
Para los tíos que no somos fans impenitentes de Seal, lo menos que podemos hacer es reconocerle dos méritos. El primero es haberse asociado a Heidi Klum, la segunda fémina más buena del mundo en premio concedido ex aequo junto a nombres como Eva Herzigova, Charlize Theron y otras alegrías por el estilo.
El segundo mérito, que concierne más al asunto que mueve este blog, es firmar un pedazo de álbum como Crazy, lanzado en el ya lejano 1991. Aquel disco, un magnífico ejemplo de como el pop más comercial podía ser de enorme calidad, incluía como tema principal al homónimo que traemos hoy por aquí.
Crazy -el tema- fue lanzado, de hecho, a finales de 1990 como avance del LP, el cual apareció algo más de medio año después. Técnicamente, se trataba del primer single de la carrera de Seal, y no le fue nada mal: consiguió situarse en el segundo puesto británico y séptimo estadounidense, amén de alcanzar el número uno en países como Holanda, Suecia o Suiza. Tal éxito allanó el camino al álbum, que inmediatamente después de editarse conquistó el número uno británico.
De todas formas, tamaño inicio de carrera tenía una pequeña trampa. Seal, a finales de 1990, no era un completo desconocido. ¿Recordáis aquel Killer con el que Adamski inundó las pistas de inicios de los noventa? Pues era Seal quien le puso la voz... Por si no os acordáis de ello, echad un vistazo al clip en cuestión, y ya veréis de quien era la cabeza giratoria que sale cantando.
Así que el hombre tenía el camino bastante allanado a la hora de iniciar su carrera en solitario. Y le fue bien, vaya si le fue bien al pájaro. Y no estoy pensando, por supuesto, sólo en la cantidad de discos de oro y platino que atesoró durante los veinte años siguientes, hasta el presente. Eso sí, que chinche y rabie: como todos los que andamos en compañía sabemos, sólo se quedó con la segunda maciza más buena del mundo.
El segundo mérito, que concierne más al asunto que mueve este blog, es firmar un pedazo de álbum como Crazy, lanzado en el ya lejano 1991. Aquel disco, un magnífico ejemplo de como el pop más comercial podía ser de enorme calidad, incluía como tema principal al homónimo que traemos hoy por aquí.
Crazy -el tema- fue lanzado, de hecho, a finales de 1990 como avance del LP, el cual apareció algo más de medio año después. Técnicamente, se trataba del primer single de la carrera de Seal, y no le fue nada mal: consiguió situarse en el segundo puesto británico y séptimo estadounidense, amén de alcanzar el número uno en países como Holanda, Suecia o Suiza. Tal éxito allanó el camino al álbum, que inmediatamente después de editarse conquistó el número uno británico.
De todas formas, tamaño inicio de carrera tenía una pequeña trampa. Seal, a finales de 1990, no era un completo desconocido. ¿Recordáis aquel Killer con el que Adamski inundó las pistas de inicios de los noventa? Pues era Seal quien le puso la voz... Por si no os acordáis de ello, echad un vistazo al clip en cuestión, y ya veréis de quien era la cabeza giratoria que sale cantando.
Así que el hombre tenía el camino bastante allanado a la hora de iniciar su carrera en solitario. Y le fue bien, vaya si le fue bien al pájaro. Y no estoy pensando, por supuesto, sólo en la cantidad de discos de oro y platino que atesoró durante los veinte años siguientes, hasta el presente. Eso sí, que chinche y rabie: como todos los que andamos en compañía sabemos, sólo se quedó con la segunda maciza más buena del mundo.
Seal – Crazy (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.



