sábado, 10 de septiembre de 2011

Sixty Seconds To What, Ennio Morricone, 1965


Sólo ver la carátula del disco, habréis adivinado que la de hoy no será una Píldora al uso. Y tenéis razón. Estos días se celebra la Semana Grande de fiestas familiares, en las que los días 9, 10, 11 y 12 pillamos alguno o algunos de los miembros del clan Alberca-Rodríguez. Si ayer era el aniversario de mis padres, hoy, día 10, es mi señor papá quien cumple años. 

Así que qué menos que marcarnos una Píldora que seguro que le va a gustar. Y, de paso, a mí también. Mi padre, del que por aquí hablo bastante, es un gran aficionado a la música de Ennio Morricone desde que lo conozco. Por casa, siguen circulando cassettes (¡y funcionales!) con música del insigne compositor italiano, especialmente con piezas de los inolvidables spaghetti westerns de Sergio Leone. 

Así que aquí dejo una de aquellas piezas que tan bien quedaban en las pelis del Oeste grabadas a medias entre Almería y Cinecittà, con unos formidables Clint Eastwood y Lee Van Cleef que parecían hechos a la medida. Sé que podría haber puesto tanto éste como cualquier otro tema: El bueno, el feo y el malo, El Hombre de la armónica, Por un puñado de dólares... pero finalmente escogí Sixty Seconds To What (en castellano, Sesenta segundos) por su capacidad para seguir poniendo los pelos de punta. 

Y es que pocas piezas de aquella colección de pequeños clásicos transmitían tanta tensión como ésta. Tras el punteo nervioso de guitarra inicial, arrancaba aquel órgano barroco a toda castaña, para dejar paso después a la sección de estilo western fronterizo. Por no citar el sonido del relojito con el que El Indio (el actor Gian María Volonté) mostraba el tiempo de vida que le quedaba a quién quería ejecutar en La muerte tenía un precio. Precisamente, sesenta segundos. 

En fin, papá, espero que te guste. Y a los demás, por supuesto, también. Os veo mañana de nuevo en el día de mi cumple.


Ennio Morricone – Sixty Seconds To What? (La Muerte Tenía Un Precio) (por Spotify)



Letra de la Píldora. No tiene, ¿o es que no habéis visto la peli?

Hasta la próxima.

viernes, 9 de septiembre de 2011

All Or Nothing, Small Faces, 1966


Estos días, Calafell está siendo literalmente ocupada por rockabillys -y su especie derivada, los psichobillys- en lo que ya se ha convertido en una tradición por estas fechas. Bien, no diré que la cosa no tiene su gracia, ni que no vaya a ir bien para las arcas del comercio. Además, como habréis visto por aquí, servidor no le hace ascos a un buen rock and roll, incluso en su vertiente más rockabilly, por supuesto. 

Dicho lo anterior, podría esperarse que este blog se sumara al sarao con un memorable Be Bop A Lula, o algo por el estilo. Pero como los más avezados en la historia del rock habréis notado enseguida... hemos tomado exactamente el camino opuesto. Porque tanto tupé, tanta camisa hawaiiana y tanta patilla de punta han conseguido recuperar el viejísimo (y efímero) mod que llevo dentro. Sin Lambretta, desde luego, pero de espíritu. Lo cual tiene un tanto de mérito, ya que en mis días prácticamente eran una especie en franco retroceso, incluso teniendo en cuenta que Barcelona había sido una ciudad con muchos de ellos en los ochenta.

Para los menos avisados, os diré que mods y rockers fueron las dos primeras grandes movidas juveniles antagónicas en la Inglaterra de los sesenta, y que se exportaron al resto del continente. Dos grupos de los de acabar a hostias en cuanto se veían, como el famoso film Quadrophenia testimonió ya a finales de los setenta. Debo decir que, en mi caso, dicha animadversión nunca se desarrolló, entre otras cosas porque algunos amiguetes míos profesaban el culto a Vincent, Cochran y compañía, y pasábamos tardes escuchando aquellos discos suyos a la par que yo llevaba los míos de los Kinks, Who... o Small Faces. Mucho más práctico que liarse a guantazos, ¿no?

Los mods no renegaban del rock and roll, pero tenían su propia música. Tal vez el grupo más célebre de este movimiento fueron los Who, aunque como estrellas realmente mods, los Small Faces se llevaban la palma de largo. Como alguién apuntó certeramente, los Who eran un grupo que se hizo mod, mientras que los Small Faces eran unos mods que montaron un grupo. 

A lo largo de su carrera, atesoraron una sucesión muy notable de hits, entre los cuales All Or Nothing posiblemente haya quedado como el más recordado o, como poco, uno de los más recordados. Además, este tema lo sacaron justo en el apogeo de su etapa mod. Poco después, comenzarían a abrirse paso como muchos otros a través de la psicodelia, aunque sin dejar nunca la gran potencia de fuego que fue su distintivo.

Os dejo ya escucharlo. Yo, por lo pronto, a lo mejor me doy una vuelta por el tinglado de los rockabillys que, por otra parte, seguro que también está muy bien. Eso sí, disimulando, no se vaya a dar alguno cuenta de que llevo todo el día escuchando... otra cosa. Y nada de lucir una parka militar o una camiseta con el símbolo de la aviación británica. Una cosa es llevarlo en el espíritu, y otra es ser tonto. O suicida.

All Or Nothing (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Fumée, Johnny Halliday, 1968


Por fin he conseguido acabar la Píldora, a pesar de los ímprobos esfuerzos del ordenador por abandonar en mi intento. El muy condenado, ya de por sí no una bala que digamos últimamente, se ha propuesto ralentizar hasta extremos absurdos la velocidad de respuesta. Un candidato a futura chatarra me parece que es lo que hay. 

Y lo es hasta el extremo que casi consigue desvirtuar uno de los motivos de la elección de hoy. La verdad es que tras escuchar ayer un clip del cantante francés Gilbert Montagne subido al Facebook por el amigo Fernando (por cierto, tengo que pasar al blog los comentarios que vais dejando allá... trabajo doble, muchachada) me quedé con las ganas de traer algo de la Frans.

Además, también hacía tiempo que quería dedicarle un post al hecho de que un servidor ya no fuma -lo que no quiere decir que nunca jamás de este agua no beberé- pero la cosa está ahí, y de momento se me está dando muy bien. Tanto como que hace más de 100 días que cayó el último pitillo. Ciertamente, nunca fui un fumador de tomo y lomo, lo cual facilita mucho las cosas, pero era una de esas costumbres que me acompañaban desde los gloriosos 16 años de existencia. Y este domingo hago 37, así que tal vez iba tocando hacer el planteamiento. 

Con lo que ya tenéis el porqué de este gran tema que el formidable Johnny Halliday lanzó en 1968, y que aunque no hace mucho que lo descubrí, ya ha pasado a mi discoteca portátil del teléfono. Eso sí, con las oscuras maniobras desesperantes del ordenador, os aseguro que la cosa ha ido de un pelo de coger y cambiar de canción por otra cuyo título hubiera acabado siendo mucho más adecuado: Fumando espero. Cabreado, añado.

Johnny Hallyday – Fumée (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

American Woman, The Guess Who, 1970


Número uno absoluto... en el ya muy lejano año de 1970. No obstante, como veréis si es que no habéis caído ya por el título, se trata de uno de esos temas que hemos escuchados cienes y cienes de veces, que diría el erudito. 

En realidad, es probable que algunos hayáis conocido American Woman gracias a ese peculiar rock star de manual que es Lenny Kravitz -lo digo con rintintín, pero admito que atesora un buen puñado de buenas canciones-. Hoy nos vamos a quedar con la versión original lanzada hace más de cuarenta años por una de las bandas canadienses más célebres del rock, The Guess Who. 

American Woman, compuesta entre otros por Randy Bachman (el que luego sería el jefe de los BTO... los Bachman Turner Overdrive que no hace tanto pasaban por aquí) era un tema de rock duro sin ambages, con un riff de los que se acababan calando hasta los huesos. No obstante, iba precedido por una sección lenta de blues, que en aras de la comercialidad, la versión de single omitió por completo, como podréis ver en el clip. Pero tranquis: por si sois de los que gustan de las cosas bien hechas, podéis escuchar el tema íntegro en el link de Goear. De hecho, os lo recomiendo.

Un apunte merece la magnífica cara B, No Sugar Tonight. No me extenderé demasiado, pues quisiera dedicarle una Píldora futura, pero llegó incluso a listar por su cuenta. Aunque se haría mucho más célebre en la propia versión del álbum, donde iba enganchada a otra joya, New Mother Nature. Pero eso será otra pieza futura. De momento, listen what I say-ay-ay-ay-ay!!!

American Woman (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 6 de septiembre de 2011

Vuelvo a Granada, Miguel Ríos, 1969


Hoy es otro de esos días en los que apenas tengo tiempo para parar un minuto, y la brevedad es inevitable. Al menos, que ese minuto vaya a la Píldora del día. 

Muy posiblemente, muchos de vosotros, los más jóvenes desde luego, no conozcáis este tema de Miguel Ríos. Tiene un poco de lógica: casi podría decirse que es una canción menor dentro de una etapa de su carrera marcada por un giro musical hacia el pop más convencional y con una serie de  grandes éxitos. 

Y es que Vuelvo a Granada quedó un tanto a la sombra por otros temas como El Río o el mismísimo Himno a la Alegría, en el que adaptó un fragmento de la novena sinfonía de Beethoven. Estilísticamente, se trataba de una balada más o menos rápida en la que el cantante recreaba la vuelta a su ciudad natal. 

Aquí os lo dejo. Probablemente, no sea el mejor ni el más brillante tema de Miguel Ríos, pero admito que desde siempre me despertó un cierto encanto personal, tanto en lo musical como en la letra, con su lento viaje de retorno a Granada en aquellos vetustos trenes de la España de 1969. Un encanto lógico entre los que hemos viajado a Andalucía a ver a la família, nuestro origen en el fondo. Nos vemos.

Vuelvo a Granada (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.