
Hoy vi en el telediario que, por lo visto, el bueno de Camilo Sesto decidía retirarse de los escenarios. En casa no es que seamos particularmente fans suyos, pero ¿hace falta ese detalle para hablar sobre uno de los tipos que más discos ha vendido en español y más números uno atesora entre España y Latinoamérica?
La verdad es que, guste más o guste menos, Camilo Sesto es, por derecho propio, uno de los grandes del pop español. Durante su etapa de mayor esplendor, en la década de los setenta, se marcó una colección de hits espectacular, algunos de los cuales son, sencillamente, estupendos.
Es muy difícil no tener ninguna canción mínimamente preferida dentro del repertorio del cantante alicantino. Servidor, por ejemplo, desde pequeño, siempre tuvo querencia por aquella "setentada" que fue Vivir así es morir de amor (como muchos de vosotros, no lo neguéis) y, de hecho, estuvo a punto de ser el tema de hoy. También admito que me gusta escuchar de vez en cuando el que fue su primer éxito, Algo de mí. Y es que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra...
Precisamente con esta referencia bíblica, me permito introducir la canción con la que creo que rompió el molde a todas luces. Getsemaní, como la mayoría sabréis, es un tema incluido en el musical Jesucristo Superstar, con el que el compositor Andrew Lloyd Weber se marcó todo un tanto en 1970. De él se hicieron varias versiones según los países. En la española, estrenada en 1975 apenas un par de semanas antes de morir Franco, Camilo Sesto interpretó a Jesucristo, mientras Ángela Carrasco se metía en el papel de María Magdalena y un (apropiadísimo) Teddy Bautista hacía de Judas Iscariote.
Aunque a algunos pueda parecer extraño, la versión española del musical fue considerada por buena parte de la crítica como mejor que la propia original, y elogiada por el mismo Lloyd Weber. Uno de sus momentos álgidos era precisamente Getsemaní, el tema en el que Jesús se dirigía a Dios en el huerto del mismo nombre poco antes de morir. Si el tema original ya era soberbio, lo que hizo Camilo Sesto con él quedaba fuera de toda expectativa: en cinco minutos pasaba de registros vocales íntimos, de baladista, a otros propios del más acerado rock duro de la época. Y todo con una convicción y un desgarro que hicieron que se considerara la mejor versión jamás grabada de la canción.
Todavía hoy, si me lo permitís, pone los pelos de punta. Sin más, os dejo que también se os pongan a vosotros.
La verdad es que, guste más o guste menos, Camilo Sesto es, por derecho propio, uno de los grandes del pop español. Durante su etapa de mayor esplendor, en la década de los setenta, se marcó una colección de hits espectacular, algunos de los cuales son, sencillamente, estupendos.
Es muy difícil no tener ninguna canción mínimamente preferida dentro del repertorio del cantante alicantino. Servidor, por ejemplo, desde pequeño, siempre tuvo querencia por aquella "setentada" que fue Vivir así es morir de amor (como muchos de vosotros, no lo neguéis) y, de hecho, estuvo a punto de ser el tema de hoy. También admito que me gusta escuchar de vez en cuando el que fue su primer éxito, Algo de mí. Y es que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra...
Precisamente con esta referencia bíblica, me permito introducir la canción con la que creo que rompió el molde a todas luces. Getsemaní, como la mayoría sabréis, es un tema incluido en el musical Jesucristo Superstar, con el que el compositor Andrew Lloyd Weber se marcó todo un tanto en 1970. De él se hicieron varias versiones según los países. En la española, estrenada en 1975 apenas un par de semanas antes de morir Franco, Camilo Sesto interpretó a Jesucristo, mientras Ángela Carrasco se metía en el papel de María Magdalena y un (apropiadísimo) Teddy Bautista hacía de Judas Iscariote.
Aunque a algunos pueda parecer extraño, la versión española del musical fue considerada por buena parte de la crítica como mejor que la propia original, y elogiada por el mismo Lloyd Weber. Uno de sus momentos álgidos era precisamente Getsemaní, el tema en el que Jesús se dirigía a Dios en el huerto del mismo nombre poco antes de morir. Si el tema original ya era soberbio, lo que hizo Camilo Sesto con él quedaba fuera de toda expectativa: en cinco minutos pasaba de registros vocales íntimos, de baladista, a otros propios del más acerado rock duro de la época. Y todo con una convicción y un desgarro que hicieron que se considerara la mejor versión jamás grabada de la canción.
Todavía hoy, si me lo permitís, pone los pelos de punta. Sin más, os dejo que también se os pongan a vosotros.
Camilo Sesto – Getsemaní (Gethsemane) (por Spotify)
Letra de la Píldora.
Hasta la próxima.