viernes, 31 de enero de 2014

Million Voices, Otto Knows, 2012


Debo decir que bailar esto ("perpetrar el baile" sería más correcto) me recuerda a lo mejor de la música dance de quince o veinte años atrás. Entonces, las pistas estaban minadas de temas de aquel engendro llamado "makina", así que cuando aparecían cosas decentes, huelga decir el salto que muchos pegábamos con tal de menear el esqueleto... lo cual no tiene por qué ser sinónimo en ningún caso de nada parecido a una coreografía, insisto.  

Hoy en día, pasa algo por el estilo. La "makina" ha pasado afortunadamente a más alta vida, pero eso tampoco quiere decir que en general la cosa haya mejorado. Decenas de fistros musicales de eso que dicen "electro latino" o, lo que es lo mismo, una derivación discotequera de los infumables reggaetones, campan por la mayoría de garitos destrozando los oídos de aquellos que, ya sólo muy de vez en cuando, reaparecemos por ellos para amenizar la noche. Así que entre los varios "ella se vuelve loca-ca-ca" y "ay ay ay ay ven a bailar conmigo", de vez en cuando aparece algo como este gran tema del discjockey sueco Otto Knows. 

Million Voices, como mandan los buenos cánones del DJ, incorpora el sampler de otro tema. Y en este caso, estoy seguro que difícilmente adivinaríais cuál es su origen. Las voces distorsionadas que marcan la pieza de principio a fin provienen -eso sí, de forma casi irreconocible- del tema homónimo del rapero y compositor Wyclef Jean, el cual aparece nada menos que en la banda sonora de la inconmensurable Hotel Rwanda

El tema, originalmente lanzado en Bélgica, escaló a lo largo de 2012 y 2013 los charts de prácticamente toda Europa. Es lo que tiene la buena música, que también triunfa entre lo más comercial: con suerte, quién sabe si sobrevivirá a los "ta-tún-ta-tún" con los que muchos pinchas actuales maltratan impunemente el buen gusto musical. 




Letra de la Píldora: mucha, mucha, tampoco tiene. 

Hasta la próxima.

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