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Música para un sábado noche... de hace treinta y tantos años, por supuesto. Los responsables de esto: un grupo de cantantes y un bailarín casi con tics nerviosos, procedentes del Caribe, pero reclutados en suelo alemán. Por supuesto, eran los Boney M.
Durante la segunda mitad de los setenta, la lista de hits que este elenco llevó al éxito en Europa fue más que notable, todos ellos bien recordados por los parroquianos de entonces, y mejor sabidos por los que vinieron después. Éstos éxitos iban desde Daddy Cool hasta Rasputin, pasando por el único salmo (que yo sepa) convertido en éxito disco (The Rivers of Babylon) o incluso la aún mayor extravagancia de un tema -del todo olvidable- dedicado al más célebre prófugo español del tardofranquismo, nada menos que El Lute.
Uno de aquellos hits fue el que traemos aquí hoy. Posiblemente, y aunque llegó al Top Ten, Belfast no sea la canción más conocida de aquella lista, pero personalmente siempre me pareció la más aceptable de todas. Además, tenía la peculiaridad de llevar implícito un cierto mensaje político (completamente aplastado por las bolas brillantes y los pantalones de campana de las pistas de baile) dedicado al conflicto de Irlanda del Norte.
El grupo fue, ante todo, la creación de un productor alemán, Frank Farian. Éste había lanzado a finales del 74 un single con músicos de estudio y que tuvo cierto éxito, bajo el pseudónimo , precisamente, de "Boney M.". Para las apariciones en televisión, reclutó a personal a través de una agencia de modelos, con cuidado de que supieran cantar. El experimento funcionó, y en breve, los ahora ya reales Boney M. estuvieron en disposición de grabar su primer álbum en 1976. Es menester decir que, al menos, Boney M. eran intérpretes reales: el propio Farian sería el responsable, años después, del tremendo engaño que fue Milli Vanilli, y que acabó como el rosario de la aurora.
Y puestos a cerrar con curiosidades, ¿sabíais que, por lo visto, se llegó a decir que su célebre saltimbanqui-bailarín Bobby Farrell había vivido en la muy gallega villa de Taboada? Y todo porque quien vivía allí era otro tipo que afirmaba -sin ser verdad- haber formado parte del grupo. Qué cosas...
Durante la segunda mitad de los setenta, la lista de hits que este elenco llevó al éxito en Europa fue más que notable, todos ellos bien recordados por los parroquianos de entonces, y mejor sabidos por los que vinieron después. Éstos éxitos iban desde Daddy Cool hasta Rasputin, pasando por el único salmo (que yo sepa) convertido en éxito disco (The Rivers of Babylon) o incluso la aún mayor extravagancia de un tema -del todo olvidable- dedicado al más célebre prófugo español del tardofranquismo, nada menos que El Lute.
Uno de aquellos hits fue el que traemos aquí hoy. Posiblemente, y aunque llegó al Top Ten, Belfast no sea la canción más conocida de aquella lista, pero personalmente siempre me pareció la más aceptable de todas. Además, tenía la peculiaridad de llevar implícito un cierto mensaje político (completamente aplastado por las bolas brillantes y los pantalones de campana de las pistas de baile) dedicado al conflicto de Irlanda del Norte.
El grupo fue, ante todo, la creación de un productor alemán, Frank Farian. Éste había lanzado a finales del 74 un single con músicos de estudio y que tuvo cierto éxito, bajo el pseudónimo , precisamente, de "Boney M.". Para las apariciones en televisión, reclutó a personal a través de una agencia de modelos, con cuidado de que supieran cantar. El experimento funcionó, y en breve, los ahora ya reales Boney M. estuvieron en disposición de grabar su primer álbum en 1976. Es menester decir que, al menos, Boney M. eran intérpretes reales: el propio Farian sería el responsable, años después, del tremendo engaño que fue Milli Vanilli, y que acabó como el rosario de la aurora.
Y puestos a cerrar con curiosidades, ¿sabíais que, por lo visto, se llegó a decir que su célebre saltimbanqui-bailarín Bobby Farrell había vivido en la muy gallega villa de Taboada? Y todo porque quien vivía allí era otro tipo que afirmaba -sin ser verdad- haber formado parte del grupo. Qué cosas...
Hasta la próxima.