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jueves, 31 de diciembre de 2015

Hay que venir al sur, Raffaella Carrà, 1978




Termina 2015, un año algo demasiado corto en Píldoras (ah, la terrible limitación de 24 horas del día) pero nunca abandonadas: aquí estamos para despedir el año e iniciar uno nuevo. En el que quiero -otra vez- incrementar el número de publicaciones en la medida de lo posible, e igualar la diversión a la hora de escribirlas. Querer es poder, dicen. El que lo dijo vivía en una jornada de 27 horas al menos. 

Como sea, ahí queda por escrito. Dentro de doce meses veremos si esta vez ha habido más palabra por parte de quien escribe. De momento, no me quiero ir de este año sin pasar por caja, y lo hago con una de esas canciones de fiesta de fin de año, por supuesto. Lo malo es que quién pasó sus primeros fines de año frente a una tele en los setenta y a principios de los ochenta, tiene un criterio bastante panderetero, básico y, para qué negarlo, typical Spanish. 

Así que la cosa volvía a andar entre Boney M, Raffaella Carrà o ABBA. También estaba Bertín Osborne o El Puma, pero incluso uno tiene sus límites. Al final, ha ganado Raffaella. ¿Por qué? Ni idea. Pero oye, eso de venir al sur a hacer depénde de qué cosas siempre tiene su gracia. Especialmente si eres del sur (del norte del sur, sí, pero tampoco vamos a andar ahora con geografías complicadas). Además, en Nochevieja esta publi siempre sube la moral trescientos puntos en plena efervescencia cubatera. Aunque se esté fuera de mercado y sólo se salga por ahí a mover... pues eso, el cubata.  

No os descubriré musicalmente nada de una canción que habéis escuchado seguro cientos de veces, y que es para lo que es. Así que me dedicaré tan sólo a desearos un gran año 2016, y a deciros que tranquilos, que hayan más o hayan menos píldoras, siempre habrá alguna para pasar el rato a golpe de música.

Y por supuesto, si además, sois del sur como yo (o del norte del sur. etc.), pues que se nos note, que somos los mejores.  

¡FELIZ AÑO 2016, PILDORER@S!




Hasta la próxima. 


jueves, 19 de junio de 2014

Rey Sol, Vetusta Morla, 2008


Diciembre de 1683, palacio de Versalles. El hijo de Luis XIV, rey de Francia por la Gracia de Dios y Rey Sol por la de sus ejércitos, había tenido descendencia por segunda vez. Versalles aún estaba casi recién estrenado como sede real -de hecho, el edificio aún no estaba terminado del todo- y el nacimiento del nuevo nieto real era todo un acontecimiento. Recibió el nombre de Felipe y el título de Duque de Anjou, uno de los más distinguididos del reino.

 Diecisiete años más tarde, en aquel mismo edificio que le vio nacer, Anjou fue proclamado rey de la monarquía hispánica, en virtud de las artimañas de su borbónico abuelo y de la última decisión de su tío abuelo, Carlos II, el llamado Hechizado y último, estéril y degenerado Austria. Bajo el título real de Felipe V, marchó hacia sus nuevos dominios, imbuido del espíritu que su abuelo Luis le había inculcado. Un espíritu -el del apócrifo pero versemblante "l'État c'est moi"- que pronto se traduciría en una forma de gobernar inusual al sur de los Pirineos.

 Damos otro salto en el tiempo. 1714. Ni sus parientes los Austrias, ni Inglaterra, ni algunos de sus súbditos peninsulares habían aceptado al nuevo monarca: unos por intereses dinásticos, otros por estrategia política, otros por miedo a la pérdida de los privilegios de su tierra. La guerra fue dura: finalmente, tras el abandono de los Habsburgo y de los ingleses, y la caída de Aragón y de Valencia, Cataluña se quedó sola ante el ya no tan nuevo monarca. Y dividida: la alta aristocracia estaba dispuesta mayoritariamente a acordar la rendición, a diferencia de parte de la baja nobleza y de la burguesía. Como siempre, en ambos bandos, el pueblo sería la carne de cañón, de forma más o menos convencida. Hay que decir, no obstante, que no hay nada como unos cañonazos sobre la casa de alguien para convencerle de quién es su enemigo en aquel momento. 

Hasta que el 11 de septiembre, Barcelona cayó ante los ejércitos combinados de Felipe y de su abuelo el Rey Sol. Éstos representaban la nueva forma de gobernar, el despotismo ilustrado. Que ilustrado lo sería más o menos según la ocasión, pero que déspota nunca dejó de serlo. La represión fue terrible, y muy siniestramente moderna. Con los años, se aflojó el nudo económico (al fin y al cabo, hay que estar bien con las élites locales) pero el político y cultural, no. Tampoco es que a la mayoría de gente de a pie le importara demasiado: en toda la península ibérica habrá que esperar al siglo XIX para que los sentimientos nacionales afloren entre las capas ricas y las ilustradas, y al XX entre todas las demás.

 Lo que no cambiaba era la dinastía reinante. Motines, revoluciones, dinastías extranjeras, repúblicas, guerras civiles y dictaduras parecían estar a punto de ponerle el definitivo punto y final... pero que nunca pasó de punto y seguido. Siempre volvían. Es verdad que hacia el final, terminó adaptándose a los nuevos tiempos. Y, mientras hubo dinero, incluso recibiendo el afecto popular. Este país es agradecido y lo perdona todo con la barriga llena.

 Nos acercamos al final: llegamos ya al presente. Hoy las barrigas no estan tan llenas y, por extensión, no se perdona ya todo, ni siquiera las campechanas borbonadas, que no son patrimonio exclusivo juancarlista como se pudiera pensar. Mientras que por doquier renacen republicanos ante los escándalos y el descrédito real, muchos descendientes de los derrotados en 1714 -entre los que hay también descendientes de los vencedores, esto es Cataluña- están dispuestos a recuperar su antigua condición de estado.

Por ironías del destino, exactamente 300 años después, el desafío lo tiene el siguiente Felipe de la regia lista. Con la diferencia de que tanto su presencia en el trono como su reinado sobre todos los territorios de la vieja monarquía hispánica ya no serán responsabilidad y quehacer de un Rey Sol. Lo serán -lo deberán ser- únicamente de la irresistible voluntad del pueblo. 

Sin ella, no será rey por mucha corona que ciña. 




 Hasta la próxima.

martes, 15 de abril de 2014

La Caza, Juan y Júnior, 1967


A ver: no es que haya sido ni lejanamente el santo de mi devoción musical, pero es indiscutible que este tipo ha formado parte de la historia del pop español de manera absolutamente central. Así que, qué menos que dedicar unas breves líneas a la noticia luctuosa del día: el fallecimiento de Antonio Morales, ese Júnior que, para su desgracia final, ha aparecido hoy descrito en más de un lugar como "el viudo de Rocío Dúrcal". Hay que joderse, hacer lo que se hace para acabar como "consorte de", así, como un Duque de Edimburgo cualquiera. 

Y es que alguien que nace en las Filipinas ocupadas por los japoneses (aquellas en las que el célebre matón de MacArthur prometió y cumplió que volvería) ya tiene como poco algo que contar. En su caso, lo que acabaría contando fue el participar en el epicentro de la naciente escena rock española de los años sesenta. 

Y qué epicentro: estuvo en Los Pekenikes, seguramente la mejor banda instrumental que hayan tenido las listas de éxitos de este país. De ahí saltó, sustituido por el que en muy breve sería su alter ego, Juan Pardo, a Los Brincos, algo así como los Beatles autóctonos del momento. Allí ya coincidiría con Pardo... y con él se marcharía en 1967 para fundar un dúo que, en apenas dos años y seis singles, llegaría a ser tan recordado como los propios Brincos. 

La Caza fue, precisamente, su debut como pareja musical. Con un pop amable e intrascendente, pero casi perfecto, muy bien trabajado, se alzaría hasta el número uno en mayo de aquel mismo año, compitiendo -y venciendo- a sus antiguos compañeros, que, a pesar de todo, se mantendrían también entre los primeros puestos de las listas. 

Sin más, aquí os quedáis con este modesto, pero merecido homenaje al bueno de Júnior, el que tal vez estuvo mucho tiempo a la sombra de Rocío Dúrcal, de Juan Pardo, incluso, pero que, desde luego... estuvo. 




Hasta la próxima. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Entre dos aguas, Paco de Lucía, 1973


Un buen amigo, Salva, miembro de los Kill Me Later, comentaba en su muro de Facebook hace unas horas que hoy sería un día en el que todo quisque sería fan de Paco de Lucía "de toda la vida". Naturalmente, con la ironía que cabe suponer: la gran mayoría apenas habrán escuchado Entre dos aguas por la tele, puede que incluso tan sólo parcialmente en un fugaz zapping. Y muy pocos, muy muy pocos, habrán escuchado un álbum entero del algecireño. 

No me da vergüenza admitir que yo estoy entre estos últimos. Tampoco descubro nada a nadie: más de una vez, y de dos, he dejado constancia que un servidor, para ser descendiente directo de cordobeses, tiene muy poco -hasta el día de hoy- del duende flamenco. Cuatro palmas más o menos acompasadas, y a otra cosa, mariposa.  

Pero más allá de que apenas haya pasado del tema de hoy de Paco de Lucía  (y de alguna interpretación del no menos glorioso Concierto de Aranjuez) al César lo que es del César. Es el puto amo de la guitarra española, el que le ha sacado los colores como ha querido. De haber sido anglosajón y eléctrico, este tío hubiera sido Jimi Hendrix. 

Así que aquí os dejo con su más memorable e inolvidable pieza. Venga, y esta vez, la escucháis entera si no lo habéis hecho hasta ahora.



Hasta la próxima. 


viernes, 21 de febrero de 2014

Cantares, Joan Manuel Serrat, 1969


Este 2014 tiene muchas lecturas propias. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa: VI Año de la Gran Crisis; III y Penúltimo Triunfal Mariano; por ende, también III del Malestar Intestinal Oposicional; y Enésimo (y lo que te rondaré morena) de la Santa Cofradía del Sobre Marrón. Para algunos, es casi el Año -I de la III República, mientras que para otros, es ya prácticamente el de la Indepe en conmemoración de otro 14, aquél mucho más funesto si cabe, de pólvora, casacas, largos pelucones y decretos ominosos.

Pero también es el año que hace 75 de aquel 1939 que detuvo el reloj de España más de 20 años en lo económico y 40 en lo social. Un año donde sí hubo vencedores y vencidos, estos últimos con alevosía y a menudo con nocturnidad, especialmente si los llevaban a pasear.

Entre los vencidos hubo de todo. Soldados, obreros, viudas, niños, pero también ministros y generales, hombres de ciencia y escritores. Uno de estos últimos, que apenas sobrevivió para cruzar la frontera, fue uno de los grandes poetas españoles de todos los tiempos, Antonio Machado. Justo mañana se cumplen 75 años de su fallecimiento. Hay que decir que, al menos, aquel anciano cuya familia había quedado como casi todas dividida -su hermano Manuel, también poeta, estaba con los vencedores- no llegó a ver el final de la guerra y la desaparición definitiva (ya cantada) de su República.

Así que qué mejor homenaje que uno de sus más inmortales poemas en boca del mayor cantautor en castellano del siglo XX, en mi opinión. Cantares, en la versión que interpretó el del Poble Sec en 1969 (aún con el Caudillo caudilleando) se dividía en dos partes: la primera lenta, recitada, con la letra del poema original de Machado compuesto en 1912; la segunda, trepidantemente ye-yé, con texto del propio Serrat.

Pero todo esto ya lo sabéis de tantas veces como la habéis escuchado. Seguro que no os importará hacerlo una vez más. Dedicado a Antonio Machado, poeta.





Hasta la próxima. 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Malos tiempos para la lírica, Golpes Bajos, 1983


Posiblemente, estos son malos tiempos para los que menos tienen. Malos tiempos para los que van por libre. Malos tiempos para los que creen en un mundo más justo y mejor.

Pero -y disculpadme el topicazo- nunca fue más cierto que durante la pasada Nochebuena, en la que falleció el inimitable Germán Coppini, que corrieron malos tiempos para la lírica.

Por fortuna, nos quedamos con su música.




Hasta la próxima. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

La canción del tamborilero, Raphael, 1965


Y llegó la Navidad. Así que no quiero pasar de estas fechas sin desearos unas Felices Fiestas e informaros de que las Píldoras ¡acaban de sobrepasar el MEDIO MILLÓN de visitas! Sois la leche, medio millón de abrazos para vosotros y vosotras y a por el próximo medio millón. 

En cuanto al tema de hoy, podría comentaros que es, junto a White Christmas, el más popular de la historia, y que nació poco más o menos justo cuando aquel se convertía en un himno de la mano de Bing Crosby. Podría comentaros también que lo ha versionado todo hijo de vecino, desde Johnny Cash hasta David Bowie, pasando por Alicia Keys, Jimi Hendrix o Bob Dylan

Pero todo ello palidece en nuestros pagos con la versión en castellano que Raphael hizo suya allá por mediados de los años sesenta, hasta el punto de convertirla en una de sus piezas más emblemáticas. 

Y sí, esta entrada también tiene mucho de guasa. Na na na na naaaaaa, na naaaa naaaa...

¡Feliz Navidad! 




Hasta la próxima. 

sábado, 26 de octubre de 2013

La Minifalda, Manolo Escobar, 1971


La verdad es que no sabía si decidirme o no a la Píldora de hoy. Hasta el día presente (que el mañana no lo ha visto nadie), mis gustos musicales, salvo muy contadas excepciones, se encuentran en las antípodas de la copla y del flamenco en general, lo cual me convierte en un poco convincente hijo de andaluces en este aspecto. Naturalmente, esto supone que Manolo Escobar nunca ha tenido un lugar preeminente en mi discografía. De hecho, ni preeminente, ni ninguno. 

Pero qué coño, el hombre en lo suyo era bueno de verdad, y para millones de personas de este país ha formado parte de su banda sonora vital. Sólo por eso ya merece una Píldora de homenaje póstumo, y aquí está. 

Tal vez una de sus canciones que siempre me cayeron más simpáticas fueron estas sevillanas de La Minifalda. Simpática no tanto por el trasfondo de su letra -indudablemente representativa del machismo de la España cañí- como por la incuestionable gracia y guasa con la que explicaban lo mal que aquel novio ibérico lo pasaba comprobando como media plaza de toros miraba con ojos salidos a lo Alfredo Landa a su pareja enfundada en una modernísima minifalda. 

En fin, descanse en paz este genio y figura, que lo fue, de la música de este país. 




Hasta la próxima. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Un rayo de sol, Los Diablos, 1970


Píldora agostil nº3. Bueno, supongo que en un blog plagado de entradas de los sesenta, setenta y ochenta, y en pleno periodo canicular, no se nos iba a escapar algo de la Edad de Oro de la canción del verano, ¿no? De hecho, tal vez junto a Eva María de Fórmula V, el de hoy sea nada menos que el himno por antonomasia del género.

Con permiso de Georgie Dann, naturalmente. Igual un día de estos cae y todo, por cierto. ¡Uoh, oh, oh!



Letra de la Píldora (por si aún queda alguien que no se la sepa)

Hasta la próxima. 

lunes, 19 de agosto de 2013

Zapatillas, El Canto del Loco, 2005





Píldora agostil nº2. ¿Os acordáis de cuando hace años no dejaban entrar en algunas discos si se iba con bambas puestas? A juzgar por las pintas macarriles de buena parte de la chavalería existente en las pistas de hoy -acordes con los reggaetones y demás delicatessen musicales pinchadas por DJ's sin amor por su pescuezo- mucho ha cambiado la cosa. Lo curioso del caso es que, todavía en 2005, por lo visto, se exigía etiqueta al entrar, a tenor por la indignación de los muchachos del Canto del Loco, indignación que rentabilizaron enormemente en el verano de aquel mismo año. 


Aunque, pensándolo bien, seguro que era en una de esas discos con Ferraris en la puerta. 




Hasta la próxima.

jueves, 18 de julio de 2013

Marta, Sebas, Guille y los demás, Amaral, 2005


Que nadie se asuste por el reciente interregno pildorero: estos últimos días he estado fuera de vacaciones, monte arriba y barranco abajo -experiencia nueva esta última- y, claro, en mitad del campo la ADSL no es una característica común, entre robles, cañones y riachuelos. 

La verdad es que han sido unos días de esos que requieren de otros tantos para descansar, pero no los cambio, la verdad. Aire libre y actividad con tu gente. ¿A que mola? Tan sólo hay un pero: aconsejo que el ponerse un traje de neopreno al sol sea tipificado como pena por la legislación. Otro día ya os contaré con más detalle, porque la cosa da de sí, pero vaya por delante el anticipo. 

Había pensado para la Píldora de hoy el tema de Amaral Días de verano, muy propio donde los hayan tras las pequeñas vacaciones estivales. Aunque, como de costumbre, la dirección del blog, o sea, aquí el baranda páter, ha optado por un cambio de última hora por este Marta, Sebas, Guille y los demás, cuyo "son mis amigos" no os sonará menos que la opción inicialmente pensada. 

¿Que por qué? No sé, supongo que me gusta más la canción, a saber. Pero aquí está. Incluida en el vendidísimo álbum Pájaros en la cabeza (900.000 copias del tirón), fue uno de los nada menos que seis sencillos que lo apoyaron. Efectivamente, casi la mitad del disco se convirtió en algún u otro momento en single. Eso es aprovechar el material. En cualquier caso, todos ellos tuvieron unas excelentes ventas y descargas. De qué tipo estas últimas, ni idea, pero podemos imaginar el grueso, naturalmente. 

Así que de vuelta al frente hasta que hagamos un nuevo receso ya pasado agosto, os dejo con mis amigos




Hasta la próxima. 

viernes, 5 de julio de 2013

Hoy no me puedo levantar, Mecano, 1981



Por fin llegó la ola de calor, esa que justifica el verano como el tinto con gaseosa, el rebujito o la cañita cervecera. O los helados si se está de paseo, que siempre queda mejor que ir con el vaso de tubo en la mano.

En cualquier caso, quisiera apuntar el carácter cáustico de la expresión "por fin". No es que no me guste el estío. Antes bien al contrario, su vidilla callejera, el andar para arriba y para abajo en el tiempo libre, la luz diurna hasta las diez de la noche... eso pone de buen humor a cualquiera.

La noche... bien, aquí entra el principal "pero" de los meses que van de junio a septiembre. Porque a menos que se dispongan de los medios necesarios, suponen una interminable relación de horas en plan "filete style" -vuelta y vuelta- en la cama mientras nos da la sensación de que hasta el despertador es una estufa a toda potencia. Dormir un rato en el fresquito (relativo) del patio y las duchas son una alternativa. Pero claro, tampoco es plan de vivir bajo una alcachofa hasta la hora de levantarse.

Así que mal que bien, sólo se cae por agotamiento bien entrada la madrugada, cuando las paredes de la vivienda han dejado de actuar como hornos asapollos. Consecuencia: no hay quien se levante con un mínimo de dignidad, y sólo el café bien cargado sirve para paliar un poco ese arrastrar de pies sobre el cual se han inspirado tantos autores de obras sobre zombis, tan de moda ahora -y que otro día comentaremos, ya puestos-.

¿Alguien puede extrañarse del tema escogido para hoy?

PS: para el que quiera saber algo sobre la canción, por aquello de que es un blog aparentemente musical, Hoy no me puedo levantar fue el primer single de Mecano, lanzado un poco a modo de experimento en 1981. No debió de salir tan mal cuando durante lo siguientes diez años el trío madrileño sería uno de los más vendidos de todo el espectro del pop español. 

Posiblemente, cuando lo lanzaron habían dormido un poco mejor que yo hoy, a pesar del título. 




Hasta la próxima. 

lunes, 1 de julio de 2013

Live Your Life, Mika, 2013


Hace unos días paseábamos por aquí la primera de las canciones del verano... o de la carrera por vender cervezas, que de unos años a esta parte, son casi lo mismo. En aquella ocasión, la principal marca catalana se marcaba el tanto con una canción de Love of Lesbian retocadas por ellos mismos. 

Pues bien, en esta ocasión le toca a la principal cervecera nacional, y con la que servidor empezó su cariño y afecto por el lúpulo cuando los años noventa ni siquiera lo eran todavía. Para ello, ha llamado a Mika, un tipo que hace algunos años arrolló las listas de éxitos con su disco Life in Cartoon Motion, y que supuso una invasión no siempre voluntaria de los altavoces de mi casa de entonces.

Por supuesto, el rollo de la canción que había que firmar en esta ocasión debía ser del mejor. Pero, a diferencia de los aires insulares y playeros de la competencia, la estrategia a seguir por la santa cervecera se ha decantado por lo urbano de unos años a esta parte, lo cual, visto lo visto con esta crisis, está siendo tendencia -eso sí, sin tanto viaje como en el clip- sin que nadie sea capaz de remediarlo. Y ha seguido así en este 2013. 

Incluso se ha retomado el título de una de las canciones veraniegas de esta cervecera para nombrar al "grupo" que acompaña al cantante libanés, grupo que lo es de amigos de anuncio, naturalmente. Me refiero a los Ciudadanos de un lugar llamado mundo, título del magnífico tema que rubricó en su día Delafé y las Flores Azules

Ya veis, buen rollito, calor, julio y cerveza. Vamos, que uno diría que es verano y todo.   

 



Hasta la próxima. 

martes, 11 de junio de 2013

Fantastic Shine, Love Of Lesbian, 2013


¿Cuál es la mejor prueba de la llegada del verano? ¿El calor? No, pues aún no se le ha visto por ninguna parte ¿Las vacaciones? Demasiado pronto, y eso para quién las tenga. ¿Entonces, qué? Como las golondrinas en primavera o las guiris de agradecido vestir por las Ramblas de Barcelona en junio, el verano se hace anunciar por... sí: las canciones de las casas cerveceras.

Sucesoras de los hits de Georgie Dann, Fórmula V o Los Diablos, el nuevo siglo renovó el concepto de canción del verano asociándolo a su más insigne bebida. Y, de la misma forma que aquéllos competían canícula tras canícula por marcarse el tanto, la carrera comercial por vender botellas, botellines y barriles se ha traducido en un pulso musical entre temas que nos llevan desde Ibiza hasta Formentera, y desde la Serra de Tramuntana hasta Un Lugar Llamado Mundo. Siempre de forma feliz, al aire libre y a punto de destapar un quinto o una mediana según se tercie. Aviso a navegantes: litronas no, que son muy bastorras en medio de tanto fashionerío.

En el caso de la primera cervecera catalana, los elegidos han sido unos paisanos barceloneses de indie devenir y ascenso ya incuestionable, Love of Lesbian. El tema es Fantastic Shine, cuyo estribillo se engancha como el Loctite a la yema de los dedos, eso sí, cumpliendo con el requisito indispensable de dar buen rollo a discreción mientras te animan a tomarte otra birra, que también se trata de eso al fin y al cabo. 

Fantastic Shine no es un tema 100% original, aunque sí que es todo obra de la formación. Y es que el reciclaje a veces puede ser una buena idea: si tu canción tiene un título tan poco veraniego como Toros en la Wii y además consideras que no es muy pegadiza salvo la parte final. En ese caso, pues nada, se coge esta última y se monta otra canción a partir de ella. 

¿Criticable? En opinión de quién escribe, en absoluto. Aprovechar una composición propia y reescribirla, reeditarla o cuanto menos rescatarla es algo hecho miles de veces. Ni los Beatles se libraron de ello cuando vocearon She Loves You en plena apoteosis final de la inolvidable All You Need Is Love, otro himno al buen rollo universal. Así que menos rasgarse las vestiduras los ayatolás musicales, como he leído ya por ahí. 

Aunque claro, un servidor es devoto cofrade de la Hermandad del Santísimo Lúpulo. Así que no me hagáis demasiado caso. No soy demasiado objetivo que digamos. 

PS: lo siento, pero el anuncio os lo tendréis que comer en el vídeo, ya que no existe otro. Nunca he dicho que tuviera que ser todo perfecto.




Hasta la próxima. 

jueves, 14 de marzo de 2013

Paco, Paco, Paco, Encarnita Polo, 1969


Os prometo que el mero hecho de seleccionar este particularísimo tema flamenco-pop de la España tardofranquista y yeyé ya me ha provocado diversas carcajadas a solas. Máxime cuando tenía pensado dedicar el post de hoy a Su Santidad Francisco I (ese tocayo). Tras darle vueltas un rato buscando una canción que tuviera algo que ver con el papal asunto... bueno, pues una mente enferma como la del que escribe sólo podía acabar canturreando alegremente "Paco, Paco, Paco, que mi Paco".

Así que al lío. Tras 24 horas, sorprende el número de vaticanólogos existentes en el mundo, muchos de ellos ateos para más (nunca mejor dicho) inri. Los mismos que hace 25 horas habían hecho Papa a todo el mundo menos al interfecto, así de linces hay por ahí. Como sea, parece que este argentino es una mezcla entre Teresa de Calcuta en Metro (la de veces que he escuchado que viaja en este transporte es como para no coger nunca más el coche) y de facha homófobo y sexista medio coleguita de Videla y sus secuaces.

Dejando aparte el tema de sus amistades fachoso-militares, que darían para pasar una lupa bien detenida, lo cierto y verdad es que que sea homófobo y sexista tampoco es para llevarse las manos a la cabeza. A ver si alguien se piensa que el carnet de cardenal se lo dan a uno por tener una foto del Che Guevara en el comedor. Otra cosa es que los hayan gays, que no lo dudo en absoluto, y menos viendo lo que se escapaba de los papelillos esos del Vatileaks. Pero es harina de otro costal.

Así que más vale que la otra cara de la moneda, esa que pone al pibe como un nuevo Francisco de Asís -creo que de ahí se inspira su nombre pontificio, mucho más solemne que el más futbolístico Jorge Mario I- sea cierta, y que este jovenzuelo meta algo de mano en toda la podredumbre vaticana, que tiene pinta de no ser poca. Para que lo diga hasta el saliente Benedicto XVI, hay que imaginarse tela marinera. 

Por cierto, para acabar, quisiera cortar de raíz cualquier especulación sobre una lectura alternativa de la canción de hoy. Que conste en acta que lo de "van siete niños, Paco, Paco, Paco" no va con segundas. Bastante va a tener el flamante Paco I como para que se le cargue otro sambenito.




Hasta la próxima.

domingo, 3 de febrero de 2013

Yes Sir, I Can Boogie, Baccara, 1977


Yes Sir, I Can Boogie es a la música disco lo que el destape a la Transición española. Una mezcla de sensualidad e ingenuidad envuelta en imágenes pasadas por entelados o neblinas para dar un poco de ambiente a la cosa. No me digáis que no es fácil imaginarse a Alfredo Landa o a Jose Luis López Vázquez poniendo caras de salidos escuchando esto en una de aquellas discos añejas de espejos y sofás de escay y   paredes con moqueta. 

De hecho, incluso la creación de las Baccara como dúo tiene todos los ingredientes de la España de los setenta. Para empezar, sus dos componentes, españolas como bien sabéis, trabajaban en las Islas Canarias como bailarinas de espectáculos cañís para turistas extranjeros. Spain Is Different, toreadores y olé, ya me entendéis. 

Pues bien, uno de ellos, alemán para más señas, se las quiso llevar a hacer carrera en su país, que atesoraba una potente industria musical muy enfocada a la música disco. Y vaya si hicieron fortuna. Su primer single, este Yes Sir, I Can Boogie se alzó hasta el número uno absoluto en toda Europa y más allá, entre susurros -a veces casi gemidos-, un inglés que con su acento castizo debía de sonar como poco muy exótico, y una base discotequera impecable. Aún hoy es uno de los singles más vendidos de la historia del pop, con 16 millones de copias en solfa. Nada menos. 

Además, supuso el inicio de una breve pero fulgurante carrera del dúo, que incluso les llevó a Eurovisión representando a... ¡Luxemburgo!. Con todo, el final de la música disco setentera fue también el finiquito de su carrera en la cumbre.  

Pero para entonces, ya se habían  quedado de forma indeleble en la retina de millones de españolitos con ganas de ver y de escuchar -aunque fuera un poquito- de chicha en la tele y en la radio. Y, para qué engañarnos, de millones de europeos también en una situación parecida. Para que luego digan que sólo los de aquí andábamos caninos. 




Hasta la próxima.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El Fin del Mundo, Alaska y Dinarama, 1986



Apenas le quedan pocas horas para acabar este 21 de diciembre, y parece que el mundo se resiste a llegar a su final de manera inminente. Supongo que prefiere hacerlo poco a poco, a fuego lento, a tenor de lo que se ve en la tele y en los periódicos.

De hecho, el único desastre que he contemplado hoy ha sido cuando esta mañana la Renfe ha batido todos sus récords recientes en impuntualidad. Pero claro, esto no es motivo suficiente como para anunciar el final de los tiempos, a lo sumo para inflar los cojones un poco más de buen amanecer. De momento, ni siquiera he visto a ningún grupo de iluminados en plan “Hermanos de los Últimos Días del Advenimiento Ferroviario”, cuyo apocalipsis iría seguido de un paraíso ideal en el que los trenes de Renfe siempre serían puntuales (por cierto, sería bonito, ¿no?).

Por lo demás, en mis 38 años de devenir mundano creo que he pasado por ocho o nueve finales del mundo, así en corto. A veces parece que la gente, de puro aburrimiento, tenga ganas de ver un espectáculo de meteoritos, inundaciones, lluvia de ranas o canciones de Justin Bieber, por citar algunos heraldos infaustos de la Hecatombe Universal.  Como si no tuviera bastante con el día a día.

En fin, que no se acabará el mundo hoy, como todos preveíamos en el fondo a juzgar por tanto chiste y chascarrillo… y tan pocas ganas visibles de meterse en desenfrenos alegres varios de última hora, ya me entendéis. O se acaba el mundo en condiciones, o no se acaba.

Además, para acabar, tampoco veo viable la elección de la fecha. Sería una putada para el que tuviera el número ganador del Sorteo de Navidad de mañana. Y eso, en este país, es suficiente como para detener hasta a las Siete Plagas Bíblicas. Los mayas tendrían que haberlo sabido antes de tirarse el pegote del calendario. 




Hasta la próxima. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Chill Out (Sácalo), Vargas Blues Band, 1997


Disculpadme la ausencia de este puente, pero no se debe a ningún motivo lúdico. Antes bien lo contrario, me he pegado la primera gripe en tropecientos años, para mayor alegría de este mi cuerpo serrano. De hecho, aún le colean algunos restos, pero no hasta el punto de no volver a retomar las obligaciones contraídas. 

Por lo demás, he creído la mencionada una buena ocasión para colocar el tema de hoy, como pequeño homenaje a mi esforzado organismo por expulsar al bicho mamón este. Ya sé que a lo mejor no era exactamente la intención con la que el bueno de Javier Vargas la interpretaba, pero a mí me vale. 

Y, de todas formas, es una magnífica canción, ¿no?




Hasta la próxima.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Hilo de seda, Los Pekenikes, 1966


Una Píldora exprés para un día festivo entre otros tantos... la música la ponen unos ausentes hasta hoy en el blog, nada menos que Los Pekenikes, una de las formaciones más famosas e influyentes del pop español de los años sesenta. Durante su período de éxito obtuvieron numerosos hits, aunque entre todos ellos probablemente el que quedó más en la memoria fue este Hilo de seda, de 1966. 

Y con este hilo os dejo, que con tanta comida a lo largo y ancho del día lo único que me apetece ahora mismo es retirarme dignamente... y tomar sal de frutas. Nos vemos.



Letra de la Píldora. A ver si la encontráis...

Hasta la próxima.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Canción del auto nuevo, Gaby, Fofó, Miliki con Fofito, 1974


¿Qué podemos decir los de nuestra generación cuando nos levantamos por la mañana y lo primero que leemos es que el bueno de Miliki ha pasado a mejor vida?

¿Cómo están ustedes? Pues hoy, no demasiado bien.




Hasta la próxima.