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jueves, 22 de octubre de 2009

Never Marry A Railroad Man, Shocking Blue, 1970


Parece que, últimamente, la compañía Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados (coloquialmente llamada por todos RENFE) ha vuelto a las andadas. Esta semana, con el mal tiempo, se ha retrocedido a lo peor de los años 2006 y 2007, cuando incluso hubo que detener el servicio de una de las líneas más transitadas de España, la C2 Sur de Cercanías Barcelona, para poder arreglarlo... o al menos para salir del paso.

Las causas de los problemas de esta semana han sido diversas, incluso un suicidio, pero el percance de hoy ha sido el mejor de todos. Sencillamente, el tren se ha quedado sin luz. Parado, y a oscuras. Esto, por otra parte, me ha dado la satisfacción personal de ratificar mi vieja teoría según la cual, cuando llueve, la catenaria debe de encogerse. Al menos, no son de madera, que algo es algo.

Tras tres cuartos de hora detenidos en el apeadero de Castelldefels Platja, y un acojonante mensaje del conductor al cabo de ese rato ("la electricidad se ha
reconciliado, pero aún tenemos que esperar a que nos den paso"), nos han acabado pasando a un tren de media distancia, para consternación de sus viajeros que han comprobado como su caro billete semidirecto se convertía en papel mojado al parar el tren en todas las estaciones. Y es que supongo que, a pesar de la elocuencia del conductor, la electricidad no se había reconciliado del todo...

Como sea, tras dos horas y pico, ya estoy en casa y al pie del cañón. Y pocas veces una Píldora ha ido tan bien al tema del post. Esta pequeña joyita pop del grupo holandés Shocking Blue,
uno de los temas que más le gustaban por aquel 1970 a mi padre (más que su otro hit mejor conocido, Venus, ya sabéis, "shis garet, mai beibe shis garet..."), nos aconseja que no nos casemos con un agente ferroviario. Consejo que suscribo plenamente, ya que si lo hacéis, cualquier día de éstos, en pleno motín, tendréis que pasar a visitarlo a un hospital.

Ah, y para acabar, un mensaje cívico. Por la C2 Sur no acostumbran a pasar picas en las horas punta, como mínimo. Por supuesto, esto lo digo para que seáis usuarios responsables del tren, y paguéis voluntariamente vuestros billetes. En el siglo XXI, los trenes son puntuales, y las personas debemos corresponder con sentido cívico.





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.