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viernes, 31 de enero de 2014

Million Voices, Otto Knows, 2012


Debo decir que bailar esto ("perpetrar el baile" sería más correcto) me recuerda a lo mejor de la música dance de quince o veinte años atrás. Entonces, las pistas estaban minadas de temas de aquel engendro llamado "makina", así que cuando aparecían cosas decentes, huelga decir el salto que muchos pegábamos con tal de menear el esqueleto... lo cual no tiene por qué ser sinónimo en ningún caso de nada parecido a una coreografía, insisto.  

Hoy en día, pasa algo por el estilo. La "makina" ha pasado afortunadamente a más alta vida, pero eso tampoco quiere decir que en general la cosa haya mejorado. Decenas de fistros musicales de eso que dicen "electro latino" o, lo que es lo mismo, una derivación discotequera de los infumables reggaetones, campan por la mayoría de garitos destrozando los oídos de aquellos que, ya sólo muy de vez en cuando, reaparecemos por ellos para amenizar la noche. Así que entre los varios "ella se vuelve loca-ca-ca" y "ay ay ay ay ven a bailar conmigo", de vez en cuando aparece algo como este gran tema del discjockey sueco Otto Knows. 

Million Voices, como mandan los buenos cánones del DJ, incorpora el sampler de otro tema. Y en este caso, estoy seguro que difícilmente adivinaríais cuál es su origen. Las voces distorsionadas que marcan la pieza de principio a fin provienen -eso sí, de forma casi irreconocible- del tema homónimo del rapero y compositor Wyclef Jean, el cual aparece nada menos que en la banda sonora de la inconmensurable Hotel Rwanda

El tema, originalmente lanzado en Bélgica, escaló a lo largo de 2012 y 2013 los charts de prácticamente toda Europa. Es lo que tiene la buena música, que también triunfa entre lo más comercial: con suerte, quién sabe si sobrevivirá a los "ta-tún-ta-tún" con los que muchos pinchas actuales maltratan impunemente el buen gusto musical. 




Letra de la Píldora: mucha, mucha, tampoco tiene. 

Hasta la próxima.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Come On! The Hives, 2012


El rock and roll en su variante más devastadora, eso es el tema de hoy. A medio camino entre una ametralladora y una descarga de 20.000 voltios que nada tiene que desmerecer a los más ruidosos Sex Pistols del 77. Ladies and gentlemen, vuelven The Hives con Come On!

En realidad, Come On! nunca salió como sencillo de su respectivo álbum, Lex Hives, entre otras cosas porque su duración, de apenas un minuto y medio -como debe ser con el punk bien hecho- no lo aconsejaban. 

Pero, a decir verdad, ni falta que le ha hecho convertirse en single. Su posición como arrollador tema de apertura del LP lo han convertido en una de las enseñas en directo de la formación sueca desde su publicación el pasado 2012. Y, de paso, en referencia para diversas promos televisivas: un gancho como éste es difícil de dejar de lado. 

El clip que os dejo recoge la apertura de una de sus actuaciones, y como propina, no sólo incluye el tema de hoy si no también el tema Try It Again, de su anterior trabajo The Black and White Album. Un título que, por cierto, describe los únicos colores que la banda lleva en sus actuaciones: el blanco y el negro, en sus más diversos formatos. Durante la promoción de Lex Hives, la variante escogida fue el muy elegante frac con sombrero de copa. 

La ropa normal que esperaría uno con cinco tipos metiendo bronca sonora como casi no se escucha ya en nuestros musicalmente tranquilos aparatos de radio y televisión de 2013



Letra de la Píldora. (¿En serio la necesitáis?)

Hasta la próxima. 

viernes, 11 de octubre de 2013

I Love It, Icona Pop, 2012


Como no me canso de repetir por estas páginas, no sé qué les enseñan en Suecia que casi todo lo que sale de allí es bueno. Musicalmente hablando, naturalmente, que éste no es el blog de las aventuras playeras en Benidorm de los irrepetibles Alfredo Landa o  José Luis López Vázquez... aunque me imagino que también hubieran tenido buena opinión al respecto en el caso de las dos protagonistas de hoy. 

Como sea, la última sensación salida del país escandinavo ha sido el dúo Icona Pop, cuyo campanazo ha venido dado, precisamente, por este I Love It que lanzaron en 2012 de la mano de la cantante británica Charli XCX. Un temazo que combina el mejor electropop con un sonido que recuerda al de los norteamericanos MGMT cuando encienden los motores de verdad. 

I Love It, tras un lanzamiento limitado a Suecia, fue abriéndose paso entre finales de 2012 y principios de 2013 en el resto de mercados, hasta conseguir el número uno en Gran Bretaña y en Estados Unidos este mismo verano. Amén de ser utilizada -como mandan los cánones de la industria musical- en numerosas series y programas como canción de acompañamiento, lo cual no hizo si no que contribuir aún más a su éxito global. 

En España, I Love It también consiguió unos resultados excelentes. No sólo se aupó hasta el cuarto puesto en ventas, si no que las Nancys Rubias, uno de los grupos que más difusión está teniendo últimamente -también en buena parte a raíz de la imagen televisiva de su líder, el inclasificable Mario Vaquerizo-, lo volvieron a llevar hasta el Top 10 en una versión en castellano mucho más que aceptable y acompañada de un gran vídeo de Alejandro Amenábar inspirado en La Naranja Mecánica

Clip que también os dejo para que os perdáis un rato más. ¡Me encanta!



El clip original de Icona Pop...

... y la versión de las Nancys Rubias.



Hasta la próxima. 

martes, 12 de febrero de 2013

So Long, ABBA, 1974


Normalmente, las despedidas son tristes. Normalmente. Otras, por el contrario, merecen toda la fiesta que uno se pueda imaginar. Por ejemplo, una buena parte de la generación de mis padres -servidor tenía apenas catorce meses- celebró todo lo que pudo aquello que los cursis del régimen llamaban "el hecho biológico inevitable" de Franco. Vamos, que la espichaba. 

En el caso que nos trae hoy, la cosa no es tan tremenda, pero igualmente merece un poco de jaraneo. Y es que, como ayer apuntaba, el ínclito Benedicto XVI, haciendo gala de todo su germanismo y de su nula españolidad, dimitía de su puesto como regente de Dios en la Tierra. Para que luego digan que un ministrillo (o ministrilla) cualquiera no tiene por qué dimitir.

La verdad es que, más allá de que un señor de 85 años que apenas puede andar es difícilmente imaginable administrando los votos del Altísimo con la vehemencia que el proselitismo cristiano requiere, la alegría viene dada por ver si de alguna manera se pone fin a un periodo plagado de escándalos, corrupción (de la de pasta pero también de la de menores) y rancia visión del mundo que no ha hecho otra cosa que mermar de fervor a muchos seguidores de San Pedro.

En 1978, el genial Forges plasmó en una divertidísima y polémica viñeta la elección de Juan Pablo II. Y es que dibujó al Espíritu Santo en forma de blanca paloma yendo a un oftalmólogo, dando a entender que tenía más bien corta la vista en la elección del pontífice: como todos sabéis ésta no se debe a intrigas vaticanas (mal pensados), si no a la inspiración que otorga dicho Espíritu. Pues bien, parece que con los años aquella revisión óptica no tuvo demasiado efecto, vistos los resultados. 

En cualquier caso, Benedicto se va y Ratzinger promete meterse en un monasterio de clausura. Así que qué mejor que dedicarle a todo ello una despedida fiestera y, por qué no, un poco macarrilla-hortera. Esto último corre ya por cuenta de esta casa.

So long!




Hasta la próxima.

sábado, 13 de octubre de 2012

Gimme! Gimme! Gimme!, (A Man After Midnight) Abba, 1979


Por alguna evidente madonniana razón, a los que tengáis menos edad el tema de hoy os recordará a un sperdiscotequero hit de 2005... básicamente en lo que respecta a su machacón -y magnífico- riff orquestado.

Sin embargo, en cuanto se tienen alrededor de cuarenta, o de ahí para arriba, el punto de vista cambia enormemente. Y es que si para 1979 Abba era ya uno de los supergrupos con diferencia del panorama musical pop, cuando lanzaron Gimme! Gimme! Gimme! entraron definitivamente en el olimpo de la década. 

Naturalmente, al igual que tantos otros singles anteriores de los suecos, la canción protagonista de nuestra Píldora alcanzó el número uno en medio mundo, y se quedó a las puertas en el otro medio. Musicalmente también había supuesto un salto de estilo: el pop setentero que se habían marcado hasta poco tiempo antes había sido sustituido por un brillante euro disco a golpe de sintetizador en lo que iba a ser la inminente marca de la nueva década de los ochenta. 

Como nota aparte, Abba editó una versión en castellano de Gimme! Gimme! Gimme!, al igual que había hecho con temas anteriores. Sin embargo, esta versión, particularmente destinada al mercado hispano, no tuvo tanta repercusión en España -que aún tatareaba su Chiquitita-, donde sonó mucho la edición original en inglés. 

La misma que podéis escuchar a continuación en la que, en el fondo, no es si no una magnífica canción para bailar un sábado noche. Y es que anda que no es lista Madonna





Hasta la próxima.

viernes, 3 de agosto de 2012

Die, All Right!, The Hives, 2001


Estos últimos días veréis que de vez en cuando falta la Píldora reglamentaria: os aseguro que llevo veinte frentes abiertos y a veces, simplemente, no llego a todo. No obstante, el compromiso de acabar el año con 365 (o 366 en año bisiesto) posts sigue ahí: es una cuestión de principios... y de gusto por el chiringuito que tenéis delante. ¡Como sea, allá vamos!

Y vamos a lo bestia. El tema de hoy no sólo tiene un título devastador (¡"Muere, de acuerdo!") si no que además suena casi igual: como si de repente toda la infantería, caballería, artillería y aviación se hubieran desatado en pleno campo de batalla. Cuando el rock de garaje roza con la punta de los dedos el punk, el resultado es algo muy similar a Die, All Right!

La verdad es que es imposible no sentir como sube la adrenalina con una canción como ésta a toda pastilla. Lanzada a finales de 2001 como último single del fenomenal álbum Veni Vidi Vicious, supuso el último escalón de los suecos The Hives previo a su explosión internacional con su siguiente trabajo Your Favorite New Band... un recopilatorio que recogía temas de los dos LP's anteriores y que, de repente, descubrió a la banda a ojos de todo el mundo.  

Entre los temas incluidos en dicho recopilatorio estaba, también, el tema de hoy. Y, ahora sí, acabó llegando a los oídos de creyentes y paganos, convirtiéndose en una de las canciones más celebradas de la formación. Por supuesto, con todo su poder destructor. 




Hasta la próxima.

jueves, 14 de junio de 2012

You Can't Say No Forever, Lacrosse, 2007


Hubo un tiempo en el que la canción del verano era una quiniela para saber si Georgie Dann volvería a llevarse la palma o, por el contrario, si algún espontáneo llegaría para robarle momentáneamente la corona. 

Todo aquello hace tiempo que pasó. Desde hace varios ejercicios verbenales, ya unos cuantos, este concurso por el tema más pinchado del estío es prácticamente coto vedado a tres o cuatro casas cerveceras -tampoco es tan malo, oiga- que escogen un son para su publi y, de paso, fomentar el consumo del lúpulo. 

En ocasiones, los temas suelen ser un tanto cargantes de tan buen rollo que pretenden destilar por segundo al cuadrado. Pero, en general, siempre hay alguno que destaca sobre los otros por lo bien escogidos. De momento, he de decir que este 2012 la cosa promete, ya que al menos dos de ellos tienen muy buena pinta. 

Uno es este You Can't Say No Forever, de los suecos Lacrosse. Cuando fue lanzado en 2007 nadie por aquí le hizo ni puñetero caso, las cosas como son. Y eso que la alegría estivalera la llevaba igualmente. Problema: no había ningún creativo publicista que lo hubiera escuchado en aquel momento. 

Pero, ah, cinco años después la cosa cambió. El tal publicista vio la luz y pensó que esta canción, mezclada con unas sublimes imágenes de la Sierra de Tramuntana junto a una muchachada pegándose unas vacaciones de esas que ya ni nos acordamos de cómo eran, podían ser un gancho bastante efectista. Y vaya si lo ha sido: You Can't Say No Forever es ya firme candidata a acompañar las verbenas que en breve van a empezar a caer. 

Aunque que no se engañe nadie: serán las mismas verbenas en las que Georgie Dann volverá a soltar su son de manera inexorable, sea con algo nuevo o, más probablemente, con su colección de barbacoas chiringuiteras anunciando el Bimbó. Bienvenidos al verano. 




Y por si alguno quiere regodearse con la Serra de Tramuntana, y/o con alguna cervecilla...


Letra de la Pildora. 

Hasta la próxima. 

domingo, 8 de abril de 2012

Young Folks, Peter Bjorn and John, 2006


Cuarta Píldora express. Tengo que admitir que este tema, durante bastante tiempo, me daba un poco de rabia con ese silbidito machacón y un vídeo que, de tan modernillo, me parecía casi tonto. Sin embargo, con el tiempo he ido ganándole el gusto y, finalmente, he conseguido escucharlo entero de una tacada. ¿Y sabéis qué? No me parece tan malo. Seguro que lo habéis escuchado bastante, pero, en todo caso, aquí os lo dejo para que le déis al play una vez más. Eso, por supuesto, si a vosotros no os sigue dando rabia.




Hasta la próxima.

jueves, 22 de diciembre de 2011

The Winner Takes It All, Abba, 1980

Ayer, junto a Mercè -la que veis en bastantes comentarios por aquí- asistí a un evento bastante peculiar, por lo menos para mí. Como fuera que le apetecía ir, y en su hogar no podía reclutar a nadie, recurrió a un valor seguro para meterse en saraos peculiares, que es quien escribe. Así pues, ayer por la tarde, estuvimos en una subasta. Sí, de esas como las que salen en las películas, llenas de cuadros, gente rancia y una persona con un mazo de madera pegándole a un tarugo cada vez que pasaba de trasto subastado. Por supuesto, la visitamos como meros turistas observadores, que no está el horno para gilipolleces.

Dicho así, sale a traslucir el individuo poco sofisticado que en muchas ocasiones suelo ser, pero es que aquello era -y me darás la razón, Mercè- un tostón de superlativa magnitud. Uno, en su desconocimiento de esos lugares, se imagina a dos o tres tipos envarados y con naftalina hasta en las orejas pujando cifras astronómicas por obras de arte de aparente incalculable valor. 

Pues bien, casi nada de lo anterior, al menos ayer, concordaba con esa imagen, os lo aseguro. Para empezar, cuando llegabas, te encontrabas en una sala llena de gente que, al menos, tenía la decencia de cumplir con las expectativas de ranciedad en bastantes casos. Y ahí acababa toda similitud con lo preconcebido. Según comentaba Mercè, que ella sí que entiende de arte tela, y aún tela y media, el grueso de lo que allí se subastaba era de un valor más bien mediocre. Y sus precios de salida también eran mucho (pero mucho) más modestos de lo que os podáis imaginar. Nada de miles de millones en un cuadro. Los había hasta de 200 euros, vamos, una birria. 

Y las pujas. Menudo aburrimiento, ladrillo y tostón. Ni rastro de audaces millonarios sacando la pasta para comprar un jarrón Ming o un Velázquez. A lo sumo, de vez en cuando -muchos objetos se quedaban sin colocar- dos o tres pujillas (a menudo por teléfono) por dibujos o cuadros de poco valor, con subidas en cada caso de apenas 50 euretes. Glamour a tope. Por lo visto, la crisis también ha llegado hasta estos extremos. Como nota aparte, os diré que no vi cava en la mesa de bebidas, pero sí Coca Cola. Toma ya, y eso que era una casa de subastas de cierto renombre.

Así que tras un rato, optamos por retirarnos de allí, antes de que se nos escapara -particularmente a mí- un sonorísimo bostezo tras haber recorrido visualmente el catálogo de objetos unas 57 veces. En definitiva, salimos bastante desilusionados de allí tras la asistencia. Pero buena parte de la culpa era nuestra o cuanto menos, mía: es lo que tiene ir por la vida con demasiadas expectativas.

PS: The Winner Takes It All, enésimo número uno de Abba, como supondréis, no trataba de ninguna subasta ni de nada por el estilo. Pero el título recoge bien lo que pensaba que sería aquello antes de llegar. Como intuiréis, en la historia de la música de todos los tiempos, las pujas de subastas no han sido temas recurrentes para las canciones, y las pocas que hay ni matan demasiado ni mucho menos tienen grandes clips al efecto. Así que, en mis obvias limitaciones, esto es lo mejor que os propongo. Que al menos disfrutéis con la música.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 22 de octubre de 2011

God Knows, Mando Diao, 2004


Tras el serio y trascedente (pero feliz)  post de ayer, daremos un giro hacia algo bastante más divertido. Al fin y al cabo, es sábado por la noche, y un servidor tiene la intención en este de hoy de darse un garbeo a airear el palmito, que ya ha tenido bastante comedor durante toda la tarde.

God Knows es un tema de los que hacen apetecer pisar el acelerador del coche cuando se tiene carretera por delante. Con él, los suecos Mando Diao dieron otro pasito más en su carrera como una de las bandas más importantes de la nueva movida sueca inspirada en el rock de garaje. Junto a The Hives o Caesars, suponen los herederos directos de aquellas bandas de la Suecia de finales de los ochenta, cuya bandera más visible fueron The Creeps.

El single fue lanzado en 2004 (en Gran Bretaña, en 2005) y estaba incluido en Hurricane Bar, el segundo LP de la formación procedente de la ciudad de Borlänge. Como curiosidad, de este álbum se lanzaron nada menos que tres versiones: una para Gran Bretaña, otra para la Europa continental -además de en Suecia, tuvo muy buenas ventas en Alemania y Austria- y en Japón, donde por lo visto estaban ganando bastantes seguidores ya desde su anterior trabajo, Bring 'Em In

Y cierro ya, que me tengo que tunear un poco para salir: a los treinta y bastantes, si  uno no espabila en estos menesteres el día que decide tirar millas, se corre el riesgo cierto de apalancarse de nuevo por más ganas que se tengan. Como de costumbre, nos vemos en la próxima.





Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Glorious, Andreas Johnson, 1999



No, no es que a mitad de la tarde haya tenido unos irrefrenables deseos de merendar a golpe de Nutella, ni nada por el estilo. Para empezar, porque uno es de la generación Nocilla: si ya apenas la toco, menos aún voy a ir tirando de otra cosa que traicione a las tradiciones. 

Pero mentiría si dijera que en la elección del tema de hoy no ha tenido nada que ver el enésimo aanuncio de la marca italiana. Como no se os escapará, Glorious es la canción que le pone la sintonía, especialmente la (gloriosa) sección orquestal que era su principal tarjeta de visita. 

Pues bien, mirad que tenía el tema entre mis preferidos desde su publicación, hace ya casi doce años. Y mirad que lo han puesto sopotocientas mil veces en publis diversas. Nada: los reflejos, a veces, son cojos, mancos y con menos vista que Rompetechos, y hasta la presente ni se me planteó traerlo aquí. Pero como buena gota malaya, el impacto publicitario, al final, prosperó.

Johnson fue lo que se llama "one hit wonder", es decir, un tipo que tuvo la fortuna de marcarse un gran éxito -precisamente, Glorious- y del que nunca más se supo, al menos fuera de su Suecia natal. Allí consiguió un nombre de más relevancia, también en parte como recurrente aspirante a representar a su país en Eurovisión. No os extrañe, pues, que un año de estos aparezca  finalmente por allí. Ya sabéis: la gota malaya, etc.

Una última nota, cerrando el tema de las cremas merendoleras varias. Señores publicitarios: de momento, sigo con la Nocilla. Pero es de momento. Si siguen utilizando a Bisbal para sus promociones, voy a tener que replantearme cambiar de tercio. Quedan ustedes avisados.

Glorious (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

sábado, 4 de junio de 2011

Dancing Queen, ABBA, 1976


Compañía, acabo de llegar de una de las tardes-noches más intensas que recuerdo en mucho tiempo, de esas que dejan cuerpo y mente casi exhaustos pero que uno considera que merecen la pena si la causa lo vale, una causa basada en la mejora de un modelo de grupo más participativo y más dinámico. 

Así que seré (intentaré ser) brevísimo, antes de marchar a escape a dormir. Eso sí, os dejo con una de las canciones más célebres de toda la década de los setenta. Dancing Queen, por supuesto, no requiere de mayores presentaciones. Lanzada en el verano de 1976, se convirtió en uno de los mayores hits de toda la carrera de ABBA, incluyendo un número uno en Estados Unidos. 

Posiblemente os llame la atención el curioso vídeo que tenéis más abajo. Corresponde a la fiesta previa a la boda del rey sueco Carlos XVI Gustavo (por cierto, descendiente directo del republicanísimo mariscal francés napoleónico Bernadotte, el mismo que llevaba tatuado en su brazo "muerte a los reyes"). Si os fijáis, todos en la fiesta van ataviados a la moda del siglo XVIII, salvo los dos maromos del grupo, cuyos ropajes son digamos que inclasificables. Tremendo.

¿Quién dijo que los suecos no son unos tipos divertidos... a su manera?

Dancing Queen (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 24 de abril de 2011

The Sign, Ace of Base, 1994


Tras una saeta y dos temas de pop alternativo más o menos modernillo, ¿a que viene en gusto una de esas canciones mil veces bailadas y tontorronas? En el caso de hoy, fue uno de los grandes hits de la primavera y verano de 1994, de la mano de la enésima formación salida de Suecia para vender discos como rosquillas: Ace of Base.

Vaya este tema para alegrar a todos los que liquidáis hoy vuestras vacaciones. Por suerte, yo no tendré que pasar por ello hasta mañana, je, je, je...

Y sí, bailé The Sign tela marinera. Como casi todos vosotros, añado.

Ace of Base – The Sign (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 8 de abril de 2011

Save Tonight, Eagle-Eye Cherry, 1997


Buenas noches. Soy Montse, la pareja de Javi, y estoy aquí por no decirle algo feo al que se hace llamar "Maestro Armero" pero que tiene tarea, el individuo. Como la operación ha ido muy bien y se ve envalentonado, hoy quería ya montar una Píldora. En vano le he insistido que no, que hasta mañana no se acerque a una pantalla de ordenador, pero no veáis el genio que se gasta cuando se le lleva la contraria. Así que aquí lo tengo al lado dirigiendo el montaje del post... que estoy construyendo yo misma. Vaya tela. 

Como os digo, a estas horas de la noche creo que está más cerca del cuentista profesional que del convaleciente necesitado de asistencia: desconozco que los langostinos formen parte de una terapia determinada que acelere la recuperación de lo de la vista, así que vosotros me diréis. 

En cualquier caso, mañana andará por aquí. De momento, os quedáis con la canción que ha escogido, del sueco Eagle-Eye Cherry. La verdad, no me imagino porqué habrá elegido a este artista...

En fin, nos vemos. Ha sido un placer conoceros.

Eagle-Eye Cherry – Save Tonight (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 13 de febrero de 2011

The Look, Roxette, 1989



De nuevo se pone la aguja de este blog en la posición "blockbuster megahit", esta vez con acento sueco. Porque, técnicamente, es imposible que no hayáis escuchado esto algunos cientos de veces como poco. Y no haber nacido antes de 1989 tampoco es excusa, por cierto, con la de discjockeys trasnochados que todavía paran por ahí.

De todas formas, que The Look acabara siendo el éxito que fue, se debió a un fenómeno algo extraño. El tópico de que nunca se sabe de dónde puede saltar la liebre es particularmente cierto con esta canción.

Hacia 1988, Roxette era un grupo muy famoso en su Suecia natal. Look Sharp!, su segundo álbum, llevaba ya dos singles de éxito... que terminaba allá donde las fronteras delimitaban el reino de las rubias más célebres de las landianas playas españolas de los setenta. Y nada hacía presagiar que el tercer sencillo, The Look, sufriera una suerte distinta.

Los estudiantes de intercambio son una especie peculiar de personas que, durante un tiempo, se trasladan a otro país con el teórico fin de conocer mejor una materia universitaria y rodarse en el idioma nativo, pero cuyo modus vivendi suele ser por lo general tabernario y dirigido por la franja central de su cuerpo.

Pues bien, uno de estos especímenes, norteamericano para más señas, cuando terminó el castigo al que estaba sometiendo al cuerpo en Suecia, se llevó una copia de esta canción. Una vez en su país, insistió a un pinchadiscos de Minneapolis para ponerla. Para sorpresa de éste, el tema funcionó muy bien entre la audiencia, y rápidamente saltó de emisora en emisora.

Y, mientras, ¿dónde estaba Roxette? En la inopia sería la mejor respuesta, haciendo gira por Europa muy esforzados ellos por sacar el disco más allá de los fríos nórdicos. Plan que, muy inteligentemente, cambiaron al saber del inesperado éxito de The Look en Estados Unidos. Así que volaron hacia allá, no fuera a ser que no supieran de dónde venía la cosa...

Y así hasta hoy. Las ventas del álbum Look Sharp! terminaron siendo archimillonarias, y la canción alcanzó varios números uno... eso sí, por fin fuera de Suecia. Y sin mover casi ni un dedo. Ahora ya sabéis porqué Roxette tiene todo que agradecer al programa de intercambio de estudiantes sueco.

Roxette – The Look (por Spotify)



Letra de la Píldora (también podéis leerla en la portada del single, así de majos eran)

Hasta la próxima.

miércoles, 9 de febrero de 2011

The Final Countdown, Europe, 1986



Pues sí, como muchos habréis imaginado -y algunos incluso explicitado- sólo era cuestión de tiempo que "El final del condón" (castizo nombre con el que los tiernos y bienhablados púberes de 6ºB de EGB del colegio público La Unió rebautizamos inmediatamente al tema de hoy) apareciera por aquí.

Antes de nada, quisiera decir que, en mi opinión, esto ni era heavy, ni rock duro, ni nada que se le asemejara más allá del rollo estético del personal. Tan sólo se trataba de un poderoso tema rock -o incluso pop- que seguía en la senda del gusto por los sintetizadores y las guitarras que poco tiempo antes habían abierto los Van Halen.

En todo caso, vaya por delante que entonces no me pareció, ni ahora tampoco, una mala canción. En absoluto. Su riff de teclados era de los que marcan época, y el sólo de guitarra no estaba nada mal. Su mayor pecado: haber sonado hasta en la sopa. Y hasta en el plato de macarrones. Como diría el otro, los números uno que pilló la cancioncita en 1986 se podían contar a cascoporro por lo alto y ancho del mundo mundial.

Aunque The Final Countdown (su título real, jamás utilizado por mis conmilitones en su día) tuvo otro gran pecado, que acabó restándole todo el caché que hubiera podido tener el tema. Si os acordáis, durante un tiempo relativamente largo, los miembros de la banda, especialmente su cantante, Joey Tempest, monopolizó las portadas adolecentes del Super Pop y del Nuevo Vale. Si, en el caso de la primera revista, su permanente King Size ocupaba ya toda la portada, en el caso de la segunda, de formato más reducido, había que añadirle suplementos para dar cabida a tanto exceso capilar. Incluso creo recordar que revistas de más rancio abolengo como Pronto, o la más reciente Tele Indiscreta, regalaban todo tipo de pegatinas y chorradas varias con la imagen de estos cuatro suecos.

Así que nosotros, muchachos de aristocrático abolengo suburbial, algo así no se lo perdonamos nunca, a pesar de que la canción nos la sabíamos como el que más. Y acabamos contribuyendo a su relativa mala fama posterior renegando por completo de ella. Vaya esta Píldora en el sentido de restablecer parte de su mancillado honor.





Hasta la próxima.

martes, 11 de enero de 2011

Lovefool, The Cardigans, 1996


El hecho de que existan cantantes inventados por las discográficas para deleite del público infantil-adolescente-juvenil no me molesta. Antes bien, considero que cumplen su función, algo así como el fast-food del pop: insulso y con rápida sensación de hartazgo. El secreto está en dejar que fluyan por su camino, mientras que uno sigue por el suyo. Ciertamente, es una lástima que supongan una cuota radiofónica y televisiva inmensa y que plaguen los canales musicales, pero supongo que es lo que hay.

Este es el caso del ya en otra ocasión referido niño-flequillo Yastin Bíber. Es muy curioso ver como el personal -mayoritariamente femenino y adolescente- se derrite por sus casi infantiles huesos, pero eso mismo le llegó a suceder en tiempos a otros artistas de hoy mucho más renombre y alcurnia.

Lo que ya no es tan divertido es comprobar como el repertorio de estos artistas suele basarse con más frecuencia de la deseable en la vampirización de canciones mucho más respetables, y no a la manera y oficio de los DJ's, precisamente. Un ejemplo de éstos es el que escuché esta mañana por la radio de la mano del citado Bíber. Y es que me quedé con la cara de póker cuando, tras haberme marcado el objetivo de escuchar una canción suya entera por aquello de la curiosidad socio-musical, aparecieron en mitad de ésta los coros de... ¡Lovefool!. Si ya molesta algo como lo dicho más arriba viniendo de estos personajes, cuando además cogen una canción que te gusta, la cosa roza ya la indignación.

Para los pocos que no la recordéis del todo -y para los que no tengáis la edad de hacerlo-, Lovefool fue uno de los temas más radiados de 1997, e hizo mundialmente famosos a los suecos The Cardigans. Debe decirse que parte de aquella fama fue gracias a la inclusión del tema en la banda sonora del film Romeo+Julieta, la enésima adaptación cinematográfica del drama de Shakespeare.

Por mi parte, voy a intentar reproducir la canción de hoy por los auriculares unas diez veces (para empezar), a ver si se me pasa el susto de esta mañana.

The Cardigans – Lovefool (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 19 de diciembre de 2010

7 Seconds, Youssou N'Dour y Neneh Cherry, 1994


Alguna vez he referido que 1994 no fue especialmente épico para la historia del rock. Ciertamente, implicó la eclosión del fenómeno brit, pero éste ya se estaba gestando antes y su gran momento de gloria vendría algo después. Realmente, si uno es honesto, la música que más sonaba en las discos y en muchas emisoras era mákina chunta-chunta, junto a otros temas de no menos abolengo musical. Todo un legado para generaciones posteriores.

A medida que se acercaba el verano, ya me iba haciendo a la idea de la previsible tiranía de La barbacoa de Georgie Dann y aquel I Like To Move It de los Reel 2 Real (que sólo se dignificó hasta cierto punto mucho tiempo después, al ser la canción de los hiperactivos lemures de Madagascar). Todo apuntaba a nivelazo por los cuatro costados, salvado sólo por las primeras grandes batallas de singles entre Blur (desde su Parklife) y Oasis (Definitely Maybe).

En éstas, perdida casi toda esperanza, se publicó al borde del estío (quiero recordar) el magnífico tema de hoy, uno de esos que acaban trascendiendo a su década. Youssou N'Dour, un senegalés que ya entonces era una celebridad por haber trabajado junto a nombres como Peter Gabriel, se unió a Neneh Cherry, sueca medio originaria de Sierra Leona -país cercano a Senegal-, para componer este estupendo y sobrecogedor 7 Seconds.

La canción, con un pulso dramático como pocos, recoge una idea realmente bella: los primeros siete segundos de vida de un bebé, que, según Cherry, son los únicos en los que no es consciente de los problemas del mundo en el que se va a mover. Para quedarse sin habla.

Inmediatamente, 7 Seconds se convirtió en un hit a escala mundial, alcanzando varios números uno e incontables Top 10. Pero más allá de los méritos comerciales, tuvo la virtud de poner algo de sentido común en el escalofriante panorama musical de aquel verano de 1994. Y sólo por eso, merece estar aquí.

Youssou N'Dour y Neneh Cherry – 7 Seconds (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 7 de octubre de 2010

Rocket Trip To Mars, Fredrika Stahl, 2010


El de hoy es un tema que la mayoría seguramente no hayáis escuchado todavía. Tiene su lógica. De hecho, en muchos países el álbum en el que está incluido, Sweep Me Away, se ha publicado esta misma semana, y como single apenas lleva funcionando desde el verano.

¿Y cómo ha llegado hasta mí? Bendito sea Google, ¡fiuuuuu! que diría aquel personaje cardenesco que era Carlos Jesús/Micael/Crístofe. Hace pocos días, pasó por televisión un anuncio de coches, del Nissan Juke, creo. En él sonaba un tema delicadísimo cantado por una chica de voz peculiar. Como fuera que a Montse -con más sensibilidad musical de la de verdad que yo- le llamara la atención, ahí que me tenéis dándole que te pego al buscador como servicio a la causa. Hasta que dí con el tema. Titulado Twinkle Twinkle Little Star, lo interpretaba una tal Fredrika Stahl.

Seguimos con las preguntas. ¿Y quién es Fredrika Stahl? Pues una chica sueca de apenas 25 añitos, muy mona ella, y cuya trayectoria musical se ha desarrollado principalmente en Francia. Trayectoria musical algo más que incipiente: de hecho, Sweep Me Away es ya su tercer disco, del que Rocket Trip To Mars es, precisamente, su single de presentación.

De todas formas, que nadie me suponga especial ojo para la identificación preventiva de singles de apoyo a álbumes. Cuando opté por tirar de Spotify para seguir investigando sobre el repertorio de Fredrika Stahl -lleno de buenísimas canciones a medio camino entre el pop y el jazz- marqué en primer lugar la que traemos hoy a las Píldoras únicamente... por su título tan molón. Y -saltó la liebre- se trató de una canción que me enganchó al instante; además, tenía su vídeo. ¡Ya tenía Píldora en ciernes!

Para acabar, quisiera hacer una curiosa mención sobre el otro tema mencionado, Twinkle Twinkle Little Star. No se trata, en absoluto, de una pieza moderna. De hecho, es una canción infantil muy popular en Estados Unidos. Su base musical, obtenida de una canción francesa del siglo XVIII sobre la que el mismísimo Mozart hizo variaciones, fue completada con un poema infantil en inglés en 1806.

Pero, por lo pronto, nos quedamos con nuestra mucho más futurista excursión en cohete a Marte. Que la disfrutéis descubriéndola como yo.

Fredrika Stahl – Rocket Trip To Mars (por Spotify)

NOTA: lo reciente del tema hace que no haya muchos vídeos disponibles de la canción, y los pocos que hay vayan adornados de unos segundos de publi al principio. El vídeo de abajo no es una excepción, aunque carga los anuncios una vez sí y una no, por lo que he visto. Así que, si os toca la vez que sí, recargando la página podréis pasarla. Al menos, eso creo...





Letra de la Píldora
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Hasta la próxima.

jueves, 29 de julio de 2010

S.O.S., Abba, 1975


Hace un rato, recién llegado de la ya reglamentaria y pronto tradicional clase de spinning -hoy el repertorio había bajado un poco de nivel, aunque tuvo algún momento tremendo- me explicaban una historia que, aclarado en los primeros momentos que había acabado bien físicamente para los protagonistas, tenía su gracia.

Para los que no sepáis qué es un patí català, se trata de una especie de catamarán de manejo algo complicado, ya que... no tiene timón. Por lo tanto, se debe orientar mediante la distribución del peso de su tripulación en la embarcación. Así pues, se requiere de bastante pericia y de una imprescindible formación para hacerlo mover. Servidor, que rema en el mar, pero que tiene apenas unas pocas clases de raquero (una embarcación para instrucción básica) y de láser en vela ligera, nunca se atrevería a mover un trasto como ese sin ayuda y formación. Por desgracia, el verano y la testosterona hacen que algunos no tengan tanta prudencia. Cosas de la playa y de los bañadores ajustados, que acaban afectando al riego.

Según parece, hoy, un tipo, acompañado de su pareja o ligue -que a saber- sacó una de estas embarcaciones desde la playa. No había mala mar, así que era un buen momento para salir. Todo fue bien... hasta que a apenas 50 metros aguas adentro -una distancia muy corta-, de repente, el trasto volcó. Al final, tras el susto y varios intentos de los incidentados por recuperar la situación, hasta la Cruz Roja tuvo que ir a sacarlos de allí, barco incluido...

La cosa no tendría más, y no pasaría de un mero infortunio -insisto, con final feliz, por eso le dedico estas líneas- si no fuera porque, por lo visto (en un pueblo todo se acaba sabiendo...) el individuo tenía casi nula experiencia al frente de estos catamaranes. Esto, no obstante, no fue inconveniente para querer mostrarse heredero del mismísimo Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océana, y no le impidió montarse un número de vacile ante la fémina. Algo que está bien y que es inofensivo en un karaoke o una pista de baile, pero que en el mar y con un trasto como ese, requiere de más respeto y conocimiento que presunción.

Consecuencia: tras el susto y el aparatoso final de tamaña expedición náutica, ahí tenéis a todo quisque en la playa pendiente del rescate para mayor oprobio del intrépido y sobrado navegante al llegar a tierra. Como no tengo por menos que sonreir ante el desenlace de tamaño caso de justicia poética derivado de la falta de respeto por la mar, aquí dejo dedicado este clásico de Abba de 1975, uno de mis preferidos de la banda sueca. Y que espero que, si alguna vez me lo tienen que dedicar a mí (¡que espero que no!), no sea por tonto.

Abba – S.O.S. (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.