domingo, 17 de agosto de 2014

I-Feel-Like-I'm-Fixin'-to-Die Rag, Country Joe and The Fish, 1967


"Dadme una F, dadme una U, dadme una C, dadme una K: ¿qué hace esto?". Naturalmente, ante tamaña invitación, todo un público entregado aquella tarde del 17 de agosto de 1969 en la llanura de Woodstock (más o menos al mismo tiempo en el que escribo esto, 45 años después) gritó como loco un atronador "FUCK!!!!". Que creo que no necesita traducción. Corregidme, si no es así. 

Posiblemente, este sea, junto a la versión distorsionada del himno norteamericano que pocas horas después interpretaría Jimi Hendrix, el momento más icónico de todo el festival que prometía -y cumplió- "tres días de paz y música". Iba de la mano de un cantautor psicodélico que tenía mucha más fama que ventas, y que respondía al nombre artístico de Country Joe McDonald, acompañado de su grupo, The Fish. 

En realidad, el tema fue interpretado dos veces... y no fue la "oficial" -la que hoy haría 45 años- la que pasó a la posteridad, si no la que un día antes improvisó el mismo McDonald en solitario entre dos actuaciones. Ataviado con un ajado uniforme militar y un trapo como cinta en la cabeza, se metió en el bolsillo a más de 300.000 personas que terminaron cantando con él este demoledor tema contra la guerra del Vietnam. 

Y eso que no era, ni mucho menos, una canción con un sonido agresivo. Antes bien, tenía la estructura de un viejo jazz de los años 20, festivo y burlón. Pero nadie se llevaba a engaño: su letra, que era una bufonesca invitación a apuntarse a la guerra, terminaba con un lapidario "todos vamos a morir".  Eso sí, precedido de un alegre y desenfadado "whopee!!!"... porque al fin y al cabo, ¿qué mayor alegría hay a la de que le maten a uno por la patria?

Paradójicamente, el tema nunca tuvo unas ventas sobresalientes. Lanzado como parte del álbum I Feel Like I'm Fixin' to Die, de 1967, es uno de esos sorprendentes casos en los que el discreto éxito comercial iba de la mano de una difusión alternativa que llegó, sin duda, a todos los rincones del país. El hecho de que todo el auditorio lo cantara -como puede verse en el clip- durante una interpretación improvisada es la mejor prueba de hasta qué punto la juventud norteamericana del momento estaba muy al corriente no ya de la cultura, si no de la contracultura que imperaba en la época. 

Os quedáis, pues, ante uno de los momentos más célebres de toda la historia del rock. "Gimme a F...!"

PS: Jordi, lo prometido es deuda. ¡Espero que te haya gustado!




Hasta la próxima. 

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