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martes, 24 de agosto de 2010

Paranoid, Black Sabbath, 1970


Hacía tiempo que por estos pagos no olía a gasolina... bien, vamos a remediarlo poniéndonos en las antípodas respecto al tema de ayer. Para ello, nos serviremos de uno de los más grandes -y potentes- clásicos del heavy metal, nada menos que de 1970. ¡Guitarras arriba pues!

Como en todos los estilos, es muy difícil determinar qué canción fue la pionera o la primera también en el rock duro o el heavy. Para algunos, el abuelo fue aquel You Really Got Me que lanzaron al estrellato a los Kinks en 1964. Otros, más puristas, ponen a Jimi Hendrix como precursor del guitarreo metalero. Hay, incluso, quien ve el principio de todo nada menos que en los Beatles, cuando se marcaron aquella salvajada (que lo era de verdad) de Helter Skelter ya en 1968.

Y no hemos mencionado todavía ni a Steppenwolf ¡ni a Led Zeppelin! Sin embargo, siempre he creído que Paranoid fue la primera canción heavy (o de las primerísimas, por ahí andaría Black Night de los Deep Purple) no sólo por sonido, si no incluso por actitud, ya desligada totalmente de los virtuosismos blueseros de Hendrix, Clapton y compañía. Y, de paso, puso a los Black Sabbath para siempre en la Pléyade de todo jevi que se preciara de serlo. Incluyendo, por supuesto, a su líder, uno de los tipos más inclasificables de la historia del rock, Ozzy Osbourne.

Como ha sucedido como tantos otros temazos, Paranoid tardó muy poco tiempo en escribirse, apenas veinte minutos. Una pequeña inversión de tiempo... más que bien recompensada: acabó nada menos que en el cuarto puesto en Gran Bretaña, y llegó a coronar las listas alemanas el mismo año que por aquí sonaba aquello de Un rayo de sol (aquí he sido muy injusto: por ahí fuera también se hicieron perlas como In The Summertime, de Mungo Jerry, no muy alejada de la canción de los Diablos en todos los aspectos)

Como sea, viendo el clip, es fácil reconocer los tics que los muchachos de barrio -heavys o no- de los siguientes veintitantos años repetiríamos de forma instintiva cada vez que sonaba algo potentillo: meneo afirmativo de cabeza ad infinitum, más meneo de melenas (en función de las disponibilidades capilares) y pose a medio camino entre velocidad y pasotismo. Ah, y ese air guitar eterno... pero, claro, los muchachos del vídeo, al menos, las guitarras, las tenían.

Black Sabbath – Paranoid
(por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.