lunes, 18 de enero de 2010

San Francisco, Scott McKenzie, 1967


1967 supuso en muchos aspectos el inicio de un gran cambio cultural a gran escala. Durante aquel año, la juventud comenzó a marcar de forma definitiva el pulso de las tendencias sociales. A partir de entonces, ya no serían los jóvenes los que imitarían los cánones de sus mayores, sinó que cada vez más la tendencia iría en sentido contrario en el futuro.

Obviamente, todo esto no sucedió de la noche a la mañana y, en este sentido, los diez o quince años previos supusieron el caldo de cultivo ideal. Pero en aquel 1967, de repente, todo pareció cambiar casi a horas vista. Estéticamente, comenzaron a notarse síntomas como la aparición repentina de cada vez más largas melenas, de bigotes y de frondosas patillas. Las ropas se colorearon hasta extremos insospechados, y la palabra más usada por los jóvenes -especialmente británicos y norteamericanos- fue "love", amor.

El movimiento hippie dejó de ser un fenómeno marginal para atraer en mayor o menor grado a millones de muchachas y muchachos, y en las facultades de occidente se reproducían cada vez con más frecuencia altercados provocados por protestas políticas y antibelicistas de todo tipo. Por primera vez desde 1964, una ciudad norteamericana iba a tomar el relevo de Londres en el pulso cultural y musical: no era otra que San Francisco, la meca del hippismo, el ácido, la marihuana y la nueva forma de entender la vida.

Así que no es extraño que cuando Scott McKenzie, un cantautor norteamericano hasta entonces poco conocido, interpretó este San Francisco (Be Sure To Wear Flowers In Your Head), compuesto por su amigo John Phillips, el tema se convirtiera inmediatamente en todo un hit a escala mundial. Consiguió el número uno en numerosos países -en Gran Bretaña relevó nada menos que al All You Need Is Love de The Beatles, otro clásico del verano del amor- y vendió siete millones de copias. En España llegó a ser versionado por Los Mustang.

Sin embargo, más allá de las ventas, la canción consiguió conectar de forma inmediata con el espíritu del Summer Of Love. Su intención original, promocionar el primer gran festival musical de la historia, el de Monterey, quedó ampliamente superada, hasta el punto de que aún hoy, San Francisco sigue siendo el mejor himno de aquel ya lejano 1967. Paz y amor, hermanos, y aseguráos de llevar flores en el pelo...

Scott McKenzie – San Francisco (Be Sure To Wear Flowers In Your Hair) (por Spotify)




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

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