domingo, 23 de marzo de 2014

Hey Jude, Wilson Pickett, 1968


Últimamente, corren por Facebook diversas variantes de un juego que consiste, con pocas diferencias, en que alguien cuelga una canción, una imagen de un cuadro, o cualquier otra cosa más o menos conocida. Una vez publicada, todos los que pongan "me gusta" en la misma, reciben el encargo de colgar otra canción -o cuadro, o lo que toque-, eso sí, con alguna condición. Por poner el ejemplo que ha conducido a la Píldora de hoy, si un servidor ponía un "me gusta" a la canción que había colgado la persona que proponía el juego, debía de colgar en respuesta otra canción con la condición de que empezara su artista con la letra "W". Y aquí está, en la mejor forma que sé, que es Píldora mediante. 

Artistas y grupos que empiecen por "W", hay para dar y vender. En el blog, sin ir más lejos, tenemos unos cuantos. Pero, casi sin pensarlo, se me vino a la cabeza el tremendo Wilson Pickett, el héroe de las mil danzas, cuya voz está entre las más potentes de la música soul, que ya es decir. 

Y lo hago con la que considero que es la mejor versión de cuántas se han hecho del Hey Jude de los Beatles más allá de la original, que también es decir. Lanzado en 1968, apenas un trimestre después de que lo hicieran los de Liverpool, se convirtió en todo un éxito al instante, en parte gracias al vozarrón de Pickett, y en parte por la genial guitarra de Duane Allman que marca todo el tramo final de la canción. Su audio lo tenéis a través de Grooveshark. 

Como pequeña delicatessen encontrada por ahí, os dejo como clip la espectacular interpretación que hizo junto a Tom Jones, en la cual es difícil discernir quién de los dos desplegaba mayor poderío vocal. También hay otra actuación que hizo años después el propio Pickett junto a los Bee Gees, pero vamos, no hay color. Quien la quiera escuchar, es fácil de encontrar en Youtube. 

Y espero que te guste, Roser. Mission accompli




Hasta la próxima. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Urban Guerrilla, Hawkwind, 1973


Que el mundo está convulso, no cabe duda. Que las plazas de decenas de ciudades de todo el planeta están ocupadas por ciudadanos que se reivindican a sí mismos, a veces sentados, a veces a hostia limpia, es evidente. Pero este ambiente sólo nos dice que este tiempo no es bueno, no que cualquiera pasado fue mejor. 

A finales de los años sesenta y principios de los setenta se dio algo parecido, tal vez con la única diferencia de que aquellas luchas eran a menudo ofensivas y las de ahora, meramente defensivas en lo que respecta a la posesión de derechos, especialmente en Occidente. Pero los disturbios lo eran igualmente, desde luego. Si no, ¿cómo puede titularse una canción del muy progresista año de 1973 nada menos que Urban Guerrilla?

Sus artífices tampoco eran una banda que dejasen indiferente a nadie. Para empezar, su fama de pasadísimos de vueltas la corroboraban sus letras ultrapsicodélicas, su manifiesto consumo de drogas y sus conciertos... auténticas performances donde uno de los platos no menores era su bailarina Stacia, que acostumbraba a acabar como Dios la trajo al mundo. Y con una anatomía que no dejaba indiferente, por cierto: su altura (casi 1,90) no era lo único enorme de la muchacha.

Pero por encima de todos aquellos majaras, había uno que destacaba más: su bajista, Ian "Lemmy" Kilmister, auténtico artífice de la parte más dura de su sonido.  Imagináos cómo sería el tipo que sus propios compañeros acabarían invitándolo a abandonar la formación. Tampoco es que le fuera al final nada mal. Fundaría Motörhead -nombre derivado de una canción de Hawkwind, por cierto- y sería uno de los mayores artífices de la renovación del heavy metal de los ochenta.  

Urban Guerrilla también estuvo rodeada de polémica. Aunque fue escrita como sátira precisamente de los líderes de las distintas revueltas de la época, tuvo una increíble mala suerte. Apenas había empezado a entrar en listas, el IRA inició una campaña de atentados que provocó que la timorata BBC se negara a emitir la canción. Pero la cosa fue más allá todavía, ya que el grupo se vio presionado para retirar el single, lo cual acabó haciendo semanas después de su lanzamiento. En una particular versión del síndrome de Estocolmo, tiempo después los diferentes miembros del grupo renegaron de la canción en mayor o menor grado. Todos, menos uno.

Naturalmente, este uno era el inefable Lemmy Kilmister. 

Os dejo ya con este temazo. Y para los caballeros (para qué engañaros) con el particular arte de la enorme señorita Stacia en el escenario.  




Hasta la próxima. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Entre dos aguas, Paco de Lucía, 1973


Un buen amigo, Salva, miembro de los Kill Me Later, comentaba en su muro de Facebook hace unas horas que hoy sería un día en el que todo quisque sería fan de Paco de Lucía "de toda la vida". Naturalmente, con la ironía que cabe suponer: la gran mayoría apenas habrán escuchado Entre dos aguas por la tele, puede que incluso tan sólo parcialmente en un fugaz zapping. Y muy pocos, muy muy pocos, habrán escuchado un álbum entero del algecireño. 

No me da vergüenza admitir que yo estoy entre estos últimos. Tampoco descubro nada a nadie: más de una vez, y de dos, he dejado constancia que un servidor, para ser descendiente directo de cordobeses, tiene muy poco -hasta el día de hoy- del duende flamenco. Cuatro palmas más o menos acompasadas, y a otra cosa, mariposa.  

Pero más allá de que apenas haya pasado del tema de hoy de Paco de Lucía  (y de alguna interpretación del no menos glorioso Concierto de Aranjuez) al César lo que es del César. Es el puto amo de la guitarra española, el que le ha sacado los colores como ha querido. De haber sido anglosajón y eléctrico, este tío hubiera sido Jimi Hendrix. 

Así que aquí os dejo con su más memorable e inolvidable pieza. Venga, y esta vez, la escucháis entera si no lo habéis hecho hasta ahora.



Hasta la próxima. 


viernes, 21 de febrero de 2014

Cantares, Joan Manuel Serrat, 1969


Este 2014 tiene muchas lecturas propias. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa: VI Año de la Gran Crisis; III y Penúltimo Triunfal Mariano; por ende, también III del Malestar Intestinal Oposicional; y Enésimo (y lo que te rondaré morena) de la Santa Cofradía del Sobre Marrón. Para algunos, es casi el Año -I de la III República, mientras que para otros, es ya prácticamente el de la Indepe en conmemoración de otro 14, aquél mucho más funesto si cabe, de pólvora, casacas, largos pelucones y decretos ominosos.

Pero también es el año que hace 75 de aquel 1939 que detuvo el reloj de España más de 20 años en lo económico y 40 en lo social. Un año donde sí hubo vencedores y vencidos, estos últimos con alevosía y a menudo con nocturnidad, especialmente si los llevaban a pasear.

Entre los vencidos hubo de todo. Soldados, obreros, viudas, niños, pero también ministros y generales, hombres de ciencia y escritores. Uno de estos últimos, que apenas sobrevivió para cruzar la frontera, fue uno de los grandes poetas españoles de todos los tiempos, Antonio Machado. Justo mañana se cumplen 75 años de su fallecimiento. Hay que decir que, al menos, aquel anciano cuya familia había quedado como casi todas dividida -su hermano Manuel, también poeta, estaba con los vencedores- no llegó a ver el final de la guerra y la desaparición definitiva (ya cantada) de su República.

Así que qué mejor homenaje que uno de sus más inmortales poemas en boca del mayor cantautor en castellano del siglo XX, en mi opinión. Cantares, en la versión que interpretó el del Poble Sec en 1969 (aún con el Caudillo caudilleando) se dividía en dos partes: la primera lenta, recitada, con la letra del poema original de Machado compuesto en 1912; la segunda, trepidantemente ye-yé, con texto del propio Serrat.

Pero todo esto ya lo sabéis de tantas veces como la habéis escuchado. Seguro que no os importará hacerlo una vez más. Dedicado a Antonio Machado, poeta.





Hasta la próxima. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Black, White & Blue, Ladyhawke, 2012



Ayer, estaba ojeando algunos posts antiguos del blog. Esto lo hago a veces simplemente tanto para recordar qué frikada había escrito aquí o allá como para rescatar para los oídos alguna pieza, sí, como si de cualquiera de vosotros se tratara en plan visita turístico-musical. 

La segunda o tercera de ellas que trasteé, hecha de forma rápida durante unas vacaciones de semana santa, fue la de una neozelandesa bien conocida en círculos indies, pero algo menos en cuanto a público general se trata. Con la electrónica Magic, Ladyhawke lanzaba su último single en más de tres años, en un interludio marcado por una exhaustiva y larga gira de conciertos.

Un paréntesis que se volvía a abrir en 2012 con el tema que os propongo hoy, Black, White & Blue, descubierto tras investigar si había algo nuevo desde aquella Píldora de hace casi tres años. Es notable el cambio de registro entre ambos singles, Magic, y el de hoy. En el que tenéis delante, la electrónica ha dado paso a una especie de revival del britpop, con sus guitarras y sintetizadores, y melodías inspiradas en los sesenta y setenta. 

Efectivamente, Black, White & Blue tal vez no sea un tema demasiado innovador, pero puede que tampoco lo pretenda. Si es así, se trata de una muy buena pieza pop de las que todos los aficionados al indie gustamos de escuchar en cualquier momento. Si es vuestro caso, no dudéis en darle al play. 





Hasta la próxima.