martes, 15 de enero de 2013

(I Can't get No) Satisfaction, The Rolling Stones, 1965


Lo de hoy ya no puede considerarse simplemente un hit, a diferencia de los publicados en los anteriores posts. Ni hit personal, ni general, ni nada por el estilo. Esto es esencia pura de rock and roll, tan historia del siglo XX como la Guerra del Vietnam, la liberación sexual o la cultura de masas. 

Qué curioso, ahora que me fijo. Las tres referencias finales del párrafo anterior tienen, de alguna forma, algo que ver con la canción de hoy. Os aseguro que ha sido totalmente involuntario: el subconsciente, supongo. Pero es así: Satisfaction, amén de ser contemporánea a la Guerra del Vietnam (a la que puso música nada menos que en Apocalypse Now, por ejemplo), supuso la consagración planetaria de los Rolling Stones, por bien que ya llevaban tres números uno a sus espaldas para entonces.

Pero además, su letra, que hacía referencia mayoritariamente a las frustraciones del consumismo, acabó siendo totalmente vinculada a la tentación del sexo. Desde luego, lo era también en su sentido literal, pero casi inmediatamente esta interpretación acabó anulando a la otra. Lo cual tenía su lógica en tanto estaba visualizada bajo la imagen de Mick Jagger, algo así como el yerno que ninguna suegra querría tener en 1965... aunque con el tiempo se equivocarían una vez certificadas las increíbles capacidades de hacer dinero del muchacho. 

A todo lo anterior se sumó un riff de guitarra del que creo que no puede decirse nada de él, simplemente dejarse llevar. Su sonido durísimo para la época, y su ritmo machacón acompañado de la batería implacable de Charlie Watts, transformaron a Keith Richards en un héroe capaz de hacer sombra al mismísimo Jagger. 

En definitiva, lo dicho: pura historia del siglo XX.




Hasta la próxima.

domingo, 13 de enero de 2013

Metal Mickey, Suede, 1992


Tras dos ultrahits consecutivos de escala galáctica, hoy he querido traer otro mucho más modesto pero que a los buenos sibaritas (y asiduos a los pubs alternativos) de los noventa nos sonará tanto o más que aquellas. Ya no digo si además somos fans de Suede. 

Metal Mickey fue, en cierto modo, el salto a la fama de Suede. Si a su sencillo anterior, The Drowners, le correspondió no sólo el honor de abrir la carrera de estos británicos, amén de optar al título de tema fundador del britpop, la canción de hoy implicó su primer éxito relevante en listas. De hecho, incluso llegó a colocarse en el chart norteamericano indie, amén de alcanzar el Top 20 en Gran Bretaña.

Esencialmente, seguía la estela del sonido iniciado por The Drowners y que la formación acabaría adoptando como marca de la casa con algunas variaciones a lo largo de los siguientes años: una actualización del glam rock al más puro estilo Bowie con pelopincho naranja y parche en el ojo. 

Os aseguro que esto ha sonado en mis auriculares tanto o más que We Will Rock You. Así que el post de hoy -lo reconozco- ha sido una pequeña concesión a mi banda sonora personal. Pero estoy seguro de que, igualmente, os gustará. 






Hasta la próxima.

jueves, 10 de enero de 2013

We Will Rock You, Queen, 1977


Bueno, bueno... si la última Píldora era megaconocida -aunque ya vimos que no tanto de cierta edad para abajo- la de hoy simplemente es ultraarchimegaconocida. Y, además, mucho más fácil de interpretar tanto chapurreando inglés como, sobre todo, haciendo la mayor parte de la instrumentación: basta con patear el suelo o aporrear algo, para acabar ejecutando un soberbio air guitar rascando muy épicamente la barriga.

Porque We Will Rock You forma parte del ADN musical de las últimas tres décadas y media.  No fue el tema que descubrió a Queen, ni mucho menos, ya entonces una de las bandas más importantes del mundo. Ni siquiera fue su single más exitoso, aunque sus ventas fueron realmente millonarias. Sin embargo, aquel martillo pilón, que además quedaba de coña en el muy punk año de 1977, acabó siendo todo un despliegue de potencia destinado a reproducirse en radios y discotecas una y otra vez cada vez que un DJ ha querido subir arriba al personal.

Y es que hasta su cara B hizo fortuna. Como la mayoría sabréis, ésta no era otra que We Are The Champions, himno futbolero del que daremos cuenta otro día. Realmente, cuesta decidir cuál de los dos temas ha hecho más fortuna. Como en un esfuerzo salomónico, la banda normalmente siempre los interpretó seguidos en los conciertos, por si no fuera suficiente promocionarlos juntos bajo un mismo single.

No me enrollo más: a estas alturas estaréis empezando ya a golpear la tabla o la mesa más cercana al ritmo de We Will Rock You. No estáis majaras, es normal. De hecho, llevo casi todo el rato que he tardado en hacer el post pateando el suelo. Menos mal que debajo no vive nadie. Creo.




Hasta la próxima.

lunes, 7 de enero de 2013

The Logical Song, Supertramp, 1979


Tras el descubrimiento de Kavinsky el otro día, creo que el karma - o lo que sea- pide algo en el otro extremo. Vamos, uno de esos hits grabados a fuego y tímpano desde el mismo momento en que se escucha por primera vez. 

Desde luego, The Logical Song es uno de ellos. Lanzado como single en 1979, su estructura y sonido de inspiración beatle y una letra llena de humor convirtieron a la canción en el mayor éxito de Supertramp en su momento, lo cual no era poco para una de las bandas revientaestadios a finales de los setenta. 

Al principio hablaba de que el tema de hoy es de esos que se sabe hasta un gato sordo. Pues bien, acabo de recordar que no es cierto, y ni él mismo está libre del inexorable y cruel paso de los años. Me explico. 

Este verano, en un curso de reciclaje de inglés (por bien que se crea que se sabe, al final o se practica o te queda como un washuwarugui a lo Antonio Ozores) compartíamos aula algunos veteranos con chavalería que rondaba la veintena, muchos sin haberla alcanzado todavía. Uno de los ejercicios recurrentes era escuchar una canción y añadir las palabras que faltaban en una hoja con la letra impresa. 

Pues bien, uno de los días pusieron The Logical Song. Mi sorpresa vino dada cuando levanté la cabeza de la hoja y vi que la inmensa mayoría de la muchachada escuchaba la canción con una cara inexpresiva, lo cual es difícil cuando una canción la has escuchado tantas veces y, además, suele ser tan agradecida. Al acabar el ejercicio pregunté lo que sospechaba, y acabó siendo cierto. ¡No la habían escuchado nunca! Lo cual no era culpa suya, claro, pero ¿acaso no ponían la radio? O peor aún: ¿nunca se la escucharon a sus padres? El enigma sigue vivo, pero la realidad es que les sonaba a marciano. 

Ya veis, nada es eterno. A veces, lo imperecedero apenas dura veinte o treinta años. Así que no quiero ni pensar ya en lo que sale por la MTV. A este paso, no lo meterán ni en soporte físico, no vaya a quedar en el olvido antes de pasar a un disco. 




Hasta la próxima. 

jueves, 3 de enero de 2013

Nightcall, Kavinsky, 2010


¡Feliz 2013, IV Año Más o Menos Triunfal de este tinglado! Y lo estrenamos con una nueva adquisición en las Píldoras, además de todo un descubrimiento por parte de quien escribe. 

Soy consciente de que los amantes del pop electrónico se tirarán de los pelos al verme llegar tan tarde a la figura de Kavinsky. Este francés, de auténtico nombre Vincent Belorgey (mucho más galo), es toda una institución del pop electrónico francés, cercano a los auténticos divos del género en el país vecino, Daft Punk. 

De hecho, Nightcall, tal vez el tema más conocido de Kavinsky, fue producido por uno de los miembros de Daft Punk, con un sonido que evoca bastante al techno pop de los años ochenta. Algo lógico en tanto la canción utiliza el sampleado de una de las canciones más conocidas de aquella década. ¿La adivináis? Efectivamente, viene de aquel Smalltown Boy con el que se daban a conocer en 1984 los Bronski Beat y su cantante, Jimmy Sommerville. 

Por lo demás, no tengo por menos que agradecer a Montse su aportación y el descubrimiento del tema de hoy. Lo mínimo era ponerla la primera del año. Espero que os guste.





Hasta la próxima.