De este tema se podría hacer una tesis sólo a partir de las experiencias de todo el mundo al escucharlo: personalmente, creo que es una de las baladas más conmovedoras de los últimos cincuenta años, y en la versión de Sinnead O'Connor, muy superior a cualquier interpretación que jamás grabara su autor, Prince.
Así que hoy casi no importunaré con texto; es mejor limitarse a escucharlo y cerrar los ojos, mejor en compañía. Porque, posiblemente, es uno de los mejores temas para un día de San Valentín. Y aquí, a diferencia de en el Corte Inglés, no cobramos nada por celebrarlo. Que lo disfrutéis tanto como yo.
