lunes, 23 de abril de 2012

Sheep, Pink Floyd, 1977


¡Qué horas! Como suele suceder cuando se me hace tan tarde, solicito vuestra venia para ser breve y retirarme enseguida. Pero no sin antes dejar hoy una Píldora que compensará el menor verbo con la mayor música, tanto en calidad... como en extensión. 

Que Animals fue uno de los grandes discos de Pink Floyd no se le escapará a nadie. Su espectacular puesta en escena, con aquel inmenso cerdo volador hinchable -llamado Algie- ha quedado en la retina de la historia del rock. Por cierto, si habéis visto Hijos de los Hombres -muy recomendable de verdad- lo encontraréis en un entorno un tanto más terrorífico e inquietante: el Londres de un mundo futuro en el que no nacen niños.  

Para mí, el tema más espectacular de todo el álbum era este Sheep, una pieza de diez minutos -se hace mucho más corta- en la que se alternaban fragmentos sinfónicos y progresivos con otros acelerados que daban un toque sutilmente esquizofrénico a todo el conjunto. 

Sin más, me voy a dormir. Al final, no he sido tan breve como anunciaba: la cabra tira para el monte. Pero qué le vamos a hacer. Una última nota: los vídeos (dividen la canción en dos partes) no fueron grabados en óptima calidad, que digamos. Si os desesperan mucho, tirad de la versión del álbum por Goear. Y ya callo. Allá va. 





Hasta la próxima.

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