sábado, 9 de octubre de 2010

My Eyes, Travis, 2007


Muchos de vosotros, mañana domingo por la mañana, iréis a comprar el diario como de costumbre. Aunque lo mejor sería decir que iréis a cargaros con todo tipo de cachivaches de utilidad variable, desde películas hasta cucharas decoradas con el escudo de cualquier equipo de fútbol (ideales para toda ocasión especial). Por cierto, cuando tengáis todo eso en vuestro poder ¡no os olvidéis de recoger el periódico! Aunque, con medio kilo de papel al menos, el kioskero no os dejará marchar de su pequeño establecimiento así por la buenas sin retirárselo de en medio...

No obstante, no es necesario tener que llevarse todo lo que el periódico en cuestión promocione. De hecho, ni recomendable, o vuestro relativamente barato diario os podrá costar el equivalente al sueldo de un día. Lo malo es que, entonces, se abre el penoso proceso de saber qué se lleva uno y qué no. Y esto es tan pesado para el sufrido kioskero como para vosotros. Preguntar "¿qué trae hoy el dominical?" puede suponer una lista similar a la que recita el camarero de cualquier bar cuando le pedís saber qué tienen de tapas. Y ni un kiosquero ha recibido el durísimo entrenamiento de un camarero al respecto, ni vosotros es posible que retengáis tamaña lista de datos por más Trivials que hayáis jugado.

Resultado: acabaréis preguntando a lo sumo por la peli que regala tal o cuál diario (con lo que confirmaréis la escasísima relevancia de buena parte de su contenido), mientras que el kiosco se convertirá en un almacén de cucharas de equipos de fútbol esperando al incauto que caiga o al que considere que son el complemento ideal para cualquier deliciosa velada.

Pero, ¿a qué viene todo lo anterior? Como sabréis, la panoplia de regalos (y no tan regalos) que dan los periódicos es infinita. Una de las posibilidades es la música. Y aquí entra el tema de hoy. En septiembre de 2007, Travis lanzó My Eyes como uno más de los singles de su magnífico LP The Boy With No Name. Pues bien, una de sus armas fue regalar la canción en una edición del periodico dominical británico Mail on Sunday. Imagino que, aquel día, muchos jóvenes de escasas convicciones políticas o incluso de izquierdas no dudaron en hacerse con un ejemplar del conservador periódico. Yo mismo lo hubiera hecho... eso sí, dejando al pobre kioskero mi correspondiente cuchara futbolera ocupando sitio en su establecimiento junto a otras cuantas.

Por lo demás, se trata de una canción con una historia muy bonita detrás. Fue compuesta por el cantante y líder del grupo, Fran Healy, el día después de saber que iba a ser papá. Lo cual se traslada de forma muy divertida en el clip que tenéis más abajo... espero que el chaval de Healy, por el bien de su madre, fuera más menudo que lo que acaba saliendo en el vídeo...

PS: ¡Felicidades, Pere!



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

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