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martes, 2 de enero de 2018

Don't Look Back In Anger, Oasis, 1996


Sin rodeos: la de hoy, es una de las canciones más memorables de Oasis, sin ninguna duda, un himno del britpop, Y es algo que el propio Noel Gallagher debió de intuir correctamente cuando la compuso, porque casi un año antes de su lanzamiento como single (y más de medio previo a su publicación en aquel fantástico (What's the Story) Morning Glory) ya lo presentó en directo... incluso antes de acabar de componerla. 

Su inspiración no era nada revolucionaria. Como tantas otras veces en el caso de Oasis, el aroma beatle estaba por todas partes, aunque también jugó un papel importante -y se nota- el que también fue en su día otro himno rock. Se trataba de All The Young Dudes, compuesto por David Bowie en 1972, y llevado al número uno por un entonces casi desconocido grupo llamado Mott the Hoople, A través de esta inspiración, el glam rock de los setenta acabaría dándose la mano con el momento culminante del britpop de los noventa. 

Naturalmente, Don't Look Back In Anger alcanzó el número uno en Gran Bretaña, y se convirtió en uno de los mayores hits de aquel 1996

Sin embargo, no fue la última vez en que la canción estuvo en la mente de todos. El pasado mes de mayo, a raíz del atentado durante el concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena, el tema volvió a la primera línea. Al día siguiente, unos estudiantes de música de la ciudad -de la cual procedía, precisamente, Oasis- la entonaron, y dos días más tarde, en los funerales, la multitud empezó a cantarla de forma espontánea. El mismo Liam Gallagher, conmovido, envió un inusual mensaje (teniendo en cuenta el intratable carácter del personaje) de apoyo a las víctimas. 

Finalmente, un hecho trágico acabaría por poner a la canción en un lugar mucho más allá del postureo rock, incluso de los himnos. Había entrado a formar parte de la memoria colectiva. 



Hasta la próxima!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Charmless Man, Blur, 1996


Uf, qué último mes desde las vacaciones... vamos, que apenas me he podido acercar por aquí, como habréis notado. Teniendo en cuenta que uno de los momentos menores no ha sido el cruce de los cuarenta por mi parte, espero que me entendáis. Y aquí estamos para enmendallo.

Eso sí, aunque sólo sea por la recién estrenada cuarentena, dejadme que hoy me dedique a mí mismo el tema. Ya veis, efectivamente: no sólo estoy ausente lo que no está escrito, si no que, además, cuando reaparezco, lo hago dedicándome el post. Pero, pildoreros, esta es la auténtica calidad humana de quién escribe.

En fin, nos vamos al turrón. Como decía, hoy traigo a Blur, y lo hago con uno de sus mayores éxitos. Charmless Man, lanzada en abril de 1996, fue la última canción de The Great Escape en convertirse en single, y al igual que sus antecesoras, con muy buenos resultados, ya que alcanzó el Top 5 británico. Por entonces, Blur seguía en la cresta de la ola, y mantenía su particular pugna musical con Oasis por ser la banda preeminente del movimiento britpop.

Aunque, para entonces, la cosa tenía fecha de caducidad, y sería el propio Damon Albarn quien se la pondría. En diciembre de aquel mismo año afirmaba que Charmless Man era el epitafio del britpop. Y sabía de qué hablaba. Apenas un mes después, lanzaría la memorable Beetlebum, cuyo estilo -que marcaría el del siguiente álbum, Blur, rompería para siempre aquella alegría casi adolescente de la que había hecho gala el grupo hasta entonces.

Con todo, admito tener cierta debilidad por el tema de hoy, con sus coros del estribillo muy a lo T.Rex, y una letra sarcástica de la que el propio Albarn confesó que se había inspirado gracias a una pintada en un urinario.

Y es que las musas pueden aparecer en todas partes. En todas.





Hasta la próxima.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Don't Speak, No Doubt, 1996


Pocas canciones sonaron más a mediados de los noventa que la que protagoniza la Píldora de hoy. Y eso que para cuando se publicó, lo de bailar lentas en las discotecas ya era un fenómeno que destacaba más por lo excepcional que por lo habitual, para desgracia de una generación que empezamos con aquella sana costumbre al menos seis o siete años antes. 

Como fuera, Don't Speak se convirtió durante los primeros meses de 1996 en todo un fenómeno musical de primer orden. De hecho, fue lo que mismo que sucedió con el álbum en el se aparecía, Tragic Kingdom, en el que incluía otro hit de la formación norteamericana, Just A Girl.

El tema contaba la historia de la ruptura de la cantante con su pareja tras siete años, y lo hacía con una sensibilidad que lo catapultó al número uno en medio mundo. Uno de los sitios donde no alcanzó tal puesto fue, paradójicamente, en Estados Unidos, aunque no fue porque no agradara entre el público norteamericano. 

Por lo visto, la discográfica decidió no sacar el single en su propio país para no mermar las ventas del álbum, así que no listó en los charts simplemente porque nunca se vendió como sencillo. ¿Raro? Totalmente, aunque no pasó desapercibido en el Billboard. De hecho, en la lista Airplay, la que determinaba la difusión radiofónica de un tema, Don't Speak sí que alcanzó el número uno... y lo hizo nada menos que durante dieciséis semanas. 

Estoy seguro que a muchos os habrán venido muy buenos recuerdos con la Píldora de hoy.Y a algunos, muy probablemente, recuerdos muy muy buenos. Para todas y todos, que la disfrutéis.




Hasta la próxima. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

One To Another, The Charlatans, 1996


En cierta ocasión os comenté que pasé casi dos décadas sin prácticamente seguimiento de los Charlatans, desde que los descubrí al principio de su carrera hasta que volví a encontrármelos cierta tarde de 2008 en un estante de la Fnac. Lo cual tenía una cierta ironía ya que el tanto por estilo como por influencia caían dentro de mis más ortodoxos gustos musicales. Supongo que uno no puede con todo. 

Bien, debo decir que cuando redacté aquello, no recordaba el tema de hoy, del que sí tuve noticia -y algún bailoteo en los locales anexos a la Plaça Reial de Barcelona-. One To Another supuso uno de los mayores éxitos de la formación británica, que supo desenvolverse bastante bien en las aguas de sus discípulos del britpop. 

De hecho, el álbum al que pertenecía, Tellin' Stories (vaya, ahora me va funcionando cada vez mejor la memoria) se alzó hasta el número uno británico y la consolidación de un resurgimiento del grupo durante la parte central de los noventa. Tras él, seguirían manteniendo muy buenos resultados en ventas, pero nunca volverían a igualar el nivel de dicho LP. 

Os quedáis con un temazo de los de mis buenos nineties. Más vale tarde que nunca... si la memoria no es muy buena, ¿no?




Hasta la próxima.

jueves, 26 de enero de 2012

Hey Dude, Kula Shaker, 1996


Para mí que hoy he tenido que coger algo, a juzgar por las carrasperas y la pertinaz nariz tapada. Espero que la cosa quede ahí, pero por si acaso, no le voy a dar cuartelillo al eventual bicho. Así que pasaré hoy un poco fugazmente. 

Tras el pequeño arrebato metafísico de ayer, comprensible por las experiencias del día, hoy os dejo con un ejercicio de decibelios y psicodelia como se hicieron pocos en los noventa. Kula Shaker pasaría a la historia del pop como una de las bandas que reeditarían mejor la mezcla hindú y británica en su sonido tan popular en los sesenta. 

Sin embargo, nada de eso se adivinaba al escuchar el primer corte de su álbum de debut, K. Hey Dude era un trallazo a todas luces de rock psicodélico sin el menor atisbo de orientalidad. Aunque se trataba de su tercer single (cuarto si se tiene en cuenta el primero de los dos lanzamientos de Tattva),  fue éste el tema con el que tomé contacto con la formación británica. Y con una canción así, la cosa no podía fallar: en pocos días tenía mi disco en mano. 

Por lo demás, me marcho a la cama a intentar putear (sí, sí, la palabra "molestar" se queda corta para definir mis intenciones) en todo lo posible al incipiente resfriado. Y si no es posible, como mínimo, me pegaré un buen sueño. En todo caso, no pierdo nada. ¡Nanit!




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 29 de octubre de 2011

Easy, Terrorvision, 1996


Aunque parezca extraño (o no), hay sábados que ando más tiempo fuera de casa que entre semana. Es el caso de hoy, así que tengo que apurar un momento a media tarde para lo que tenéis delante. Y dentro de una lógica de pensamiento rápido y poco profundo, hoy nos volvemos a quedar, como ayer, en los años noventa. 

Hace más de un año apareció por aquí un grupo británico cuyo mayor hit había sido el muy cervecero Oblivion. Efectivamente, con aquel tema de 1994 -su cuarto single-, Terrorvision saltaban a la luz y escalaban hasta las puertas del Top 20. 

Sin embargo, siempre estuvieron en una segunda línea dentro de la escena indie de las islas. Su sonido, muy próximo al grunge y, en ocasiones, tan fiestero que casi rozaba lo chorra (Tequila es uno de los singles más inclasificables que uno pueda echarse a la cara) no les dio una notoriedad tan acusada como la que disfrutaron otras bandas contemporáneas suyas enmarcadas en el britpop reinante.

En mi opinión, la canción de hoy, Easy, es posiblemente la mejor de cuantas hicieron. Se trataba de una balada de guitarras, con una melodía a la altura de las mejores que Blur, Oasis o Suede estaban publicando por entonces. El resultado se tradujo en unas ventas muy importantes, con un puesto 12 en Gran Bretaña. 

En fin, se me echa la hora encima: aquí os quedáis a solas con Easy. Imagino que os gustará, pero  como siempre, si no es así, paciencia. En la próxima habrá más suerte. Supongo.

Terrorvision – Easy (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 13 de septiembre de 2011

Novocaine For The Soul, Eels, 1996


Con esta portada que parece inspirada por una versión mutante del gato de Shrek se iniciaba la carrera de una de las mejores formaciones de rock alternativo norteamericana de la última década y media. Novocaine For The Soul, efectivamente, fue el primer lanzamiento del álbum de debut de los Eels, Beautiful Freak. Que, por cierto, menuda portada tenía también con aquella inquietante niña... mutante, por supuesto. 

Hace bastante trajimos por aquí Hey Man (Now You're Really Living), una fantástica pieza pop de las que llenan de buen humor y endorfinas. Y dijimos que la cosa tenía mérito a juzgar por la tristísima vida personal que su líder, Mr. E, había pasado recientemente. 

Pues bien, en 1996, el debut de los Eels estuvo marcado por todas aquellas desgracias, lo cual se tradujo en algunos temas densos y oscuros -pero magníficos- entre los que destacaba este Novocaine For The Soul, de muy explicativo título. 

Introducida por un sampleado de una vieja pieza de Fats Domino, rápidamente se apropiaban de la canción unas guitarras envolventes que ya hubieran firmado con toda probabilidad los Radiohead de haberlas tenido a mano para su brutal LP OK Computer... que, cosas de la vida, estaban grabando precisamente por entonces. 

Así que no os dejo con un tema que se pueda calificar como de alegría de la huerta, pero estoy seguro de que os gustará. Como el vídeo: ¿sabéis en qué se inspiraron? Según dicen, en Mary Poppins. Vaya tela.

Novocaine For The Soul (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 20 de julio de 2011

A Design For Life, Manic Street Preachers, 1996


Os confieso que es extremadamente difícil escribir una Píldora con un mínimo de coherencia mientras se ve por la tele una joya como El verdugo de Luis García Berlanga. Pero es así como se curten los espíritus duros (y frikis), así que aquí me veis desplazando la cabeza del portátil a la tele cual partido de tenis a ritmo acelerado.

Y desplazando los dedos casi más veces corrigiendo que escribiendo, añado. Pero aquí estamos, y con uno de los grandes temas de la discografía de los Manic Street Preachers. ¿Os acordáis de hace mucho tiempo, casi en los albores del blog, cuando traíamos a estos británicos con un hit -If You Tolerate This, Your Children Will Be Next- que rememoraba nada menos que la Guerra Civil Española?

Pues bien, dos años antes, estos tipos de marcado carácter izquierdista lanzaron A Design For Life, un tema que incidía en la lucha de clases y en la colaboración necesaria entre el proletariado. Dicho así, puede parecer un tostón derivado de El Capital, pero nada más lejos de la realidad.

A Design For Life era una balada poderosa pero con una belleza excepcional y un marcado acento épico. Estaba llena de referencias entre líneas, como aquella que hacía referencia al tristemente famoso lema Arbeit Macht Frei ("el trabajo os hará libres") que presidía algunos campos de concentración nazis. Aún hoy me estremece escucharla, os lo aseguro.

La canción escaló hasta el segundo puesto de las listas británicas, y supuso el primer Top 5 en la carrera de la banda galesa, algo poco habitual para una letra ideológicamente tan significada. Nadie podrá negar que estos muchachos sabían vender bien sus mensajes, desde luego.

A design For Life (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 30 de abril de 2011

Breathe, The Prodigy, 1996


Tras el impacto de azúcar del bodorrio de ayer, he estado dándole vueltas a ver qué se podía hacer para darle un poco la vuelta a la cosa de forma adecuada. Y se me vino a la cabeza este hit de trasnoche, bestiajo, de The Prodigy. Tampoco es para tanto: que conste que estuvo a punto de colarse Marilyn Manson. 

Con Breathe me sucedía una cosa curiosa. Si la ponían a una hora temprana de la noche, debo admitir que me aburría un poco, hasta me machacaba los oídos. Sin embargo, una vez cruzado el umbral de las dos o, mejor aún, de las tres de la mañana... aquí que tenéis a un algo cerveceado Maestro Armero reconvertido durante cuatro minutos en un héroe de la música electrónica. ¿Increíble? Hasta para mí, pero los espasmos extraños que provocaba esta canción al bailarla eran la prueba fehaciente de que pasaba por encima como un martillo neumático. 

De todas formas, por muy majara que fuera mi comportamiento durante aquellos instantes, eran toda una muestra de savoir faire y elegancia en el vestir al lado de los tres individuos que firmaban esto. Como muestra, el inquietante clip del tema, que podéis ver más abajo. Quince años después todavía llaman la atención las pintas del personal.

Y sin embargo, no es que fueran así de nacimiento, aunque cueste de creer. Como ejemplo, uno de los tres tíos que salen -el que parece una versión cyberyonqui de Blacula- era aficionado a escribir poesía, y otro de ellos tenía estudios clásicos de piano. Para que no digáis que las apariencias no engañan.

Breathe fue, tras Firestarter, el segundo gran hit mundial de The Prodigy, lanzado a finales de 1996. Alcanzó el número uno en Gran Bretaña y en Finlandia, y se coló en los puestos más altos de las listas en prácticamente todo el mundo. El impacto suficiente para que hasta yo empezara a verle alguna cosa a la música electrónica más pasada de vueltas. Eso sí, lo justo. 



Breathe (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 10 de marzo de 2011

He's On The Phone, Saint Etienne, 1996



Pues sí, incluso los más selectos gafapastas tenían su corazoncito dance. Tan sólo que, en vez de liarse con el Chimo Bayo y toda aquella murga, optaban por cosas de aspecto mucho más... selecto. Y lo más selecto, por encima de todo lo demás cuando de bailoteo discotequero se trataba, eran los Saint Etienne. 

En el fondo, he sido un poco cruel con los gafapastas tras lo anterior, al menos por esta vez. Realmente, estos británicos daban bastante clase a las pistas de baile en una época donde lo fácil era recurrir a los mixes makineros varios para hacerse con el control de buena parte del personal, para mi disgusto, por lo demás. 

De todas las canciones que lanzaron, una de las que obtuvo mayor éxito fue este He's On The Phone, que entró bastante bien en diversas listas de éxito europeas. Curiosamente, recuerdo que el álbum en el que se encontraba, el recopilatorio de singles Too Young To Die era considerado por algún compañero mío de la facultad de periodismo como una joya alternativa. Es verdad que no estaba mal, pero imaginad el efecto de dicha opinión a un tipo que se había curtido en el instituto con los Stone Roses y los Pixies...

Por cierto, He's On The Phone es una especie de triple salto mortal musical. En realidad, se trataba de un remix de otro tema lanzado poco antes también por Saint Etienne-Accident-. Pero, a su vez, Accident era una versión muy modernizada de un tema mucho más antiguo del francés Étienne Daho, el cual, por lo demás, acabaría también participando en todas las versiones posteriores.

Para que mis amiguetes gafapastis (que los tengo, y a mucha honra) se quejen...

Saint Etienne – He's On The Phone (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 8 de marzo de 2011

No nos podrán parar, Celtas Cortos, 1996





Entre mi conexión, que está hoy haciendo el burro más de lo habitual, y un servidor, que está más o menos de energía como la conexión, hoy deberé ser algo más parco de lo normal. 

Eso sí, como para compensar, os dejo con esta inyección de decibelios de la mano de los Celtas Cortos. Recuerdo que, en su conjunto, No nos podrán parar tampoco era un tema muy fuera de lo normal dentro de lo que era habitual en los Celtas. Sin embargo, todo ello quedaba compensado por su soberbia introducción en dos tiempos. Si los primeros acordes casi en clave heavy metal eran estupendos, el arranque céltico posterior no demasiado acelerado -pero a toda potencia- eran lo más cuando lo pinchaban con los bafles a tope. 

Así que lo de menos era ya ponerse a cantar la letra. Si acaso, nos regodeábamos un poco más en el estribillo. Pero, con la veintena aún en sus primeros compases, ¿quién no disfruta gritando el título de esta canción?

Por cierto, si sois de los observadores, y os gusta la historia, estáis en lo cierto. La imagen es de unos Guardias de Asalto de la República deteniendo a un anarquista. Y ya puestos, un día de éstos os explicaré una bonita historia relacionada con la Guerra Civil. Pero no ahora: me voy a dormir. Y creo que también se va a acostar la conexión. Por los pelos ha ido.

Celtas Cortos – No Nos Podran Parar (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 15 de febrero de 2011

The Riverboat Song, Ocean Colour Scene, 1996


Preparando la Píldora que tenéis delante -a estas alturas, no pensaréis que lo sé casi todo de más de casi 550 canciones- me he llevado una grata y curiosa sorpresa. Y es que parece ser que es generalmente notorio el hecho de que el peculiar ritmo de The Riverboat Song, muy rythm and blues, recuerda al de otro tema de nada menos que de 1971, Four Sticks, de los Led Zeppelin

Pues bien, ver esto y venirme a la mente haber llegado a esta misma conclusión quince años atrás, y gracias a  una casualidad, fue todo uno. Cierto día allá por mediados de los noventa estaba escuchando en el tocadiscos del comedor mi ejemplar del Led Zeppelin IV, el célebre "Zoso". Éste era uno de los últimos vinilos que había comprado pocos años atrás, ya en plena explosión del CD, y mucho antes de que resucitaran de nuevo como por arte de magia. Un álbum redondo, del que  casi se puede decir (ojo, que me la juego) que es como el marrano, del que se aprovecha prácticamente todo (hala, lo he dicho). 

De hecho, si hay en el un tema de este disco que considero un poco inferior a la media, es precisamente Four Sticks. Realmente, no es demasiado sencillo de escuchar. No obstante, aquel día, puse el álbum de corrido, ya que que mis padres debían de estar fuera. Y es que aunque eran de la época del mismo, una cosa era el Stairway To Heaven, y otra la cancioncita que comentaba más arriba en cuestión. 

Como fuera, por la noche, escuchando Radio 3 (por entonces todavía fichaba por allí con frecuencia) me encontré por primera vez con la canción de hoy. La sensación fue inicialmente extraña, como de haberla escuchado antes, casi un dejà vu. En un momento caí en la cuestión: su compás era idéntico al de aquella canción de Led Zeppelin que había pichado unas horas antes, e incluso los riffs se parecían mucho.

Lo mejor de todo: la "versión" de los Ocean Colour Screen sí que me gustaba de verdad. Hasta el punto de que incluso me hice con una copia del single. Y esta vez -los tiempos estaban cambiando- en CD, por supuesto.




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Tattva, Kula Shaker, 1996



Como es bien conocido, los Beatles -y el rock que de ellos se derivó en los sesenta y setenta- fueron los grandes inspiradores de los grupos británicos que arrollaron en las listas independientes y no tan independientes de los años noventa.

En cierto modo, las diferencias entre muchas de dichas formaciones podrían explicarse por la elección de un aspecto u otro de aquella misma polifacética fuente. Así, mientras que unos prefirieron recoger aquel estilo juvenil de los primeros Beatles -Oasis con su hit Roll With It fue la quintaesencia de ello- otros se decantaron por explorar su etapa más psicodélica.

Entre estos últimos estaban los Kula Shaker. Con una particularidad: lo suyo era el rollo indio, aquel que George Harrison había encajado en los de Liverpool y que estuvo bien presente en su repertorio entre 1966 y 1968. Incluso el curioso nombre de la banda tenía que ver con una divinidad hindú, un tal Kulashekhara.

Por si lo anterior fuera poco, incluso hicieron canciones en sánscrito... que llegaron a colocar muy arriba en las listas, para sorpresa de todo el mundo en 1996. Una de ellas, Tattva, la Píldora de hoy, alcanzó nada menos que el cuarto puesto de las listas británicas y fue la única canción de la formación en entrar en el Top 10 de las listas alternativas norteamericanas. Como particularidad, fue grabada y lanzada dos veces. La segunda, incluida en el primer LP de la banda, K, fue la que dio en el clavo.

Aquí tenéis, pues, a la enésima fusión entre la fanfarria, la pompa y la circunstancia británicas por un lado, y el misticismo hindú por el otro. Pero que nadie se espere un resultado a lo Bollywood, lleno de purpurinas y saturado de bailes con más gente que el metro en hora punta. Más bien tiene que ver con la herencia -ahí es nada- del Imperio Británico. La que dejaron los Beatles, por supuesto.

Kula Shaker – Tattva (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 31 de enero de 2011

Come Together, Cassandra Wilson y Dianne Reeves, 1996



La Píldora de hoy se la podéis agradecer a mi amigo y compañero de trabajo Albert, el mismo que no cejó hasta que el bueno de Tom Waits entró en la nómina de este blog. Por suerte para él, en esta ocasión no ha tenido que esperar tanto...

Y es que esta mañana, mientras estábamos dándole a las teclas del ordenador, se me acercó un momento y me dijo algo así como "tú que conoces a Robbie (Robertson, el líder de The Band), escucha esto". Y me puso en el Spotify una magnífica versión de su clásico The Weight -que prometo dejar por aquí en muy breve- interpretada por una cantante de jazz que yo no conocía.

Y no la conocía por pura ignorancia, las cosas como son. Porque no se trataba de una neófita, si no de toda una veterana que lleva editando álbumes desde los años ochenta. Por supuesto, me refiero a Cassandra Wilson. He de decir que, por lo menos, conmigo funciona perfectamente la máxima del "más vale tarde que nunca", así que tras escuchar su versión de The Weight, y quedar impresionado por la tremenda voz de la norteamericana, escuché un par de recomendaciones más... y luego opté por ampliar conocimientos por cuenta propia.

Y así llegué a esta gran versión del Come Together de los Beatles que grabó en 1996 con la no menos insigne Dianne Reeves. Dicho tema estaba incluido en el álbum Strawberry Fields, un proyecto que el músico y productor Bob Belden montó con varias versiones jazzísticas de canciones de los de Liverpool.

Y sin más os dejo que os sumerjáis en la interpretación doble que se marcan las dos artistas, Reeves a la izquierda y Wilson a la derecha a golpe de vozarrón y cigarrillo. Sencillamente, espectacular.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 11 de enero de 2011

Lovefool, The Cardigans, 1996


El hecho de que existan cantantes inventados por las discográficas para deleite del público infantil-adolescente-juvenil no me molesta. Antes bien, considero que cumplen su función, algo así como el fast-food del pop: insulso y con rápida sensación de hartazgo. El secreto está en dejar que fluyan por su camino, mientras que uno sigue por el suyo. Ciertamente, es una lástima que supongan una cuota radiofónica y televisiva inmensa y que plaguen los canales musicales, pero supongo que es lo que hay.

Este es el caso del ya en otra ocasión referido niño-flequillo Yastin Bíber. Es muy curioso ver como el personal -mayoritariamente femenino y adolescente- se derrite por sus casi infantiles huesos, pero eso mismo le llegó a suceder en tiempos a otros artistas de hoy mucho más renombre y alcurnia.

Lo que ya no es tan divertido es comprobar como el repertorio de estos artistas suele basarse con más frecuencia de la deseable en la vampirización de canciones mucho más respetables, y no a la manera y oficio de los DJ's, precisamente. Un ejemplo de éstos es el que escuché esta mañana por la radio de la mano del citado Bíber. Y es que me quedé con la cara de póker cuando, tras haberme marcado el objetivo de escuchar una canción suya entera por aquello de la curiosidad socio-musical, aparecieron en mitad de ésta los coros de... ¡Lovefool!. Si ya molesta algo como lo dicho más arriba viniendo de estos personajes, cuando además cogen una canción que te gusta, la cosa roza ya la indignación.

Para los pocos que no la recordéis del todo -y para los que no tengáis la edad de hacerlo-, Lovefool fue uno de los temas más radiados de 1997, e hizo mundialmente famosos a los suecos The Cardigans. Debe decirse que parte de aquella fama fue gracias a la inclusión del tema en la banda sonora del film Romeo+Julieta, la enésima adaptación cinematográfica del drama de Shakespeare.

Por mi parte, voy a intentar reproducir la canción de hoy por los auriculares unas diez veces (para empezar), a ver si se me pasa el susto de esta mañana.

The Cardigans – Lovefool (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 22 de octubre de 2010

Virtual Insanity, Jamiroquai, 1996


Una de las gracias que tiene este blog es que, con frecuencia, su responsable directo -el tipo que escribe- es interpelado directamente sobre la última o una de las últimas publicaciones. Como puede verse, aquí prácticamente se incluye todo tipo de música: desde el tema más serio hasta la frikada más sonora, desde piezas casi olvidadas hasta el hit tremendo. Curiosamente, éstos últimos suelen provocar reacciones muy encontradas.

Es el caso de la de ayer, Gloria, de Umberto Tozzi. Así, mientras que para algunos les ha supuesto ciertos (agradecidos) recuerdos, para otros ha sido poco menos que la Charanga del Tío Honorio incluida cuasi heréticamente entre otros temas cargados de mucha más... gloria. Tanto unas como otras reacciones me parecen muy divertidas, las primeras por la lógica satisfacción de retrotraer a alguien a un buen momento, y las segundas porque suelen ir acompañadas de coñas bastante guasonas en general, que suelo interpretar habitualmente como un "a bodas me convidas" para entrar al trapo.

Debo decir que, en uno de los casos de este segundo grupo (el bueno de CtrlAltSupr, pildorero de pro, in person), a las coñas umbertinas se añadió una recomendación que me sorprendió... precisamente por su ausencia hasta ahora por aquí. Jamiroquai es uno de los grupos con más éxito de largo entre los noventa y buena parte de los 2000. Y, de hecho, durante algún tiempo, lo tuve bastante a mano entre las recopilaciones varias que me montaba al efecto.

El tema más recurrente en aquellas selecciones musicales era este Virtual Insanity -por cierto, el mismo tema que me vino recomendado esta mañana-, exitazo a finales del 1996 y buena parte de 1997. Incluido en el tercer álbum de la banda, Travelling Without Moving, su estilo funky muy influenciado por el sonido de los setenta fue, claramente, todo un revulsivo para quien escribe.

Para entonces, Jamiroquai ya era un grupo muy conocido, con diversos números uno a sus espaldas, y algunos más por delante. Con todo, personalmente, la aparición de Virtual Insanity, así como más tarde, del single Deeper Underground -asociado a la banda sonora de Godzilla- supusieron los dos highlights dentro de mis gustos por estos británicos. Luego, realmente, no sé qué pasó. Poco a poco dejé de interesarme por la banda de Jay Kay, en un proceso de decadencia que culminó en el extremo de hoy. Así pues, en cierto modo, esta resurrección jamiroquaiana se la debo al bueno de Umberto Tozzi. ¿Veis como no es tan malo?

Jamiroquai – Virtual Insanity (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 21 de julio de 2010

Trash, Suede, 1996


Al llegar esta tarde a casa, mientras descargaba la mochila del despacho y aligeraba carga de los bolsillos, topé con la vista con el CD de Suede Coming Up, a punto de caerse del estante donde almacenamos una parte de los compactos -modelo Trastensson o Cacharrensson de Ikea, a saber-.

Como hacía tiempo que no lo pinchaba, en vez de reordenarlo con los demás, lo puse en el equipo de música del comedor. En un par de segundos sonaba esta magnífica canción que traemos hoy a las Píldoras, Trash. Y recordé ese mismo gesto de poner aquel mismo CD algo menos de catorce años atrás... entonces en el equipo de mi padre.

Para septiembre de 1996 -lo recuerdo porque por entonces mi hermana me regaló para mi cumpleaños otro disco de aspecto parecido y de apenas una semana de vida, el Bilingual de los Pet Shop Boys, que ya recuperaremos en otro momento- me hice con el también muy reciente Coming Up de los Suede, prestado por un amigo. Entonces no había Spotify, y la descarga de música aún se realizaba por el sistema radio-cassette (es decir, sonaba la radio y le dabas al REC del cassette). Los préstamos eran una forma habitual de intercambio musical... por breve tiempo, el justo para grabarte el disco si molaba. Tu amigo, de lo contrario, podía dejar de serlo.

Aquella primera escucha fue un puntazo. Era el mismo Suede estupendo de su primer disco, pero más glamuroso y Bowie que nunca. Era difícil no quedarse enganchado ya desde los primeros acordes de Trash, la canción que abría el disco... así que, en vez de grabármelo, directamente me lo compré. Y, durante muchos días, fue reiteradamente pasado por el equipo de música familiar -junto al Bilingual, no menos repetido. Por suerte, ninguno de los dos discos era demasiado pasado de rosca, para la tranquilidad familiar.

Todavía hoy almaceno los dos discos juntos.

Suede – Trash (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 7 de junio de 2010

Woman, Neneh Cherry, 1996


Seguir los siempre truculentos y excesivos sucesos de los noticieros da normalmente grima -en parte por el detestable peso que los editores les dan, según el cual, este país estaría al borde del colapso civil- pero últimamente, un poco más que de costumbre. Desde hace varios días, las noticias sobre maltratos y sobre mujeres víctimas de sus parejas (por llamarlas así) o ex parejas se han multiplicado. No creo que se trate sólo de la imbecilidad morbosa de los editores, no esta vez.

Vivimos tiempos difíciles, todos, incluido quien escribe, por supuesto. Sin embargo, hasta en la dificultad hay niveles. Para algunas mujeres, estos niveles serían equiparables al del noveno y último del infierno de Dante. O a todos juntos.

Con frecuencia, se suele escuchar que se trata de un problema que afecta sobre todo a extranjeros. Personalmente, estoy convencido de que en nada depende de color, credo o pasaporte. En todo caso, como mucho, depende de los colores (de la falta de ellos) que van del gris de cinco euros al lila de quinientos; del credo que nos leyó el notario cuando creímos obtener la casa por regalo, o de ese pasaporte con forma de Visa o Mastercard.

Una cosa sí que quiero dejar clara, que creo que ya mencioné en alguna Píldora anterior aunque de forma menos directa. Hoy cargaré más las tintas. El maltratador es la parte débil de la pareja. Es el que necesita a alguien dubitativo a su lado para poder creer que es algo más que un mero hijo de puta fracasado. Lo bueno que tienen estos débiles es que es muy sencillo pararles los pies. Cualquier manifestación abierta en su contra, cualquier enfrentamiento donde interprete que no es más que el desgraciado que realmente es, acabará con él. Sólo es necesario hacer acopio de valor, con ayuda si es menester, y será historia.

Y, con el tiempo, ni eso.

Neneh Cherry – Woman (por Spotify)

Por cierto, el tema, lanzado en 1996 por la sueca Neneh Cherry, iba incluido en su tercer LP Man. Se convirtió en todo un éxito mundial, y llegó a alcanzar el puesto número 9 en el Reino Unido. Y no os dejéis engañar por el vídeo: el maltratador siempre pierde...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 6 de febrero de 2010

I Will Survive, Cake, 1996



Ciertamente, para más de uno, la eleccion de hoy puede resultar atípica. Si hay una interpretación del celebérrimo I Will Survive que corresponda casi por derecho propio a alguien, esa no es otra que la diva Gloria Gaynor. Sin embargo, llevo escuchando esta versión desde que salió en 1978, cuando no levantaba un metro de altura: así que hoy me apetecía marcarme alguna variación.

Y de todas ellas, que las hay, y muchas, me quedo sin lugar a dudas  con la que los norteamericanos Cake lanzaron con bastante éxito en 1996 . De hecho, a todos los que os atraiga algo la música indie, seguro que la conocéis. En cuanto a los demás... bueno, he aquí un servicio más de las Píldoras. Y como siempre, gratis.

La verdad es que sería casi imposible adivinar un viejo hit disco de los setenta a partir de la versión del grupo californiano, incluido en su LP Fashion Nugget. Así, el ritmo discotequero y el toque soul de 1978 se transformaron en una cadencia lenta más funky pero a la vez muy underground. Por su parte, la voz potente de Gloria Gaynor fue sustituida por la más oscura y casi cansada de John McCrea, perfectamente adaptada a su versión. Para acabar de marcar distancias, se introdujo una trompeta que le daba un aire jazz al conjunto.

Francamente, tras los años, casi me quedo con la adaptación del tema que hoy traigo a las Píldoras. Un gusto que, además de con varios amiguetes, comparto con un grupo de personas de lo más peculiar, y con el que me ligan más bien pocas cosas en común. Si hay una afición bronca en el mundo del fúrgol -perdón, fúmbor- es la turca. Un estadio de aquel país es casi como dejar a cincuenta mil hooligans borrachos campar por sus reales durante dos o tres horas.

Pues bien, resulta que -no lo sabía- cada vez que el Galatasaray turco, equipo de Estambul, marca un tanto, ponen esta canción por megafonía. La información me ha dejado tan sorprendido, que aún no he reaccionado por completo. Cuando lo haga, tal vez me vuelva a los brazos de la Gaynor...


Cake – I Will Survive (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tonight, Tonight, The Smashing Pumpkins, 1996


La forma en que conocí a la canción Píldora de hoy es un tanto curiosa, y se relaciona más con el gusto por el cine que con otra cosa. Más o menos a principios del verano de 1996 estaba en casa de mis padres cuando crucé el comedor. La tele estaba puesta, pero por algún motivo extraño, sin volumen (más aún cuando, de hecho, siempre la veíamos en el aparato de la salita). Al pasar por delante, vi unas imágenes que inmediatamente asocié a la famosa película de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902), esa tan antigua en la que un cohete en forma de supositorio rechoncho acaba en el ojo de nuestro satélite.

La imagen no me llamó la atención en un principio, pero al segundo giré la cabeza ¿estaba en color? En 1902 aún ni se soñaba con este efecto en el cine, pero algunos años antes de 1996 había existido una polémica sobre el color artificial en algunos clásicos como Casablanca (1942) o El Halcón Maltés (1941) y quería saber si también se habían atrevido con el filme de Méliès.

Por suerte no. Rápidamente desestimé la anterior posibilidad cuando en plena filmacion apareció un tipo en primer plano cantando con chistera. Entonces caí en que tal vez la imagen no era sin sonido, sinó que la tele no lo tenía subido. Y ya puestos, le di al volumen. En diez segundos me enganchó la canción, en pleno estribillo a ritmo de redoble de tambor, y sólo entonces le empecé a ver la gracia al vídeo. Hoy me parece realmente muy bueno, dicho queda.

Tonigh, Tonight se lanzó como cuarto single del álbum Mellon Collie And The Infinite Sadness (de octubre del 95) el 15 de abril de 1996, e inmediatamente se colocó en los puestos más altos de las diferentes listas de éxitos internacionales. En este sentido, consolidó aún más el éxito de una banda que entonces ya era tremendamente conocida: por esta época, más o menos, aparecieron Los Simpson, un auténtico indicador de la fama en Estados Unidos.

Sin más, os dejo recodar el tema Píldora de hoy.

The Smashing Pumpkins – Tonight, Tonight (por Spotify)

Y el estupendo vídeo, realmente a lo Méliès. Por cierto, que por esta época se rodaba en el mismo lugar Titanic, y el director tuvo serios problemas para disponer de ropas de época...




Hasta la próxima.