fue un impacto en toda regla: 20 platinos en su país, 9 más en Gran Bretaña y 7 en España, país donde la formación tuvo una especialmente buena acogida. Y de paso, arrastró a su anterior LP de nuevo a las listas, con lo que los cuatro hermanos emularon la hazaña de The Beatles de tener dos álbumes en el primer y segundo puesto, respectivamente, de las listas británicas.

Así que ya sabéis, si veis que vuestro trabajo no acaba de despegar, no sufráis. Briconsejo: invertid vuestro tiempo en un Kennedy, en uno de los que queden vivos, por supuesto. También podéis probar con la lotería, pero creo que las probabilidades reales aconsejan más la primera vía.

The Corrs – Only When I Sleep
(por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 1 de enero de 2010

Anywhere Is, Enya, 1995


La de hoy es una Píldora para una resaca. Menos mal que el balance del primer día del año no representa normalmente al resto del mismo, porque de lo contrario, supondría pasearse durante 364 jornadas con dolor de cabeza, fotofobia, boca de estropajo y un humor para que te acaben partiendo la cara a la menor.

Porque año tras año, sabiendo lo que supone la gran juerga de Nochevieja en términos de día de Año Nuevo, seguimos reincidiendo una y otra vez. Al final, el resultado es previsible: Álmax a tutiplén, tilas, oscuridad y mucho silencio, al menos el que permiten esos pitidos recurrentes en los oidos.

Ciertamente, fiestas de Nochevieja hay muchas: macrofiestas (aborrecibles, por experiencia lo digo, una y no más, Santo Tomás), discotecas, pequeños locales (la mejor opción, sin duda)... otro día me extenderé en las vicisitudes de algunas de ellas, pero todas tienen algo en común. El día después.

Y como quiero contribuir a que las primeras horas del nuevo y resacoso año sean lo más llevaderas posibles, he escogido como Píldora una canción que, en sí misma, actúa como un potente relajante, además de ser realmente deliciosa.

En 1995, la cantante Enya, que ya llevaba varios éxitos a sus espaldas, lanzaba el LP The Memory Of Trees, donde se incluía este Anywhere Is. El tema se convirtió rápidamente en un éxito en numerosos países, además de su Irlanda natal. Os dejo escucharlo tranquilos, ya veréis que es como tener la luz bajita... seguro que os ayuda a sobrellevar ese peaso cuerpo un poco mejor.


Enya – Anywhere Is (por Spotify)



Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

lunes, 26 de octubre de 2009

Fisherman's Blues, The Waterboys, 1989


Los que habéis seguido las distintas Píldoras -por no decir los que me conocéis directamente- sabéis perfectamente de mis orígenes planenses. Dichos orígenes presuponen una característica inherente a ellos: somos personas más de secano que un melón de Villaconejos. La mitad, cordobeses o de origen cordobés, y la otra mitad, también cordobeses o de origen cordobés, curtidas personas de mar todas ellas, como supondréis.

Dicho esto, es difícil comprender (incluso para mí) como acabé realizando una actividad deportiva como la que practico hoy en día: remo. Y en la mar. Toma ya giro imprevisto. Y aún hay más: encima, desde hace algún tiempo, mis compañeros de los Llaguts de Calafell, el club del que formo parte, decidieron tolerarme como responsable del tinglado. Pero, ¿cómo pudo pasar algo así, que un tío que hasta los 28 años sólo se había subido en las Golondrinas de Barcelona y en el barco de las Illes Medes acabara cogiendo tanto gusto por la mar salada?

Pues ni idea y, a decir verdad, ni siquiera las condiciones de inicio fueron las más propicias. Un día de julio de 2003, en una jornada de puertas abiertas de los Llaguts, algunos amigos de Calafell -que no tuvieron ningún reparo en aceptar de buenas a primeras a este marciano casi recién llegado- me invitaron a probar subir a la barca. Eran las dos de la tarde en plena canícula juliana, y sólo éramos cuatro remos (contando el mío) en una embarcación de ocho. Trayecto: de la Cofradía al puerto de Segur, unos veinte o veinticinco minutos del tirón.

Cuando llegué, debía de pesar tres kilos menos respecto a la salida, pero alguna cosa me hizo volver a probar muy poco después. Y tras un severísimo mareo en la segunda ocasión, aquí estamos, un orgulloso miembro de la tripulación de veteranos, y con el privilegio de poder coordinar a un grupo de gente magnífico.

Así que, como homenaje a todos ellos, y a todos los que me aceptaron y contribuyeron a que hoy en día pueda decir sin ambages que me siento como vecino de Calafell, y del barri de la Platja, aquí va esta Píldora de corazón, este bellísimo Fisherman's Blues -el blues del pescador- de los Waterboys. Muchas gracias a todas y a todos.

The Waterboys – Fisherman's Blues (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 13 de octubre de 2009

Where The Streets Have No Name, U2, 1987

A la hora de hacer la Píldora de hoy, me fue bastante difícil no acordarme de la entrevista Celebrities de Muchachada Nui a Bono ("Booonooorrrrllll!!!" o "eso hace que me comprometa con muchas movidas humanitarias... a cascoporro"). Pero me voy a abstener... sería un no parar. Para el que no la haya visto, ya tiene trabajo en Youtube.

En cuanto al Bono de verdad, y a la banda a la que pertenece, U2, bueno, tampoco hay demasiado que añadir. Sin duda, es la más famosa del fantástico (y exportable) mundo musical irlandés, donde cabe encontrar otras formaciones estelares como The Cranberries o The Corrs, y a artistas como Sinnead O'Connor o Enya. Pocas formaciones han sobrevivido tantos años -desde 1976- y han evolucionado tanto, aportando en cada momento algunos de los himnos de hasta tres décadas.

El de hoy es uno de ellos, lanzado como tercer single de apoyo del enorme LP The Joshua Tree, en agosto de 1987. Aunque sólo llegó al puesto número 4 de las listas británicas y al 13 de las norteamericanas, enseguida se convirtió en un imprescindible en los directos de la formación irlandesa: ¡645 interpretaciones en 642 conciertos!. En cuanto al vídeo, que tenéis más abajo, se rodó en una azotea de Los Ángeles, y las comparaciones con la célebre filmación de The Beatles en la azotea de los estudios Abbey Road, en 1969, es bastante inevitable.

Como sea, este tema es uno de los últimos éxitos del grupo antes de su gigantesca transformación de 1991 en su Achtung Baby. Todavía quedaba por medio el disco medio directo Rattle And Hum (1988), pero muy pronto el grupo se encerraría en el estudio para dar un enorme salto musical: U2 se asomaba a los noventa...

Por cierto, no me gustaría acabar sin rendir homenaje a un buen amigo que recientemente ha tenido la valentía de marchar a la tierra de U2 a cambiar de vida, sin importarle las incertidumbres. ¡Un saludo y un abrazo muy fuerte, Herr Müller, y disfruta de los discos de Chet Baker!

U2 – Where the Streets Have No Name (por Spotify)



Una cosa más, a sugerencia vuestra, a partir de hoy, ahí va la letra.

Hasta la próxima.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Zombie, The Cranberries, 1994


Seguimos con las Píldoras con mensaje, en este caso relativo al conflicto de Irlanda del Norte. Al igual que sucedía con el tema de ayer, de los Manic Street Preachers, el grupo irlandés The Cranberries se inspiró en una guerra urbana real para conseguir un éxito de dos millones de copias vendidas y que alcanzó el número uno en varios países, incluidos los Estados Unidos.

Realmente, la canción, tras el impacto inicial, se convirtió en un icono del rock de los noventa. ¿Quién no reconoce ese muro de guitarra que acompaña al estribillo, o la peculiar forma de desafinar de su cantante, Dolores O'Riordan? A pesar de que para la mayoría de los de aquí el mensaje nos pasaba desapercibido -ese idioma ingléeeessss...-, la carga política del tema era evidente, hasta el punto de que en el Reino Unido (los malos de la canción) el single apenas alcanzó el puesto catorce en ventas. En el fondo, rememoraba el Alzamiento antibritánico de la Pascua de 1916...

El vídeo, asimismo, se convirtió en uno de los más populares de 1994, y la imagen de O'Riordan pintada de dorado y emulando a San Sebastián (el mártir cristiano que acabó asaeteado por los romanos, forma de muerte equivalente a un fusilamiento con arcos y flechas) pasó rápidamente al imaginario rock de la década. Fue nominado al mejor vídeo de rock alternativo del año por la MTV.

Sin más, os dejo con el tema. Hay que decir que, en un principio, mi intención era poner Promises, otro magnífico tema de la formación, pero desde casa me "convencieron" de que éste era igualmente chulo y con más madera que quemar. En fin, hay que admitir que razón no falta...

The Cranberries - Zombie
(por Spotify)




Hasta la próxima.