sábado, 5 de marzo de 2011
Maria Caipirinha, Carlinhos Brown, 2005
Que nadie se sorprenda por la pieza de hoy... cuando la estéis leyendo, es más que probable que ande por ahí canturreando -berreando- las siguientes notas armónicas:
¡¡¡¡¡¡TE-TE-TEEEEEE-TE-TE-TE-TE-TEEEEE...!!!!!!
¡Feliz Carnaval, compañía!
Carlinhos Brown – Maria Caipirinha (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
viernes, 4 de marzo de 2011
Friday On My Mind, The Easybeats, 1966
El que tenéis hoy delante es un clásico absoluto de los sesenta, y uno de los grandes temas beat de la década. Lo cual tiene su mérito, ya que se lanzó justo cuando ya todo apuntaba a la invasión de las ropas con dibujos de cachemira, las patillas victorianas cuando no barbas, las flores en el pelo, los submarinos amarillos (los de verdad) y los cigarrillos de la risa a discreción.
Y, sin embargo, Friday On My Mind, lanzada por los australianos The Easybeats en noviembre de 1966 -por entonces los Beatles ya estaban encerrados con su Sargeant Pepper's y se habían dejado bigote- sonaba todavía con la frescura e ingenuidad del Swinging London. Una estampa a la que ayudaba enormemente su letra, que, lejos de pensar en misticismos por venir, se limitaba a recordar la pasión de los currelas por la llegada del viernes tras la dura semana.
Hay que decir que se convirtió en todo un exito. Más allá del número uno en Australia, se marcó un sexto puesto en Gran Bretaña y un decimosexto en Estados Unidos. El tema rápidamente conocería versiones, si bien la más celebrada debería esperar todavía hasta 1973, cuando David Bowie lo adaptó al glam más potente.
Por cierto, que este tema supuso el conocimiento a nivel internacional de George Young y Harry Vanda, los miembros del grupo que compusieron el tema y que tiempo después producirían a gente tan dispar como John Paul Young o... AC/DC, donde militaría un hermano de George, el inclasificable Angus.
¿A que cuesta imaginárselo?
The Easybeats – Friday On My Mind (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
jueves, 3 de marzo de 2011
Sing For Absolution, Muse, 2004
Como bien sabéis ya, además de ser un lector empedernido de todo lo que huela a historia -con la notable excepción de la novela histórica, que nunca supera en imaginación a la realidad-, soy un gran aficionado a la ciencia ficción. O lo era, a tenor del tiempo que hacía que no pasaba por mis manos un libro al respecto.
Sin embargo, últimamente, debo admitir que he vuelto a recuperar una cierta inquietud sobre el tema. En este sentido, he empezado a rescatar algunas de las mejores novelas que pasaron por mis manos años ha. Personalmente, creo que no se puede considerar estrictamente un género: antes bien, es una excusa para tratar una historia cualquiera -policiaca, bélica, de suspense, incluso romántica...o histórica- en unos parámetros tales que sólo pueden contarse bajo una deformación de la realidad cotidiana.
En todo caso, tras la estela de lo anterior, me apetecía poner hoy algún vídeo clip de ciencia-ficción, y para ello, qué más fiables que mis queridos Muse. Si en Knights Of Cydonia presentaban una parodia de un cinematográfico western futurista de serie B, y en Bliss Matt Bellamy caía a velocidades alucinantes por una especie de pozo sin fondo casi diseñado por Moebius, en Sing For Absolution prácticamente se marcaron un pequeño corto de aires catastrofistas, con nave espacial incluido y final inquietante. Imagino que me creeréis cuando os diga que es uno de los clips que más veces he visto...
Además, Sing For Absolution (que alcanzó el puesto 16 en el Reino Unido en 2004) forma parte de uno de mis álbumes preferidos no ya de la banda británica, si no de cuantos tengo, Absolution. Fue uno de esos discos de amor a primer oído, desde su inicio con aquellas botas desfilando justo antes de empezar el poderosísimo riff de piano de Apocalypse Please, hasta el dramatismo a compás lento de Rule By Secrecy, ya al final.
En fin, ciencia-ficción pura, que es de lo que va la cosa hoy. Que os aproveche.
Muse – Sing For Absolution (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
miércoles, 2 de marzo de 2011
New Kid In Town, Eagles, 1976
Debéis saber que, esta mañana, me llegó un correo advirtiéndome de la que, para su emisor, es la buena nueva en el devenir de la historia de la música, poco menos que una epifanía de este siglo. ¡El Gitano de Balaguer ya estaba en Spotify! Y aunque la sugerencia no estaba explicitada, prefiero no desvelar al responsable de tamaña noticia, por otra parte, inductor de varias de las más celebradas Píldoras de este blog. Sólo por si acaso, que no todo el mundo está preparado para escuchar la palabra del Gitano.
Al final, tras escuchar algunos temazos del tal cantautor (Mecagondeu, El Perico o la indescriptible Híncala) decidí que yo tampoco estaba aún preparado para tamaño mensaje divino. Así que decidí quedarme en algo de perfil mucho más bajo, pero acorde a mis limitadas inquietudes musicales. (Ahora, fuera coñas: si tenéis el Spotify, echadle un orejazo al mencionado fulano, no tiene desperdicio).
Los Eagles siempre serán recordados por su imborrable Hotel California. Sin embargo, antes de empezar por este tema, he preferido recurrir al que tenéis delante, en cierto modo, mucho más conmovedor.Y que no fue menor en éxito, por cierto.
Hacia 1976, los norteamericanos eran ya una de las formaciones más estelares del rock de su país, con varios números uno a sus espaldas. Aquel año, no obstante, acabarían rompiendo el molde, al lanzar el álbum Hotel California. Sin embargo, como primer single, no optaron por el tema homónimo, si no por New Kid In Town, una balada de regusto country pero cargada de muy buen sabor de principio a final.
La recompensa no se hizo esperar, y la canción se convirtió en el tercer número uno del grupo, así como su primer disco de oro. Pero como las cosas de este mundo pocas veces son perfectas, muy poco después quedaría enromemente ensombrecida por el celebérrimo hotel de californiano nombre. Ser brillante, a veces, puede tener estas pequeñas putadas.
Por lo demás, también hay un motivo adicional en la selección musical escogida hoy. Y es que su título describe perfectamente la sensación de un primer día de trabajo en un nuevo puesto, tal y como el que acabo de pasar. Debo decir que estoy encantado por lo que me espera, dificultades incluidas. Como un chico nuevo en la ciudad. Y con zapatos estrenados, añado.
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
martes, 1 de marzo de 2011
Eve Of Destruction, Barry McGuire, 1965
Ni punks, ni heavies, ni demás personajes varios de adscripción ruidosa. El honor de interpretar uno de los temas más apocalípticos -y a la vez más bellos- de la historia del rock correspondió a un individuo de voz ronca y estilismos musicales dylanianos. Y nada menos que en 1965.
La verdad es que nadie estaba preparado para algo así. Los Beatles estaban madurando la música a marchas forzadas y Dylan empezaba a ser algo más que una referencia señera en el mundillo folk, pero lo que el cantautor P.F. Sloan compuso describiendo el mundo que le rodeaba, era absolutamente inaudito. Tanto, que la canción fue rechazada por The Byrds, a quienes se ofreció inicialmente. No parecía muy atractivo eso de anunciar poco menos que el fin de la civilización.
Finalmente, se hizo cargo del tema el también cantautor Barry McGuire. Y fue sensacional. Su voz rota, rotísima, se ajustaba como un guante a aquella letra tan políticamente tremenda, cruda y desesperada. El resultado fue que Eve Of Destruction caló enormemente en el gran público, hasta el punto que llegaría a conquistar ¡el número uno en Estados Unidos! Y a lo grande, desbancando de dicho lugar a nada menos que al Help! de los de Liverpool. Ni las frecuentes censuras de numerosas emisoras -horrorizadas por la letra-obstaculizarían el camino del tema hasta lo más alto de las listas.
Un impacto enorme que llegó a tener sus paradojas. El clip que podéis ver a continuación pertenece a la más célebre aparición de McGuire en televisión, en el programa musical Hullabaloo, junto a aquel decorado inquietantemente casi post-nuclear. Pues bien, quien introdujo el tema fue... un repeinado Jerry Lewis, nada sospechoso de ser un tipo rebelde con el régimen. Y acompañado de su hijo Gary, el líder de una banda de carácter festivo y poco subversivo que, tal vez, un día traigamos por aquí. Porque ¿quién dijo que el apocalipsis no podía tener su parte publicitaria y rentable?
Barry McGuire – Eve Of Destruction (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
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