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sábado, 6 de octubre de 2012

Pacto entre caballeros, Joaquín Sabina, 1987


"¡¡¡Mucha, mucha, policía, mucha, mucha, policía!!!" es el inefable grito de guerra con el que se berreaba en cualquier lugar el final de uno de los temas más brillantes de Joaquín Sabina. Eso sí, en su modo "canalla de barrio", bien distinto al otro melancólico e intimista. 

Poca cosa puede decirse de esta canción, en la que se cuenta el supuesto encontronazo entre el cantautor y tres delincuentes navajeros armados con un pincho de cocina e interesados en su cartera y su peluco marca Omega. Tras darse cuenta el trío de a quién estaban atracando -para entonces, Sabina ya era una celebridad- decidieron llevárselo de juerga por los tugurios de Madrid, puticlub incluido. 

Naturalmente, el mismo Sabina ha sido preguntado numerosas veces por la veracidad de esta historia. Por lo visto, no sólo fue real, si no que explica que en una misma semana le sucedieron dos percances parecidos, los cuales fusionó en una misma historia para la canción. Eso sí, el final era inventado. Ni hubo asalto a un chalet de un millonario, ni en la puerta les esperó la policía. Pero no me digáis que nunca ha sido más auténtico aquello de que "si non é vero, é ben trovato". 

La canción de hoy nunca llegó a ser single, aunque fue muy radiada e impulsó enormemente a aquel pedazo de disco que fue Hotel Dulce Hotel. A la postre, terminaría siendo una de las piezas más imprescindibles del ubetense. 

Y nada más, os dejo ya que coreéis a gusto aquella gran cantidad de policía. 




Hasta la próxima. 

martes, 6 de octubre de 2009

El blues de lo que pasa en mi escalera, Joaquín Sabina, 1994


El de hoy tal vez no sea ni el mejor ni el más emblemático tema de Joaquín Sabina, pero desde luego es el que más puse durante la década de los noventa, y eso que a finales de la misma salió aquella joya de los 19 días y 500 noches.

La Píldora de hoy es un poco anterior, de 1994, perteneciente al disco Esta boca es mía. Se trata de un tema muy rockero, cantado por Sabina con desparpajo y muy al estilo de su "primo" Rosendo, el cual, por cierto, acaba acompañando al cantautor en la gran coda del final.
Pero lo mejor es la letra, como siempre con Sabina. Trata de tres supuestos compañeros suyos de la escuela: el listo, el tonto, y la maciza. Y lo mejor, el destino de cada uno. El listo, una auténtica eminencia, acaba siendo un fracasado por creer siempre en la utopía. El tonto, termina siendo diputado, de hecho, ministro. Y la maciza, que "siempre llevó bajo la falda una claculadora...", bueno, os dejo que adivinéis su destino.
Por cierto, el vídeoclip, por la evidentísima falta de presupuesto, es al punto de los más surrealistas que nunca he visto. Aparte de los efectos de colores, más que discutibles, mezcla imágenes de conciertos en plan heavy metal con... ¡imágenes montadas sacadas de otro vídeo anterior, el de la canción Así estoy yo, de 1987! Además, es que ni pegan: las imágenes están pensadas para una balada lenta, y como tales son cadenciosas, casi taciturnas. Ideales para acompañar una canción donde Sabina se pone a emular y a acompañar a Rosendo... raro, raro, raro.

Así que he decidido obviar tamaño engendro para poner a Sabina en acción sobre el escenario. Aunque sea a golpe de play back y sin su primo Rosendo al lado.
Pero, como sea, aquí os dejo con El blues de lo que pasa en mi escalera, parte de la banda sonora de mis noventas.




Hasta la próxima.