martes, 26 de abril de 2011

Nothing Else Matters, Metallica, 1992


Nothing Else Matters es otra de esas canciones que consiguieron transformar el heavy metal en un sonido audible para todos los públicos. Y lo hizo aún a disgusto de la militancia más ultra, que consideró que sus responsables, Metallica, habían iniciado de esta forma el inevitable camino a la perdición comercial. 

Sin embargo, es indudable que se trata de una gran canción, a la estela de otras como Stairway To Heaven,  o la por entonces mucho más reciente Winds Of Change, en las que el registro metalero de sus respectivas formaciones se transformó en grandes baladas rock. De alguna manera, fue la tarjeta de presentación de Metallica como formación de masas, más allá de los incondicionales del rock duro, al igual que sucedía casi al mismo tiempo con los Guns N'Roses tras el lanzamiento de November Rain

La historia de la canción, al parecer, tiene un origen muy bonito. Nothing Else Matters ("nada importa") fueron las últimas palabras del abuelo del cantante, James Hetfield. Así que no es de sorprender que esta misma canción fuera interpretada asimismo por la formación al poco de su edición como single en el famoso concierto homenaje tras el fallecimiento de Freddie Mercury. 

Y una nota para los que gustáis de tocar la guitarra. Si os va el heavy, es bastante probable que la canción de hoy haya sido una de las primeras que hayáis aprendido a tocar. Si es así, bravo. Pero ahí va una que a lo mejor a alguien le duele un poco: es tan sencilla porque fue compuesta por el propio Hetfield con una mano... ¡mientras hablaba por teléfono con la otra! Lo sé, ahora le he quitado mérito a vuestra tal vez primera proeza guitarrera, lo cual es más grave viniendo de alguien que prefiere el bajo y el teclado. 

Pero miradlo por este otro lado: a mí, guitarra en mano, ni siquiera me sale bien con un playback.

Nothing Else Matters (por Goear)



Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

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