lunes, 5 de octubre de 2009

The Ballroom Blitz, The Sweet, 1973


El de hoy es un paseo por el lado más macarra del rock. Pocas veces -la mayoría durante la época de este single- se ha visto tanto horterismo y chulerío en un escenario. Para colmo, a estos tíos, durante los años en los que tocaban este tema inspirado, cómo no, en una pelea discotequera, los encasillaron en el movimiento glam. Vamos, que estaban equiparados a gente como Marc Bolan, David Bowie o Brian Ferry. La purpurina y los excesivos trajes plateados es lo que tenían...

Lo bueno es que conocí este tema gracias a un single que heredé de mi tío, que en 1973 tenía dieciséis años. Jura y perjura que se lo pilló junto a otros discos en la liquidación de una tienda, o algo así, como quién no quiere la cosa. Pero os puedo asegurar que, cuando lo puse en el tocadiscos la primera vez, veinte años atrás, aquel 45 revoluciones estaba bastante gastado. De hecho, muy gastado. Por cierto, que la imagen que tenéis arriba, no es la del single inglés, sinó el de aquí, el que tengo en mi poder todavía.

Por suerte se escuchaba perfectamente, y ello me permitió conservar un disco que, en el fondo, incluía una canción realmente buena. Porque no siempre el rock de pub y macarra tiene porqué ser malo. La potentísima batería, los gritos histriónicos del cantante y el riff de guitarras distorsionadas acababan combinando perfectamente en un tema totalmente irresistible.

Y así lo debieron pensar en su época. The Ballroom Blitz alcanzó el número 2 en Gran Bretaña al poco de su lanzamiento en septiembre de 1973, y supuso uno de los mayores éxitos de la banda. Curiosa trayectoria la suya, por cierto, que pasaron de ser un grupo de pop tontorrón para adolescentes, a macarras glam y, posteriormente, a grupo metal y de connotaciones incluso progresivas y sinfónicas.

Por cierto, junto a este disco de mi tío había otro... Waterloo, de Abba. Eso es eclecticismo. ¡Viva mi tío!

Sweet – Ballroom Blitz (por Spotify)




Hasta la próxima.

domingo, 4 de octubre de 2009

Won't Get Fooled Again, The Who, 1971


Como todos sabréis, CSI es una serie de policias que descubren delitos a partir de métodos científicos, de la misma forma que otras series tienen a sus propios polis que resuelven casos gracias a números, a médiums, a oficiales de la Marina o a la Santísima Trinidad. Incluso hay una en los que los tipos resuelven casos de hace treinta años (!).

La diferencia que marca CSI con las demás es el éxito que ha tenido, hasta el punto de crear hasta tres franquicias. Tras la versión original, ubicada en Las Vegas, salieron otras dos, en Miami y en Nueva York. Las tres, además de la trama, tienen un denominador común, su sintonía, que en los tres casos utilizan tres hits de The Who en los setenta.

De hecho, la Pildora de hoy es la sintonía del segundo CSI, el de Miami. Esta franquicia partía de un buen inicio: de las tres, su música de introducción tal vez sea la mejor. Pero a partir de aquí la cosa se jode (superlativo de fastidiar), y bastante. No es que los guiones de las otras dos CSI sean para tirar cohetes, pero en el caso de Miami, los interpreta el hierático David Caruso, en el papel del formidable -je, je, je- detective Horatio Caine. Ese hombre que hasta duerme con gafas de sol, y cuya especialidad es soltar frases del tipo "Era una fiesta mortal" (si el muerto está en una discoteca) o "No creo que se levante más" (si el mismo muerto está en su cama). La pera. Limonera.

Por lo demás, y para acabar diciendo algo del tema en sí, fue un hit de 1971 que casi inmediatamente se convirtió en un himno de la banda. De contenido antibelicista (vamos, muy propio para la serie), tuvo que ser recortado en su versión single, ya que la versión incluida en el genial LP Who's Next duraba nada menos que ocho minutos y medio. Pero estos sí que eran la pera. Y de verdad.

Por Spotify podréis escuchar la versión completa. En cuanto al vídeo, recoge la recortada que interpretaron en Top of the Pops en 1971. Es una mutilación en toda regla, pero se puede tolerar bastante bien...

The Who – Won't Get Fooled Again (versión completa) (por Spotify)



Hasta la próxima.

sábado, 3 de octubre de 2009

Road To Nowhere, Talking Heads, 1985


Normalmente, suelo estar bastante satisfecho de mi capacidad para localizar canciones que escucho por primera vez en unas condiciones que no me permiten saber en ese momento su título o su intérprete. Esta capacidad de detección se ha convertido en algunas ocasiones en casi detectivesca, especialmente en los tiempos en los que Google no era más que una palabra por inventar.

Sin embargo, con el tema Píldora de hoy no sé que fue lo que falló. Necesite años para identificar la canción. La escuchara en la radio, en una película (recuerdo que salía en Reality Bites, pero... no formaba parte de la banda sonora, mala suerte), en la tele o donde fuera, no tenía forma de saber de quién era, y nadie en mi entorno en cada ocasión estaba en condiciones de decírmelo tampoco. Si a esto le añadimos un oído aceptable por mi parte, pero contrarrestado por una pésima capacidad de reproducir canciones con la voz, ya lo tenemos todo para que esta Píldora, año tras año, se resistiera a ser ingerida.

Cuando, finalmente, conseguí resolver el entuerto, casi me caí de culo. Si al menos se hubiera tratado de algún grupo desconocido, de esos que tienen un hit y para de contar, bien. Pero se trataba, nada menos, que de los Talking Heads. Ciertamente, nunca estuvieron entre mis grupos de cabecera, pero musicalmente conocía de ellos lo suficiente como para que un agujero identificativo como el descrito más arriba fuera especialmente sangrante para mi orgullo propio cuando lo resolví.

Ya puestos, Road To Nowhere se lanzó como single en 1985, como apoyo al álbum al que pertenecía, Little Creatures. Su vídeo, que tenéis más abajo, es realmente bueno, y se alejaba de las típicas historias de folletín que muchos artistas utilizaban como hilo conductor de sus clips mientras interpretaban. El que acompañaba al tema de hoy se puede definir casi como un cuadro surrealista al estilo de los ochenta.

Sin más os dejo con la Píldora de hoy. Os confieso que, además de ponerla por mérios propios, la he querido dejar por escrito para que no se me olvide jamás. ¡Con lo que me ha costado identificarla!

Talking Heads – Road to Nowhere (por Spotify)




Hasta la próxima.

viernes, 2 de octubre de 2009

Hey Joe, Jimi Hendrix, 1966

De vez en cuando, es posible escuchar hablar a mi padre de la música que escuchaba cuando era más joven. Además de los grupos de aquí, también tenía la ocasión de escuchar cantantes y bandas extranjeras, en la medida en que llegaban a un pueblo (grande) de la provincia de Córdoba, Puente Genil. Rápidamente sabes lo que más le gustaba de fuera: entre otros muchos, Wilson Pickett, The Mamas & The Papas, John Mayall (ahí me dejó fuera de juego) y, cómo no, The Beatles -muy pronto caerán como Píldora, tranquilos...-.

La cosa cambia cuando al preguntarle por otras celebridades de la época, se le cita a Jimi Hendrix. "Hacía una música un poco chunga" es la respuesta casi indefectible. En cierto modo, razón no le falta: si existe un músico negro con poca voz y menos modulación, ése es Jimi Hendrix. Cantar, lo que se dice cantar, no era lo suyo. Y si te gustaban los cantantes soul como Pickett, lógicamente, Hendrix no tenía porqué cuadrarte demasiado.

Pero esas carencias vocales y líricas las compensaba de otra manera: con la guitarra. Y qué guitarra. Lo que ese hombre llegó a hacerle a las seis cuerdas no se ha visto desde entonces. También es cierto que, en ocasiones, al final podía hacer pasajes de pura distorsión que, si no te gustaban demasiado, podían ser considerados por muchos de la época como "chungos". Pero para otros muchos, están entre los momentos estelares de la historia del rock.

La Píldora de hoy fue el primer single de la banda formada alrededor del guitarrista, The Jimi Hendrix Experience. El tema no es propio; sin embargo, ésta es la versión más célebre de todas las múltiples que se han grabado desde los años sesenta. Tampoco es la canción donde Hendrix se emplea más a fondo (a finales de 1966 aún era difícil encajar comercialmente guitarras excesivamente potentes) pero se puede ver perfectamente como su sonido era muy diferente al de la mayoría de guitarristas del momento, tal vez con la excepción de Eric Clapton y de algunos pocos más.

"Chungo" o no, indudablemente, nos encontramos ante uno de los más grandes guitarristas de la historia del rock, y el primero de todas las leyendas que terminaron sus días con la muy anciana edad de 27 años. Muy pronto irían, tras él, Jim Morrison y Janis Joplin. Y con el tiempo, Kurt Cobain.

Jimi Hendrix Experience – Hey Joe (por Spotify)



Hasta la próxima.

jueves, 1 de octubre de 2009

My Doorbell, The White Stripes, 2005


Llegar a esta Píldora supuso un camino un tanto extraño. De vez en cuando, algún anuncio te enseña una sintonía que mola, normalmente asociada a un tema ya existente. No hay nada más divertido que, sin tener apenas ninguna referencia, acertar o descubrir de qué tema se trata.

Por lo tanto, de lo anterior podríais deducir que la Píldora de hoy es la sintonía de un anuncio. Pues no, al menos que yo sepa. Y como ya he lanzado el anzuelo, ahí va la historia:


Un día cualquiera de este verano me llamó la atención una publicidad de helados en la que un grupo de nobles vestidos a la moda de la corte de Luis XVI se estaban marcando una fiesta discotequera al ritmo de un tema que repetía un riff de piano es-pec-ta-cu-lar. Intenté averiguar de quienes se trataban, lógicamente. Para mi sorpresa, era un grupo argentino, de nombre Supercharango, cuya canción Sweet Lady me estaba haciendo tararear por la calle lo que para la mayoría no era más que la música de un anuncio. "Menudo tío raro" debió pensar más de uno.


Hasta que alguien que no debía ver demasiado la tele me dijo en uno de estos arrebatos lírico-publicitarios "¿Te gustan los White Stripes?". Mi respuesta fue "supongo, cuando sepa si he escuchado algo de ellos..." La cara del amigo quedó como diciendo si yo era tonto, o algo así. Y me contó que mi alegre sintonía era de los Stripes...más o menos. No le cuadraba la letra. Lo cual tenía su lógica, ya que, vaya, no se trataba de la misma canción, aunque el parecido era más que evidente. Y así llegué a descubrir este estupendo My Doorbell, Píldora de hoy.


Si recordáis de qué anuncio se trataba, coincideréis en dicho parecido... sinó, bueno, al menos disfrutaréis de una Píldora rockera que os enganchará hasta el final. Y sin helados...


The White Stripes – My Doorbell (por Spotify)




Hasta la próxima.