sábado, 11 de febrero de 2012

Green Tambourine, The Lemon Pipers, 1967


El tema de hoy es de esos que hacen pensar que las apariencias engañan, a veces mucho. Y es que la música psicodélica de los años sesenta, fuertemente influenciada por el consumo de drogas de toda clase, a menudo se caracterizaba por sonidos pesados, de atmósferas algo más que densas, cargadas de sitars, reverberaciones y efectos de lo más variopinto.
Aparentemente, nuestros protagonistas de hoy, The Lemon Pipers, cumplían todos aquellos requisitos: su mayor hit, este Green Tambourine, lanzado en diciembre de 1967, era una canción casi de manual para el buen músico psicodélico. Incluso el extraño nombre con el que se presentaban, "los gaiteros de limón", estaba dentro de los parámetros habituales del género. 

Sin embargo, una primera audición ya mostraba algo muy distinto, debajo de los sitares, los ecos y hasta una historia con reminiscencias dylanianas. Pop sencillo y fácil... y desde luego diseñado muy cuidadosamente para ser un número uno en aquellos meses de gustos llenos de luces de muchos colores. Era algo así como una canción de "psicodelia para todos los públicos". 

Realmente, la historia funcionó a la perfección y, a principios de 1968, el single coronó las listas de éxitos norteamericanas. Aunque su estilo facilón le puso un sambenito encima, que arrastraría para los restos: la de primer tema de pop bubblegum -literalmente, pop de chicle, casi tontorrón- en llegar al número uno. El camino de los Archies se había abierto, y lo había hecho de la manera menos esperada: en mitad de un mar de LSD y luces caleidoscópicas. 

Eso sí, dicho lo anterior, que no quede antes de acabar: a mí me parece una deliciosa pieza pop. Que lo cortés no quita lo valiente. 



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

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