viernes, 11 de noviembre de 2011

Lady Blue, Bunbury, 2002


Soy perfectamente consciente de que el personaje de hoy, Enrique Bunbury, puede resultar muy cargante para muchos. Su a veces excesivo mimetismo con estrellas del rock como Jim Morrison o Marc Bolan, sumadas a poses exageradas que recuerdan inevitablemente a Raphael, tal vez no sean la mejor tarjeta de visita para una estrella pop actual, y en ocasiones provocan sangrientas coñas como las que monta mi reverenciado dibujante Pedro Vera, generalmente -cosas- a partir del tema de hoy.

Pero es indudable que el tipo sabe hacer buenas canciones, tanto dentro de su etapa al frente de los Héroes del Silencio, como luego en solitario, donde abandonó en parte su estilo más rockero para introducirse en fórmulas mucho más experimentales. 

Dentro de esta segunda etapa se encuentra Lady Blue, enmarcada en el álbum de 2002, Flamingos. El disco, que contó con la colaboración de gentes como Jaime Urrutia, Adrià Puntí o Quimi Portet, dispuso de una complejísima producción, que a la postre se tradujo  en nueve meses de trabajo.  En todo caso, finalmente tuvo su recompensa: el álbum se convirtió en un éxito de ventas aquel mismo año, y es el disco más vendido del aragonés hasta el día de hoy. 

En cuanto a Lady Blue, al escucharla uno no puede dejar de pensar inmediatamente en Space Oddity (y en su secuela, la no menos formidable Ashes To Ashes) de David Bowie, como mínimo por su temática espacial, que en realidad enmascaraba la reciente separación matrimonial de Bunbury. Como también es inevitable evocar al Bolan de 1971, el del imprescindible Electric Warrior, por la sonoridad de todo el conjunto de la pieza.

Tal vez por todo lo anterior considero a Lady Blue una gran canción... aunque estoy casi seguro de que mi querido Pedro Vera no estará demasiado de acuerdo. En todo caso, como de costumbre, la decisión final dependerá de vosotros.




Hasta la próxima.

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