miércoles, 5 de enero de 2011

Kids, MGMT, 2008

Lo que son las cosas: por segunda vez, he decidido dejar de lado la Píldora prevista inicialmente para la víspera de Reyes por otra en el último momento. Entonces, hace un año, la que se coló definitivamente fue la luminosa Morning Has Broken, de Cat Stevens, una canción infantil adaptada que consiguió convertirse en uno de los temas más celebrados del cantautor británico.

Así que este año, la previsión era poner la Píldora que se había quedado desbancada entonces. Sin embargo... se me ocurrió darle un pequeño giro a la cosa, y de nuevo ha vuelto a caerse aquella elección inicial. Esperemos que para 2012 cuele...

Si hace un año el tema escogido definitivamente se caracterizaba por ser todo un canto a la mañana, fantástico para esos despertares ensoñadores del día de Reyes, en esta ocasión he preferido apostar por prácticamente todo lo contrario. De hecho, atendiendo a la fecha que es, su elección podría decirse que es de un humor negro, negrísimo, producto de la febril mente del que escribe.

Kids, por otra parte, es un tema magnífico de mis queridos MGMT, y uno de los grandes hits de 2008. Con un ritmo a medio camino entre el pop y la música electrónica, y ese aire psicodélico tan característico del dúo norteamericano, su letra describe la vida de un niño pequeño. Ni más, ni menos.

Entonces, ¿por qué es una Píldora elegida con humor negro para una noche de Reyes? Bueno, ved el vídeo y en seguida lo comprobaréis. Sólo os diré que el grupo tuvo que acabar haciendo un "detrás de las cámaras" para mostrar que el protagonista del mismo no se había llevado tanto disgustos por segundo... ¡Ah! Por si acaso: si tenéis hijos pequeños, no se lo enseñéis... el que avisa, no es traidor.

En todo caso, ¡que los Reyes os traigan todo aquello que deseéis! A mí, por cafre tras lo de hoy, sólo me espera carbón. Y de las minas asturianas, nada de azúcar.

MGMT – Kids
(por Spotify)

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

martes, 4 de enero de 2011

Lithium, Nirvana, 1992


Esta misma mañana, tenía la radio puesta como de costumbre. Por aquellas cosas del azar -espero-, en una de las emisoras estaban pasando el tema de hoy. Así que decidí dejar el dial, lo cual tiene su cosa, ya que por la mañana soy más de radio hablada que cantada. Como que una vez hubo terminado, la canción siguiente sólo podía calificarse de "mala e insulsa", y eso siendo indulgente, le pegué un giro a la sintonía buscando la tertulia de rigor.

Entonces... ¡oh, sorpresa!, en pleno peregrinar radiofónico, ¡ahí estaba de nuevo Lithium! Eso sí, no era ni la COPE, ni Intereconomía, ni Punto Radio u otras delicatessen por el estilo, siempre tan útiles para ponerse las pilas por la mañana e ir a comerse el mundo, aún con el riesgo de acabar partiendo la cara al primer incauto que se presente por delante tras tamaña dosis de esteroides. No podía ser perfecto...

Y aquí está la canción, así que al lío. Durante el olímpico verano de 1992, Nirvana seguía triunfando a lo bestia gracias al Nevermind lanzado durante el septiembre anterior. A aquellas alturas, lo de menos eran ya las clasificaciones de los charts, ya que, de forma independiente a que una canción de aquel enorme disco fuera single o no, nos sabíamos todas de memoria.

En cualquier caso, las discográficas seguían pensando que lo de lanzar singles todavía era una buena idea, y Lithium fue el tercero de Nevermind, editado apenas cuatro días antes de que la vill de Barcelon se convirtiera en el sarao simbolizado por aquella cosa en la que algunos querían ver a un perro de diseño postmoderno.

Por cierto, es común pensar que la canción va sobre el uso de drogas antidepresivas, ya que el litio se suele suministrar a los enfermos con trastornos bipolares. Además, cuadra mucho con el carácter alegre y jovial de Kurt Cobain, siempre tan vitalista. Sin embargo, aunque sí que el asunto iba de tratar depres, era más bien mediante la vía religiosa, en plan nuevo nacido.

Mi pregunta es: para tal fin, ¿no hubiera sido mejor componer algo como la Píldora de ayer, con sus aleluyas y Hare Krishnas? Eso sí, muy grunge, no hubiera quedado...

Nirvana – Lithium (por Spotify)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

lunes, 3 de enero de 2011

My Sweet Lord, George Harrison, 1970


Damas y caballeros, con ustedes, el Hare Krishna más famoso de la historia del rock. Eso sí, bien aderezado de numerosos aleluyas -no sea que la cosa se vaya de las manos- y a un ritmo hippie pero que se presta muy bien a que los pies y las manos actúen por su cuenta. Con ustedes, la fantástica My Sweet Lord.

Cuando contábamos la historia de Something, ya nos referíamos a un George Harrison en pleno estado de gracia a finales de los sesenta, surgido a la sombra de Lennon y de McCartney. Pues bien, la cosa tuvo continuidad tras el final del grupo y de todos los beatles que publicaron en 1970 en solitario, el mejor sin duda fue Harrison.

Y lo fue gracias al que todavía hoy se considera uno de los álbumes imprescindibles del rock, All Things Must Pass, un triple (!) LP donde se incluían temas inéditos, varios de los cuales incluso habían sido desechados para los últimos discos de los Beatles. Así de sobrados iban.

Dentro de aquel álbum habían auténticas joyas, como la alegre What Is Life o la mucho más profunda Isn't It A Pity -canción tremenda que increíblemente se había caído del White Album de los de Liverpool en 1968-. Pero la que haría más fortuna de todas fue nuestro cántico místico y tántrico de hoy, My Sweet Lord.

Por supuesto, no me voy a marchar de nuestra Píldora de hoy sin hacer una mínima referencia al más célebre caso de plagio musical que se ha dado en las últimas décadas. Y es que nuestra celebradísima My Sweet Lord se las tuvo que ver en los tribunales debido a que una discográfica norteamericana reclamaba para sí los derechos de la canción. Al parecer, era demasiado similar a He's So Fine, un viejo éxito del grupo femenino The Chiffons -grupo en lista de espera, por cierto-.

Entre nosotros, melódicamente, ambas canciones se parecían como dos gotas de agua, hare krishnas mediantes. Pero como el juez no quería problemas, finalmente lo resolvió todo con una indemnización de royalties y aduciendo supuesta amnesia por parte del ex beatle. Así que, finalmente, My Sweet Lord pudo seguir siendo el hit más celebrado de la carrera de George Harrison. Con la de buenas canciones que tenía el hombre, y meterse en estos berenjenales, tsk, tsk...



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

domingo, 2 de enero de 2011

Music, John Miles, 1976

Hoy hemos tenido la tropecientosmilésima comida de estos días, y no será la última, a tenor de que aún deben llegar los tres magos de Oriente a estos pagos. Más allá de los durillos asuntos gástricos, que son harina de otro costal, estas comidas siempre van acompañadas de música de fondo, como ya he referido en varias ocasiones. 

En el caso del ágape de hoy, en el que venían mis padres y la familia de mi hermana, por una vez salimos del guión habitual de Moby, Norah Jones y cosas por el estilo, para hacer una velada de soft rock de los setenta. Lo cual tiene su lógica, ya que se trata de disfrutar de la comida y de la conversación, y con punkies, heavies y macarras sónicos de aquella década la cosa no se presta demasiado a ello, como convendréis conmigo. Así que se sucedieron por los altavoces Elton John, Marvin Gaye, Harry Nilsson e incluso nombres como Leo Sayer y (¡glups!) Gilbert O'Sullivan. 

Uno de los desfilantes fue, como ya habréis deducido, nuestro protagonista de hoy, el británico John Miles. ¿Qué quién es John Miles? Hoy está bastante en el olvido colectivo, pero este señor atesoró una de las canciones más célebres y famosas de los años setenta. De hecho, su nombre acabaría siendo asociado inevitablemente a dicha canción. Music (qué magnífico título...) se convertiría en uno de los grandes hits de 1976

Y eso que es algo peculiar en su estructura. Teóricamente se trataba de una balada, pero incluía dos pasajes intermedios a todo gas, de los cuales el primero de ellos tal vez os suene a un añejo anuncio de una petrolera española, por cierto. En mi opinión, el éxito previo de otro tema de estructura parecida -pero mucho más compleja- como era la Bohemian Rhapsody de Queen tuvo gran parte de la culpa. Como también debió de tenerla contar entre la producción con Alan Parsons, lo cual es muy evidente precisamente en los dos intermedios de la canción. 

Con todo, estoy convencido de que la mayor culpa de su éxito fue el hablar sobre la música como lo hacía. Os dejo comprobarlo ya.

  John Miles – Music (por Spotify) 

 PS: por cierto, recuerdo que se hizo una versión en castellano de este tema algún tiempo después. ¿Alguien puede decir quién fue?

Letra de la Píldora. Hasta la próxima.

sábado, 1 de enero de 2011

Do It Again, The Beach Boys, 1968


¿Cómo ha ido la resaca? Espero que a estas horas ya sea cosa del pasado... si no, me temo que o bien a) se os ha ido la mano, o bien b) ese alcohol era de garrafón (cambiad de proveedor, si es éste el caso: briconsejo con cariño y con el poso de la experiencia...).

En cualquier caso, en previsión, la Píldora de hoy no irá demasiado cargada de potencia sónica, aunque sí de buenas, muy buenas vibraciones. Y entre las mejores, cómo no, están las de los Beach Boys. Así que con ellos iniciamos las Píldoras de la temporada 2011.

Prácticamente todo el mundo asocia al grupo de hoy a las playas y al sol de California. Y, sobre todo, a la música surf. Lo cual no deja de tener cierta paradoja, ya que en su larguísima carrera prácticamente fue lo que menos tiempo hicieron. De hecho, tan temprano como hacia 1965, el genio compositivo de Brian Wilson buscaba desmarcarse de aquel sonido -en cierto modo intrascendente- para moverse hacia las alturas que marcaban los grupos británicos, así como hacia el incipiente movimiento hippie que se apoderaba rápidamente de aquellas mismas playas.

Y vaya si lo consiguió. Cuando en 1966 el grupo lanzó el mítico disco Pet Sounds, así como el single histórico Good Vibrations, pusieron patas arriba todo el firmamento musical. Pero aquello ya no era surf, ni nada que se pareciera. Así que, hacia 1968, se podía decir que los Beach Boys sólo conservaban de sus origenes playeros poco más que el nombre.

Y entonces sacaron la espectacular Do It Again. Al primer vistazo, sonaba como un tema surf, y realmente lo era incluso por espíritu, pero la cosa había cambiado sustancialmente desde sus primeros singles a lo Surfin' USA. La psicodelia que ellos mismos habían contribuido a construir y el retorno al rock más clásico que los Beatles habían impuesto tras su Lady Madonna pueden encontrarse en Do It Again. En cierto modo, era más parecido a un intento puntual del grupo por divertirse tocando surf pero con todo el bagaje musical gigantesco que los trepidantes sesenta habían marcado desde sus inicios. El resultado: un tema magnífico, y uno de mis preferidos de los californianos.

Y que os dejo escuchar ya. Iniciamos así un nuevo año: Let's do it again!

The Beach Boys – Do It Again
(por Spotify)



Letra de la Píldora
.

Hasta la próxima.