Seguimos en la estela del pop más amable de los sesenta, iniciada ayer mismo con Dusty Springfield, y hoy de la mano de otro de los grandes de la década, Gene Pitney. Si Son Of A Preacher Man era un tema muy americano en voz de una británica, el de hoy puede decirse que es exactamente al revés, una canción con un marcado aire british interpretado por un artista 100% Made In USA.
Al igual que Dusty, la biografía de Pitney no era la propia que su imagen absolutamente pulida puede dar a entender. Si bien no fue un activista tan marcado como la londinense, su carrera no era la de una mera voz muy peculiar. Ciertamente, comenzó como intérprete en el universo de bustos cantantes repeinados con que la industria norteamericana pretendió domesticar el rock and roll justo antes de la llegada de los Beatles.
Sin embargo, al igual que otro de aquellos "rockeros" de cartón-piedra, Neil Sedaka, Gene Pitney no sólo interpretaba, si no que también componía hits para otros de su misma escuela. De hecho, en cierto momento, uno de sus singles se quedó a las puertas del número uno ¡porque lo ocupaba He's A Rebel, una canción interpretada por The Crystals y compuesta por él mismo!
También puso voz a algunos temas para grandes películas, como Ciudad sin piedad, con Kirk Douglas, o la mismísima El hombre que mató a Liberty Valance, dirigida por John Ford, y con John Wayne, James Stewart y Lee Marvin (de próxima aparición en las Píldoras, ya podéis ir buscando...) en su formidable reparto.
A finales de los sesenta, había trasladado su principal atención al otro lado del Atlántico. Entre otras proezas atípicas para un norteamericano, fue finalista dos veces en el festival de Sanremo. Y regularmente fue obteniendo singles de éxito hasta bien entrados los setenta. El principal de ellos fue, sin duda alguna, este Something's Gotten Hold Of My Heart, que llegó al número 5 en 1967, e inmediatamente comenzaría a ser múltiplemente versionado.
Aunque lo mejor de esta canción fue su epílogo. En 1989, Marc Almond, el antiguo componente de los Soft Cell -"¡Tainted Love, oooooohhh, tan, tan!"- versionó el tema y para ello se hizo acompañar del mismo Gene Pitney. El efecto fue espectacular en las Islas, y esta vez la canción se hizo con el número uno absoluto. Ironías del destino: fue el único en toda la carrera del norteamericano como intérprete. Pero al final, ya se sabe: más vale tarde que nunca.
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.
