lunes, 6 de diciembre de 2010

Middle of the Road, Pretenders, 1983


Una de las tontonoticias que a medida que nos vamos acercando a la Navidad se van haciendo ver de manera creciente en los Telediarios, trataba hoy sobre la nueva remesa de temas navideños por parte de músicos consagrados. Si el año pasado una de las sensaciones fue ver a Bob Dylan con gorro de Papá Noel (!), este prometía ser algo más discreto con unos Coldplay a golpe de villancico.

Con todo, se citaban más artistas sumados a la navideña inspiración, entre los que estaba Chrissie Hynde, la perenne alma de los Pretenders. ¡Los Pretenders! ¡Menudo descuido por mi parte! Lógicamente, en ese momento, cogí el portátil y me puse a asegurar su presencia en el Píldoras Hall Of Fame.

Para la mayoría, los Pretenders se limitan a poco más de un par de enormes hits, como lo fueron Brass In Pocket y la ya muy ochentera Don't Get Me Wrong. Sin embargo, estos auténticos devotos creados a la sombra del punk y de la new wave eran mucho más. Uno de sus temas que siempre me parecieron más espectaculares fue este Middle of the Road, un rock plano y potente a la manera de quince o veinte años atrás.

Por lo demás, se trata de un tema de contenido algo peculiar. Lejos de tratar sobre giras y rock and roll como su título y su estilo pudieran hacer creer, versa sobre una especie de "crisis de los treinta y tantos" más o menos bien llevada pero comprensible en una rock star. Como curiosidad, la letra menciona en un momento dado a una hija que acababa de tener. ¿Sabéis con quién?

Hynde había sido una fan impenitente de los Kinks y, de hecho, el primer single de los Pretenders fue una versión de un tema de aquellos. Pues bien, cuando ya había llegado al éxito, consiguió el sueño de toda fan: mantener una relación con su ídolo, en este caso Ray Davies -el líder de los Kinks- con el que en 1983 llegaría a tener una hija.

Así que si alguna quinceañera está improbablemente leyendo esto, que tome nota: no basta tan sólo con desgañitarse a lo bonzo entre diez mil personas si queréis acercaros a vuestro ídolo. Primero mejor montad vuestro grupo y conseguid la fama. Aunque, para entonces, y viendo lo visto en el panorama actual, muy posiblemente ya nadie se acuerde de vuestro ídolo, incluyéndoos a vosotras mismas... tendréis que asumir el riesgo.

Pretenders – Middle Of The Road (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Call Me, Blondie, 1980


Más o menos una década antes de que Julia Roberts le hiciera de prostituta cinematográfica a Richard Gere, éste, a su vez, había hecho de ídem para toda aquella señora que valorara sus servicios. Con la única diferencia de que si en el primer caso la cosa era la edulcorada historia de la cenicienta, en el segundo se trataba de un thriller con crímenes por medio.

Una de las escenas más inolvidables de American Gigoló era su inicio, en el que aparecía Gere conduciendo su Mercedes descapotable... a la par que arrancaba el trepidante tema que tenéis hoy delante. Era la presentación a todo gas de Call Me, lanzado en Estados Unidos a la vez que el film al que acompañaba.

La banda sonora de American Gigoló, en su conjunto, era obra del rey de las discos del momento, Giorgio Moroder, quien había producido una parte muy significativa de los bombazos revientapistas de finales de los setenta. Call Me, también compuesta por él, fue ofrecida inicialmente a los Fleetwood Mac, que rechazaron la oferta. Finalmente, los Blondie, entonces en plena racha, aceptaron el tema, eso sí, con letra compuesta por su vocalista, Debbie Harris.

Si la película fue un tremendo éxito que lanzó la carrera de Richard Gere -en un papel originalmente pensado y ofrecido a John Travolta-, el tema principal no le fue a la zaga. Consiguió el número uno a ambos lados del Atlántico (relegando de ese puesto en Estados Unidos nada menos que a Another Brick In The Wall de Pink Floyd), y se convirtió inmediatamente en uno de los temas principales de la formación. Incluso fue nominado a los Globos de Oro como mejor tema de una película.

Como curiosidad -y ya para acabar- el zorro de Moroder, para rentabilizar aún más el tema, decidió sacar una versión de la canción en español, pensada sobre todo para el mercado latinoamericano (aquí en España sonó fundamentalmente la versión en inglés). Hay que decir que, si tenéis la oportunidad de escucharlo, podréis ver que suena algo raro... más que español, parece una curiosa modalidad de spanglish, no tan diferente a la que el presidente Ánsar utilizó en el rancho de su colega Yooors W. Por suerte, la Harris viste el dialecto mucho mejor que aquél. Dónde vas a parar.
Blondie – Call Me (por Spotify)


Por cierto, el vídeo que tenéis a continuación es el que originalmente se concibió para el tema en 1980. Curioso, lo es: no sale ni el grupo, ni la peli: lo harían en otro clip montado años después. Así que no tengo menos que desearos un feliz paseo en taxi, de la mano de un conmilitón de nuestro amigo pildorero El Tudela.




Hasta la próxima.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Airport, The Motors, 1978


Al final no me he podido resistir...es demasiado heavy esta nueva demostración de pandereta nacional como para dejarla pasar por alto. Sencillamente, increíble con los tiempos que corren.

Antes de empezar, debo decir que normalmente presupongo la razón a quién plantea una huelga. Es una manifestación de disconformidad ante una realidad laboral y que, además de al patrono, le cuesta el dinero directamente al bolsillo del trabajador, que no cobra. No se suelen hacer porque sí.

Sin embargo... lo de estos señoritingos de las torres de control no tiene perdón de Dios. Que no quieran renunciar a sus derechos y prerrogativas ganadas, fantástico. Aunque si ya lo han hecho otros miles de trabajadores públicos mucho peor pagados, se me ocurren pocos motivos para que no arrimen ellos, con más razón, el hombro. Si consideran que su régimen de trabajo es de "esclavitud" (verídico), ¡qué será entonces el régimen de los demás curritos que nos movemos de sol a sol por una ínfima parte de su salario!

Aún así, es lícito que peleen en defensa de lo suyo. Pero como lo hacemos los demás cuando nos tocan: se plantea una huelga con fecha determinada, y se sale a la calle entonces a acordarse de la madre que parió de quien sea pertinente mientras se para la actividad. Pero la porcinez de acto según la cual a media tarde me puteo, y ahora no trabajo, pete quien pete, no. Así no se pelea. Así, se chantajea, y no sólo a un gobierno, si no a un país al que pretendes tener en jaque por tus cojones.

Personalmente, creo que ha sido un muy grave error por su parte, ya que ha puesto a la opinión pública total y definitivamente en su contra. Y ya no los salva ni el guaperas rubiales aquel que habían designado de portavoz. Ahora que apechuguen con lo suyo y con lo que les tenga que venir encima. No seré yo quién interceda por sus derechos muy mal defendidos.

Y eso que no tenía previsto coger ningún avión... que si no, me oyen de veras estos tipos.

The Motors – Airport (por Spotify)

PS: por cierto, el tema que tenéis hoy por aquí es una pequeña joya de finales de los setenta, de la mano de un grupo de brevísimo recorrido, The Motors. No obstante, en su corto espacio de vida, consiguió un buen golpe con este Airport de 1978, que alcanzó el puesto número cuatro británico. Por cierto, como curiosidad, incluía entre sus filas a un Tchaikovsky... de hecho, Bram Tchaikovsky -cuyo nombre real no era ése, por supuesto- es el tipo a la guitarra que se salta el playback de forma inmisericorde, vestido, eso sí, de insigne director de orquesta. Que se note el apellido.



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Beetlebum, Blur, 1997


Podré escuchar esta canción otras 500.000 veces, y creo que seguirá sin cansarme. Menuda forma de abrir un LP. Cuando te gusta mucho la música de un grupo o de un cantante, es harto difícil establecer cual o cual otro tema es el preferido, pero sin duda, Beetlebum estaría entre las cinco mejores canciones de los Blur, en mi modesto -y en el caso de estos ingleses, poco imparcial- juicio.

Debo decir que, por una vez, tal entusiasmo por un tema fue muy compartido por la mayoría, y Beetlebum alcanzó el número uno en Gran Bretaña, amén de ser pasado una y otra vez por toda emisora musical a lo largo y ancho del globo durante aquellos primeros meses de 1997. Por mi parte, fue el detonante para la adquisición inmediata del álbum Blur.

Sin embargo, la verdad es que durante muchísimo tiempo nunca supe de qué iba la canción. Tenía un cierto aire beatle -de cuando éstos empezaban a gastar pelo y patillas algo más largos de lo habitual- y su título parecía confirmarlo, pero no era ningún tipo de homenaje a los cuatro de Liverpool.

Tanto misterio por el título hizo suponer las más diversas teorías: que era un ataque a los muy beatlemaníacos Oasis -ya que el título puede traducirse literalmente como "culo de escarabajo"- pero nada más lejos de la realidad. De hecho, Noel Gallagher incluso reconoció que Beetlebum era la canción que más les gustaba de los Blur. También que era una referencia a la adición a las drogas que había tenido Damon Albarn y su antigua novia, la cantante de Elastica (¿os acordáis de Connection? No os preocupéis, en breve aparecerá...).

Parece ser que la cosa era más prosaica, y que tan sólo hacía referencia a un popular presentador de televisión británico, conocido como Beadlebum. No obstante, el propio Albarn admitiría que recogía emociones más complicadas, contribuyendo así a mantener el misterio sobre la auténtica inspiración del tema.

En todo caso, se interprete como se interprete, es imposible abstraerse a la belleza cuasi hipnótica de la canción, desde que se inicia con esa guitarra entrecortada. Pero insisto: no soy demasiado objetivo... tendré que ver si se me pasa a lo largo de las próximas 500.000 reproducciones.

Blur – Beetlebum (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Yo quiero verte danzar, Franco Battiato, 1987


Es lo que tienen las Píldoras... uno se pone a hablar de Verona, piensa en Italia, y allá que le sale toda la cohorte de cantantes y compositores nativos como en tromba. En el caso de hoy, la cosa andaba empatada entre Sandro Giacobbe, Gianni Bella, Lucio Battisti... y Franco Battiato. Casi de esquizofrénicos, pero es lo que hay. De hecho, prácticamente he acabado montando un San Remo a lo raro, raro, raro.

Finalmente, como podéis comprobar, se ha impuesto el 25% de Battiato, pero por los pelos. Y porque, de todos los temas en concurso, el que más se me coló en la testa fue este Yo quiero verte danzar, y encima en su versión en castellano, que es la que arrasó en el ya añejo 1987.

No obstante, como sucedía con casi la totalidad de los temas incluídos en el celebrado álbum de aquel año, Nómadas, se trataba de una adaptación al español de un tema más antiguo grabado originalmente por Battiato en italiano. Para cuando se lanzó Yo quiero verte danzar, Voglio vederti danzare ya tenía un lustro a sus espaldas, e incluso había recibido una versión previa en inglés en 1985.

Por cierto, que ambas versiones -anglosajona e hispana- no sólo se diferenciaron de la original en la traducción, si no que añadieron un ritmo discotequero que consiguió que una canción tan peculiar llegara a ser pinchada en las pistas de baile. Y con notable éxito, que se extendió más allá de su lanzamiento.

Yo quiero verte danzar es un tema bellísimo en su concepto, que repasa los diferentes bailes a lo ancho y largo del mundo. Debo decir que mi debilidad era su final, a golpe del vals que bailaba la gente anciana de la Baja Padana italiana. Y no me digais que a vosotros no os daban también ganas de marcaros uno cuando acababa la canción... vamos, que hasta estoy ahora por pegarme uno en el comedor...

Franco Battiato – Yo Quiero Verte Danzar (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.